Entrevista a Steven Wilson, líder de Porcupine Tree (I): ‘No me he llegado a considerar a mí mismo como músico ni tengo el más mínimo interés en ser bueno con un instrumento en particular’

Señoras y señores… Con todos ustedes uno de los genios de nuestra generación: Steven Wilson, mago del sonido, productor, cantante y casi filósofo y cineasta, pues no deja de ser un hombre que compone música con imágenes en su cabeza. Con motivo de los 20 años del In Absentia (2002) sacamos esta entrevista larga que pude hacer en medio de la pandemia, justo cuando sacaba su último disco en solitario The Future Bites (2021).

La charla da para mucho centrándonos en canciones concretas, en su faceta de productor, sus gustos personales de niño o la experiencia inmersiva de Wilson en los directos. Hablamos de su participación en un Sonisphere de Madrid a pleno sol veraniego y, obviamente, empezamos por In Absentia, el disco que hoy cumple 20 años.

Tengo que decirte que In Absentia fue un disco realmente genial. En muchos sentidos, entiendo que ese álbum cambió tu carrera para siempre. ¿Crees que este disco supuso un antes y un después para ti?

No considero que disparara mi carrera, pero sí que es quizá el disco más contundente que he hecho. Lo recuerdo de forma de forma muy vívida pues yo estaba en medio de todo aquello y la verdad es que cuando salió, ese disco no vendió especialmente bien. A los viejos fans de Porcupine Tree no les gustó mucho ya que introducía en mi música ciertos aspectos del metal que no habían estado presentes en mi música hasta ese momento. Y

 de repente vieron que el grupo sonaba con mucha influencia metal. No les gustaba y no vendíamos, pero al año de haberlo sacado, y teniendo planes de grabación de nuevos temas en esa misma onda, vimos que estábamos atrayendo a una nueva audiencia de chicos y chicas más jóvenes, y que estaban bastante más interesadas en la música metal. Creo que el disco fue creciendo e incluso te diría que sigue creciendo.

Es un álbum que cada año que pasa sigue vendiendo muchas copias y lo hace a buen ritmo. Muchísimo mejor que cuando lo sacamos en su día. Es un disco muy bien considerado por parte de los fans de rock en general y algunos la consideran como una grabación histórica. No solo para mí, sino para toda la escena rockera, y eso es algo alucinante. Esto un poco te demuestra que a veces la calidad de ciertas cosas requiere algo de tiempo para que lleguen a ser entendidas y valoradas por el público.

Sí que es cierto que “In Absentia” cambió algunos aspectos en mi carrera, pero de todos modos he ido cambiado de estilo varias veces. Cuando lo haces, al principio, te encuentras con mucha resistencia de tu misma base de fans y eso es algo que seguro creo que va a pasar con The Future Bites. Es muy diferente a lo anterior así que creo que habrá muchas voces críticas, pero también creo que habrá que esperar cierto tiempo de 1, 2, 5, 10, 20 o 50 años…

Los grandes discos al final son los que prevalecen, los que quedan, y considero que In Absentia es el mejor ejemplo de ello. Ha costado unos 20 años que se le valore en su justa medida. A día de hoy está en el lugar que le corresponde y eso me llena de satisfacción.

 Me siento afortunado puesto que he tenido la oportunidad de asistir a tus conciertos hasta cinco veces y el sonido siempre fue excelente, rozando la perfección. Algunos de mis compañeros dicen que Steven Wilson es un mago del sonido. ¿Cuándo empezaste a meterte en la ingeniería de sonido?

Debería decirte que casi en el mismo momento en el que me enamoré de la música. Yo quedé fascinado con la idea de los sonidos, toda la parte referente a la producción y al hecho de grabar discos en si mismo. Y es algo muy interesante puesto que en mi vida no me he llegado a considerar a mí mismo como músico. Quiero decir, que no tengo el más mínimo interés en ser bueno con un instrumento en particular a pesar de que haya gente que piense en mi como a un guitarrista.

Llevo ya unos seis meses sin tocar la guitarra, y de verdad, no tengo mucho interés en tocarla, lo que sí estoy interesado es en crear música, en componer discos y si eso implica el tener que tocar la guitarra, pues la cojo y la toco. Si lo que se requiere es sentarte y tocar el piano, pues se hace, y si hay que pasarse un buen tiempo programando bases para las canciones… pues se hace. Pero en el fondo mi interés real y primigenio era el de componer discos y hacer todo lo que tocara hacer para conseguirlo.

Sí que en un principio me encantaba y estaba muy interesado en la excelencia del sonido de algunos discos que mi padre escuchaba. Cuando yo era un crío recuerdo a mi padre escuchar el Dark Side of the Moon de Pink Floyd, los álbumes de la ELO… esos sonidos exuberantes, esos grandes sonidos del pop, los discos de ABBA, los Beatles, los Beach Boys… e intentando entender cómo se construían esos discos y qué hacía que sonasen tan bien.

Ahora estoy empezando a aprender mucho de la experimentación y en el mero hecho de equivocarme. Aprendo de mis propios fallos, de cómo hacer discos que suenen bien y siempre estoy escuchando, escuchando, escuchando… Siempre sigo escuchando, incluso a día de hoy, y busco las claves por las que las cosas suenan tan bien, pero también lo hago a través de la experimentación.

Así que no es algo que me hubiese entrenado para hacerlo, yo creo que es una cosa que se aprendió de forma gradual y poco a poco aprendí a hacerlo mejor. El hecho de superarse, hacer que el sonido quedase bello y elegante, y claro… aplicarlo luego a los conciertos. Yo quería que el directo fuera para la gente una experiencia inmersiva, sumergirse en el poderoso y bello sonido.

Una pregunta en la que siempre he me he hecho teniendo en cuenta la calidad de sonido que te caracteriza: ¿Qué haría Steven Wilson si en un concierto hay un apagón eléctrico? ¿Te ha pasado alguna vez?

¿Quedarme sin electricidad? ¡Claro que ha ocurrido! Bastante a menudo. Algo no marcha bien, te quedas sin suministro eléctrico… Eso suele pasar, pero ¡escúchame! No hay problema, puedo tocar un tema acústico o al piano. No es lo que preferiría, pero hay temas, muchos temas, compuestos a lo largo de mi carrera que… bueno, no todos, pero sí algunos que pueden funcionar perfectamente con una sola guitarra acústica y que pueden gustarle a la gente. Ya sea por la composición o por cómo fueron escritos, o si más no, puedo tocar fragmentos de canciones. Evidentemente no estoy 100% seguro de que puedan funcionar del todo en ese momento (risas), así que ya te digo que me siento mucho más cómodo si fluye la electricidad.

En tus conciertos la música y las imágenes van de la mano. ¿Cómo decides qué imágenes vas a mostrar en pantalla?

Creo que ya desde el mismo momento en el que estoy componiendo un tema ya voy haciéndome una idea de las imágenes. Soy ese tipo de persona que ya compone con imágenes apareciéndole en su mente. Sobre qué evoca la canción o con qué casa mejor, hablando siempre desde la perspectiva visual. Te confieso también que no tengo talento alguno para filmar o para la fotografía, pero… también te digo que he tenido la gran suerte de conocer y trabajar con gente con mucho talento a lo largo de mi carrera.

Así que me siento un rato con ellos y trato de contarles lo que me imagino. Les hablo de películas con las que he disfrutado y conozco, las comparto con ellos y les digo eso de: “¿Has visto esa escena concreta de esa peli de David Lynch?”… Así que ellos saben perfectamente a lo que me refiero y se crea una relación simbiótica entre mi música y las imágenes que acompañan la música. Es mérito de la gente que trabaja en el cine, claro. Lasse Hoile que hizo el trabajo artístico y que ha hecho grandes vídeos conmigo, Jess Cope, que ha hecho las animaciones para las canciones. Grandes cineastas todos.

Y la respuesta a la pregunta es que, sencillamente, me siento a hablar sobre las ideas que tengo, lo que hay detrás de cada canción y de lo que va apareciendo en mi mente. También hablamos de las películas que más nos gustan, de las que me gustan a mi o de programas de televisión que me pueden gustar. Todos estos gustos personales son puntos de referencia para luego intentar crear algo fresco y único para los conciertos de Steven Wilson, o para videoclips.

Hay una canción que en mi opinión es perfecta: “Routine”. En 2018 hubo una versión increíble de esta canción en un Royal Albert Hall vacío. La canción es genial con Ninet Tayeb, pero… creo que fue un poco profético sobre lo que vendría en 2020. Eso fue solo un ensayo, pero… Es lo que tenemos hoy en día: bandas tocando en streaming en lugares vacíos. ¿Te llegaste a plantear un concierto de streaming?

¡Wawww! Esto sí que es muy interesante pues no me había parado a pensarlo nunca, la verdad. Así que estás absolutamente en lo cierto: estábamos tocando en un recinto totalmente vacío. Hablando de Internet y streaming, y ya que me has dicho que eras un fan de In Absentia, creo que hay algo que puede llegar a interesarte pues he empezado hace relativamente poco en Instagram, en Facebook y en YouTube con algo llamado los “Future Bytes Sessions”.

Cada semana voy al estudio y creo una nueva versión de una de mis canciones, ya sea clásica o más actual. Esta última semana he realizado una del tema que cierra el disco In Absentia llamada “Collapse the Light into Earth”. La hice solo con mi voz y con el piano, le añadí un mellotron por encima y creo que a los fans les gustó de verdad. El feedback recibido ha sido muy positivo. Un poco el enfoque que le he dado a esto es de unplugged en el estudio, en una sala vacía. Quizá esto sea el futuro para llegar a poder ver música en directo y el poder tener cierta interacción con la gente que está escuchando tu música.

En 2013 tocaste en el Royal Albert Hall de Londres una vez, en 2015 dos y en 2018 tres veces, así que … para la próxima vez que juegues en Londres … ¿Vas a tocar cuatro veces en el Royal Albert Hall o tal vez es hora de busca un lugar más grande?

Sí, el plan un poco iba por aquí. Desgraciadamente con la pandemia todo quedó parado y hubo que cancelar, pero la idea era de tocar en el O2 Arena de Londres y hacer recintos de similares dimensiones por toda Europa. Al ser un recinto más grande puedes hacer algo más espectacular de cara al directo, algo a una escala mayor, pues ya te he dicho que me encanta el concepto de espectáculo inmersivo. Ese era el plan: pasar a grandes recintos y hacer algo todavía más espectacular y épico. No sé qué pasará en un futuro, pero espero que siga estando esa oportunidad allí cuando todo esto haya pasado. Poder presentar “The Live Bites” como gran espectáculo. Pero como la mayoría de gente a día de hoy, me toca vivir día a día y mantener los dedos cruzados.

En 2010 asistí al concierto de Porcupine Tree en el festival Sonisphere de Madrid. 40 grados a las 17:00 de la tarde después de Volbeat y Anathema. Ha sido el único show de Porcupine Tree al que he ido en un festival. Creo que los festivales no son algo que Porcupine Tree o Steven Wilson hagan con cierta regularidad. ¿A Steven Wilson le gusta tocar en festivales de verano?

He hecho algunos festivales de verano como Steven Wilson y lo único que he podido aprender de la experiencia, (y me parece muy interesante el hecho de que hayas mencionado lo de los 40 grados), es que no funcionan con la luz solar. Así que una de las cláusulas que impongo es que, si toco en un festival, tiene que ser una vez se haya puesto el sol o en un recinto cubierto en el que pueda crear la atmósfera que deseo, donde pueda utilizar mi juego de luces y desplegar todas mis imágenes como parte del espectáculo. Mi respuesta es que sí que me gusta tocar en festivales, pero no me gusta hacerlo en mediodía, pues hacerlo a plena luz hace que toda la experiencia que pretendo pierda bastante.

Asistí a tu show en Barcelona en el festival Be Prog! y fue una pasada con ese sonido cuadrafónico. En Barcelona echamos mucho de menos ese festival pues se canceló hace dos años. ¿Disfrutaste tu concierto en el Be Prog!? En mi opinión, es el mejor lugar para un festival progresivo.

Absolutamente sí, el sitio es alucinante y también la atmósfera que se respira allí. Fue todo muy bonito y juraría que toqué a las 22:00. Era justo el momento perfecto para tocar y crear toda la atmósfera que pretendo. Pero te voy a ser sincero: raramente acepto invitaciones para festivales de rock progresivo. El Be Prog! es una excepción y de veras que es algo muy excepcional. Fue una gran oportunidad y un poco rompió mis reglas, pero… fue una pasada ese concierto y pasamos una tarde-noche excelente.

Antes del concierto estabas viendo un partido de la selección de fútbol de Inglaterra. Creo que te gusta mucho el fútbol. ¿Es así?

Sí que lo estaba viendo, pero no soy un gran fan del futbol. No es mi deporte favorito. El tenis es lo que más me gusta, pero como mucha gente, soy bastante patriota (risas) así que cuando Inglaterra juega la Eurocopa o la copa del mundo siempre rezo para que algún día podamos ganar alguna de ambas competiciones… y nunca lo hacemos. Y sí, como mucha gente de nuestro país, me siento un patriota más y apoyo nuestro equipo nacional. Y sí, recuerdo perfectamente el estar sentado en uno de esos cafés que rodeaban el recinto del Be Prog! Pero no sabría decirte contra quién jugaba Inglaterra.

Tuviste la oportunidad de remezclar álbumes de Yes, álbumes de Jethro Tull, King Crimson, Marillion, trabajar con Fish, con Tom Morello, Opeth, Anathema, Caravan, Dream Theater… ¿Cuál es la banda o artista con el que aún sueñas trabajar? ¿Quizás Genesis, Pink Floyd, Tangerine Dream o Mike Oldfield?

Cuidado, porque has mencionado gente con la que nunca he llegado a trabajar. Por ejemplo, Dream Theater. Pero dejando eso aparte te diría que hay muchos, muchos artistas con los que me gustaría trabajar. En los últimos años he podido trabajar con Tears for Fears, Roxy Music… y fue realmente genial en ambos proyectos. Kate Bush sería una de mis elecciones seguras. Me encantaría trabajar con ella.

Uno de los problemas que tengo es que con muchos de los que me gustaría trabajar ya han fallecido. Sería un auténtico sueño poder trabajar con Frank Zappa pero ya no está entre nosotros. Por otro lado, te digo que me siento muy, muy afortunado de haber trabajado con gente con la que crecí de pequeño, grupos que yo escuchaba de niño.

Los Tears for Fears son un ejemplo perfecto y… ¡Prince! Ostras, Prince me lo olvidaba y es alguien muy importante. También murió, pero trabajar con su legado sería un sueño. Cuando era quinceañero el poster que estaba en mi habitación era el de Prince. Era mi ídolo. Así que resumiendo: me quedaría con Prince y Kate Bush, esos los que más.

Para terminar algo que me parece sumamente interesante es el proyecto Storm Corrosion con Mikael Åkerfeldt de Opeth. Solo habéis editado un disco y no nunca ha habido conciertos en directo. ¿Hay planes para seguir trabajando juntos?

La verdad es que siempre estamos hablamos de ello. Mike es uno de mis mejores amigos, pero hay el problema geográfico que nos impide hacer más cosas. Él está en los Suecia y yo en el Reino Unido, y peor ahora, con el confinamiento. Vamos hablando y estamos ambos muy contentos de ese disco que sacamos. La verdad es que es algo de lo que estamos muy orgullosos. Y la razón por la que estamos tan orgullosos de él es el hecho de que hicimos un disco sorpresivo del que nadie llegó a pensar o a esperar que hiciéramos.

Era muy diferente y a la vez sorprendente para la gente, tratándose de él y yo trabajando juntos. Yo sigo pensando que es una de las mejores cosas que he hecho en mi carrera y él opina igual. Si pudiésemos hacer un álbum nuevo como Storm Corrosion posiblemente trataríamos de hacer algo completamente diferente otra vez.

Pero no tengo ni idea de lo que podría salir de allí. Lo que sí estoy seguro que trataríamos de no repetirnos ni de replicar el sonido que ya hicimos en nuestro debut. Sería muy interesante de ver lo que podría salir… Y también te diré que esta colaboración puede producirse una vez se acabe la situación actual y cuando podamos vernos puesto que estamos hablando mucho sobre ello últimamente.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1049 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.