Porcupine Tree – In Absentia: 20 años del inicio de la leyenda llamada Steven Wilson

Ficha técnica

Publicado el 24 de septiembre de 2002
Discográfica: Lava Records
 
Componentes:
Steven Wilson - Voz, guitarra
John Wesley - Guitarra, coros
Colin Edwin - Bajo
Gavin Harrison - Batería, percusión
Richard Barbieri - Teclados
Aviv Geffen - Coros

Temas

1. Blackest Eyes (4:24)
2. Trains (5:56)
3. Lips of Ashes (4:39)
4. The Sound of Muzak (4:59)
5. Gravity Eyelids (7:56)
6. Wedding Nails (6:33)
7. Prodigal (5:35)
8. .3 (5:25)
9. The Creator Has a Mastertape (5:21)
10. Heartattack in a Layby (4:15)
11. Strip the Soul (7:21)
12. Collapse the Light Into Earth (5:54)

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Palabras mayores… Con In Absentia el mundo del metal progresivo vivió un terremoto con epicentro en Inglaterra y tuvo nombre y apellido: Steven Wilson. Tras seis discos de progresivo psicodélico de raíces blues deliciosas, el grupo de Wilson se encontró con tres giros del destino que les llevaron a ser leyenda: por un lado, que su baterista de toda la vida Chris Maitland abandonara el barco y fuera sustituido por una bestia parda llamada Gavin Harrison. El efecto Gavin Harrison se volvió a dar cuando años más tarde se enroló en las filas de The Pineapple Thief: básicamente lleva a los grupos a otro nivel. El segundo es un hecho, reconocido por el propio Wilson, y es que decidiese acercarse al metal y que los seguidores de este estilo pudieran llegar a percibir toda la magia y la calidad que atesora este genio del sonido y la composición. Su experimentación le llevó a grabar In Absentia en una versión en sonido 5.1, y claro… obtuvo premios de la industria. El tercero es que en gira conocen al cineasta Lasse Hoile y ya el mundo interior de Steven Wilson pasa a tener imágenes. Suya es la portada, una minucia comparado con lo que nos brindaría en posterioridad.

No sé si me atrevo a decir que es el mejor disco de Porcupine Tree, pero sí que es uno de los mejores discos de la historia del metal progresivo. Y eso es decir mucho… La verdad es que en el terreno personal había avisado a mis compañeros que no me daba tiempo a hacer la crítica de esta obra, pero… fue volver a escucharla y rendirme a ella. Toca celebrar sus 20 años de existencia como merecen.

El disc(AZ)o

Los dos primeros temas son historia viva del prog metal y demuestran la gran aportación de Wilson a la escena musical: el metal progresivo emocional, suave, que se olvida de la fuerza, la potencia y de las demostraciones técnicas. Esto es entrar en un mundo suave, triste, repleto de emociones y en la que los juegos de volúmenes, los detalles y los cambios sutiles te atrapan y acarician el alma. Hay muchos momentos sencillamente sublimes y todos los clichés que definirán al genio, pero como genio que es, ha seguido evolucionando y para él la fase “metálica” es cosa del pasado. Anda en otras cosas a pesar de haber reunido otra vez al Árbol Puercoespín.

Si vamos directamente a la excelencia nos encontramos con “Blackest Eyes” en la que el inicio ya te da muestras claras de que las cosas han cambiado. Potencia, guitarras metaleras para luego dar paso a una línea vocal preciosa arropada por acústicas. Es como si al mundo anterior de Wilson le faltase esa fuerza y que los astros se hubieran alineado, obviamente con un Harrison que merece un pedestal por los múltiples detalles de todo lo que hace. Aquí los pasos de tormenta a calma son impresionantes.

Pero hay más… “Trains” es otra maravilla y otro clásico imperdible de Porcupine Tree empezada con el rasgueo de guitarra y la sutileza propia de don Wilson. Entran los juegos de volúmenes, los arreglos delicados de teclado y los juegos de contrastes potentes. El solo electo-acústico tiene alma con el añadido de los juegos de coros y esas palmas étnicas que te demuestran que nuestro Dios favorito es capaz de abrirse a todo y amalgamarlo en su música. En la reunión actual terminan los conciertos con este tema…

“Lips of Ashes” da un respiro ambiental con esa especie de sitar, los juegos de ecos y la ambientación envolvente. Entronca con sus discos anteriores, pero hay ese plus de producción. Las guitarras son muy de Pink Floyd y la psicodelia pide paso con clase y juegos armónicos en los coros. “Sound of Muzak” es otra de las piezas clave del disco, destacando por su sencillez y por el enorme trabajo de Gavin tras las baquetas. Es uno de los temas que siempre toca Wilson en sus conciertos en solitario y es otra buena muestra del nivel que atesoraba el grupo en 2002.

El piano es uno de los instrumentos claves y hay varias canciones suaves que demuestran el potencial en las teclas blancas y negras del mastermind de la banda: “Heartattack in a Layby” sorprende básicamente por la letra y lo sugestivo y maravilloso de su música. Imaginad que os peleáis con vuestra pareja en el coche y acto seguido a ella/él le da un ataque al corazón, y que no puedes añadir nada más… Es de estas situaciones a flor de piel que explora Wilson como nadie. No entraremos en ella puesto que se está preparando un reportaje de canción perfecta por parte de nuestro director.

Conozco gente que para ella el mejor tema del disco es “Collapse the Light Into Earth”, y no es para menos… Cierra el disco con Steven tocando el piano y cantando. Él mismo se lo arregla con juegos de coros y ecos varios. Muy definitoria de lo que está por traer en un futuro este mago del sonido y consiguiendo algo tan sencillo como magistral. Las orquestaciones van tomando cuerpo hasta conseguir algo realmente impresionante.

Los espacios abiertos y los juegos de samplers toman “Gravity Eyelids” en sus casi ocho minutos que se van electrificando con clase y en los que el bajo de Colin Edwin tiene mucho que decir. No se puede olvidar que en esta banda el bajo de Colin y los teclados de Richard Barbieri son parte fundamental de ese todo. Contrastan los tempos baladescos con la rotundidad de la instrumental “Wedding Nails”, pura oscuridad, densa y atrapante, pero con momentos de lucimiento técnico coral.

“Prodigal” juega con una especie de slide en las guitarras, de inspiración puramente floydiana y con un solazo de guitarra que sigue siendo de lo mejor que han compuesto nunca. Se respira un ambiente a lo “Space Oddity” de David Bowie, muy buscado, pero con la suficiente personalidad como para sonar a ellos. Es incluso un tema cercano a lo que venía haciendo Neal Morse. En “.3” hay un ejercicio puramente prog iniciado por el bajo de Colin. Aúnan aquí todos los méritos del combo demostrando galones.

“The Creator Has a Mastertape” es de lo más eléctrico jugando con voces distorsionadas y muchísimos decibelios saturando el sonido. Buscan el polo más agresivo, algo que solían hacer también los The Smashing Pumpkins en su día, y es que aquí, hay algo de metal alternativo inclusive. Completa el disco otra pieza oscura dominada por las cuatro cuerdas con el nombre de “Strip the Soul”.

Veredicto

Con In Absentia el mundillo musical hizo un cambio importante en el que se dejó patente que el prog emocional tenía cabida y que no hacía falta tocar 1.000 notas por segundo para enamorar a una comunidad metálica, que andaba un poco falta de cosas novedosas. Porcupine Tree pusieron su pica en Flandes demostrando que el futuro del género podía pasar por recoger cable y reinventar canciones hechas por pasajes de Pink Floyd.

Porcupine Tree daba su campanada y elevaban el género progresivo a un nivel inesperado. En esa puerta abierta hay todavía docenas de bandas que tienen mucho que decir, pero que también mucho que agradecer. Steven Wilson ya demostró que la genialidad estaba presente y las letras oscuras en temas inexplorados serían su razón de ser. Cuando alguien te añore los 80’s y los 90’s tienes que decirle dos putos vocablos: STEVEN y WILSON.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1054 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.