Los 5 mejores solos de guitarra según… Science of Noise

Solos de guitarra. Si algo define al rock y a todos sus derivados, son los solos de guitarra. ¿Existe alguna canción del género sin un solo? Sería muy extraño.

Seguramente este debe ser el Top 5 más típico y tópico que cualquier revista de rock y metal pueda hacer, pero lo que son las cosas, en algo más de cuatro años, no nos hemos parado a hacerlo. Ahora, tras este revival, creemos que es hora de hacerlo, y por eso nos hemos juntado unos cuantos locos, de gustos dispares, para traeros los que más nos gustan. ¿Cuál es el vuestro?

 

«Comfortably Numb» por Beto Lagarda

Artista: Pink Floyd
Álbum: The Wall (1979)
Autores: David Gilmour y Roger Waters
Solo interpretado por: David Gilmour

Si debemos hablar de solos, o mejor dicho, los mejores solos del rock, tardo 0,0 segundos en afirmar que nadie ha efectuado un solo tan perfecto como David Gilmour en «Comfortably Numb». Y seguro que muchos de vosotros, lectores, me daréis la razón con mi elección.

David Gilmour es uno de los mejores guitarristas de la historia del rock. De sus manos han salido algunas de las melodías que han forjado el rock. Pese a que en The Wall, casi todo el protagonismo creativo se lo llevó Roger Waters, si hay algo que sobresale por encima de todo el disco es doble solo de David en esta canción.

Se cuenta que Gilmour compuso estos solos para incluirlos en su álbum en solitario publicado en 1978. Pero el guitarrista no los pulió a tiempo y quedaron en el cajón hasta que Roger los escuchó y les puso letra. «Comfortably Numb» cuenta con dos estribillos parecidos pero bien diferenciados. Siendo el primero más corto y melancólico y el segundo consagrándose como el mejor solo de Gilmour, de Pink Floyd y posiblemente el mejor solo del rock.

Siempre digo que un buen solo es el que expresa sin palabras. David Gilmour hace rugir su Black Strat de tal forma que es como si el solo hablara en nuestro idioma. He tenido la suerte de ver en directo «Comfortably Numb» y no os negaré que acabé la canción llorando de placer / emoción. Brutal.


«La leyenda del hada y el mago» por Xavi Prat

Artista: Rata Blanca
Álbum: Magos, espadas y rosas (1990)
Autores: Roxana Giardino y Walter Giardino
Solo interpretado por: Walter Giardino

Si tengo que hablar a nivel global, seguramente mis dos guitarristas preferidos sean Kiko Loureiro (Megadeth -puaj!!-, ex Angra) y Victor Smolski (ex Rage). Son dos pedazo de guitarristas que dominan todas las facetas del juego, como suele decirse. Pero hoy hablamos de solos, y ahí entra en juego un outsider de altísimo nivel, el argentino Walter Giardino, de Rata Blanca.

Conocí al grupo argentino back in los últimos coletazos del siglo pasado, o principios de este. Compré, casi porque sí, el recopilatorio Grandes canciones (2000), y me enganché como si fuese droga dura. Aquello era rock del bueno, por mucho que algunos lo cataloguen de paco. Las canciones, las melodías, ¡los solos! Aquello era genial, y lo escuchaba a menudo. Como llegó a ser el tema, que tuve como mascotas tres ratoncitos blancos, de esos de laboratorio. Se llamaron (por orden de vida) Walter, Walter II y Walter III. Poca originalidad, lo sé, es lo que hay. Pero, como todo en la vida, esta historia tiene un pero: me pilló en una época compleja en cuanto a amoríos, y eso siempre cuenta. La canción que más escuchaba entonces fue «La leyenda del hada y el mago», e irremediablemente asocio ese tema con una mala época. No es que la recuerde, es que el cerebro, que es un poco cabrón (al menos el mío), hace saltar las alarmas. Y cuando la canción tiene tu solo preferido, amigo, la has cagado. De ahí que diga que «La leyenda del hada y el mago» es mi canción más triste del mundo, aunque aquellos hechos duerman ya en los albores de la memoria y la canción siga siendo un petardazo.

¿Qué por qué es mi solo preferido? ¿Lo habéis escuchado bien? Pongámonos en situación. La canción va de un mago que vaga por un bosque, encuentra un hada y se enamoran profundamente. El mal, que siempre quiere fastidiarlo todo, se pone envidioso y maldice al hada. Ahora es turno del mago buscar un remedio para curar a su amor. La historia no está mal, pero no es novedad, es más de lo mismo.

Ahora, de nuevo, ¿habéis escuchado el solo? Te explica esa historia mejor que la propia letra. Técnicamente es bueno, buenísimo, pero me importa poco. El solo te habla, te susurra, te cuenta la tristeza del mago cuando vagaba solo por el bosque, cómo conoce al hada y se enamoran. Sigue (el solo, que es larguísimo, la historia). El mal acecha, te lo está diciendo Walter con sus seis cuerdas. El solo te acuna como el dolor al mago cuando ve a su hadita enferma, casi muerta. El solo te da el poder y a fuerza que saca el protagonista para buscar fórmulas y curaciones. El solo te da la esperanza de la que habla canción. El solo, ese puñetero solo, es toda la historia de la canción. Y por eso es el mejor solo del mundo mundial.


«For the Love of God» por Jordi Tàrrega

Artista: Steve Vai
Álbum: Passion and Warfare (1990)
Autor: Steve Vai
Solo interpretado por: Steve Vai

Andaba yo preguntándome cuál podría ser el mejor solo posible para meter en este Top, y cuando ya tenía uno me dijeron que tenía que ser de guitarra… Siempre me lo complican, pero no tuve que pensar mucho pues esta vez, lo tuve claro: «For the Love of God» del gran Steve Vai.

Vai es considerado el gran Dios de la guitarra. Alumno de Joe Satriani y capaz de entrar en la banda de Frank Zappa pues podía escribirle las partituras de sus galimatías compositivos. Quiso entrar en el grupo de Alice Cooper y para ello grabó en una noche «The Attitude Song», que entró como regalo en la revista americana Guitar Player. De la noche a la mañana el mundo conoció a Steve Vai… pero no entró en Alice Cooper.

Años más tarde, y ya en 1990, graba Passion and Warfare y consigue uno de los mejores discos instrumentales con las seis cuerdas. Un punto y aparte es «For the Love of God» en la que la melodía, en tiempo de balada, va deambulando con maestría y sentimiento a manos de un hombre capaz de todo con el instrumento. Puedes ver que es puro shredding e incluso una sobrada absoluta, pero hay mucho más que una mera demostración técnica o de ser una canción para guitarristas. Añadamos que la grabó en un primer prototipo de Ibanez Universe de siete cuerdas.

No hay letra, pero es de esos casos en los que la guitarra te habla y transmite todo tipo de emociones a la vez que la demostración técnica resulta sobrecogedora. Por el título puedes adivinar la espiritualidad del maestro y también por el vídeo hacerte una idea de lo que su blanca guitarra nos dice. De verdad que las notas flotan, pasa del puro feeling a velocidades absurdas, y como todo lo que hace, lo hace con infinito gusto.

No soy guitarrista, pero si lo fuera, me encantaría tocar esta canción pues la veo una de las cimas del instrumento. Es más, creo que la seleccionaré para desarrollarla más adelante en la sección de canciones perfectas. Hace muchos años estuve en un grupo en el que la tocábamos pues teníamos un guitarrista sencillamente espectacular (un saludo Ricard Franch). Verle tocar esa canción y acompañarla con la batería era un placer. El problema es que siempre lo veía de espaldas… Ricard era tan bueno que pudo entrevistar a Vai en la extinta revista Guitarra Total grabó él la versión del mes. Y no era otra que el «For the Love of God».

Pude entrevistar a Vai recientemente, incluso preguntarle por esta canción en concreto, y lo podréis leer en Science of Noise. «For the Love of God» es una parte de lo que es Steve Vai, una de sus muchas caras, ¡pero menuda cara! Más allá de poder tocar una canción así, tengamos en cuenta que la compuso él. For the love of Vai!


«Erotomania» por Toni López

Artista: Dream Theater
Álbum: Awake (1994)
Autores: John Petrucci y Kevin Moore
Solo interpretado por: John Petrucci

Cuando se me plantea escribir sobre un solo, o hablar de esos solos que por cualquier motivo nos resultan recurrentes, inolvidables, siempre me vienen los mismos a la cabeza; no es necesario que sean los más técnicos, ni los más pegadizos, el solo me tiene que decir algo; puede ser un  tapping como el de «Victim of Fate» de Helloween, un final apoteósico como «The Best of Times» de Dream Theater o «Mr. Crowley» de Ozzy Osbourne, una genialidad a mil por hora como el «Seventh Sign» de Yngwie, o pausada, como la ya citada «Confortably Numb» de Pink Floyd. No tienen porque estar en discos de supuesto elitismo instrumental, como esa maravilla que hace Ritchie Sambora en «Dry County«. Todos ellos tienen algo que los hace especiales, y como esos, muchos más; y no, no datan de hace 30 o 40 años, hace escasas fechas Obscura con ese solo con guitarras dobladas en «Solaris» ya se ha posicionado como otro de los solos que ocuparan ese espacio en mi memoria cuando hablemos de solos.

Pero cuando pienso en un solo perfecto, en la culminación de la técnica junto a la melodía, y que a la vez que consigue emocionarme, siempre acabo recurriendo a «Erotomania«. Curiosamente, este tema instrumental que formaba parte de una trilogía llamada «A Mind Beside Itself» del disco Awake (1994), contiene algunos de los pasajes instrumentales más brillantes compuestos por John Petrucci junto a Kevin Moore, quién poco después abandonaría la banda. Y digo curiosamente, porque no es costumbre que un solo de un tema instrumental sobresalga, ya que por definición propia, este tipo de composiciones tienen momentos brillantes durante todo su desarrollo.

La canción, de casi siete minutos de duración si la tomamos como un ente propio fuera de esa trilogía de la que forma parte, lejos de ser una demostración de virtuosismo, es una pieza melódica increíble, bien estructurada, que crece hasta llegar a esa sección donde el solo de Petrucci, además de coronar la cima, ejecuta con maestría unas escalas que aúnan velocidad, una notable dificultad técnica, y una magnífica melodía que al final es lo que acaba dando el punto diferencial. Y sí, por supuesto, acaba siendo una demostración de virtuosismo, pero siempre al servicio de la canción, que es lo que diferencia a un creador de riffs y melodías de un corremástiles.

John Petrucci nos ha dejado solos imperecederos, «Under a Glass Moon», «In the Presence of Enemies», «Fall Into the Light» o la reciente «The Alien», pero es aquí donde creo que dejó su huella más profunda, y buena prueba de ello son todos los vídeos que se encuentran de guitarristas intentando emular este solo, porque como decía, más allá de la magnífica melodía, técnicamente es impresionante. Lo tiene todo, y por eso lo incorporo a este articulo dedicado a uno de los sellos característicos del metal y de la mayoría de sus variantes.


«Blackbird» por Rubén de Haro

Artista: Alter Bridge
Álbum: Blackbird (2007)
Autores: Myles Kennedy, Mark Tremonti, Brian Marshall y Scott Phillips
Solos interpretados por: Myles Kennedy y Mark Tremonti

Hace poco más de un año que decidí (voluntariamente) dejar la primera línea de Science of Noise para pasar a ocupar un más que discreto segundo plano y dedicarme a criticar, con mayor o menor acierto y/o fortuna, todo aquello que mis compañeras deciden publicar… y lo a gusto que se queda uno criticando desde la retaguardia, oiga.

Durante el tiempo transcurrido desde entonces, han llegado a la redacción caras nuevas que han traído otros aires -y que con brillantez y desparpajo, y porqué no decirlo, con un más que latente paquerío-, han sabido mantener a flote la web musical preferida por todas vosotras. Y, ojo, que entre los «nuevos», los hay de todos los pelajes. Pero hoy, «això no toca», como diría aquél, entre otras cosas porque siempre ha existido una casposidad más que latente en el seno de la redacción de la revista desde sus inicios y yo amo a todas mis compañeras, incluso con sus defectos.

Pues bien, hoy me ha dado por entrar a revisar este nuevo Top 5 (todavía, a medio hacer, mientras escribo estas líneas…), y ha sido ver Rata Blanca y entrarme los sudores de la muerte. No hay suficientes hectolitros de H&S en el mundo que puedan acabar con tamaña caspa. No hay suficiente Bepanthol en el universo que calme tal urticaria. No offense, Xavier… ♥. Total, que me he animado a aportar mi granito de arena a este nuevo Top 5 para ver si la cosa remonta… y ya lo creo que lo hará, vamos; Alter Bridge son siempre caballo ganador.

Hace ya varios años que creo que «Blackbird», no solo es la mejor canción de los norteamericanos Alter Bridge escrita hasta la fecha, sino que tiene la suerte de contener el mejor solo de guitarra jamás escrito por dos seres humanos, porque, efectivamente, la canción en cuestión no cuenta con uno, sino dos pedazo de solacos. Y si he vuelto a la primera línea por unos minutos, es para dejar esto meridianamente claro.

La mayor parte de la gente coincide en que la música es un estímulo placentero especialmente potente que se usa con frecuencia para influir en los estados emocionales. La capacidad de la música para provocar reacciones fisiológicas está perfectamente documentada; esta produce una respuesta mediada por el sistema nervioso autónomo que afecta a la frecuencia cardiaca, respiratoria, a la conductividad de la piel y a la temperatura periférica. La música aquieta o estimula a la mente, enriquece al ser humano, y por eso también se dice que alimenta el alma.

Hay cientos de canciones que provocan en mí todos esos estímulos, cientos de temas que me aceleran el pulso, pero pocas provocan tanto con lo hace el octavo tema del segundo trabajo de estudio de los norteamericanos Alter Bridge. «Blackbird» es, sin lugar a dudas, una de las canciones más emocionantes que jamás haya escuchado, y en directo, esos estímulos se elevan a la enésima potencia. Y es, además, una de las favoritas de los fans de la banda. En mi caso, es su canción más Top, y la canción con más significado, al menos para su creador de su letra, un tipo incluso más majo que el pesado de Dave Grohl, que responde al nombre de Myles Richard Bass, más conocido profesionalmente como Myles Kennedy.

El tema habla sobre un amigo suyo, Mark Morris, quien tenía su propia tienda de guitarras en la ciudad natal de ambos, Spokane, en el estado de Washington. Mark era un gran tipo y fue quien le dio su primera guitarra cuando Myles no era más que era un niño. Así nació una amistad que perduró en el tiempo hasta que desafortunadamente enfermó y murió. Cuando el vocalista de Alter Bridge recibió la noticia de su muerte, decidió honrar su memoria con una tema, y así es como nació «Blackbird».

El origen de «Blackbird» parte del verso inicial, cuya parte de guitarra ya tenía compuesta Myles para cuando tuvo lugar tan trágico suceso. El resto del tema surgió casi sin querer. Fue uno de esos momentos, tan inspirados y honestos, que uno siempre espera tener para canalizar -como compositor- todo lo que lleva dentro. Así es como nació «Blackbird». La primera parte de guitarra y la parte de la melodía del verso surgieron fácilmente, mientras que la parte más desafiante de  crear fue el coro. El tema en sí tiene un tufillo muy pink. Diría que hay una clara influencia de Pink Floyd. Por lo menos, el primero de los solos de guitarra, el que interpreta Myles, está definitivamente inspirado en el estilo del gran David Gilmour. Por cierto, aprovecho para mandarle un besi a Beto por su más que acertada y sabia, como siempre, elección. Si no lo habéis visto todavía, os recomiendo que busquéis en YouTube la versión en directo que se marcaron en el London’s Earls Court en su gira de The Division Bell Tour de 1994. Pero vamos, que ya os ahorro la faena. Aquí lo tenéis. Que usted lo babee a gusto.

A lo que iba. Myles y Mark grabaron una primera versión. En aquella época, Myles estaba instalado en la casa de Mark, y él entró para ver cómo sonaba, para tener un poco de perspectiva de por dónde iban los tiros. Ambos se sentaron y la escucharon durante horas, y llegaron a la conclusión de que aquello era muy bueno. Como compositores, aquél fue uno de esos momentos con los que uno sueña, saber plasmar sobre un pentagrama vivencias que hacen que toda la búsqueda y el trabajo valgan la pena.

En cuanto a lo difícil que puede ser cantar una canción como es debido cuando su significado es tan profundo, hay algunas noches en las que es un verdadero desafío para el propio Myles, porque si te sumerges en la letra (y él lo hace día sí, día también), los recuerdos te inundan:

«Recuerdo una noche. Otro amigo había fallecido recientemente, un fotógrafo amigo nuestro, y su esposa estaba allí, al lado del escenario, y ella sabía lo mucho que significaba esa canción. El hecho de que ella estuviera allí y tocarla fue un verdadero desafío. Pero, como artista, sabes que eso es lo que pasa con la música. Si es tan honesta y las emociones son tan puras, eso debería suceder siempre. Eso es lo que debería hacer el arte. Debería resonar así contigo y debería crear momentos reales de introspección. Algo así como un homenaje a los amigos, a los seres queridos.»

A pesar de su éxito, «Blackbird» no llegó a ser lanzado nunca como single, cosa que sí sucedió con «Rise Today» (30 de julio de 2007), «Watch Over You» (14 de enero de 2008), «Ties That Bind» (21 de enero de 2008; solo en el Reino Unido) y «Before Tomorrow Comes» (22 de abril de 2008).

Con casi ocho minutos de duración, es la canción más larga jamás escrita por la banda, seguida muy de cerca por «Fortress» (Fortress, 2013), que dura 7:36. Ha sido aclamada por la crítica desde su lanzamiento, ya que los críticos, los fans y los miembros de la banda la han citado a menudo como el punto culminante, tanto del álbum como de su carrera como banda. Hay muy pocas experiencias en vivo que superen a «Blackbird».

En febrero de 2011, la revista Guitarist nombró a los dos solos de guitarra consecutivos de la canción, que son interpretados por Myles Kennedy y Mark Tremonti respectivamente, como, colectivamente, el mejor solo de guitarra de todos los tiempos. En una encuesta, en la cual participaron los lectores de la revista, la canción ganó y derrotó a las interpretaciones de guitarristas tan famosos como SlashEddie Van HalenJimmy PageJimi Hendrix Steve Vai, por un amplio margen. Me gusta comprobar que no estoy solo en esta cruzada.

Bueno, pues esto sería todo. Reitero lo anteriormente dicho: nada supera los solacos de «Blackbird», lo siento. Y si me apuráis, me aventuro a decir que el segundo mejor solo se lo cascó el enorme e inigualable Nuno Bettencourt en el homónimo álbum debut de Extreme del año 1989. Sí, efectivamente, ese solaco incrustado entre el final de «Rock a Bye Bye» y el inicio de «Play With Me». ¡Y ya que me sacáis el tema, metemos también en el saco el de «Get the Funk Out» del Pornograffitti (1990), qué coño!

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