Dimmu Borgir – Stormblåst: 25 años de la tormenta que vino del norte

Ficha técnica

Publicado el 24 de enero de 1996
Discográfica: Cacophonous Records
 
Componentes:
Shagrath – Voz y Guitarra
Silenoz – Guitarra
Brynjard Tristan – Bajo
Tjodalv – Batería
Stian Aarstad – Teclado

Temas

1. Alt lys er svunnet hen (6:07)
2. Broderskapets ring (5:10)
3. Når sjelen hentes til helvete (4:33)
4. Sorgens kammer (6:21)
5. Da den kristne satte livet til (3:08)
6. Stormblåst (4:49)
7. Dødsferd (5:30)
8. Antikrist (3:43)
9. Vinder fra en ensom grav (4:28)
10. Guds fortapelse - Åpenbaring av dommedag (4:22)

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Si hay una banda que haya sabido jugar muy bien sus cartas en pleno apogeo de la escena Black Metal noruega, cuando grandes titanes del género como Mayhem, Emperor o Darkthrone se habían proclamado reyes absolutos y habían agitado el underground hasta ponerlo patas arriba, esa es Dimmu Borgir:

La banda ya había sacado a relucir su primer trabajo en 1994 con For all Tid, un disco fiero y oscurote, potente, con un buen sabor a Bathory con el que ya apuntaron maneras. No contentos con esto, teniendo aún mucha guerra que dar, y hasta las pelotas de ser vistos como los noveles de la escena, Shagrath y Silenoz decidieron que ya era hora de poner los huevos encima de la mesa y editar un discazo como la copa de un pino, y así fue como el 25 de enero de 1996, nacía Stormblast.

Se encarga de abrir este álbum “Alt Lys Er Svunnet Hen”, o “Toda luz se ha desvanecido”, con una majestuosa intro a piano que es como la calma antes de la tormenta, la cual no tarda en llegar; Una batería machacona marcando un ritmo contundente y preciso, junto a unos synthers preciosos, muy atmosféricos, que suenan como el avance imparable de una legión de orcos salida de las mismísimas entrañas de Mordor, como ellos mismos referencian durante el tema.

Traducido del noruego:

La luz de la luna resplandeciente se eleva sobre nosotros

Caminos cubiertos de escarcha marcan el camino

Las almas negras viajan a través de la noche

A través del valle de niebla

Rodeados por la bruma del dolor

El viaje sigue adelante

Como banda de necrófagos cadavéricos

Deambulamos por la guarida del lobo

Pronto entra la voz de Shagrath, con un aullido desgarrador, poniendo las cartas sobre la mesa, dejando claro que no hemos venido a jugar. Las harmonías y los arreglos melódicos son preciosos, y es que lo profano y lo hermoso se mezclan a la perfección en esta obra. Una auténtica bomba, un clásico con todas las de la ley, para la carrera de Dimmu, y para la escena black metal. Mi tema favorito del disco sin lugar alguno a dudas.

Seguimos con “Broderskapets Ring”, un evocador homenaje a la obra de Tolkien, que por lo general está bastante apreciada a lo largo y ancho del Black metal (Shagrath ha sacado su apodo de esa misma obra, igual que habían hecho y harían muchos artistas del mundillo), y, además, con cierto olorcillo a Bathory… ¿Qué más se podría pedir?

El tempo desciende, y una atmósfera densa y pesada nos atrapa junto a una bella melodía que hará que prácticamente entres en un estado de trance. Shagrath desde luego se luce intercalando vocales rasgadas y limpias.

El siguiente en la línea es «Nar Sjelen Hentes Til Helvete», un tema que a pesar de dejar un regustillo final a Emperor, tiene el sello de la casa Borgir; mención especial a Tjodalv, el batería por aquel entonces, que menudo manejo y qué putos fills.

El teclista tampoco se queda corto, con el pedazo de solo que nos voló a todos la cabeza a media canción, elevando el listón, aún más si cabe, para volver a reventarnos el cuello con uno de los riffs más blackers del disco poniendo así punto y final al tema.

El siguiente corte del plástico es uno de mis favoritos, y uno de los más controversiales, pues esta magnífica pista de teclado, titulada “Sorgens Kammer”, fue denunciada por plagio, siendo prácticamente idéntica al track introductorio del videojuego Agony de 1992 para la consola Amiga.

La banda alega que el tema fue “compuesto” por Stian Aarstad, el teclista por aquel entonces, y que la banda no sabía nada de ningún videojuego. Esa es la razón por la que este tema no aparece como tal en la reedición de 2005, sino que ha sido recompuesto totalmente. Sin embargo, creo que es un tema sumamente importante para el disco, pues sirve como interludio a prácticamente la mitad del álbum, que sin duda no es lo mismo sin él.

“Da Den Kristne Satte Livet Til”, un tema corto, pero crudo como él solo, musical, y líricamente hablando. Presenta una atmósfera espectacular y un Shagrath que se deja la piel en cada línea recitada, dando paso al tema homónimo del álbum:

“Stormblåst” empieza con un trueno que rápido nos pone en nuestro sitio, antes de que la vorágine de blast beats y trémolo nos arrastre al abismo. Un tema raudo y voraz que emociona a la vez que nos hará darle al headbanging. El pasaje de piano final es jodidamente hipnótico, y no querríamos otra cosa que escucharlo y reescucharlo una y otra vez.

Seguimos con “Antikrist”, que abre con una batería que da paso a un encarnizado duelo entre el bajo y la guitarra anonadante, digno de ser cantado como gesta. El teclado vuelve a jugar un papel importantísimo para la atmósfera del tema.

A nivel lírico, este tema es una salvajada, blasfemia a raudales desde el minuto uno, y black metal por definición en estado puro.

“Dodsferd” y “Vinder Fra En Ensom Grav” se encargan de desatar la jodida muerte y destrucción sobre los oyentes, con una especie de combo Mayhem-Emperor y alguna pincelada de Immortal. En general, es como escuchar un repaso de lo que es el Black metal desde los inicios con Bathory hasta el 96. Dimmu Borgir tenían jodidamente claro de dónde venían y hacia dónde iban.

Y así llegamos a la recta final, en la que tenemos “Guds Fortapelse – Apenbaring Av Dommedag”, abriendo con unos apoteósicos segundos muy Wagner, para posteriormente arremeter contra nosotros con un desenfreno de muerte y desolación; directo, frío y sin miramientos, uno de los mejores riffs del álbum.

Un último estertor que pone punto y final a una de las obras más magnas del Black metal Sinfónico.

Para mí, uno de los mejores discos del género, una obra maestra que merece ser reescuchada a lo largo del tiempo, y el mejor disco del grupo junto a For all tid y Enthrone darkness triumphant.