Soilwork – A Predator’s Portrait. 20 años de la catapulta a las élites del melodeath sueco

Ficha técnica

Publicado el 19 de febrero de 2001
Discográfica: Nuclear Blast
 
Componentes:
Björn “Speed” Strid – Voz
Peter Wichers – Guitarra
Ola Frenning – Guitarra
Ola Flink – Bajo
Henry Ranta – Batería
Carlos Del Olmo Holmberg – Teclados y grafismo

Temas

1. Bastard Chain (4:02)
2. Like the Average Stalker (4:30)
3. Needlefeast (4:06)
4. Neurotica Rampage (4:43)
5. The Analyst (4:42)
6. Grand Failure Anthem (5:20)
7. Structure Divine (4:06)
8. Shadowchild (4:38)
9. Final Fatal Force (4:59)
10. A Predator's Portrait (4:31)

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2001. El efecto 2000 había sido superado… “HAAL” nunca llegó ni a iniciar su odisea*… Y aunque todavía coleaban sus consecuencias, habíamos sobrevido a los 90!!..

Aaah los 90… el tantas veces anunciado fín del metal se manifestaba a manos del Grunge, de la MTV, de los mercados comerciales deborando nuestras queridas bandas, de la aprición del “Black Album” de Metallica, de Axl Rose erigido como nuevo icono/estrella/”rebelde”…. el metal de verdad estaba tocado….o no?

En la fría Escandinavia los paladines del underground recogían filas para lanzarse a la conquista del vacío dejado por grupos que se habían vuelto “comerciales”, asaltando al mundo metálico con un monstruo de tres cabezas:

Noruega atacó con la llamada segunda ola de Black Metal y desde Suécia bombardearían dos reanimadas vertientes del Death Metal, cada una de ellas identificada por las ciudades de dónde provenían sus bandas insignia: Estocolmo con Nihilist/Entombed, Dismember y Unleashed como puntas de lanza. Göteborg con At The Gates, In Flames y Dark Tranquillity al mando del destructor imperial. Había pués esperanza entre las hordas de seguidores del metal que anhelaban unos ídolos comprometidos con la causa del “undergroundismo”, sedientos de una cultura de manifestaciones artísticas no aptas para todo el mundo.

Una de las tres cabezas del Cerberus escandinavo, el sonido Göteborg, arrasó en la segunda mitad de los 90. Slaughter of the Soul (1995) de At The Gates (el mejor disco de Death Metal sueco de la historia) se encargaba de empaquetar las influencias más thrash en el sonido melodeath, In Flames dejaba que fuera el power metal quien permeabilizara su metal de muerte en Jester’s Race (1996),  Whoracle (1997) y Colony (1999); y Dark Tranquillity optaban por un trabajo más intrincado en guitarras y composiciones para sorprender con su aclamado The Gallery (1995).

A final del siglo XX, Göteborg había descargado toda su artillería de melodeath, numerosas bandas se habían unido a la causa pero quien tomaría el relevo?…. At The Gates se habían separado, Clayman (2000) de In Flames seguía siendo excelente, uno de sus mejores álbumes, pero parecía perder algo de “punch” (y más que perderían a partir de entonces) y Dark Tranquillity se habían tomado una ruta escénica por las costas del gótico-melódico-experimental…. habría relevo?

Entre los numerosos grupos que hacían las veces de infantería y seguidores  de los generales del melodeath había unos mozalbetes, que influenciados por un encuentro con Michael Amott decidieron cambiarse el nombre colectivo de Inferior Breed a Soilwork. Con su primer asalto Steelbath Suicide (1998) ya apuntaron maneras y su segunda descarga Chainheart Machine (1999) les valió un contrato con la poderosa Nuclear Blast. (con la que siguen 20 años después!!)

Estaban listos. Con la experiencia de los dos primeros álbumes, un arsenal de ideas que aportar a un género que parecía estancado y el apoyo de la multinacional del uranio enriquecido, Soilwork recogían el testigo para brindar al mundo A predator’s portrait (2001)… La esperanza del melodeath sueco del nuevo milenio!

Grabado en la catedral del sonido de Göteborg, los estudios Fredman, y producido por el propio alto sacerdote, Fredrik Nodström (sólo superado en rango por su anti-santidad Dan Swanö), A Predator’s Portrait significó el aire fresco que el ya estereotipado melodeath sueco necesitaba. Y se convirtió rápidamente en gran fuente de influéncia para intérpretes venidores, no sólo dentro del death melódico, también de otras corrientes del metal.

Que cómo lo hicieron? Echémosle un vistazo…o mejor aún, una escuchaza:

Sólo empezar, “Bastard Chain” nos asalta sin concesiones. Rápida, directa a la yugular el tupatupa inicial nos da paso a un coro con más groove para volver al tupatupa y vuelta a empezar. Bjorn “Speed” Strid se nos desgañita con la voz típica del género comandando el blitzkrieg con precisión y para cuando descargan los solos de guitarra, con una base más heavy/groove, ya nos vamos percatando de la que se nos viene encima. Solos de guitarra alternados, bien cuidados y entrelazados que dinamizan éste y el resto de temas que marcharán sobre nuestras cabezas.

Sin tiempo a realmente asimilar, “Like the Average Stalker” nos ataca los tímpanos y….. son eso teclados? Sacrilegio deathmetalero!!(A decir verdad, Soilwork introdujeron con éxito teclados en su melodeath desde el primer álbum, pero no deja de sorprender gratamente el exquisito uso que hacen de ellos, añadiendo atmósferas sin que se hagan pesados). Y, y… son eso voces limpias!?? Sacrilegio deathmetalero número 2!!!!Pero no!! Strid se nos rebela por primera vez en este álbum como un cantante de muchos registros y eficiente en todos ellos, añadiendo aún más dimensiones al sonido de estos desatados Soilwork.

A partir de ahí, los de Helsingborg desatan todo su arsenal sónico, incluyendo pero no limitado a riffs heavy-blueseros, guitarras solistas melódicas e intrincadas, dobles harmonias, velocidad y blast beats, coros épicos, más riffs técnicos, asesinos y groovies e incluso algúna pinzelada proggy.

Todos los temas del álbum presentan su propia identidad, cada uno con sus partes memorables, bien combinadas para ejecutar su rol a la perfección y demostrar que Soilwork llegaron con este trabajo a una madurez no alcanzada hasta entonces. Los mazazos se suceden uno detrás de otro, “Needlefeast”, “Neurotica Rampage”, “The Analyst”, “Shadowchild”, hasta la final “A Predator’s Portrait”…para ir edificando un trabajo con muchos matices, pegadizo y contundente  a la vez, abrasivo en sus partes thrashy, aterciopelado en las partes melódicas y “berserkeador” en las partes más épicas.

Mención especial para “Grand Failure Anthem”. Probablemente la mejor canción escrita por Soilwork hasta la fecha, es de principio a fín un alarde de todo el arsenal antes mencionado, que a medida que avanza va despertando el pequeño bárbaro que llevamos todos dentro.

En definitiva, hace 20 años, Soilwork se desmarcaron de la turba con un disco que se convertiría en estandarte de la heterogeneidad que el melodeath sueco aún tenia por ofrecer, incorporando elementos propios de otras vertientes musicales  sín por ello perder un ápice de brutalidad y contundencia. Este retrato del deprededador irradia una riqueza compositiva que sentaría los cimientos del tipo de institución metálica en la que se han convertido hoy en día,  el grupo más en forma (productiva y compositivamente)** de los que surgieron entre aquellas hordas venidas del Norte durante la fría noche entre siglos.

Algunas pinceladas del retrato:

  • Editado el 19 de febrero de 2001. Re-editado el 15 de Octubre de 2013 en USA y el 18 de Octubre de 2013 en Europa. La re-edición incluye “Asylum Dance” (bonus track de la edición japonesa) y las versiones en directo de “Like the Average Stalker” y “Final Fatal Force”.
  • Grabado y mezclado en los estudios Fredman, excepto las baterías, que se registraron en los DHS Studios.
  • La portada y diseño gráfico es obra de Carlos del Olmo Holmberg, quien también se encargaría del aspecto gráfico en la re-edición de 2013, a pesar de ya no ser miembro activo de la banda.
  • Éste sería el último disco con Carlos del Olmo Holmberg a los teclados. De todos los miembros que grabaron A predator’s portrait, sólo Bjorn “Speed” Strid sigue siendo miembro activo de la banda.
  • ”Shadowchild” es un tema proviniente de las sesiones de Chainheart machine (1999). La volverían a grabar para A predator’s portrait.
  • Soilwork coincidieron en el estudio con Opeth, que estaban grabando su grandioso Blackwater Park (2001). De ahí que Mikael Akerfeldt se prestara a meter unas pistas de voz en los coros de la canción “A Predator’s Portrait”.
  • Otros colaboradores fueron Jens Broman (ex-Darkane), co-autor de las letras de “Like the Average Stalker”, “Needlefeast”, “Neurotica Rampage” y “Shadowchild”; Mattias Eklundh (Freak Kitchen) se encargó del solo en “Needlefeast” y Eskil Simonsson (Covenant) grabó los samples en “Grand Failure anthem”.

* Kubrick y sus ideas…

**Dark tranquillity, también siguen en buena forma y At The Gates hace ya unos añitos que han vuelto de entre los muertos, con planes éste 2021 de editar su tercer álbum desde la reencarnación. ¿¿Somos o no afortunados???

Marc Alfaro
Sobre Marc Alfaro 5 Artículos
Autoexiliado desde  el 2007 a la tierra del salmón, el sirope de arce y el oso, he llegado a pocas epifanías en mi vida, pero una es segura: Si la gula por (casi) todas las manifestaciones del metal se considera un pecado capital, me merezco mi propio círculo en el infierno. ¡Traed aceitunas!