Dissection – Storm of the Light’s Bane: 25 años del glorioso eslabón perdido entre el black y el death metal

Ficha técnica

Publicado el 25 de noviembre de 1995
Discográfica: Nuclear Blast
 
Componentes:
Jon Nödtveidt: Guitarras y voz
Johan Norman : Guitarras
Peter Palmdahl: Bajo
Ole Öhman: Batería

Temas

1. At The Fathomless Depths (1:56)
2. Night's Blood (6:40)
3. Unhallowed (7:29)
4. Where Dead Angels Lie (5:52)
5. Retribution - Storm of the Light's Bane (4:50)
6. Thorns of Crimson Death (8:07)
7. Soulreaper (6:56)
8. No Dreams Breed In Breathless Sleep (1:26)

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“Nosotros entendemos la vida desde un punto de vista agnóstico. Satán representa a la fuerza opuesta al orden cósmico, Satán es la llave que abre la puerta de los impulsos, impulsos que llevamos dentro y que queremos exteriorizar”. (Jon Nödtveidt)

Si hay un grupo maldito en Suecia estos son sin duda alguna Dissection. Satanismo, ocultismo y asesinato: todos los ingredientes que rodearon a las grandes bandas de black metal de los 90. Pero no caeremos en el amarillismo y nos centraremos en lo musical, que es lo que aquí celebramos. Puede que estemos ante el nacimiento del híbrido perfecto entre el black metal con el death metal, lo que en su día se llegó a llamar blackened death metal. Más allá de las etiquetas lo que tenemos aquí es uno de los discos más brillantes de los 90 y el momento en que toda la escena metal quedó rendida ante la calidad de Dissection. Desgraciadamente todo se truncó definitivamente pues estábamos ante algo realmente grande.

¿Hacia dónde va el black metal?

El black metal había caído en un camino sin salida debido a que los grandes del género evolucionaban hacia terrenos diferentes que se hacían extraños ante una comunidad tan conservadora. Mayhem lamían sus heridas, Dimmu Borgir y Cradle of Filth eran para muchos una afrenta. ¿Black metal comercial? ¡Menuda osadía! Emperor derivaba hacia lo sinfónico y Darkthrone se reducía a lo básico. Más allá de los típicos estandartes que seguían manteniendo la llama encendida… ¿Hacia dónde podía ir el black metal en su evolución? La respuesta fue Dissection. Con Storm of the Light’s Bane. Sólo hay que mirar la maravillosa portada para caer rendido.

Si te gustó The Somberlain esto lo supera con creces pues es el perfecto híbrido entre la vieja escuela de black metal noruego-escandinava y el naciente death metal melódico a la sueca. El constante ir y venir de miembros y que a la vez estos estuviesen en contacto con la escena sueca dotó a Dissection de unas influencias que terminaron cristalizando a un nivel de escándalo. Técnicamente el disco se sale y las guitarras de Jon Nödtveidt y Johan Norman (su amigo que terminó como enemigo) alcanzan niveles excepcionales. Jon indagaba en el ocultismo, la magia negra y la temática black de las letras es evidente, aunque, para alegría de todos, no encorsetaba al grupo dentro de los parámetros tradicionalistas del estilo y abría nuevas fronteras en lo que se cocía en sus tierras.

Hay temas largos, generosos en minutaje dando espacio a la épica, a la melodía y a los cambios de ritmo y atmósfera. Todos los instrumentos brillan y tienen espacio y tiempo para los lucimientos. La voz de Jon es rica en matices y sus desgarrados gritos son uno de los sellos inequívocos del grupo. Hay aquí gritos inhumanos y una producción más cercana al primigenio death metal sueco, algo que le da al disco ese definitivo acabado rompedor que abrió tantas puertas a grupos que vendrían luego como Watain. Hay incluso una base de heavy metal típico y tópico de toda la vida a pesar de que queda un poco tapado por toda la parafernalia musical del combo.

El disco

La introducción es oscura y solemne destinada a ponernos en solfa y a indicarnos que las guitarras van a estar aquí absolutamente mimadas y tratadas al detalle. No así las percusiones que suenan opacas y vacías (sólo en la intro) para luego arremeter con todo en la cabalgada hacia la oscuridad que lleva por título “Night’s Blood”. Aquí, ya antes de que entre la voz, ves un excepcional nivel técnico y un acercamiento evidente a lo que era el creciente melodeath o sonido Gotemburgo. La labor de las guitarras es comparable al espectacular ejercicio vocal de Jon Nödtveidt. Los juegos melódicos y técnicos son exageradamente buenos, manteniendo las credenciales de black pero yendo bastante más allá del estilo, incluso con momentos acústicos de excepcional belleza.

En “Unhallowed” dominan los blast beats de Ole Öhman intentando dejar patente que el grupo sigue siendo el que era. Pero el death metal avanza en espíritu y, por ejemplo, ese parón con un silencio para continuar, también es algo que utilizarían bandas como In Flames en “Food for the Gods”. Muchos se quedan con “Where Dead Angels Lie” y no es para menos. Las incesantes guitarras que acompañan la línea vocal son uno de los cénits compositivos de la agrupación de Strömstad. Indagan en el medio tiempo y la presencia del death metal melódico es abrumadora. El grito agudo e hiriente del ángel desgarrado es otro de los clímax de una composición que optaría perfectamente a entrar en nuestras canciones perfectas.

En “Retribution” se retoma la senda del black metal, pero también se va un paso más allá pues, por momentos, hay influencias de la música clásica e incluso del neoclasicismo en algunos de los detalles de las seis cuerdas. Puede que estemos ante el tema más técnico y rotundo del disco con ecos a Death. Impresionan los blast beats y la velocidad de “Thorns of Crimson Death” con esas dobles guitarras que dibujan melodías entre la tormenta de bombos. Incluso los truenos piden paso antes de que llegue su habitual calma acústica.

“Aprendí en prisión que, Básicamente, cada día que pasa puede ser el último que vivas. Si tienes esto presente, sabrás apreciar más las cosas y disfrutarás más haciéndolas”. (Jon Nödtveidt)

La maldad absoluta reluce en “Soulreaper” en la que incluyen incluso partes narradas. Cuidado con este título puesto que Johan Norman terminaría formando una agrupación totalmente basada en Dissection llamada Soulreaper). Aquí todo es intenso y las voces son agónicas con unos detalles espectaculares de Ole tras las timbalas, llegando a jugar con pequeñas ralentizaciones de ritmo. Ponen el cierre con un tema de poco más de un minuto que es el punto y final en una vuelta a la calma con piano y la demostrando que en este disco la música clásica es una de las cuatro patas de la obra, por mucho que quede algo tapado entre la épica y el desgañitamiento vocal. Obviamente no es Necrophagist, pero Jon había escuchado a los maestros clásicos, sin duda alguna.

Veredicto

Estamos ante una de las obras capitales del black metal pues hace avanzar al estilo sin que en su momento las hordas conservadoras y talibanas se atrevieran a alzar la voz. Dissection eran aceptados al tiempo que Dimmu Borgir y Cradlle of Filth serían valpuleados por la vieja guardia. También Nödtveidt entraría en los círculos ocultistas del MLO por lo que considero que se tomó excesivamente en serio el hecho de ser aceptado y ser auténtico en una escena muy reservada y elitista. Posiblemente eso fue lo que le llevó a la cárcel y a la tumba. Jon Nödtveidt fue un músico excepcional y un asesino, pero musicalmente Storm of the Light’s Bane sigue siendo una de las obras capitales del metal extremo se mire por dónde se mire.

 

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 495 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.