Crónica y fotos del concierto de Dream Theater + Arion - Sant Jordi Club (Barcelona), Viernes 20 de enero de 2023

Dream Theater mantiene el sueño (a pesar de los años) en un Sant Jordi Club a medio gas

Datos del Concierto

Bandas:
Dream Theater + Arion
 
Fecha: Viernes 20 de enero de 2023
Lugar: Sant Jordi Club (Barcelona)
Promotora: Revolution Shows
Asistencia aproximada: 2500 personas

Fotos

Fotos por Manu Damea

Cuando hablamos de Dream Theater nunca podemos hablar de un concierto malo, cuanto menos… desubicado cuando les toca estar en un festival de heavy metal entre Venom y Iron Maiden, pero es evidente que el tiempo pasa y que los más humanos pueden caer del Olimpo. Y ya hace tiempo que los conciertos de Dream Theater los marca el estado de la voz de James LaBrie y el de Barcelona no fue excepción a ello. Era justo el tercero de la gira tras Tel-Aviv y Avilés.

La entrada no es que fuera espectacular y estuvimos realmente cómodos en el Sant Jordi Club, lo cual se agradece. Pagamos las cervezas a precio de sangre de unicornio y pudimos disfrutar de un set bastante original que recupera piezas muy queridas, trae sorpresas y que llega hasta los 50 minutos de material del nuevo disco. Debo decir que A View From the Top of the World (2021) como Distance Over Time me parecen discos muy sólidos y potentes con canciones muy logradas.

Arion convencen sin ser la banda ideal para abrir para Dream Theater

No estaba precisamente lleno el recinto para ver a este quinteto finés practicante de un power metal de calidad, aunque bastante visto. Destacaba en lo visual ese teclista Arttu Vauhkonen con su instrumento inclinado para que no perdiésemos comba de su velocidad. Capitaneados por la buena voz de Lassi Vääränen compitieron bien en “No One Stands My Way”, y antes de empezar “I’m Here to Save You” dijeron que, “A veces, los sueños se hacen realidad”, quizá aludiendo a esta oportunidad de girar con unos colosos de la talla de Dream Theater.

Son una buena banda a pesar de no destacar por su estilo progresivo rotundo, aunque sí tienen retazos, pero no llegan a los terrenos de Pagan’s Mind o Conception, por poner ejemplos. Juegan con afinaciones graves y mucha presencia del bajo en ese gran single que es “Punish You” de su disco de 2018. Sonaron realmente bien, especialmente la guitarra de Iivo Kaipainen, muy motivado y entonado. Jugaron también a hacernos gritar, y en “Unforgivable”, demostraron galones.

Su estilo es un power metal actual muy bien ejecutado, aunque peca de previsible. En “Bloodline” contaron en su día con Noora de Battle Beast para grabarla, aquí bajo luces amarillas y rojas. Hubo generosos solos de guitarra y teclado y terminaron con “At the Break of Dawn” con las voces pregrabadas de Elyse Reed de Amaranthe. No creo que fuera la banda ideal para telonear a Dream Theater, pero consiguieron visibilidad y que se hable de ellos. Y no lo hacen nada mal.

Dream Theater combina glorioso pasado y prometedor presente

Un video introductorio nos iba poniendo en situación, tirando de auto-homenaje y anticipando, entre las tinieblas, lo que iba a acaecer. Destacar que, de los temas del nuevo disco, si ya me gustaban en disco, en directo me ganaron mucho más. Especialmente la inicial “Alien”, una canción extensa y rotunda que les permite lucir dotes instrumentales a todos ya desde el minuto cero. Mike Mangini lucía una cinta de pelo verde, a juego con los focos, mientras las seis columnas de cortinas proyectaban imágenes. Pronto vimos que la luminotecnia era tremenda, pero el telón de fondo quedó muy deslucido en muchos momentos al no tener nitidez.

Y sí, “The Alien”, es quizá la canción más rotunda y lograda del nuevo disco hasta el punto de que la gente coreó la entrada. Luego tocaba irnos años para atrás y recuperar del Awake es tema que lo abre: la mítica “6:00”. Es genial que la hayan recuperado y el volver a vivir esa entrada mítica de batería, compleja y hechizante. Y si en la primera James LaBrie pudo mantener un buen nivel, en esta segunda la cosa empezaba algo rara, o por problemas de voz o por microfonía. Algo que se subsanó tras el gran solo de Jordan Rudess, con su teclado inclinado y espectacular.

Saludó el vocalista a la ciudad condal para luego acometer “Sleeping Giant” con su inquietante intro. No he mencionado a John Petrucci hasta ahora, pero obviamente acapara miradas y te deja con la boca abierta. Todo el nivel instrumental del grupo es absolutamente insultante, y de John Myung decir dos cuartos de lo mismo. Es un combo estelar, pero la voz de LaBrie, especialmente en los temas más clásicos, no da la talla como antaño.

La voz ultra-grave introductoria nos puso en aviso de que “Bridges in the Sky” hacía su aparición. El tema lució tremendamente en los tramos instrumentales con unas luces amarillas muy intensas. La verdad es que nos prometió LaBrie un gran espectáculo de luces, y no mentía… Y la canción es un bellísimo medio tiempo intenso, repleto de destellos de calidad. Incluso les permitió que algunos miembros del grupo corrieran por el escenario.

“Caught in a Web” vino acompañada de una araña gigante en el vídeo y Petrucci hizo de agonista a un esforzado LaBrie que sufrió de lo lindo en este tema, incluso llegando a variar la línea vocal original. Lució mejor la cosa en “Answering the Call”, con esa intro tan lograda y ese potente riff de guitarra. Mangini se había desprendido de su cinta y jugaba con unos toms muy agudos en los breaks, dando color. James estuvo siempre bastante cómodo en los temas del nuevo disco. Acaeció también aquí uno de los mejores solos de toda la velada a cargo de John Petrucci.

Las prestaciones vocales del canadiense fueron mejorando a partir de esa suite del Six Degrees of Inner Turbulence, de la que nos regalaron “Solitary Shell”, “About to Crash (Reprise)” y “Losing Time/Grand Finale”. La primera posee un arrebatador estribillo que sonó a gloria, con ese solo tan “diferente” de Petrucci. Destacar que en “About to Crush” LaBrie volvió a sufrir, pero en general estuvo mucho mejor en este segundo tramo. Y antes del final con un bis monumental como fue “The Count of Tuscany”, el grupo volvió a conectar el pasado con el presente…

Primero el pasado glorioso con un “Pull Me Under” que volvió a evidenciar que los años no pasan en balde, pero que a nivel instrumental la canción sigue siendo maravillosa, y es ya no sólo una de las cimas de Dream Theater, sino del rock progresivo en general. Aquí la sala se llenó de móviles y la repleta tribuna, con entradas agotadas, disfrutó de lo lindo. Y a Dream Theater les gusta terminar con piezas extensas para alegría de sus seguidores, por lo que tocaba sumergirnos en la épica de “A View From the Top of the World” con ese maravilloso groove gentileza de Myung y Mangini. Es impresionante cómo puede combinar el grupo la clase, la melodía y la exhibición técnica rotunda en una canción tan brillante como esta.

De la final “The Count of Tuscany” destacar el enorme trabajo del esforzado baterista en este extenso tema, que brillaba especialmente en Black Clouds & Silver Lightning. Bien LaBrie, que en casi todos los largos momentos instrumentales, abandonaba corriendo el escenario para descansar sus cuerdas vocales. Resaltar también ese tramo acústico de gran belleza en el que James reposa sobre la guitarra de Petrucci y Jordan insufla la comedida magia que emana de sus teclas blancas y negras.

Como en todo concierto de Dream Theater hubo magia a raudales por parte de unos privilegiados músicos que siguen manteniendo un nivel de directo abrumador y que no bajarán nunca de las dos horas de directo. Podemos volver a incidir en el estado vocal de LaBrie, pero me parece algo sin una importancia capital: es la voz original que grabó esas piezas capitales y tiene 25 años más, por lo que es normal que pierda. Yo seguiré acudiendo a los shows del grupo tantas veces como pueda. El único pero a todo fue la pantalla de fondo en la que en las seis columnas de cortinas no nos hicieron disfrutar del espectáculo de las imágenes. O quizá fue de dónde lo estaba mirando yo…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1370 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.