Scorpions – Blackout: 40º Aniversario de su asalto al Olimpo

Ficha técnica

Publicado el 29 de marzo de 1982
Discográfica: Harvest / EMI Electrola
 
Componentes:
Klaus Meine – Voz
Rudolf Schenker – Guitarra, coros
Matthias Jabs – Guitarra, coros
Francis Buchholz – Bajo, coros
Herman Rarebell – Batería, coros

Temas

1. Blackout (3:48)
2. Can't Live without You (3:47)
3. No One like You (3:57)
4. You Give Me All I Need (3:38)
5. Now! (2:35)
6. Dynamite (4:12)
7. Arizona (3:56)
8. China White (7:00)
9. When the Smoke Is Going Down (3:51)

Multimedia



Escucha y compra

Este disco en Amazon: Scorpions – Blackout: 40º Aniversario de su asalto al Olimpo
Todos los discos de Scorpions en Amazon


Con Blackout se empieza una nueva etapa para los escorpiones de Hannover. Octavo disco del grupo y ya habiendo saboreado el oro y el platino en sus dos anteriores obras, pero con Blackout se hace saltar la banca. El compendio de canciones es sencillamente estelar habiendo singles a mansalva y con la definición del sonido del nuevo sonido del grupo ya fijada. El disco básicamente te está diciendo: “Hola grandes estadios: vamos a por vosotros”.

Y así era puesto que después de la edición de Blackout harían su cuarta gira por Estados Unidos, y esta vez como cabezas de cartel, a pesar de que antes de eso les tocaba abrir para Rainbow, entre otros emplazamientos, en el Madison Square Garden de Nueva York, delante de 20000 personas. Blackmore tuvo que soportar en muchas fechas que la gente asistiera al show de Scorpions y luego se largara quedando el recinto desangelado: los alemanes eran las estrellas. Llegó a plantearse Ritchie muy seriamente lo de pasar a ser ellos teloneros en esa gira, pues el fenómeno fan era absolutamente desmadrado con los teutones.

Siempre seré un enamorado de todo lo anterior a esta obra de Scorpions, de Uli Jon Roth y especialmente de esos temas siderales de los 70, pero en esta obra estamos ante la madurez y el momento cumbre de la banda, ya con un Matthias Jabs perfectamente ensamblado y en el que le dejan seguir y responder esas frases de Klaus Meine en los temas, uno de los grandes signos de identidad del grupo.

En Francia y sin voz

Rompiendo lo habitual el grupo decide irse al Sur de Francia para grabar en una especie de castillo en el que Dieter se llevó su equipo. Ambiente de relax y habitaciones tomadas por los instrumentos esparcidos por todo Villa Sant Pecaire. El título del disco nació de una fiesta en Cleveland con la banda, Judas Priest y Def Leppard. Un miembro del grupo tuvo lagunas de lo que sucedió la noche anterior y eso tiene un nombre: Blackout.

La fatalidad hace que el señor Klaus Meine pierda la voz y tenga que pasar dos veces por el quirófano. Scorpions viven algunos de los peores momentos de toda su carrera pues se plantean la posibilidad de que Meine no pueda volver a cantar nunca más. Abandonan Francia y vuelven a Alemania. Allí hay un buen amigo de Dieter que corría por los estudios: Don Dokken. Improvisan con él y su gran voz para grabar las demos mientras esperan a su vocalista.

Afortunadamente las cosas mejoran para la garganta de Klaus con un especialista y una estancia en Japón. Cuando este vuelve a cantar el grupo casi llega a las lágrimas: Meine cantaba mejor que nunca. En plena fase de éxtasis y positividad empaquetan todos los bártulos y vuelven a Francia. Todo les va a venir rodado a partir de entonces.

El propio Dokken terminaría apareciendo en los coros. Pero es que escuchando el resultado ves que Klaus está en una forma soberbia. El milagro se había producido. Hay obviamente la mano maestra de Dieter Dierks en la producción, un nombre siempre ligado a los Scorpions, y posiblemente, el factor diferencial, lo que les hizo despegar y encontrar su anhelado sonido y parcela en la escena.

La genial portada

Llevaban tiempo los Scorps trabajando con la inigualable gente de Hypgnosis y creando portadas absolutamente icónicas, provocadoras e irrepetibles. Pero un día Rudolph vio el auto-retrato de Gottfried Helnwein y se quedó prendado hasta el punto de dejar a la gente de Hypgnosis. Esa portada es algo más que icónica y muestra un poco la locura en su definición pictórica, además, hay cierto parecido al propio Schenker.

El disco

La obra se abre a lo grande con el tema que da título y que un poco define perfectamente el nuevo nivel que atesoran los de Hannover. Es sencillamente espectacular, un clásico instantáneo en el que Rudolph y Matthias juegan con las guitarras mientras Klaus emociona con uno de los temas más netamente heavies de toda su discografía. Parece que las cuerdas vocales han vuelto en plena forma, pues las rasga de verdad por momentos y se adorna.

También se atisba esa búsqueda de comercialidad manifiesta con el estribillo machacón de «Can’t Live Without You”. Más fraseos constantes de guitarra mientras la base rítmica mantiene el pulso con calidad sobrada. Todo parece fácil, pero hay aquí un enorme trabajo compositivo y de arreglos. Pero la maravillosa de verdad es “No One like You” con la que encuentran la fórmula ganadora y en la que fijan su sonido. Medio tiempo con acústicas, fuerza de estribillo y guitarras dobladas. Herman lleva el pulso y otra vez te parece que lo hagan con una facilidad pasmosa.

“You Give Me All I Need” es una canción que apenas ha tenido exposición en directo, pero que funciona perfectamente y en la que sorprende el sonido de los platos de Rarebell, muy opacos. Es otro medio tiempo con acústicas de fondo, pero profundamente electrificado, y no es un tema menor. Recupera el pulso eléctrico y directo de “Blackout” el “Now!”, siendo más directa y metálica. Aquí los riffs metálicos mandan en poco más de dos minutos y medio.

Volvemos a subir el listón a golpe de clásico con pura “Dynamite”, siendo otro de los himnos definitivos del combo teutón. Es cruda a pesar de lo pegadizo de la propuesta. Un poco después de este disco todo fue más netamente comercial, pero aquí se nos muestran con su cara más metalera y directa. Hay que alabar especialmente la labor de cohesión de Francis Bucholz y de Rudolph en tareas de composición puesto que toda la música es suya.

“Arizona” es un homenaje total al nuevo continente y a la voluntad de hacerse un hueco por esos lares. Tiene incluso un deje entre southern rock y hard rock clásico tremendamente buscado haciendo que el logrado riff sea lo principal del tema. Más lisérgica y atmosférica resulta el “China White” que le da al grupo un algo totalmente diferente, como si indagara en el desierto de Arizona. Es la canción que guarda más conexión con los Scorps de los 70, los del liderazgo de Uli Jon Roth.

Y para terminar el poco más de media hora de música hay una de sus baladas definitivas: la preciosa “When the Smoke Is Going Down”. Indagan aquí en uno de sus puntos fuertes y ensayan para esas baladas definitivas que van a caer en posterioridad, pero lo realmente grande es que esta composición puede mirar de tú a tú a cualquiera de sus míticas baladas.

Veredicto

Se suele decir que Blackout es uno de los mejores tres discos de Scorpions y muy posiblemente sea el mejor dejando aparte las grandes baladas e himnos que ya están en el inconsciente colectivo de generaciones de metaleros (y del gran público). Era 1982 y el grupo se avanzaba a su época afinando sus prestaciones para la gloria y los estadios.

Una de las claves fue dejar a Matthias Jabs libertad de movimientos y no someterlo a el marcaje férreo de los discos anteriores, la otra fue el enorme talento de Rudolph Schenker a la hora de componer. El grupo funcionaba como tal y Klaus recuperaba la forma dando un recital de clase y sentimiento junto a un productor fiable e ideal.

Herman Rarebell por su parte había sacado su primer disco en solitario. Todo un personaje don Rarebell, uno de los bateristas más excesivos de todos los tiempos y que en este disco participó especialmente en letras y en la composición de “You Give Me All I Need”. Blackout fue tan exitoso como desastroso fue el disco del batería: Nip in the Bud de 1981.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 935 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.