Canciones perfectas: «Rime of the Ancient Mariner» de Iron Maiden

Samuel Taylor Coleridge (1772-1834) fue un poeta, crítico literario y filósofo que pasó a la historia como uno de los fundadores del romanticismo en Inglaterra. Entre sus obras más conocidas se encuentra The Rime of the Ancient Mariner (1798), poema que inspiró y da nombre a la espectacular canción escrita por Harris e incluida en el fabuloso Powerslave (1984) que el próximo cuatro de septiembre cumplirá 36 años. Se le acumulan los aniversarios a La Doncella.

El contexto

Tras la los cambios producidos en el seno de la banda en años anteriores, éste sería el segundo disco con una formación estable que dará lugar a los mejores años de Maiden hasta que en 1989 Adrian Smith fuera sustituido por Janick Gers.

Powerslave se compuso durante la frenética gira de Piece of Mind, la banda había cosechado con sus cuatro álbumes anteriores un estatus que les permitía girar como cabezas de cartel, llenando recintos cada vez más grandes, por lo que la complejidad escénica era mayor. Sirva como ejemplo el Live After Death (1985) en el que se puede apreciar, con todo detalle, el mastodóntico escenario durante su actuación en el Long Beach Arena de Los Ángeles de la gira del álbum en cuestión.

La banda

Mucho se ha escrito sobre Iron Maiden y poco os voy a descubrir, tampoco era esa la intención, sino destacar la que es, bajo mi humilde opinión, la canción perfecta de los ingleses.

Iron Maiden habían conseguido en pocos años y mucho sacrificio situarse en el podium de las grandes bandas de la época. Hay que tener en cuenta que desde su primer lanzamiento en 1980, con un sonido más rudo, habían pasado a convertirse, con sacrificio y bajas importantes, en una banda súper-ventas comenzando a llenar grandes recintos, y días seguidos, únicamente al abasto de bandas con mayor recorrido.

Por lo que tenemos a una formación en todo su esplendor y en estado de gracia, pariendo discos y canciones que se harán imprescindibles y que influenciarán a millones de nuevos fans hasta nuestros días.

La época

Si nos trasladamos a la época en la que se grabó este fantástico trabajo, no voy a sorprender a nadie diciendo que nos topamos en pleno auge del heavy metal, siendo un estilo de masas que llenaba espacios enormes y donde las giras cada vez eran más importantes a nivel mundial.

Tengamos en cuenta que en 1984, año de la publicación de Powerslave, coincidieron álbumes como Ride the Lightning, Defenders of the Faith, Hail to England, The Last in Line, Don’t Break the Oath o Stay Hungry por poner varios ejemplos. Época maravillosa para los fanáticos del old school y base musical para muchas de las bandas actuales.

En España, a pesar del dominio mediático de la llamada movida madrileña la cosa no iba a menos, Banzai, Ángeles del Infierno, Obús y Santa vivían su mayor esplendor, pero si había una formación que realmente volaba sobre el resto era Barón Rojo. Ese mismo año publicaron su aclamado directo Barón al Rojo Vivo, se habían erigido en apenas cuatro años como la banda más grande del país consiguiendo hablar de tú a tú a formaciones de fuera de nuestras fronteras y que a priori jugaban en otra liga. 

El álbum

Powerslave es el quinto trabajo creado íntegramente durante la gira de Piece of Mind (1983). Gira más corta a causa de haber dedicado más tiempo a la composición retrasando la publicación del disco. Los ingleses de nuevo volvieron a Las Bahamas a realizar la grabación para después ser mezclado en Nueva York.

Respecto a lo que más llama la atención poco podemos revelar, pues es de todos conocidos el magnífico speech del presidente Churchill a las tropas inglesas en 1940, utilizado como introducción a “Aces High”,  uno de los mejores temas de apertura en la historia de La Doncella.

La espectacular portada se encuentra entre las favoritas del que escribe, igualando en predilección por la del Live After Death (1985) que se publicará a continuación rememorando los llenazos en el Long Beach Arena de Los Ángeles.

Tras su publicación, consiguió una rápida aceptación llegando al número dos en las listas inglesas y copando los primeros 20 puestos en las listas americanas. Curiosamente en España únicamente llegó a estar en la posición 96 de los discos más vendidos, superados en ventas por bandas nacionales.

La canción

Con una duración poco habitual hasta entonces, “Rime of The Ancient Mariner” cierra el álbum de manera magistral, manteniéndose como la canción más extensa escrita por la banda hasta la publicación del Book of Souls (2015).

Escrita por Harris, da rienda suelta a su predilección por el rock progresivo, alejándose del sonido más directo y contundente de lo publicado hasta la fecha. Es cierto que en “The Phantom of the Opera” daba alas a esas influencias, pero es con la canción que nos ocupa en donde se llega a la cota más alta de nivel compositivo hasta la fecha.

Lo que resulta paradójico, que tratándose de una de las composiciones favoritas de los fans han sido contadas las giras en las que se ha interpretado, asimismo poco publicada en los innumerables discos en directo que ha ido sacando durante su carrera. Podría equivocarme, pero podría asegurar que no vuelve a aparecer en un directo desde el Live After Death (1985) hasta el Flight 666 (2009)

El poema romántico es un épico relato de las aventuras, en primera persona, de un grupo de marineros a la deriva tras haber sufrido las inclemencias climáticas del mar y una atroz sequía, relacionadas con la muerte de un albatros, animal portador de buena nueva según los marinos, por parte del relator. 

Los marineros se rebelaron contra el autor de tal fatalidad colgándole al cuello el animal muerto. Tras el encuentro en alta mar con la Muerte, llevándose las almas de los caídos, el ave muerta cayó de su cuello hundiéndose en el mar despojándolo de la maldición que atrajo el mal tiempo.

Tras ser liberado y rescatado por un bote que llegó a su encuentro, el marinero fue obligado a contar la fatídica historia a todo aquel que se cruzara en su camino.

Toda la épica de la canción se intentó trasladar, con buen éxito, al mastodóntico escenario creado para la gira. Así lo explica Dickinson en su autobiografía:

“Para “Rime of the Ancient Mariner” convertimos el mismo escenario en un galeón antiguo mediante telones de fondo pintados a la antigua usanza, efectos de trampantojo y attrezzo. Era teatro propiamente dicho y nada de trucos insustanciales; era teatro de la mente.”

Musicalmente se trató de una agradable sorpresa. Como ya era conocido, y he comentado con anterioridad, Steve Harris estaba muy influenciado por el rock progresivo, por lo que cuando tenía oportunidad dejaba constancia de ello. Ya lo habíamos comprobado con anterioridad en canciones como “Remember Tomorrow”, “Phantom of the Opera”, “Prodigal Son” o “To Tame a Land” , convirtiéndose en los más largos y complejos, hasta ese momento, de su discografía.

El galopante inicio engancha desde el principio dejando constancia de la épica del relato, magistralmente interpretada por un Dickinson que, con su tercer disco con Maiden, se encontraba en plenas facultades y un estado vocal excepcional. Había que tener en cuenta la constante dinámica de disco-gira-disco para aprovechar el estado de gracia de la banda, con el esfuerzo y sacrificio que eso suponía.

El relato cabalga de forma teatral a lomos de la música en la que resalta el omnipresente bajo de Harris como la seña de identidad de la formación británica. El riff de guitarras se repite mientras Adrian y Dave antes de entrar en los detalles que llevan a desatar la furia de la naturaleza ya se baten en su característico duelo de guitarras.

A pesar del posible mal augurio que supone matar al ave de buena esperanza, aparentemente la providencia se pone de lado de los marineros ahuyentando la niebla.

“The mariner kills the bird of good omen
His shipmates cry against what he’s done
But when the fog clears, they justify him
And make themselves a part of the crime.”

Escuchando con atención se nota un cambio en la voz de Dickinson sonando algo menos agresiva en su interpretación. Pero es algo pasajero, pues en el momento de recalcar la maldición, la voz se hace áspera haciendo énfasis en la palabra venganza:

“The albatross begins with its vengeance
A terrible curse a thirst has begun
His shipmates blame bad luck on the mariner
About his neck, the dead bird is hung.”

Es ahora cuando empiezan las penurias de la tripulación, yendo a la deriva sin agua. El característico galope se intensifica para otorgar mayor dramatismo al relato:

«Day after day, day after day
We stuck nor breath nor motion
As idle as a painted ship upon a painted ocean
Water, water everywhere and
All the boards did shrink
Water, water everywhere nor any drop to drink.»

Volvemos al riff inicial para proceder al cambio de ritmo. La música se vuelve más veloz y las guitarras adoptan un sonido más etéreo aportando una teatral atmósfera dejando el protagonismo al bajo de Harris y la magistral batería de Nicko. La sensación de entrar en la desesperada situación de los marineros es absoluta. La maldición del albatros se hace efectiva y una rigurosa sequía hace estragos en la tripulación matando a muchos de ellos. Debido a esa situación, culpando al marinero de ello, le cuelgan al cuello el cadáver del ave.

La macabra escena del barco a la deriva mientras los cadáveres se multiplican a causa de la sequía y la hambruna, se nos presenta a partir de los cinco minutos frenando en seco para adentrarnos en el silencio roto por el bajo de Harris y el crujir de la madera en alta mar. La macabra escena se recoge recitando entre susurros los versos del poema original.

«One after one by the star dogged moon,
Too quick for groan or sigh
Each turned his face with a ghastly pang
And cursed me with his eye
Four times fifty living men
(And I heard nor sigh nor groan)
With heavy thump, a lifeless lump,
They dropped down one by one.»

Samuel Taylor Coleridge (1798-1834)

Tras dos minutos y medio, la canción es elevada gracias al impulso del bajo apoyado por ambas guitarras y la intensa voz de Dickinson se eleva para hasta el grito liberador que deja escapar la maestría musical de los ingleses. Composición épica en la que los solos envuelven para describir su supervivencia a la tragedia y rotura del hechizo liberándose del peso del ave muerta.

De nuevo, la música cabalga para describir la liberación del marinero bajo la mirada de los espíritus de los caídos, destinando al superviviente a explicar la trágica historia a todo aquel que se cruce en su camino.

“The mariner’s bound to tell of his story
To tell this tale wherever he goes.”

Con la condena sobre sus hombros se aleja en la embarcación observando como el mar engulle el barco.

El galope lentamente frena para finalizar los 13 minutos y 49 segundos de pura épica. La música se diluye en el ambiente, junto con el tono melancólico de la voz de Bruce:

“And the tale goes on and on and on.”

Opinión / Conclusión

Es y será, junto “The Phantom of the Opera” mi canción favorita de Maiden. Paradójicamente, los temas más largos su etapa más clásica a pesar que no soy nada fan del llamado rock y metal progresivo.

Me inicié en su música con Seventh Son of a Seventh Son (1988), que os voy a contar, uno de sus disco más complejos y maravillosos de su discografía, rozando la perfección no conseguida a partir de ese momento.

Tras mi primera incursión he de confesar que me costó asimilar los primeros discos disfrutando sobremanera su etapa posterior al Number of the Beast (1982).

Si después de tantos años aún sigue poniéndome la piel de gallina, ¿no va a ser perfecta?

Por cierto, observando la portada, por si os habéis olvidado… ¿Recordáis dónde se esconde Mickey Mouse o la rúbrica de Indiana Jones?

¡Salud y heavy metal!

Abel Marín
Sobre Abel Marín 138 Artículos
Músico frustrado, escritor bloguero ocasional y amante del metal en su variedad de estilos. Vivo con la esperanza de poder llegar a viejo acudiendo a salas de conciertos y festivales. Si los rockeros van al infierno, que me guarden sitio y una cervecita. Salud y Heavy Metal.