Crónica y fotos del AMFest - Castell de Montjuïc (Barcelona), 6 de diciembre de 2020

Ànteros y Gyoza nos apabullan para poner el colofón de lujo a este raro pero brillante AMFest 2020

Datos del Concierto

AMFest

Bandas:
Ànteros + Gyoza + Murina
 
Fecha: 6 de diciembre de 2020
Lugar: Castell de Montjuïc (Barcelona)
Promotora: Aloud Music / Associació de Sales de Concerts de Catalunya (ASACC)
Asistencia aproximada: 300 personas

Fotos

Fotos por Willy

Como suele ser habitual, ahora que ya nos habíamos acostumbrado a bajar a Barcelona por carreteras desiertas, a embucharnos dentro de tantas capas de ropa como fuera posible y a prostrarnos lealmente a los pies del majestuoso Castell de Montjuïc, llegaba la hora de despedirnos de este extraño y valiente AMFest. A pesar de su reinvención forzada, lo cierto es que el festival organizado por la gente de Aloud Music ha sido el único que ha permanecido en el calendario rockero de este año, algo que ya podríamos considerar un triunfo por sí mismo. Y si además de conseguir celebrarse, y a pesar de las limitaciones a nivel climático y, sobre todo, de medidas de distanciamiento social, se ha podido saldar con actuaciones memorables, asistencias notables y satisfacción generalizada, pues mejor que mejor.

Tras haber visto en los dos primeros días a nombres de primer nivel como Böira, Obsidian Kingdom y Jardin de la Croix, sorpresas como Sara Zozaya e interesantes experimentaciones de la mano de iou3R y Linalab, en esta jornada de clausura nos esperaban algunas de las bandas más directas y más potentes de todo el festival. Y a pesar de que, si nos poníamos a mirar el precio de las entradas individuales, ésta era el «día menor» (por decirlo así), es posible que, en global, acabara siendo el que más disfruté en su totalidad, tanto en lo puramente musical (y mira que los otros dos días me gustaron y mucho) como a nivel de comodidad. Porque ya no sé si es que realmente hizo menos frío o es que mi cuerpo se había vuelto resistente a ello, pero hoy ni tan siquiera me sentí especialmente molesto por las inclemencias climáticas.

A pesar de tener algo menos de nombre que los protagonistas de los días anteriores, tanto Ànteros como Gyoza y Murina resultaron ser, a pesar de sus aún cortas carreras, reclamos más que interesantes para conseguir que la organización colgara el cartel de «no hay entradas» por segundo día consecutivo. Más allá de las ansias generalizadas de conciertos no puedo decir que me vea sorprendido por tal éxito, ya que los primeros acaban de sacar un discarral de padre y muy señor mío y cuentan en sus filas con músicos muy destacados de la escena local y de parte de la organización el propio AMFest, mientras que las dos bandas encargadas de abrir la velada son aún jóvenes pero ciertamente golosas tanto por lo que han demostrado hasta el momento como por lo que apuntan a demostrar en el futuro.

Murina

Mi última entrada en el imponente patio del castillo se produjo justo a tiempo para ver los primeros compases del concierto de Murina, un dúo de bajo / bateria italo-finlandés de residencia barcelonesa que, al contrario que hicieron los encargados de abrir las dos primeras jornadas, no se andaron con florituras ni experimentaciones y empezaron a rockearnos desde el primer momento, algo que hizo que fueran capaces de conectar con el público con notable facilidad y rapidez. Con Laura aporreando decididamente la batería y la activa y gritona Martina apuntalando la muralla sónica que emanaba del escenario con un bajo ultra distorsionado y lleno de pegatinas y captando la atención visual del respetable gracias a su chandal rosa, su vestido corto y sus necesarios calentadores, Murina no tardaron en caldear un ambiente que parecía ansioso de ser caldeado y a generar un cierto murmullo de aprobación entre unos asistentes que hoy parecían especialmente ávidos de caña.

Punk ramonero, garage rock, noise, grunge y actitud riot girrrl son algunas de las inspiraciones que pudimos escuchar en las diez canciones breves y directas que nos ofrecieron en poco menos de treinta minutos de concierto. El joven dúo acaba de publicar un EP llamado Wave the Brain que interpretaron al completo, y el repertorio se completó con temas de su primer referencia discográfica, otro EP grabado es su local de ensayo y llamado como ellas mismas (un nombre que significa «gruñido» en finés, por cierto) que salió a principios de año. Viscerales, activas, rabiosas y (como explican en su bandcamp) llenas de amor, Murina demostraron que, a pesar de tener aún mucho camino por recorrer, su posición y su inclusión en el cartel de hoy fue todo un acierto.

Setlist Murina:

Wave the brain
Asphalt rash
Superhearts
Melted cookie
Muistella
Sun, sun
Beer poetry
Mustikkapizza
Stuff galore
Sonora

Gyoza

Nuestro ausente compañero y amigo Rubén lleva dándome la brasa con Gyoza durante años. Él ha sido siempre su máximo defensor en el seno de la revista, y aunque gracias a su incontinente y apasionada insistencia no he tenido más remedio que escucharlos de tanto en cuanto (llegándolos a apreciar con cierta moderación), no es hasta hoy que me he dado cuenta de lo ciego y descuidado que he sido, rindiéndome por fin a los pies de la banda liderada por Adrià Marvà. Y es que esta noche los barceloneses se marcaron un bolazo maravilloso, rebosante de groove, dinamismo, precisión y temazos que causó sensación entre el público que ya llenaba el recinto y que me convirtió inmediatamente en nuevo fan. Mis más sinceras disculpas, Rubén, y por supuesto, mis más sinceras disculpas, Gyoza.

El cuarteto catalán venía a ofrecernos una propuesta bastante distinta a las demás bandas que desfilaron por el escenario del Castell durante el fin de semana, ya que en vez de agarrar la bandera de la experimentación enrevesada y más o menos progresiva (y aquí uso esta etiqueta como algo mucho más amplio de lo que suele abarcar, pero que creo que representa al espíritu general del festival) como prácticamente todos sus compañeros de cartel, los chavales de Gyoza apostaron por descargarnos una potente dosis de rock alternativo con toques stoner y fuzz que entró como cuchillo en mantequilla y que generó apasionados elogios tanto entre aquellos que ya venían avisados de los que nos esperaba como entre los muchos (la mayoría, creo) que desconocían de su existencia.

Ojo que con esto que digo de que no son enrevesados no quiero decir tampoco que sean simplorros ni previsibles, al contrario. Su música está llena de cambios inesperados y creo que su propuesta es ciertamente original, con reminiscencias que van desde Muse a Queens of Stone Age o a Devin Townsend, pero la energía que desprendieron desde el mismo momento en que sonaron las notas de la majestuosa y cienciaficcionana intro hasta que acabaron con una especie de guiño, precisamente, a las reinonas prehistóricas lideradas por Josh Homme, Gyoza entretuvieron, divirtieron y motivaron sin demasiado esfuerzo y sin requerir de una mente demasiado entrenada en los recovecos de la música experimental y progresiva.

Su nuevo tranbajo, Early Bird, publicado a principios de este año, fue el principal protagonista del repertorio. Una vez más, debo confesar que o bien no lo había escuchado con toda la atención que se merecía o bien en directo todas estas canciones cobran una dimensión distinta, pero lo cierto es que me dejaron bastante temblando y me hicieron sacudir la cabeza desde el primer momento, con la pareja formada por la desértica intro «Unveiling Roy» y la guitarrera y alternativa «Killing Goode» abriendo el concierto con estilo y potencia. Con un sonido contundente e impecable en todo momento (tónica habitual de todo el fin de semana), Gyoza fueron descargando cortes tan variados y motivantes como la culebrera y gritona «Up Where They Belong», la ochentera y a la vez pearljámica «Veins», la magnética e hipnótica «Magma», la evocadora y etérea «Sold» o la veloz y cruda rendición del «Ruptura» de Triángulo de Amor Bizarro con la que cerraron el concierto (y que acabó con Adriá subido al andamio – aunque no muy muy arriba, no os penséis – ) e hicieron que su estancia sobre el escenario pasara en un santiamén.

En lo personal, y quizás junto a la actuación de Sara Zozaya en la jornada inicial del viernes, el concierto de Gyoza fue la mayor sorpresa que me llevé en todo el fin de semana. El joven cuarteto barcelonés suena como un cañón, va sobrado de confianza y parece listo para comerse el mundo si las circunstancias le son favorables. Me temo que bastante gente ya se había dado cuenta de eso y yo llego algo tarde a subirme al carro, pero más vale tarde que nunca, que dicen.

Setlist Gyoza:

Unveiling Roy
Killing Goode
Up Where They Belong
Veins
Are You Mad
Glitch
In My Room
A Song
Magma
Nothing To Be Ashamed Of
Sold
Yes Sir, Yes Ma’am
Ruptura

Ànteros

Aunque si tenemos que juzgarlo en base al número de seguidores en redes y a reproducciones en plataformas de streaming los barceloneses Ànteros son aún una banda relativamente pequeña, creo que tanto para mí como para los tres centenares largos de personas que se reunieron esta tarde en el patio del Castell de Montjuïc, su presencia en el cartel era uno de los mayores reclamos de todo el festival. Por un lado porque son la banda Aloud por excelencia, claro, tanto por estilo como por el hecho de que Mau y Víctor forman parte destacada del staff de la discográfica y del festival, pero sobre todo porque desde que aparecieron en escena hace ya unos años (y más aún con el discarraco que acaban de sacarse de la manga) han demostrado ser un bandón como la copa de un pino tanto en estudio como en directo.

Al igual que ya decía cuando hablaba del bolo de Jardín de la Croix de ayer, Ànteros es una de esas bandas con las que me cuesta ser realmente objetivo. Desde que los escuché por primera vez (incluso sin saber aún del pedigrí de los componentes del grupo – partícipes en el pasado o en el presente de bandas como Toundra, Viva Belgrado, Minor Empires, Syberia o We Are Impala), me quedé inmediata y mágicamente prendado de la sensibilidad y la fuerza de sus canciones. Esa primeriza maqueta gozó de un lavado de cara que acabó convirtiéndose en Cuerpos celestes, y si ese ya era un disco maravilloso, en su nuevo …y en paz la oscuridad rompen la banca del todo y nos avasallan con un trabajo que abre su abanico de estilos y los coloca definitivamente (por si alguien tenía alguna duda) en primerísima línea del post rock / post hardcore que se hace por estos lares.

Así que bueno, como además he estado trillándome el disquín de marras a base de bien en estos últimos días, yo venía con las ansias de disfrutar como un gorrino de este último concierto del festival (que, a pesar de todas las inclemencias, se nos ha acabado haciendo corto). Y la verdad es que los chavales de Ànteros no me decepcionaron ni lo más mínimo. Después de unos primeros instantes un pelín dubitativos a nivel de sonido se marcaron un bolazo de padre y muy señor mío a base de emotividad, melodías hipnóticas, muros sónicos aplastantes (las tres guitarras se tienen que notar) y básicamente temarrales uno tras otro que pusieron a la gente a sacudir la cabeza, a zarandearse en sus sillas y corear su nombre a la que tuvieron la oportunidad. Ànteros jugaban en casa, y me atrevo a decir que salieron victoriosos, casi, sin bajarse del autobús.

Al igual que hicieron Obsidian Kingdom en la jornada anterior, Ànteros decidieron concentrar los temas de su nuevo disco al principio y al final de su repertorio. Me parece que ya he dicho por activa y por pasiva que a mí este …y en paz la oscuridad me flipa, con lo que escuchar así una detrás de otra los temarrales absurdos que son «Espectros» (con su correspondiente intro, «Legado»), «Sombras» y «Cenizas» me engoriló ya de buenas a primeras. Además de sus dos voces características (la gritona de Endika y la melódica y épica de Rubén), la fuerza y la versatilidad de las guitarras de los dos anteriores más Víctor y la contundencia de su base rítmica con Oscar y Mau, Ànteros contaron hoy con un sexto miembro para mí inesperado que se encargó de los teclados y de otros elementos accesorios en muchas canciones, dándoles así una textura extra que no sé si necesitaban para convencer pero que funcionó perfectamente. Entre todos ellos entraron enseguida a velocidad de crucero, y tanto esas canciones nuevas como la visita a algunos de los mejores temas de Cuerpos celestes sonaron deliciosas y emocionantes.

Tras el paquete de «clásicos» de lujo formado por «Rhea», «Nereid», «Luna», «Elara» y «Polaris» (que buenos que eran estos tíos ya desde el primer día, joder), y aprovechando que Victor rompió una cuerda de su guitarra llevado por la pasión del momento, la banda insistió en el hecho de que la celebración del AMFest y de tantos otros eventos culturales en condiciones precarias demostraba que la cultura es perfectamente segura y responsable y criticaron una vez más algunas de las medidas impuestas por el Procicat (a cuyos responsables les debieron pitar los oídos con fuerza esta noche), que entre otras cosas impidieron que gran parte de los aficionados que compraron inicialmente su entrada pudieran estar hoy aquí. Además de dar las gracias a todos los que habíamos venido y celebrar que el evento se haya podido a llevar a cabo a pesar de todo, Mau también anunció que ya estan trabajando en la edición de 2021 y que en breves darían a conocer uno de los cabezas de cartel. Y amigos míos, puedo deciros que conozco el nombre de ese cabeza de cartel y os vais a cagar. Que lo sepáis.

Cuando parecía que ese maravilloso y ultra épico «Y siento que al final no hay más que el aliento de polvo y sueño» que trufa de emotividad la apoteósica parte final de «Polaris» iba servir de colofón a la velada, Ànteros se arrancaron con el dúo que cierra su nuevo disco, formado por la luminosa y evocadora «… el pasaje» y la inquietante, creciente y majestuosa «Ultravioleta», otro de los grandes cortes de este trabajo que, ahora sí, puso la guinda final a un bolazo del que todos salimos más que encantados. Una vez más, eso sí, y al igual que ocurrió con las dos jornadas anteriores, mucha gente empezó a desfilar cuando aún faltaba un buen rato para la conclusión del concierto, algo que acabo achacando más al hecho de que no sabían que el estar aquí nos permitía volver a casa una hora más tarde de lo «normal» que a cualquier incomodidad en lo musical o en lo físico.

Al final, el «día flojo» de este AMFest 2020 acabó siendo quizás el gran triunfador de un festival que, contra viento y marea, se ha empeñado en existir (y a petarlo) a pesar de todo. Y gracias a la voluntad y la tozudez de sus organizadores hemos podido disfrutar de bolazos inmensos de algunas de las mejores bandas de nuestro entorno y de volver a sentir por unos momentos, aunque fuera algo un poco sucedáneo, que asistir a un concierto es algo que nos encanta porque va mucho más allá de la música. Creo que todos los asistentes salimos del Castell con más sonrisas que lágrimas, y ni el frío ni las distancias pudieron privarnos de gozar y de compartir lo que, a mi juicio, ha sido ni más ni menos que el mayor evento musical de un otoño barcelonés alternativo que, esperemos, el año que viene se acerque mucho más a la normalidad. Como siempre, bravo Aloud y bravo AMFest.

Setlist Ànteros:
Legado
Espectros
Sombras
Cenizas
Rhea
Nereid
Luna
Elara
Polaris
… el pasaje
Ultravioleta

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Sobre Albert Vila 892 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.