Canciones perfectas

«Bohemian Rhapsody» de Queen

A partir de ahora, y periódicamente, en Science of Noise os ofreceremos un reportaje sobre temas perfectos. Canciones de 10 sobre 10, y las diseccionaremos con precisión quirúrgica para intentar revelaros el por qué de su éxito. La primera de ellas no podía ser otra: “Bohemian Rhapsody” de Queen. Y es que no es que sea una gran canción, es que posiblemente es “la canción”.

Freddie Mercury no quiso nunca dar explicaciones sobre ella y en parte, lo comprendo, pues es una pieza por la que se sigue debatiendo décadas después, hasta el punto que un documental de la BBC (sobre el tema en concreto) arrojaba poca luz a la investigación y quedaba con todo abierto otra vez. ¿Galileo? ¿Bishmilla? ¿Mamma mia? ¿Fígaro?… Lo que sí queda claro es que es todo “magnífico”.

Teorías sobre la temática de la canción

La clave de todo es saber de qué trata la canción. Algo que de entrada es complicado. Hay teorías, sí, pero ninguna es concluyente, ni lo será nunca, porque era una canción creada en la cabeza de Freddie. Como os podéis imaginar, banda y productor, fliparon en colores cuando les vino su vocalista con semejante locura en 1975 para cerrar el mejor disco de Queen: “A Night at the Opera”.

I. Sobre su presunta homosexualidad

Hay quien cree ver en “Bohemian Rhapsody” una confesión velada de la homosexualidad del divo de Zanzíbar (Freddie Mercury nació en Zanzíbar, colonia inglesa en esos tiempos, y su nombre real era Farrokh Bulsara). Esta teoría quedó descartada a pesar de que hay quien la sigue apoyando.

II. El mito de Fausto

Gracias a un recopilatorio para el mercado iraní el grupo mete en el booklet aclaraciones sobre cada tema, y aquí, ya se habla de que la historia va sobre un hombre que vende su alma al diablo, comete un crimen, y éste viene a reclamarla a su muerte. Finalmente, el protagonista es salvado por los ángeles y su alma llega al cielo dejando a Lucifer con las manos vacías. Esta es la teoría más obvia de todas como veremos a continuación.

El título

Rhapsody: Una rapsodia es una composición, una forma musical creada por el compositor húngaro Franz Liszt. En una rapsodia hay una mezcla de diferentes canciones unidas entre si sin pausa, y la suma de todas ellas nos da la canción. No hay que confundir con el concepto de rapsoda griego. Queda claro pues que Rhapsody es “rapsodia”. Dentro del heavy metal hay ejemplos varios de grupos que tienen una en su haber. Sin ir más lejos Gamma Ray con la balada “The Silence” sería un claro ejemplo. Podemos hablar de la enorme conexión de Kai Hansen con Queen, pero nos iríamos del tema. Blind Guardian hacen lo propio en “Mirror, Mirror”, pero los estribillos se repiten, por lo que técnicamente no sería una rapsodia.

Bohemian: Aquí la cosa ya se complica… Pero si indagamos en la senda del mito de Fausto. El Johan Georg Faust o Georgius Faustus (1480) original vivió en Alemania, pero fue en la región de Bohemia, en la actual Chequia, donde hizo el pacto con el diablo. Se supone que murió en 1540 y que iba acompañado por dos perros que eran dos diablos.

Una canción de varias canciones

I. La intro

Es una especie de diálogo entre un coro griego y el personaje principal. Unas voces almibaradas y dulces que pueden ser un coro de ángeles y le hablan al protagonista pues le dicen eso de “mira a los cielos y verás”… Todas las cuatro voces de la introducción las realizó Freddie Mercury, llegando a sonar celestial. El protagonista contesta (con una sola voz) “sólo soy un pobre chico”, perdido y atormentado. El resultado es algo etéreo y fantasioso. Sublime. “Sople por donde sople el viento, poco me importa”. Esta misma frase es la que cerrará el tema dando sensación de unidad. Algo similar lo podemos encontrar en Iron Maiden y su composición “Moonchild” en el Seventh Son of a Seventh Son. El disco se cierra tal como empieza. Eso es unidad y cohesión.

II. La Balada

En el videoclip del tema (si es que podemos hablar de videoclip, pues Queen se avanzó a su tiempo y es considerado el primer videoclip) es cuando Freddie cruza las manos y queda su rostro como si fuera alado, angelical. Aquí el protagonista, ante su muerte, confiesa su crimen y se lo cuenta a su madre. “No lo quise hacer, pero le puse la pistola en la cabeza”. Él sabe que el diablo viene a llevárselo y muere atormentado por el pacto y por su crimen, un poco a lo personaje de Dostoievski en Crimen y castigo. “La vida acaba de empezar, pero yo ya la he malbaratado, no llores si mañana no vuelvo, sigue adelante, sigue adelante. Demasiado tarde, tengo que marcharme”.

Según el genial Ramón Gener, Mercury pudo haberse inspirado en la ópera “Cavalleria Rusticana” (Pietro Mascagni) en la que un personaje ha bebido mucho antes de un duelo y sabe que perderá la vida, por lo que se despide de su madre repitiendo lo de “Mamma”. “No quiero morir, pero preferiría nunca haber nacido”. Una de las grandes frases de esta canción de Queen.

III. El solo de guitarra

El solo de guitarra pasa a continuación con todo el protagonismo y, haciendo un claro ejemplo de lo que es la música descriptiva, podríamos entender que ese solo es el llanto de la madre. Gentileza del enorme Brian May quien la toca y compuso. Una anagnórosis griega: a la madre le cae la venda de los ojos y descubre la triste realidad, su hijo es un asesino y va a morir. Típico de las tragedias griegas de Esquilo o Sófocles. Según Ramón Gener la canción llega a su ecuador al finalizar el solo y Freddie llega al La mayor para iniciar la segunda parte. Algo habitual en la ópera.

IV. La ópera, la genialidad

La cuarta parte se abre con el piano y aquí si que las interpretaciones son múltiples, tantas como las incógnitas de este aparente galimatías. Hay quien cree que Mercury sencillamente va lanzando nombres al azar para que rimen dando más importancia a la forma que al fondo, como en alguno de los temas de Rosendo, que parece que importe más la rima que el tema de fondo (Picaporte, ensaladilla, Berberecho). Pero sería absurdo. Mercury va más allá y nunca dejó cabos sueltos, por mucho que no nos los explicara. El mismo mote de “Mercury” es una referencia al mensajero de los dioses, quien llevaba el mismo nombre.

Esta melodía, otra vez etérea y fantasiosa (y siempre según Ramón Gener), ya nos cuenta que el personaje muere y queda su alma a medio camino entre cielo e infierno. Los nombres que aparecen y con los que se supone que se cruza el protagonista en su tránsito hacia la otra vida son variados, pero todos relacionables con los grandes nombres de la ópera. Mercury era un apasionado de la ópera y posiblemente fantaseó en lo que le hubiera gustado ver antes de expirar: “Veo una pequeña silueta de un hombre”: Scaramouche.

Scaramouche: Personaje enmascarado de la comedia del arte italiana (escaramuza) aunque se pronuncie en francés: Scaramouche. Y le pregunta… ¿Bailarás el fandango?

Fandango: Obviamente nos encontramos con otra referencia lírica y no un fandango al uso. Posiblemente sea el de “Las bodas de Fígaro” de Mozart, que lleva precisamente el nombre de “Fandango”.

Galileo: Cabe recordar que aquí si que May, Mercury y Taylor estuvieron horas para crear todas las voces de esta parte de la canción. Una obra de orfebrería que quedará como uno de los cénits y será recordado en el futuro como Mozart o Beethoven. Curiosamente los agudos corresponden al baterista Roger Taylor. Otra curiosidad es que la cara B del single fue “I’m in Love with My Car”, compuesta y cantada por el mismo Taylor. En Queen los cuatro componían y los cuatro consiguieron un número 1. ¿Hay alguna banda que haya sido capaz de lograr algo así?

Podemos interpretar que el protagonista ve a Galileo, el padre del heliocentrismo. Pero quedaría raro combinar ciencia con ópera. Pero si el Galileo del que habla no fuera este y sí su padre… todo cuajaría. Vincenzo Galilei fue un compositor clásico al que se le atribuye la invención de la ópera junto a otros importantes nombres de la Florencia de la época. Casi nada.

Fígaro: Este es el más claro de todos: “El Barbero de Sevilla” de Rossini. Una de las óperas más conocidas.

Magnífico: Aquí si que tenemos que tirar de la imaginación y la sapiencia de Gener para llegar a entender lo que puede ser el “Magnífico”. Puede ser que Fígaro sea magnífico y sea solo un adjetivo, pero el catalán va más allá y lo relaciona con el “Magnificat” de Bach. Una de las más grandes piezas del compositor y en la que el coro se divide en cuatro voces, como en el inicio de “Bohemian Rhapsody”. 

Bismillah: Se considera Bismillah como una forma de invocación a Dios antediluviana. El protagonista, en su tránsito, pide ayuda a Dios y dice lo de “Mamma mia déjame marchar”.

Belcebú: “Belcebú puso un demonio a mi lado”, vendría a ser el pacto, el contrato por el que el diablo reclama su alma. También hay otra frase del diablo que dice eso de “No te dejaremos marchar”.

V. La sección metal

En mi tierna infancia este momento me tenía enamorado. Llegué a amar el heavy metal ya que lo que más me gustaba de Queen eran estos momentos más duros. Poco sabía yo que la irrupción de este momento pertenece al diablo, y la letra la protagoniza belcebú. En fin, el rock duro pasa a ser el maligno y la letra dice claramente “no puedes hacerme esto, baby”. Después del pacto no puedes romperlo… “¿Así que te crees que puedes dejarme en la estacada y escupirme en el ojo?” Para otros autores la cosa va por otros derroteros.

Para Sheilla Whiteley es una declaración en la que Freddie sale del armario y abraza definitivamente la homosexualidad. Lo de “Salir de aquí” y lo de “nena-baby” pueden apoyar esta opinión y se trataría de romper la relación con Mary Austin (la que era su pareja). Luego se mantiene el hard rock eléctrico para pasar al punto final.

VI. La coda final u outro

El final del tema es interpretable como la llegada, en el último momento, de los ángeles, volviendo a la tonalidad del inicio de la primera parte. Podríamos añadir que la guitarra de May superpuesta podría ser la madre que llora a la vez, pero volvemos a estar en los terrenos de la suposición. “Nada realmente importa, todos lo pueden ver, nada me importa a mi”. Obviamente para los que defienden que es una declaración de homosexualidad esta letra final podría ser la clave.

Pero Ramón Gener va más allá, y, defendiendo la tesis de que estamos ante la muerte del protagonista, y que finalmente éste sube al cielo, afirma que el cambio de tonalidad de Mi a Fa es una alegoría de que esta subida es la misma subida del alma al cielo, con el precioso fragmento final. Tras el “Sople por donde sople el viento” se llega al Fa y se termina con un gong gentileza de Roger Taylor. Perfecto final con un instrumento pesado e incómodo que Lemmy odiaba llevar de gira con Motörhead, pero hay baterías excesivos que les encanta empezar y terminar los conciertos con un golpe de gong.

Final

Lo mejor de todo es que todo lo escrito aquí puede que sea absolutamente nada y que en la mente de Freddie Mercury la cosa fuera por otros derroteros. Pero lo que siempre quiso el de Zanzíbar es que se escribiera y especulara con ello, así que sirva este homenaje para ello.

“Bohemian Rhapsody” es “la canción” y Freddie Mercury es “el genio”. Que las nuevas generaciones se acerquen a su música gracias a la película es algo tan grande como cuando la película de The Doors nos acercó a muchos a esa banda vía Val Kilmer y Oliver Stone. Otro tema es la sobreexposición de ciertos temas de Queen, pero esto ya daría para otro artículo.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 176 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.