Symphony X – The Divine Wings of Tragedy: 25 años del disco que mostró sus divinas alas a Europa

Ficha técnica

Publicado el 13 de noviembre de 1996 (Japón y Estados Unidos) / 24 de marzo de 1997 (Europa)
Discográfica: Zero Corporation / Inside Out Music
 
Componentes:
Russell Allen - Voz
Michael Romeo - Guitarra
Thomas Miller - Bajo
Jason Rullo - Batería
Michael Pinella - Teclados

Temas

1. Of Sins and Shadows (4:58)
2. Sea of Lies (4:18)
3. Out of the Ashes (3:39)
4. The Accolade (9:51)
5. Pharaoh (5:30)
6. The Eyes of Medusa (5:27)
7. The Witching Hour (4:15)
8. The Divine Wings of Tragedy (20:41)
I. At the Four Corners of the Earth
II. In the Room of Thrones
III. A Gathering of Angels
IV. The Wrath Divine
V. The Prophet's Cry
VI. Bringer of the Apocalypse
VII. Paradise Regained
9. Candlelight Fantasia (6:45)

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A fecha de hoy aún recuerdo las palabras que me dijo un conocido cuando en mano me pasó una copia del disco que aquí nos ocupa: “Escucha esto, es un cruce entre Yngwie Malmsteen y Dream Theater”. Quizás dicho en seco sea una definición algo simplona, pero razón no le faltaba. Para mi Symphony X era una formación totalmente desconocida y recuerdo que mis primeras escuchas de The Divine Wings of Tragedy casi coincidieron con la salida de su cuarto trabajo, el notable Twilight in Olympus (1998). En ellos descubrí a una banda con un sonido que reunía gran parte de lo que me gustaba por aquel entonces: potentes guitarras, melodía, metal neoclásico, pomposos coros, barroquismo, metal progresivo…

Si el salto de calidad entre sus dos primeros discos, Symphony X (1995) y The Damnation Game (1986) es totalmente palpable, ese salto se vuelve a acentuar más si cabe con la publicación de un tercer disco donde Sir Russell Allen ya se encuentra totalmente asentado en el seno de la banda, unos Symphony X que empezaban a tener una buena legión de fans tanto en los states como en Japón pero que aún no había agitado sus divinas alas en el viejo continente. The Divine Wings of Tragedy fue lanzado de manera oficial en tierras niponas en noviembre del 96 por Zero Corporation, pero no fue hasta casi medio año después que los europeos no pudimos disfrutar de este disco gracias a la edición de Inside Out. Como dato anecdótico y curioso comentar que Zero Corporation fue un sello muy importante de Tokio que llegó a lanzar en la tierra del sol naciente durante la década de los 90 discos de bandas como Threshold, Savatage o Jaded Heart, así como el III de los madrileños Niagara o el primer disco de un desconocido músico holandés llamado Arjen Anthony Lucassen.

Volviendo a nuestro disco en cuestión, se grabó entre los Trax East Recording Studio de New Jersey y los recién estrenados Symphony X Dungeon de Michael Romeo. El sonido conseguido es mucho más nítido y potente que en sus predecesores y destaca una gran cohesión entre los instrumentos. Potencia es lo primero que me vino a la cabeza al escuchar los primeros compases de “Of Sins and Shadows” con ese riff brutal que va marcando el camino para que Allen se luzca con toda su rabia. Unos coros con sabor a Queen, muy sugerentes, adornan este gran primer corte. Los siguientes “Sea Of Lies” y “Out of the Ashes” no decaen en absoluto, el primero con mucha melodía, el segundo con una sección rítmica excelente y con un inicio nuevamente potentísimo donde se mezclan momentos clasicistas con otros más metaleros y groove. La entrada de Allen con…

“In the house of my master
Behind the gate there is a bed of snakes where evil lays
Oh, I hear laughter.”

… es simplemente espectacular.

Después que los tres primeros temas nos dejen exhaustos le toca el turno a “The Accolade”, mi favorito del disco. De desarrollo totalmente melódico, Allen está sublime en algunos momentos de esta petite-suite que incluso desprende cierto aire eclesiástico y gótico gracias a los teclados de Mike Pinella, ese licenciado en piano, teoría musical y composición, que con sus dedos ha sabido llevar la música de Symphony X a otra dimensión. “The Accolade” es un bellísimo corte de fuerte poder emocional. Llámale como quieras: medio tiempo, epopeya… da igual. Temarraco.

“Pharaoh” me parece un pequeño bajón de la banda, quizás por todo lo precedido hasta ahora, además su inicio me recuerda demasiado a algo que ya había escuchado ejecutar un par de años atrás al trío Petrucci/Myung/Moore. ¿Cosas mías? “The Eye of Medusa” en cambio vuelve a subir el listón. Nuevamente potentes riffs de Romeo te introducen en un tema más complejo que el anterior y más rico en matices. Allen adopta tonos más “cabreado” y casi a los cuatro minutos de corte hay un majestuoso interludio orquestal que te deja sin aliento. “The Witching Hour” se inicia con una sonata de piano en Do mayor de Mozart para lucimiento de Romeo, y Allen, que le da lo mismo ocho que ochenta, se marca aquí unos tonos bastante operísticos/teatrales que le dan al tema esa aura tan neoclásica que siempre ha tenido la banda.

Hablar del siguiente corte es hablar de palabras mayores, y es que el tema que le da título al disco es una vasta experiencia de veinte minutos de duración dividida en siete actos bastantes diferenciados. Basada en los escritos de John Milton es un lucimiento personal de cada miembro de la banda. Desde los cantos barrocos del primer acto hasta el epílogo final, donde la instrumentación repite momentos de actos anteriores, “The Divine Wings of Tragedy” se convierte en una excelente suite para saborear con calma. A través de esos veinte minutos el oyente se topará con momentos más orgánicos y melódicos (el piano de Pinella es una maravilla), con dosis de metal y rock, con oscuridad y teatralidad, virtuosismo, fuerza, y con ese gusto tan refinado de Symphony X por compositores como Bach o Gustav Holst.

Cerrar el disco con esta gran suite sería lo más normal para muchísimas bandas, pero Symphony X van más allá y se sacan de la chistera un cierre brutal con “Candlelight Fantasia”, frágil y bellísima composición envuelta en una triste atmósfera donde Pinella es el gran protagonista de la misma. Como en todo el disco, y aunque me repita, ni Allen ni Romeo se quedan atrás, el primero con un registro muy dramático y el segundo con uno de los solos más emotivos de todo el álbum. Épico broche final para un grandísimo trabajo.

A lo largo de sus ya casi treinta años de carrera, los de New Jersey han editado excelentes obras como The Odyssey (2002), Paradise Lost (2007), o V: The New Mythology Suite (2000), pero sin lugar a dudas fue con este The Divine Wings of Tragedy cuando Symphony X abrió sus alas a un público mucho más amplio.

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Sobre Jaime Arjona 37 Artículos
Pota Blava y fanzinero de los 90. La música siempre ha sido una de mis grandes pasiones, y aunque el Metal es mi principal referencia, no he parado de moverme por diferentes estilos sin encerrarme a nada. Con los años el escribir también se convirtió en otra pasión, así que si junto las dos me sale la receta perfecta para mi droga personal. Estoy aquí para aportar humildemente algo de mi locura musical, y si además me lo puedo pasar bien…pues de puta madre.