Sirrah – Acme: 25 años del día que Polonia pudo dominar el gótico mundial

Ficha técnica

Publicado el 9 de septiembre de 1996
Discográfica: Music for Nations
 
Componentes:
Tom - Voz, gritos
Magdalena - Viola
Maya - Voz
Matt - Guitarra, gritos
Bai’Sahr - Guitarra
Christopher - Bajo
Michael - Batería

Temas

1. Acme (5:40)
2. Passover 1944 (4:28)
3. On the Verge (5:42)
4. A.U. Tomb (5:42)
5. Iridium (2:21)
6. Pillbox Impressions (7:40)
7. Panacea (3:07)
8. Bitter Seas (5:58)
9. In the Final Moment (2:35)

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¿Existieron de verdad los polacos Sirrah? La verdad es que apenas puedo recordarles, y eso que, en esos días, hace unos 25 años atrás, andaba yo por Polonia y recuerdo en Varsovia y en Cracovia muchos posters anunciando su segundo disco, que parece que no llegó a nada. Pero en esos días parecía que Sirrah iban a ser realmente grandes con una obra tan bella y variada como Acme en 1996. El problema era también que experimentando el grupo se pasaba de frenada y hay algunos momentos puramente WTF.

Sirrah lo formaban ocho miembros, contando con vocalista de voz gutural de Tom, Magdalena tocando delicadamente la viola, Maya poniendo las voces angelicales, el dueto de guitarras formado por Matt y Bai’Sahr… Luego el bajo de Christopher, la batería de Michael. Eran esos días (1996) que bandas de países como España, Italia o Polonia ocultaban sus nombres reales y se ponían nombres más anglosajones. Suerte que eso ya ha pasado a la historia.

Les podemos englobar dentro de el gótico orquestal, totalmente avanzado a su tiempo y solamente comparable con Therion que acababan de lanzar Theli un escaso mes antes. Acme es una obra algo inconexa que va de la genialidad al experimento extraño y mejorable. Goza de un sonido muy logrado, especialmente en las guitarras cortantes, y cuando mezclan gótico con black metal consiguen momentos realmente avanzados a su tiempo.

El disco

Los descubrí pues una publicación patria lanzó el típico sampler de 14 temas y, entre todos, había uno que brillaba con luz propia: la homónima “Acme”. Es sencillamente sublime, es más que una canción. Es gótico absoluto con voces de metal extremo que se van abriendo a una sucesión de atmósferas perfectamente ensambladas en las que se deambula desde voces angelicales a guitarras acústicas desnudas y bellas. Hay los arreglos de guitarra que embellecen mucho, pero son los juegos de coros y especialmente un riff de teclado antológico lo que le da a la canción la magia final. Es comparable a lo que consiguieron Dimmu Borgir con la entrada de “Mourning Palace”. La quemé de tanto escucharla…

Pero en el disco hay mucho más, y eso es realmente sorprendente. Recordemos que en 1996 eso de hacer duetos entre voces guturales y operísticas era una novedad absoluta. Lacuna Coil no aparecen hasta 1998, Nightwish con Tarja en el mismo año y quizá los únicos que le van a la par fueron Paradise Lost con el “Christendom” del Icon de 1993 y The Gathering. Impresiona lo trabajado que es “Passover 1944” con esa entrada puramente clásica con viola y violín. Abusan de los gorgoritos de Maya, pero el tema está sumamente trabajado, y es uno de los más reconocidos del disco.

“On the Verge” se acerca totalmente al black metal con esos pasajes espectrales reforzados por teclados y luego por un sobrio piano entre gruñidos. Sorprenden también por esa inclusión de voces profundas y limpias masculinas que le da un nuevo giro al corte. “A.U. Tomb” ya queda algo extraña pues hay demasiadas ideas y ganas de probar cosas quedando algo deslavazado e incoherente. Empieza un poco el festival del despropósito. “Iridium” también adolece de experimental y no termina de cuajar, aunque quedando curiosa. Está claro que la voluntad de ir más allá estaba instalada en el grupo.

Es en “Pillbox Impressions” cuando el grupo vuelve sobre sus pasos y te regala una extensa suite con unos excepcionales coros femeninos. Pero también hay un hiriente fraseo de guitarra contumaz que les resta puntos. Y si querías experimentación, aquí van dos tazas bien cargadas… ¡”Panacea”! Curiosa, extraña y diferente. Realmente difícil de definir. Es algo realmente raro, calificable como grotesco y con gritos orangutanescos sobre una base bailable, pero… a mi me encanta, incluso con esos aplausos finales tan absurdos como el tema. Posiblemente con un productor veterano la cosa se hubiese frenado cuando tocaba.

Recogen cable en “Bitter Seas” y vuelven a aires góticos con tempos casi de doom metal para volver a sorprender con algo tan directo y trabajado como “In the Final Moment”, que es un ejercicio puramente gótico. Como no podía ser de otra forma le añaden alguna de sus estridencias aquí en forma de gritos femeninos propios de una screaming queen en una peli de terror. La verdad es que si el disco hubiese tenido el equilibrio necesario podría haber sido glorioso.

Veredicto

Sirrah es la estrella que más brillante de la constelación de Andrómeda, y a esa distancia han quedado, muy lejos, en el recuerdo, pero con Acme manteniendo la luz de antaño. El disco es tan bueno (en varios temas), como original, como variado, como a veces desesperante. Fue una anomalía que surgió del Este, y la lástima es que a pesar de estar en un sello tan potente como Music for Nations su siguiente obra no funcionó pues coquetearon con lo industrial y se echaron a perder. Pero ese capítulo ya lo narraremos cuando toque…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 688 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.