Savatage – Dead Winter Dead: 25 años del disco clave para ser una banda de estadios

Ficha técnica

Publicado el 24 de octubre de 1995
Discográfica: Atlantic Records
 
Componentes:
Jon Oliva - Voz, teclados
Zachary Stevens - Voz
Al Pitrelli - Guitarra, coros
Chris Caffery - Guitarra, coros
Johnny Lee Middleton - Bajo, coros
Jeff Plate - Batería

Temas

1. Overture (1:50)
2. Sarajevo (2:31)
3. This is the Time (1990) (5:41)
4. I Am (4:33)
5. Starlight (5:39)
6. Doesn't Matter Anyway (3:48)
7. This Isn't What We Meant (4:13)
8. Mozart and Madness (5:01)
9. Memory (Dead Winter Dead Intro) (1:19)
10. Dead Winter Dead (4:19)
11. One Child (5:14)
12. Christmas Eve (Sarajevo 12/24) (3:24)
13. Not What You See (5:02)

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En 1995 no había Kiss, Helloween estaban en horas bajas, Maiden sin Dickinson, Motörhead en uno de sus peores momentos, Judas Priest sin Halford… Era todo un desastre para el heavy metal de corte tradicional. Pero había unos irreductibles locos que sacaron tajada de todo a pesar de que aquí casi ni nos enteramos. A Savatage los 90 les sentaron de maravilla a pesar de que cambiaron el nombre y el proyecto, en parte, para convertirse en una banda de estadios: la Trans-Siberian Orchestra. Sencillamente el grupo continuó su evolución natural trabajó en equipo y parieron justo en el ecuador de los 90 el disco que lo cambió todo: Dead Winter Dead.

Cuando pudimos entrevistar a Jon Oliva en el backstage de Moncofa él tenía más que claro que el grupo iba a crecer exponencialmente y que era consciente de que lo que él componía junto a Paul O’Neill y Robert Kinkel estaba destinado a las grandes arenas. También me gustaría añadir que el concierto de Moncofa fue para mi (y para muchos) el mejor concierto que he visto en mi vida. Y madre mía, lo hicieron sin su guitarra titular y con otro cantante, pero la magia seguía allí. Uno de los sustitutos os sonará a todos: Jeff Waters de Annihilator, el otro, Damond Jiniya, un coloso efímero salido de la nada. El caso es que Dead Winter Dead era un banco de pruebas y parieron una obra maestra, el híbrido, el eslabón perdido, entre la Trans-Siberian y Savatage. ¿Por qué no vuelven Savatage? Pues porque ganan más que Bon Jovi y gastan más en petardos y fuego que Kiss. Lástima que en España apenas los conozcan unos pocos fieles.

A día de hoy la Trans-Siberian Orchestra es uno de los grupos más exitosos que hay en Estados Unidos. Es equiparable a lo que mueve Bon Jovi Bruce Springsteen por allí.” (Jorge Salán para Science of Noise)

El concepto

La historia es absolutamente espectacular y reboza sentimiento. Mientras Europa y Estados Unidos daban la espalda a la guerra de los Balcanes hubo acercamientos por parte de la comunidad metálica hacia la devastada Bosnia. Bruce Dickinson llegó a actuar allí en plena guerra, Body Count consiguieron mucha empatía con la canción “Born Dead” y Savatage dedicaron una de las más bonitas historias jamás musicadas: Dead Winter Dead. Es la historia de Romeo y Julieta entre las bombas y el fuego cruzado de Sarajevo, a través de una gárgola de la iglesia que, con los siglos, intenta entender a la humanidad. El romance entre un serbio y una musulmana bosnia terminará con la preciosa gárgola de piedra llorando al ver las atrocidades del ser humano, que nunca aprende en su contumaz ansia de poder.

La música y la campanada inesperada

Incomprensiblemente un tema de este disco arrasa en Estados Unidos y consiguen con ello la entrada de la Trans-Siberian por la puerta grande: “Christmas Eve Sarajevo” es la mejor versión posible que nunca se ha hecho del villancico tradicional “Carol of Bells”. Una bestialidad a la altura de lo que consiguió Thin Lizzy cuando versionaron el tema “Whiskey in the Jar”. Actualmente, en gran parte del mundo, es el villancico que ponen en todas partes en fechas navideñas, pues los arreglos heavies le sientan a la composición de maravilla, aún siendo una instrumental, maravillosa, orquestada, pero con guitarras solistas y muy metal. Un tema que fue tan grande que muchos desconocen incluso que es de Savatage. De hecho, cuando apareció, corrió el rumor que la versión era de MetallicaSavatage nunca tuvo suerte ni cuando el éxito les sonreía.

Es una obra accesible, muy orientada a las baladas y a los medios tiempos y de enorme sensibilidad, con un Zak Stevens estelar y en la que vuelven a explotar los cánones polifónicos que habían aparecido por vez primera en la espectacular “Chance” del disco Handful of Rain. Es un disco esperanzador capaz de mostrar la bondad y la humanidad en tiempos oscuros y duros. Paul O’Neill, Robert Kinkel (compositores externos al grupo) más un estelar Jon Oliva, ejercían de triunvirato mientras dejaban que un gran Zak Stevens a las voces pudiera firmar una de sus mejores grabaciones. Puedes ver indicios de lo que será la Trans-Siberian en piezas tan espectaculares como esa intro titulada “Overture”. El grupo apostaba por lo instrumental con mucha fuerza, tirando de orquestaciones inquietantes y mucha influencia de la música clásica, especialmente de Beethoven Mozart. Posteriormente le dedicarían un disco entero al primer maestro.

La historia empieza en 1990 cuando cae el muro de Berlín y Yugoslavia puede quitarse el yugo soviético y sentirse feliz y libre para ser un país. Algo que reflejan las composiciones “Sarajevo” y “This Is the Time (1990)”. Pero las ansias imperialistas de la Gran Serbia avanzan y el sueño del mariscal Tito pronto termina en una de las peores guerras del siglo XX. La belleza de las composiciones y esas guitarras tan deudoras del gran Criss Oliva se abren paso mientas Zak Stevens narra cantando con puro sentimiento. Hay aquí Chris Caffery y Al Pitrelli, antes de dar el salto a Megadeth. Obviamente Pitrelli volvió sobre sus pasos y terminó en la Trans-Siberian siendo el director musical de la orquesta del Oeste de la TSO. Poco cabe añadir a las palabras que dedicó Al Pitrelli en la entrevista presencial que pudimos hacerle en la presentación del disco The World Needs a Hero:

“Savatage es una banda alucinante, repito, son muy buenos… ¡menuda banda!” (Al Pitrelli mientras Dave Mustaine ponía cara de asco)

La política se complica y las nubes de tempestad entran en escena en la contundente “I Am” con la voz rasgada de Jon Oliva y esa base de teclado. Savatage llevó el piano a la primera línea del heavy metal ya en los 80. Serdjan, el romeo de la historia, ataca Sarajevo mientras su amada Katrina Brasic (Julieta) compra armas para repeler el ataque a unos traficantes, que van ganando dinero con el conflicto. Esta es la historia de la humanidad. La oscuridad de “Starlight” es sobrecogedora. Vuelve Zak a las voces en un medio tiempo muy marcado, que vuelve a ser pura clase. Ojo a la parte instrumental con solos de guitarra pues evidencia la maldad y la testosterona del mal, Esa onda sigue en “Doesn’t Matter Anyway”, con Oliva recuperando la voz cantante. Brutal Jeff Plate a la batería y Johnny Lee Middleton al bajo dando espacio, pero marcando su personalidad.

El retorno de un yugoslavo viejo a su tierra natal y su visión de lo que está pasando centra “This Isn’t What We Meant”. Nunca entendió la libertad de su pueblo empuñando armas y la desolación toma esta maravillosa composición en la que piano y guitarras vuelven a sentar cátedra. Las baladitas del disco Streets vuelven a pedir paso. El hombre viejo cogerá su violoncelo y tocará en las pausas bélicas piezas de los grandes maestros clásicos para los supervivientes y atacantes, dando un poco de humanidad a la situación.

Uno de los cortes más recordados de esta obra es la instrumental orquestada “Mozart and Madness” que luego serviría para la TSO bajo otro nombre. Mozart y Savatage con la orquesta representando a los bosnios y los instrumentos de heavy metal en el lado serbio. Demuestran que la unión de ambos puede ser pura magia. Hay aquí algunos de los mejores pasajes que nunca han escrito como grupo y otra razón de peso por la que hay que cambiar de nombre y hacer un grupo de villancicos para todos los públicos. En “Memory” hay la quinta sinfonía de Beethoven bañada en tristeza y con ese toque metal tan delicioso. Un canto a la humanidad y a los gobiernos mundiales por haber dejado a Bosnia a su suerte. Los encuentros en tierra de nadie entre Serdjan y Katrina escuchando música clásica, sin verse, entre un paisaje devastado, quedan ilustrados en estas dos canciones

La composición más recordada de este álbum en lo que a heavy metal se refiere es el tema que da título a la obra. Un clásico que sonó en su retorno en Wacken y que nos puso los pelos de punta. Quizá no tenga el nombre de “Gutter Ballet” o “Edge of Thorns” pero es un clásico a la altura de las mas grandes piezas del grupo. “One Child” nos lleva a la anagnórisis del serbio en la visión de unos niños muertos bajo el fuego de mortero de su ejército. La deserción es la única opción, mientras el grupo arremete con uno de sus clásicos cánones polifónicos, que, por cierto, eran capaces de hacer cantando todos a la vez y demostrando el por qué Savatage estaba por encima de casi todos. Maestros de la balada terminan en lo más alto con “Not What You See” con delicados arreglos de cuerda y un Stevens alucinante. La guitarra de Pitrelli llora con otro canon polifónico, marca de la casa, y con pura inspiración clásica. La historia nos dice que “Romeo” y “Julieta”, que no se habían visto todavía, avanzan hasta tierra de nadie para ver qué ha pasado, pues el hombre de la viola ha terminado abruptamente su música en la plaza. Llegan a la vez y lo ven abatido con el instrumento ensangrentado entre la nieve. Es el 24 de diciembre, fecha importante para la Trans-Siberian Orchestra. A pesar de que Katrina ve sólo un uniforme serbio el chico le dice de largarse de allí juntos después de echar un vistazo a la imponente gárgola de la plaza. Se pierden los dos en la noche con las manos entrelazadas mientras la gárgola empieza a llorar… Insuperable.

Veredicto

Cuando se suele hablar de las grandes obras conceptuales se suele omitir el nombre Dead Winter Dead y el error es mayúsculo. Savatage aquí vieron claro cuál era el camino para dominar la escena y poder codearse con los más grandes por mucho que hubiera de sacrificar el nombre. Lo que encierra este disco se trasladó a su “nuevo grupo” en el que los Savatage decidieron dar absoluta prioridad a todos los ex que habían pasado por sus filas. Alex Skolnik de Testament volvió al redil y todavía sigue con ellos. La calidad de esta obra es insultante, pero cuidado, hay otra de posterior que indaga en lo escrito en Dead Winter Dead y te dobla la apuesta. The Wake of Magellan es otra historia impresionante con un libreto que no cabe ni en el espacio del CD, pero ya sería otro capítulo. Savatage llenaron de luz el heavy metal de los 90 por mucho que el mundo ni se haya enterado. En el Rock Machina tocaron 25 temas, empezaron con el “The Show Must Go On” de Queen y terminaron con el canon de Pachelbel. Sirva esto para dar un pequeño botón de muestra de lo que es esta banda. Cuesta entrar en su mundo, pero cuando lo haces de lleno, en Savatage, ves que es uno de los grupos fundamentales para la historia de la MÚSICA.

 

 

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 495 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.