Manowar – Battle Hymns: 40 años del debut de los Reyes del Metal

Ficha técnica

Publicado el 7 de junio de 1982
Discográfica: Liberty Records
 
Componentes:
Eric Adams - Voz
Ross The Boss - Guitarra, teclados
Joey DeMaio - Bajo
Donnie Hamzik - Batería

Temas

1. Death Tone (4:51)
2. Metal Daze (4:20)
3. Fast Taker (3:56)
4. Shell Shock (4:07)
5. Manowar (3:38)
6. Dark Avenger (6:23)
7. William's Tale (1:54)
8. Battle Hymn (6:56)

Multimedia




Escucha y compra

Este disco en Amazon: Manowar – Battle Hymns: 40 años del debut de los Reyes del Metal
Todos los discos de Manowar en Amazon


Battle Hymns (1982) es el disco con el que Manowar se presentó al mundo hace ya 40 años. Lejos de ser una banda de chavales jóvenes que despuntan en sus primeros intentos, aquí nos encontramos a unos tíos cercanos a la treintena que están viendo que su tren pasa sin acabar de dejar huella, o por lo menos, una huella que perdurase, especialmente en los casos de Adams y DeMaio que no habían tenido fortuna en sus conatos de proyecto previos.

Lejos de la imagen que puede desprender este disco de presentación de una banda tan definida como Manowar, quién se acerca a este disco tras escuchar la obra posterior de los neoyorquinos, se sorprende al encontrar musicalmente algo distinto a lo esperado. Y es que no, el primer disco de Manowar no es un puñetazo sobre la mesa del heavy metal; sí que es cierto que ya enseña algunas de las líneas maestras de lo que va a ser su estilo, inconfundible y muy inspirador; hay épica, hay gritos imposibles, hay riffs pesados, pero más allá de momentos y canciones puntuales, el disco tiene una riqueza estilística que va más allá del heavy épico en que acabaron derivando. Gran parte de culpa de ello la tiene Ross The Boss, un guitarrista acostumbrado a tocar diversidad de estilos, que aportó a Manowar esa esencia más rockera en muchos momentos, con riffs más propios del rock ‘n’ roll que del heavy metal en temas como el que inicia, «Death Tone».

Un recurso que no será utilizado por última vez para abrir un disco, el rugir de los tubos de escape de sus motos, sirve como presentación en esta primera canción. Adivinamos ya por donde van los tiros desde esta primera aproximación; riffs rockeros, una voz espectacular que ya nos enseña que es capaz de acabar algunas estrofas bien arriba, ese bajo omnipresente siempre en primer plano, y una batería que sencillamente cumple, sin duda el trabajo que pasa más desapercibido durante todo el disco, y es que Hamzik era claramente un recurso momentáneo, ya que ni siquiera estaba con la banda cuando 11 meses después apareció su segundo disco, Into Glory Ride (1983), del que os hablaré dentro de ese tiempo.

Una buena canción para abrir boca, y otra mejor para seguir: «Metal Daze». Aquí ya reconocemos mucho más a esa banda en que se han convertido después. Riffs más heavies que en la anterior, Adams arriba desde el principio y una letra muy coreable que, por supuesto, dice «Heavy Metal» en su estribillo, que sí, incorpora un coro. Tema absolutamente grande en directo.

«Fast Taker» sube las pulsaciones, un tema más rápido que los anteriores, pero con ese aire rockero muy presente, el riff principal recuerda más a Rainbow que a Black Sabbath. Nuevamente el registro vocal es magistral. «Shell Shock» es para mi gusto el tema más flojo del disco, es una buena canción, que vuelve a bajar el ritmo, pero que personalmente se me hace demasiado repetitiva, y el estribillo no es nada brillante, quizás el solo es lo más destacable de esta pieza.

Giramos el vinilo o le damos la vuelta a la cinta, y nos encontramos con la canción que toma el nombre del grupo. Si muchos grupos ya notan la presión cuando graban un álbum con su nombre, por lo definitorio que resulta, cuando es una canción, el cerco se estrecha. «Manowar» es letrísticamente un intento de definirse, como también lo es musicalmente; y realmente sí encontramos aquí buena parte de lo que les define, pero también es cierto que solo en un sentido, solo vemos una parte de los Manowar aquí; la parte más festiva, de heavy metal más sencillo, el “abc” del estilo sin adentrarse en la épica o en esos pasajes acústicos que acabarán siendo marca de la casa, y que sí encontramos en este mismo disco en una canción que creo que les define mucho mejor que esta. Pero eso llegará luego.

Lo que llega ahora es, por fin, la ÉPICA. Sí, en mayúsculas, porque hasta ahora no habíamos escuchado a la banda en estas tesituras que marcarían profundamente su estilo durante su carrera. Es en «Dark Avenger» donde nos encontramos por primera vez un tema a la altura de todo lo que pueden desarrollar; cadencias más pesadas, flirteos con el doom, es decir, más cerca, ahora sí, de Black Sabbath, salvando las distancias, claro. Para rematar algo que se convertirá también en sello propio, cuentan en la narración ni más ni menos que con el gran Orson Welles (RIP), quién volvería a colaborar con ellos en el tema «Defender» años más tarde, y que murió antes de poder ponerle voz a «The Warrior’s Prayer», que sin duda estaba escrita para él.

Nos acercamos al final, y tras el subidón del tema anterior, llega el turno de DeMaio. «William’s Tale» es una pieza en que Joey interpreta al bajo una parte de la obra de Rossini William Tell, y que sirve de aperitivo para lo que cierra el disco, que no es otra cosa que, probablemente, la mejor composición que hayan parido nunca.

«Battle Hymn» se inicia con un pasaje acústico que abre camino hacia el riff conductor, riff inmenso, que nos lleva a través de sus estrofas por una batalla de la que Manowar salen victoriosos. Míticos son sus coros, quién los haya visto en directo los ha cantado con el puño en alto y sabe de lo que hablo, pura esencia Heavy. Su pasaje central maravilloso solo contribuye a elevar la épica y dejarla a punto para que Ross remate con su solo, y la banda ataque un final de canción con un Adams pletórico, en una de sus grandes y ya míticas interpretaciones que tanta escuela han creado, elevando su tono hasta los límites y dejando el final de este disco en lo más alto.

Manowar tienen discos mejores, probablemente, pero parir esto en 1982 significó un punto de inflexión para todo un estilo, y efectivamente, muchas de estas canciones se han convertido en himnos atemporales. Himnos de batalla, himnos de auténtico heavy metal.

Si no os fiáis de mi criterio o esperabais ver la enésima tontería escrita sobre Manowar, tenéis también la versión hater, podéis rescatar la reseña improbable que hizo Beto en su día en nuestra web, aunque yo no me fiaría demasiado, en la foto que puso aparece Scott Columbus

Avatar
Sobre Toni López 26 Artículos
Toda una vida marcada por el Metal. Televisión, radio y prensa escrita, intentando poner letra a la ciencia del ruido