’68 – Yes, and…

Nuestra Nota


8.75 / 10

Ficha técnica

Publicado el 29 de septiembre de 2023
Discográfica: Pure Noise Records
 
Componentes:
Josh Scogin - Voz, guitarra
Nikko Yamada - Batería

Temas

1. With Distance Between (3:53)
2. The Captains Sat (2:09)
3. Removed Their Hooks (3:21)
4. Removed Their Hats (3:23)
5. Let’s Be Friends (2:58)
6. End This War (3:25)
7. They All Agreed (4:07)
8. Then Got Bored (4:12)
9. Within the Hour, They Were No More (5:10)

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En un mundo donde las grandes bandas de rock a menudo se definen por la amplitud de sus integrantes y la complejidad de sus arreglos musicales, la simplicidad y la intensidad han vuelto a tomar el centro del escenario. En este contexto, ’68, la banda compuesta por tan solo dos miembros, Josh Scogin a la guitarra y voz, y Nikko Yamada a la batería, emerge como un fenómeno que desafía las expectativas convencionales de lo que una banda de rock puede lograr.

En los últimos años, hemos sido testigos de un creciente movimiento de bandas de rock de dos piezas que, a pesar de su reducido número, logran un sonido atronador y una presencia escénica impactante. Desde The White Stripes hasta Royal Blood, pasando por Mantar, Brutus o Niña Coyote eta Chico Tornado, estas bandas (dúos) demuestran que la grandeza musical no siempre se mide por el tamaño de la banda, sino por la pasión y la creatividad que se destilan en cada acorde y cada golpe de batería.

’68 es una banda de rock alternativo y post-hardcore estadounidense formada en 2013, compuesta por Josh Scogin, quien es conocido por su trabajo anterior en Norma Jean y The Chariot. ’68 es un proyecto en el que Scogin toca la guitarra y realiza las voces principales, mientras que un batería lo acompaña en directo. Michael McClellan era quien se sentaba tras el kit hasta mediados de 2017, si bien unos meses después del lanzamiento de Two Parts Viper, se reveló que McClellan se había separado de Scogin. Durante la gira, Nikko Yamada reemplazó a McClellan como nuevo batería de la banda, y ahí sigue hasta el día de hoy.

La música de ’68 se caracteriza por su estilo crudo y enérgico, que combina elementos del rock alternativo, el post-hardcore y el noise. Son conocidos por su sonido frenético y caótico en el escenario, con actuaciones intensas que a menudo involucran a Scogin saltando al público y creando un ambiente muy dinámico, tal y como ya pudimos comprobar en su última visita a Barcelona en 2018 abriendo para 36 Crazyfists.

Su álbum debut, titulado In Humor and Sadness, se lanzó en 2014 y recibió elogios de la crítica por su originalidad y su enfoque apasionado. Desde entonces, la banda ha lanzado un para más de álbumes, como el ya mencionado Two Parts Viper en 2017 y Give One Take One en 2021. El pasado 29 de septiembre veía la luz su cuarta obra, que responde al curioso nombre de Yes, and…, en el que el dúo vuelve a tocar temas —enfundados en sus elegantes trajes— que exploran la lucha interna, la dualidad de la vida y demás asuntos personales, y una vez más vuelven a salirse con la suya con toda una estrategia de riffs maravillosos y una bravuconería y un descaro que da (muy) buenos resultados.

Yes, and… vuelve a ser una lucha sin cuartel, a cara de perro, entre una guitarra destructiva, la de Scogin, y la batería de su compañero Nikko. Esta nueva colección de nueve temas en poco más de 32 minutos de metraje es de las más desagradables y pesadas hasta la fecha. De hecho, el propio Scogin ya adelantaba hace unos meses que este iba a ser su trabajo más pesado hasta la fecha… y vaya si lo es.

«Este es, con diferencia, el álbum más pesado que jamás hayamos hecho. No ha sido a propósito, simplemente evolucionó hasta convertirse en lo que es. Tan pronto como pudimos ver toda la seriedad del álbum, simplemente nos dejamos llevar. Muchas de nuestras ideas más calmadas no tenían cabida y algunas de las partes que ya estaban inlcuídas, las rociamos con gasolina.»

El arte que emana de las manos y mentes de este dúo está salpicado por el caos y un maravilloso desorden que hace que el producto final parezca aún más gratificante. El álbum se abre con «With Distance Between», que es algo así como un calentamiento, un suave aperitivo, para la destrucción que está por llegar. La guitarra actúa como una pieza de percusión más junto con el trabajo de Yamaga tras su kit de batería. Por momentos se enfundan el disfraz de Every Time I Die o de He Is Legend y el derroche de energía desenfrenada se apodera de ti. Ese toque sureño y añejo tan particular de The Chariot (♥) también hace acto de presencia en cortes como el número cuatro, «Removed Their Hats».

Pero aquí no todo es siempre caótico y complejo, pues hay secuencias de acordes más sencillas en, pior ejemplo, la número seis, «End This War», para aquell@s que deseen descansar un poco las orejas entre tanto trasiego noise. A menudo, Scogin pone a trabajar sus múltiples pedales a máxima potencia, como sucede en «The Captains Sat», y en otras ocasiones se bajan de la moto para regalarnos una eventual balada como «They All Agreed», pero siempre impregnada con el tufillo sucio y sinvergüenza que planea sobre todo el álbum. Este corte, junto con el quinto, «Let’s Be Friends», son los dos momentos más calmados en esta tormenta sónica que es Yes, and…, si es que en el universo de ’68 conocen el término «calmado».

Este trabajo demuestra que estos tipos siempre cumplen con su cometido de llevar sus ideas al límite. Yes, and… es genial y apasionante. La banda explora nuevas formas de sorprender al oyente en cada tema y salen airosos. ¿Estamos ante el comienzo del ascenso de ’68? ¿Pasa el futuro del rock ‘n’ roll por sus manos? La verdad es que no tengo respuestas a estas preguntas. Lo único que puedo decir es que después de escuchar sus tres álbumes anteriores, este último lanzamiento cumple de sobras con todos los requisitos que un fan esperaría de un trabajo de ’68. Si eso es bueno o malo, dejaré que lo decidas tú.

Fotografía: Bobby Bates
Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 557 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.