Himnos del Rock: «Enjoy the Silence» de Depeche Mode

Hoy voy a dedicar, a mi manera, este Himno del Rock a Andrew Fletcher, teclista y miembro fundador de Depeche Mode. La noticia de la muerte de Andy nos pilló anoche a todos por sorpresa. Descansa en Paz, Flecth.

Violator

El disco, Violator (1990), es posiblemente uno de los mejores discos de rock de los 90. Siguiendo la estela del krautrock de los seminales Kraftwerk y moldeados por la new wave de bandas como New Order, Depeche Mode se despoja de los argumentos que les hicieron crecer durante los ochenta para entrar en la nueva década con la obra que marcaría un antes y un después en su carrera.

La formación clásica de la banda estaba presente entonces. El cuarteto formado Martin Gore, Andy Fletcher, Dave Gahan y Alan Wilder daban un golpe encima de la mesa y se consagraban como una de las bandas más grandes del planeta.

Los sonidos industriales marcados de sus álbumes previos logran establecerse como un elemento tan imprescindible que ni siquiera detectas que gestionan el tempo de las canciones con tanta clase como lo hacen los sintetizadores. Violator logró captar mil esencias en sus 46 minutos de duración. Un disco atmosférico, sensual, sombrío y oscuro, melódico y rítmico, melancólico y introspectivo, incluso poético. Nueve canciones perfectas entre las que destacan dos de las canciones más atemporales de la música contemporánea: “Policy of Truth”, “Personal Jesus” y “Enjoy the Silence”.

Violator es el punto de inflexión de una banda que abandona los sonidos rockeros para abrazar la electrónica de una forma ergonómica. La programación y los sintetizadores substituyen a las guitarras. Aunque “Personal Jesus” posee el mayor número de guitarras hasta la fecha, la excepción que marca la regla. Si bien es cierto que Depeche Mode nunca sonó rockero, a partir de Violator aún se alejarían más de ello.

«Enjoy the Silence»

Como single, “Enjoy the Silence” se lanzó el 5 de febrero de 1990 y fue el 24º sencillo de Depeche Mode hasta la fecha. Logró ser disco de oro en varios países y, además, ganó varios premios.

La canción fue compuesta, grabada y cantada por Martin Gore en formato acústico. Alan Wilder vio que la canción tenía mucho más potencial y le añadió una base electrónica rítmica más sofisticada. El resto de la banda aceptó la propuesta, Gore añadió partes de guitarra y cedió el micro a Dave Gahan.

La melodía básica de sintetizador creada por Alan Wilder resulta más o menos similar a la de temas algo menos conocidos como el lado B But Not Tonight de 1986 y The Things You Said de 1987. Planteando el efecto fantasmal de un sintetizador que simula perfectamente ser un coro femenino, y después se complementa hacia algo más solemne en la forma de la gran dedicatoria sonora que es al sonido mismo. Pero sobre todo es un efecto armónico casi tétrico en su composición.

Esa melodía sintética de Alan Wilder es uno de los aspectos más célebres del tema, igual que la letra simplista pero tan enormemente significativa, pues Wilder supo darle un sonido más orgánico, aunque sea solo aparente, y dejó de tal modo una de sus más grandes aportaciones durante su estancia como miembro de Depeche Mode.

El resultado fue un himno, no solamente de la banda en sí, sino un himno de la música contemporánea junto a “Personal Jesus”.

Temática

La letra representa una gran paradoja al estar dedicada al silencio, pues en principio de estudio académico de la música se enseña que el intervalo entre nota y nota es el que realmente da la armonía; esto es, el Silencio, por lo cual se vuelve en verdadera poesía el sentido lírico del tema.

El silencio que comunica lo que las palabras no pueden expresar. El gesto sigiloso que transmite los sentimientos guardados durante toda una vida.

«Las palabras son más que innecesarias. Solo hacen daño.»

Asegura Gahan a través de los versos escritos por Martin Gore. Con ello, el introvertido guitarrista parece decirnos que, a veces, las acciones, sensaciones y comportamientos suelen ser más trascendentes que la comunicación verbal y las promesas vacías.

Videoclip

Anton Corbijn dirigió el magnífico vídeo de la canción. Éste está inspirado en la mitología y filosofía del clásico literario El principito, de Antoine de Saint-Exupéry. En este, Dave Gahan, caracterizado con la imagen típica de un rey, camina sin rumbo entre paisajes desolados buscando un poco de silencio y paz mental. Es una imagen hermosa: un rey que lo tiene todo y a la vez nada. O que, al menos, le hace falta algo muy importante.

Cifras y curiosidades

Des de su inclusión en los directos en 1990, “Enjoy the Silence” se ha vuelto una canción imprescindible y siempre cuenta con un audiovisual previo de introducción. La canción ha pasado 30 años casi sin variaciones exceptuando la conclusión en la que la banda añade normalmente unos solos de guitarra de Gore más rockeros.

Varias bandas han sucumbido al amor por Depeche Mode y se han atrevido a versionar “Enjoy the Silence”. Entre ellas podemos encontrar versiones tan impactantes como la de Lacuna Coil en 2006 o la de Failure. También tenemos versiones de los catalanes Whiskyn’s, No Use for a Name, Nada Surf, Keane o Him.

Beto Lagarda
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