Sabaton – The War to End All Wars

Nuestra Nota


7.25 / 10

Ficha técnica

Publicado el 4 de marzo de 2022
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Joakim Brodén - Voz, teclados
Chris Rörland - Guitarra
Tommy Johansson - Guitarra
Pär Sundström - Bajo
Hannes Van Dahl - Batería

Temas

1. Sarajevo (4:37)
2. Stormtroopers (3:56)
3. Dreadnought (4:58)
4. The Unkillable Soldier (4:11)
5. Soldier of Heaven (3:38)
6. Hellfighters (3:26)
7. Race to the Sea (3:47)
8. Lady of the Dark (3:03)
9. The Valley of Death (4:13)
10. Christmas Truce (5:18)
11. Versailles (4:14)

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Soy de los que defendí a Sabaton desde sus inicios, de los que les vi un futuro enorme y de los que sigo disfrutando en cada entrega, pero… enfrentarme a cada nueva crítica de uno de sus trabajos se me hace un poco como el día de la marmota: me veo obligado a repetirme en lo mismo… Ya ha llegado un punto en el que las canciones de cada disco me cuesta ubicarlas puesto que en todos encajan. Hay la fórmula ganadora fijada y el chicle se estirará hasta que se rompa. Y es que es lo que les toca. Se han ganado el éxito a pulso.

Puede que a muchos les sorprenda el éxito y que hayan hecho de la combinatoria musical un arte, pero recordemos que esta gente se vende como nadie y aceptan todas las entrevistas habidas y por haber. No importa que el medio sea pequeñito pues saben que en cada trinchera se lucha por unos palmos de terreno, y eso hace que se ganen a muchos medios.

Inesperadamente su temática bélica se hace más de actualidad que nunca ya que muchos pensábamos que la guerra de trincheras en el viejo continente era un horrible recuerdo del pasado. Esta vez este meten de lleno en la primera guerra mundial y considero que cada vez se esmeran más en el trabajo de explicar la historia y de ofrecer algo cohesionado y acorde con lo que ofrecen.

Me ha encantado la voz de la narradora, que me recuerda mucho a Marianne Fatihfull, pero no he encontrado (todavía) quién es la que nos narra la historia en “Sarajevo” y termina en “Versailles”. Y el disco está a un altísimo nivel (siempre que te guste el grupo y el estilo). Grandes coros y orquestaciones y también hay detalles técnicos más rotundos, especialmente en algunos de los redobles de la batería de Hannes Van Dahl.

“Sarajevo” posee toda la pomposidad y el juego de acentos que llevan haciendo toda su vida. Gran trabajo en el solo por parte de un Tommy Johansson al que muchos siempre ven infravalorado en Sabaton. “Stormtroopers” es el típico single veloz cargado de melodía y con un Joakim Brodén en su salsa. Tema directo y efectivo, tan típico como previsible. Otra vuelta más a la tuerca.

Como era de cajón, la siguiente es un medio tiempo ambiental (“Dreadnought”) con unas orquestaciones muy a lo Savatage. En los juegos de contramelodías está claro que se inspiran en lo que hacían Oliva, O’Neill y compañía. No se les suele destacar esto, pero hay un gran trabajo de arreglos para hacer caminar estos temas, y eso le da un plus al disco. Más allá de lo previsible, es una gozada indagar en las historias de la gran guerra y que te muestren “grandes momentos de la primera guerra mundial”.

Lo positivista y la cabalgada power arrecia entre la mar arbolada de riffs que es “The Unkillable Soldier”, otro single con patas. Nada nuevo, pero lo hacen como nadie. Puede que se repitan, pero centenares de bandas matarían por un tema como este. Sampleados y baterías programadas dan luz ochentera a “Soldier of Heaven”, con otro gran estribillo cargado de tópicos, pero con ese deje tecnológico que intenta abrirse en tierra de nadie (es imposible hacer una crítica de Sabaton y no caer en argot militar).

Profunda y a voces graves marcha “TWTEAW Hellfighters Master”, con algunos detalles diferentes en los coros, pero poco más. Otra canción típica y bien llevada, con un gran trabajo de guitarras por parte de Chris Rörland y de Tommy Johansson que puede recordarte (por momentos y especialmente en el solo) a Mercyful Fate.

“Race to the Sea” es otra de las canciones típicas rimadas con fechas que corresponden a años concretos. Marca de la casa… aunque el trabajo de coros es realmente trabajado. Más de lo mismo, pero pega fuerte y funciona. Luego encaran “Lady of the Dark”, que posee una cadencia menos utilizada y vista para la banda. Es también la más corta de todas las que nos ofrecen.

“The Valley of Death” ya la has escuchado mil veces, pero luego hay ese tema diferencial que es “Christmas Truce”. Esa tregua navideña que terminó en partido de futbol y que al romper el alba pasó a ser una carnicería. Es de lo mejor del disco por salirse del guion, pero me quedo con otra canción inspirada en el mismo tema que compusieron Magnum. Hay al final ese guiño a Savatage con el “Carol of Bells” sugerido.

Para “Versailles” hay una especie de reprise de “Sarajevo”, luminosa, con narradora y con la belleza de la gloria final. Un gran final para un disco de los que colman a los fans y nutren de metralla a sus detractores.

Llegará ese día que le ocurrió a Tierra Santa en el que media sala cantó una canción y la otra media, otra, y… ¡funcionaba! (es una leyenda urbana, pero es creíble). Creo que hay canciones que ya estaban escritas y escuchadas, pero no negaré que me siguen atrayendo y que el disco cumple perfectamente su cometido. Gran portada con ese detalle del cuervo haciendo el homenaje al Morrigan irlandés.

Personalmente creo que la excelencia del grupo va desde sus principios hasta Carlous Rex y luego… pues ya me pierdo un poco a pesar de que posean grandes canciones y multitud de singles. Les odiarán y amarán a partes iguales, pero siguen siendo una banda especial que se ha ganado el ser cabeza de cartel con el sudor de su frente. El disco es absolutamente disfrutable y siempre ganan un algo de clase y detalles, pero no nos engañemos: es más de lo mismo. Y tienen todo el derecho y mérito de abusar de ello.

Lo triste de todo es que en pleno 2022 surja material para inspirar a Sabaton. Sólo espero que la pesadilla termine pronto y que el próximo disco de los suecos cante a la gloria de la resistencia ucraniana y al pueblo ruso, que levantará la voz para terminar con todo. Por mucho que ahora se vea a Rusia como el gran enemigo, la historia te cuenta los enormes sacrificios que hicieron a lo largo de la historia, especialmente en la segunda guerra mundial. Mucho le debe el mundo a Rusia más allá del gas, y aunque no te guste Sabaton, mucho les debemos a ellos también.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 935 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.