Rock Imperium: Luces, sombras y show de Myrkur el jueves

Como decíamos en el Top 5 de momentazos hay luces y sombras en este primer Rock Imperium así que toca analizar esos aciertos y desaciertos de un festival, que, en su balance, y por ser su primera edición, no estuvo nada mal. Os puedo asegurar que los asistentes lo pasaron en grande, pero los tres días fueron muy diferentes el uno de los otros.

Los tres escenarios

Un festival siempre juega con los dos escenarios clónicos que allí estaban también, concretamente el Estrella de Levante y el Imperium Stage, pero no eran clónicos precisamente. El tamaño era igual (eran más pequeños que los de Azkena, Rock Fest y demás), pero estaban realmente bien. Aparte, os puedo asegurar que el sonido rozó la perfección en casi todo el festival, algo que es realmente complicado.

Pero sí que hay que reconocer que uno de ellos tenía unos focos menos espectaculares y una pantalla trasera más pequeña. Y que a Whitesnake le tocaba el escenario menor y a Scorpions el mejor… era una realidad, pero de aquí a llegar a no tocar va un trecho.

El tercer escenario era el Heretic Stage, pequeño, y a 10 minutos andando, por lo que se situaba en Mordor y para llegar había que salir y dar una vuelta importante. Daba realmente auténtica pereza el desplazarse hasta allí, pero la sombra y la brisa eran algo que se agradecía.

También hay que decir que para ir de un escenario a otro había que salir y volver a entrar al recinto, lo que hacía la vuelta todavía más grande. En el concierto de Eric Martin y Oliver Hartmann no se podía entrar de la cantidad de gente que lo intentaba. Los pobres fotógrafos que tenían que llegar para hacer fotos de los tres primeros temas apenas podían llegar a tiempo por lo que (sabiamente) la organización les permitió disparar en el foso durante todos los conciertos del Heretic Stage.

Asistencia: del “en familia” del viernes al exceso de aforo el sábado

El miércoles en la fiesta de presentación con Moonsorrow y Myrkur vivimos un par de conciertos idílicos y en familia. En un sitio precioso, al lado del mar, en un muelle de madera y acariciados por la brisa marina. Costaba imaginar que eso era un gran festival europeo, pero si se daba la opción de entrar con el pase del festival se hubiese llenado hasta la bandera. El hecho de que hubiera que pagar un precio adicional de 20 euros hizo que casi nadie optase por asistir. Pude estar sólo a Myrkur, y fue una maravilla…

El viernes vivimos una jornada idílica, espaciosa y con un sitio que se hizo realmente grande. Pintaba que el festival sería un pinchazo importante puesto que no daba la sensación de que aquello había sido un éxito de público. Pero repito, la comodidad y los equipamientos estuvieron de 10. Parece que Avantasia y Black Label Society no son suficiente reclamo…

Lo del viernes fue por momentos irrespirable y agobiante. El recinto se llenó desde muy temprano y ya en el concierto de Doro quedó claro que la nostalgia es la que sigue moviendo a las masas metaleras. Al ser el recinto una especie de tubo en el que uno no puede desplazarse hacia los lados hizo que si buscabas comodidad tenías que irte a medio kilómetro del escenario, por lo que tocaba ver a Europe y Scorpions desde las pantallas. Eran tres y en vertical, algo bajitas, pero perfectas para poder disfrutar de los conciertos. Las colas en todas partes fueron tremendas: comida, recargar dinero en la pulsera, cerveza… Suele pasar en todos los festivales, así que nada nuevo.

Cosas de las que quejarse…

La cancelación de Whitesnake es realmente algo impensable y sumamente doloroso. Uno no puede perder a una de las bandas cabezas de cartel cuando el festival está en marcha. La emisión del comunicado por pantallas y el bajón que nos dio a todos fue de película. Por otro lado, decir que el público estuvo de 10 y reaccionó, con resignación, pero con 100% civismo. En defensa de Madness Live decir que es algo que no les había sucedido nunca y que de festivales llevan ya montados unos cuantos… Pinta que de tocar en Hellfest con Steve Vai a Cartagena no les apeteció, pero eso ya son suposiciones varias.

Más allá de la cancelación de Whitesnake me gustaría recordar que a medida que se acercaba la fecha de celebración del evento fueron cayendo una serie de bandas que, precisamente, eran para un servidor las más interesantes de todas: KK’s Priest, Hjelvik, Orden Ogan, Loudness

El tema del dichoso vasito en depósito cada vez cabrea más a la gente, y con razón. Para el Rock Imperiumel vaso costaba 2 euros y no era retornable. No hubo vasos en el suelo hasta el último día. Lo que me parece más que impresentable es que uno no tenga fuentes de agua para lavar el vaso (ya que no te lo cambiaban ni lavaban al pedir otra consumición). Y sí, había fuentes, las mínimas para poder decir que las había, y a medio camino entre los escenarios principales y el que estaba en Mordor. El agua del festival estaba en la calle, fuera del recinto, al alcance de todos los cartagineses. Esto indefendible, se mire por donde se mire…

Los precios, realmente caros… si los comparas con el Leyendas

Caros, realmente todo era muy caro en el Rock Imperium y más si lo comparas en las mismas latitudes del Leyendas del Rock. Medio litro de cerveza 5 euros y un agua 2 euros es realmente caro, y la comida también lo era. Un bocadillo de jamón (del bueno) con queso 9 euros y medio es de atraco a mano armada. A destacar los croquetones de pollo a 3 euros, que estos sí lo valían… Sinceramente, comodidad y calidad-precio no serían los factores que me harían repetir. Y de verdad que el contraste de precios era absoluto cuando salías a comer o a beber en cualquier bar de Cartagena.

Limpieza de 10

Uno de los grandes motivos a destacar del festival ha sido el esmero, profesionalidad y trabajo del personal de limpieza. Los lavabos estaban casi perfectos en todo momento y eso es algo de lo que pocos festivales pueden presumir. También toca destacar la amabilidad del personal de camareros/as y de seguridad, así como la gente de TNT a la hora de organizar las firmas de discos / Meet & Greet. Todo puntual y profesional.

Myrkur nos recorta una preciosa oda a la naturaleza

Por motivos de viaje e instalación en el hotel no pude asistir al concierto de Moonsorrow, que fue muy elogiado por los presentes. Allí no había más de 350 personas, disfrutando de un clima fresquito que invitaba a la sudadera. Veníamos con la promesa de que Myrkur haría un concierto completo de hora y media y… no fue así. La danesa estuvo maravillosa, pero tocó una escasa horita.

Para darle color a esa fiesta pagana que ensalzaba la naturaleza había un puesto en el que te podías disfrazar y pintar a lo medieval. Acompañando a la rubia ninfa vestida de blanco había un cuarteto de dos vocalistas femeninas con bodhráns y teclado, una chica con el chelo y un chico que combinaba la mandolina con el violín. Disfrutamos de un sonido exquisito y pronto nos metimos de lleno en esa oda a la naturaleza que despertaba lo mítico y ancestral.

Apostó casi en toda su totalidad por el material de Folkesange con canciones como “Ramund” y “Fager som en ros”. Aparecían teclados y la voz angelical de Amale Bruun por momentos me recordó a la de Candice Night. El juego de tres voces femeninas era rotundo como en “Leaves of Yggdrasil”. Primer parlamento ante el público y nos introduce la canción “Dronning Ellisiv” en la que nos habla de una reina noruega.

Hubo momentos en los que el grupo afinó sus instrumentos mostrándose ella muy tímida y respetuosa a la hora de dirigirse al gentío. Puede que hubiera un punto de decepción al ver que había tan poca gente, pero los presentes se contagiaron pronto de su propuesta. Apareció la zanfoña para dar color y desplegar lo étnico y mítico y luego entraron en un terreno muy irlandés. Amale nos comentó que la canción “Bonden og Kragen” tenía más de 400 años.

Indagaron en Escocia en la canción “House Carpenter” y luego vino un momento divertido-reivindicativo en el que antes de tocar “Reiar” Amale pidió que le pusieran la luz azul. “Por favor, ¡nunca me pongáis la luz roja encima!” (la luz roja sobre una chica siempre ha sido un símbolo de prostitución). Curiosamente “Reiar” versaba sobre un hombre que bebía mucho, así que quedó todo bien enlazado.

Era un concierto contemplativo, pero de una calidad sobrada, pero sorprendentemente la cosa iba llegando a su fin. “Tor I Helheim” y “Ella” funcionaron bien con las hojas en el pie de micro y las chicas haciendo la señal de la cruz con los brazos. El viento abatió parte del instrumental del violinista, y cuando mejor lo estábamos pasando la intensa “Crown” puso el punto final a una velada muy emotiva y emocional. Media horita más se hubiese agradecido.

Primera experiencia con Myrkur y os aseguro que si vuelve por mi ciudad acudiré a la cita. Le he escuchado discos más eléctricos, por lo que entiendo que tiene un set más contundente. Los tiempos de fiesta loca han quedado atrás así que cena y Almax fueron o que me esperaba.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 940 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.