Rock y Metal: El cambio de ciclo es ya una realidad

Hace muchos años que en los corrillos entre colegas se comenta “y cuando se jubilen… ¿quién ocupará el trono?”. Estos comentarios fundamentados por la aparente eterna vida de los ídolos en el mundo del rock y el metal están dejando ya de ser una cuestión utópica. Sin darnos cuenta, los grandes festivales de rock y metal del mundo están dando la respuesta a estas preguntas sin respuesta.

Podríamos afirmar que en la actualidad tenemos a bandas como AC/DC, Kiss, Deep Purple, Scorpions, Guns N’ Roses, Iron Maiden, Metallica, Judas Priest, Ozzy y Manowar. Todas ellas las podemos considerar en la cima del metal. De éstas, solamente Guns N’ Roses y Metallica están por debajo de los 60 años; bueno, W. Axl Rose tiene 60 recién cumplidos. En el mundo del rock tenemos a The Rolling Stones, Queen, Bruce Springsteen, Red Hot Chili Peppers, Pearl Jam, Aerosmith, Muse y Foo Fighters. Lo mismo que antes, éstas se encuentran en la cima del rock.

La triste realidad es que muchos de estos artistas irán pasando a mejor vida. Esperemos que de muy abueletes, pero la realidad es la que es. Los Stones perdieron a Charlie Watts recientemente, Foo Fighters también perdieron a Taylor Hawkins hace unos meses… y todos tememos por la vida de Ozzy Osbourne y observamos con cautela la evolución de su Parkinson.

Pues si analizamos la tendencia de popularidad y la evolución de los mayores festivales del mundo del rock y el metal, podemos ver que el cambio de ciclo es ya una evidencia. ¿Cuántas veces hemos visto ya a bandas como Megadeth, Judas Priest, Deep Purple o Scorpions ocupar la segunda fila de un cartel? Muchas, ¿y verdad que no pasa nada? ¿Verdad que ya nos hemos acostumbrado a ver como su nombre disminuye de tamaño al lado del de otras bandas?

Los primeros pasos hacia la evolución fueron consagrando a bandas como Nine Inch Nails, Rammstein o Tool. Todas ellas, capaces de llenar estadios y de encabezar los festivales más prestigiosos del mundo. Pero esta evolución viene por estatus y peso de carrera. Las tres bandas son ya veteranas y tienen un bagaje que les ha acabado colocando en lo más alto, pero no aseguran un cambio generacional completo.

Para encontrar un cambio más ajustado a un cambio de ciclo debemos mirar bandas menos longevas y con más potencial pese a la “corta” carrera que atesoran. Y aquí es donde entran bandas que para los fans más antiguos del sector son “una mierda” y “no merecen estar tan arriba en el cartel”.

Tenemos, por una lado, a Ghost. Los enmascarados suecos ya han logrado ser cabezas de cartel en el Hellfest 2022. Gustarán más o menos, pero yo les veo como el Alice Cooper del siglo XXI. Por otro lado, nos encontramos con Sabaton, ubicados en las cimas de varios festivales europeos como el Resurrection Fest o Wacken. Ambas bandas saben dirigir un espectáculo, hacer disfrutar a los asistentes y prometen emociones fuertes aunque no te guste su estilo. Sabaton son la lógica evolución de Manowar, pero más majos.

Avenged Sevenfold, Bullet for My Valentine, Bring Me the Horizon y Parkway Drive. El cuarteto de bandas nacido del metalcore son dignos sucesores de cualquier banda, sobre todo Avenged Sevenfold, banda que ha encabezado el Download Fest, Resurrection Fest, Hellfest, Copenhell, Graspop o Rock am Ring. Bring Me the Horizon y su propuesta más ecléctica ha encabezado incluso una jornada del Mad Cool. Parkway Drive devoró Wacken en 2018 partiendo desde la primera fila de la parrilla.

También -y sorprendentemente- tenemos a Gojira. Los galos tienen uno de los directos más intensos del momento y también han encabezado dos Hellfest, y esta semana harán lo propio en el Resurrection Fest de Viveiro. Deftones hace años que luchan para estar en el sitio que merecen pero les cuesta llegar a la cima, seguramente por su poco accesible propuesta. Aún así, la banda de Chino Moreno ha encabezado festivales grandes. Y de corte más rock ‘n’ roll tenemos a unos Volbeat consagrados en la cima desde hace ya unos años.

Otro cambio lo vemos en el power metal. Bandas ya caducadas como Gamma Ray, Blind Guardian o incluso estos reinventados Helloween, tienen por detrás a dos bandas que empujan como nadie: PowerwolfGloryhammer y Dragonforce. Aquí no hablamos de encabezar festivales pero sí de reemplazo generacional.

En cuanto al rock de estadios, The Strokes, Arctic Monkeys, Tame Impala, The Killers, Jack White, Twenty One Pilots o The National tienen todo a su favor para reemplazar a los dinosaurios actuales. Y ojo, que Biffy Clyro ha encabezado -y con honores- esta nueva edición del Download de Donington. Otra bandaza increíble que debería ser referencia para todos los amantes del rock.

Dicho todo esto, podemos ver que el futuro ha aterrizado y el temor de quién ocupará el trono ya no debería escandalizar a nadie. El rock y el metal no morirán, que no cunda el pánico. Pero sí que es necesario que muchos de los fans empiecen a pasar página y a abrir su círculo a estas “nuevas” bandas que ocupan ya el Olimpo aunque a muchos les cueste horrores admitirlo.

Sin olvidar el legado que todas estas bandas han dejado, la mayoría de ellas se arrastran para cubrir de oro su jubilación. Algunas de ellas dan vergüenza ajena y siguen llenando estadios pese a que comprar una entrada decente cueste más de 100€. Yo, si fuera uno de ellos, también lo haría.

“Farewell Tour”, “60 años de rock”, “The Last Tour”… todo herramientas de marketing para que nosotros -los fans– nos gastemos lo que ya no vale ver a estos artistas. Pero claro… “quizá es la última vez que los pueda ver”. Lo entiendo perfectamente, pero a qué precio. Si alguien conoce el precio de las entradas para ver a The Rolling Stones en Madrid hace unas semanas, sabrá de lo que estoy hablando. Al final, una banda es un negocio.

Volviendo al tema principal del artículo. Solamente comentar que estamos frente a un artículo de opinión. Un artículo de observación de la tendencia y análisis de mercado. Pero sí, el cambio de era ya está aquí.

Beto Lagarda
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