Desmontando al monstruo: Bruce Dickinson – Skunkworks

Ficha técnica

Publicado el 19 de febrero de 1996
Discográfica: Raw Power
 
Componentes:
Bruce Dickinson – Voz
Alex Dickson – Guitarra
Chris Dale – Bajo
Alessandro Elena – Batería

Temas

1. Space Race (3:47)
2. Back From the Edge (4:16)
3. Inertia (3:03)
4. Faith (3:36)
5. Solar Confinement (3:19)
6. Dreamstate (3:49)
7. I Will Not Accept the Truth (3:44)
8.Inside the Machine (3:27)
9. Headswitch (2:14)
10. Meltdown (4:34)
11. Octavia (3:15)
12. Innerspace (3:32)
13. Strange Death in Paradise (5:00)

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Hoy se cumplen 25 años de Skunkworks de Bruce Dickinson. El disco olvidado de su discografía no es tan feo como todos los fans comentan de él. Hoy me propongo a fundir dos de nuestras secciones en una. Haré un desmontando al monstruo el día del aniversario del disco. Ni tan mal, ¿no?

¿Porqué Skunkworks es malo?

A ver, este disco es notable. Ni malo ni excelente. Tiene su puntazo y tiene sus momentos flacos. Lo que realmente molesta a los fans es el aparente distanciamiento de un rebelde Bruce quien abandona el heavy metal del que es abanderado para hacer un disco de rock alternativo. Incluso podemos encontrar algunas influencias al grunge que tan en boga estaba en aquel entonces.

No es mera casualidad que de cara a este disco, Bruce se corta el pelo. Una melena que ya nunca más veríamos larga. De un tijeretazo, Dickinson quiso dejar las cosas bien claras: el inicio de una nueva etapa.

Skunkworks

Skunkworks se ubica cómodamente dentro de su etapa rebelde. Éste sería su último trabajo antes de contar con la colaboración de Adrian Smith con el que publciarían las dos joyas de la corona, Accident of Birth y The Chemical Wedding. En Skunkworks ni siquiera contó con Roy Z, con el que había grabado Balls to Picasso. El propio Roy Z si volvería tras este disco hasta el final de la aventura en solitario.

Este es un disco diferente en muchos aspectos. El primero el estilo y sonido, como he comentado anteriormente, este disco es de rock alternativo. ¿Grunge? Bueno, alguna pista nos recuerda a Soundgarden, banda de la que Bruce siempre ha afirmado como una de sus favoritas del rock. Pero no, aquí no hay grunge al uso más que algún filtreo.

El disco cuenta con 13 canciones escondidas detrás de una bella imagen de portada. Para los más curiosos y observadores, la imagen os recuerda a Pink Floyd ¿verdad?

El diseñador de Hipgnosis, Storm Thorgerson, ideó la carátula comenzando con un árbol alquilado con el follaje en forma de cerebro viendo una obra de teatro en la ciudad de Braintree, Essex. El árbol fue transportado en camión a un lago en Escocia y se tomó una fotografía con Dickinson parado debajo del árbol. El artista freelance de Hipgnosis, Richard Manning, dio forma digital al follaje en Photoshop y se aplicó una imagen de espejo. Se hicieron alteraciones a cada lado para romper la perfección reflejada. Dentro del álbum, las caras de los miembros de la banda también estaban representadas en una imagen de espejo, mostrando un lado de su cara copiado al otro lado.

Y si, en respuesta a mi pregunta, Storm Thorgerson creó casi todas las portadas de Pink Floyd desde A Saucerful of Secrets (1968) hasta A Foot in the Door (2011). También podemos ver su arte en bandas como The Police, Europe, Def Leppard, The Cranberries, Muse, Biffy Clyro o UFO.

En cuanto a lo que hay dentro del disco, encontramos el Bruce más ecléctico y más alternativo. Canciones como «Inertia», «Solar Confinement», «Meltdown» o «Inside The Machine», son muestras palpables de como el cantante sabe abordar e interpretar las canciones con ese estilo tan particular. Canciones más toscas de lo que habitualmente nos ha ofrecido pero imposible no captar la esencia Dickinson en cada una de ellas.

Algo que pasa en todo el disco, aún sin sonar a lo que habitualmente esperamos en un disco de Bruce, cualquier momento es fácilmente encasillable gracias a un rango y estilo propio. Quizás no es el mejor disco, ni el más dinámico, pero Skunkworks es un disco notable y quizás me aventuraría a comentar que es imprescindible para entender lo que en algún momento pasó por la cabeza de Bruce cuando decidió dejar Iron Maiden y plantarse en solitario, dispuesto a comerse el mundo.

Beto Lagarda
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