Primal Fear – Primal Fear (Deluxe Edition): (Casi) 25 años del disco que debería haber grabado Judas Priest tras Painkiller

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 15 de julio de 2022
Discográfica: Atomic Fire Records
 
Componentes:
Ralf Scheepers - Voz
Mat Sinner - Bajo, coros
Tom Naumann - Guitarra
Klaus Sperling - Batería

Temas

1. Primal Fear (0:35)
2. Chainbreaker (4:25)
3. Silver & Gold (3:13)
4. Promised Land (4:24)
5. Formula One (4:57)
6. Dollars (3:59)
7. Nine Lives (3:08)
8. Tears Of Rage (6:48)
9. Speedking (4:01)
10. Battalions of Hate (3:50)
11. Running In the Dust (4:39)
12. Thunderdome (3:46)
13. Bonus track: Breaker (3:31)
14. Bonus track: Chainbreaker (live) (4:40)
15. Bonus track: Running In the Dust (live) (4:03)

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El próximo 2 de febrero de 2022, el disco de debut de Primal Fear va a cumplir 25 años, pero la discográfica Atomic Fire Records ha decidido avanzarse y sacar una reedición con algún extra y un mejor sonido. La verdad es que se nota que hay mejoras respecto al original de 1998 y es un buen motivo de celebración. Ha preferido la gente de Atomic Fire Records sacar el disco en julio, por lo que sus razones comerciales tendrán…

En 1995 Ralf Scheepers salió de Gamma Ray y escuchó los cantos de sirena que le llegaban de Judas Priest, puesto que andaban buscando un sustituto para Rob Halford. Ralf tenía serias posibilidades de convertirse en el nuevo frontman de los británicos, pero les llegó un video de “RipperOwens, y la historia cambió. La depresión de Scheepers fue importante y le perdimos el rastro…

Apareció en una canción titulada “Puppet on a String” de los alemanes Scanner, en un señor disco del que algún día tocará hablar de él. Lo que estaba claro es que este superdotado vocalista tenía que estar en una banda de primer nivel, y aquí es cuando entraron Mat Sinner y Tom Naumann, que tenían una gran idea: Primal Fear. Atención pues los Fear entran directamente en Nuclear Blast, justo cuando lo hacen HammerFall, y se abren definitivamente a la disquera a sonoridades más allá de lo extremo, pues las cifras de ventas así lo apoyaban.

El disco

Se suele decir que esta obra es el disco que debería haber grabado Judas Priest después del Painkiller, pero creo que es una afirmación demasiado arriesgada. El debut del grupo del águila es fantástico, pero no para seguir la continuación del mejor disco de la historia del heavy metal (esta es mi opinión). Eso sí, las chirriantes guitarras de Naumann van en esa dirección y con grandes resultados…

La intro de rigor de todo disco de power metal que se precie está presente para dar paso a algo más que una canción: toda una declaración de intenciones, y llevaba por nombre “Chainbreaker”. Aquí el grupo suena atronador y veloz, con la contundencia de Judas Priest en el Painkiller. Scheepers sigue siendo Scheepers y Mat es un excelente compositor. El plus lo pone la producción del propio Sinner, que tenía muy claras las ideas de lo que quería hacer. Y el guiño al power metal lo pone un solo totalmente Helloween.

De entre lo más brillante hay dos temas especialmente inspirados. El primero el “Silver & Gold”, de dorado estribillo, muchísima fuerza y velocidad endiablada. Esa entrada con Scheepers cantando solo y esa base rítmica poderosa formada por Klaus Sperling y Sinner es un lujo. Es un single absoluto que nunca entendí como han dejado medio olvidada.

También suelen obviar el tema que rompe el disco y que es absolutamente diferente a todo lo ofrecido: “Tears of Rage”. Esta canción da mucha amplitud a la obra, sorprende por ser un medio tiempo efectivo y diferente a lo que hay en el trbajo, con un gran riff de teclado a cargo de uno de los invitados: Frank Rössler. La batería de Sperling se cargó de reverb y efectos con ese inicio de balada y con un Ralf extraordinario.

Luego están los dos temas que el grupo siempre suele tocar en directo, pero que yo sitúo varios escalones por debajo de las ya citadas. Una es “Battalions of Hate”, muy dura y oscura, con inspiración a medio camino entre Accept y Judas. Es más una muestra de heavy metal clásico que de power metal. La otra era “Running in the Dust”, que sigue los mismos pasos metaleros y true, pero con un estribillo cercano a lo que solía hacer en Gamma Ray. Es un tema hecho ex profeso para que Ralf demuestre su potencia vocal.

Pese a lo comercialilla y pegadiza que es “Formula One”, y que es un power metal de manual, eso de cantar sobre las carreras de Fórmula 1 está algo fuera de lugar. Es uno de esos casos en los que un buen tema se lo carga la letra, y a pesar que a muchos fans de la época les gustó mucho, apenas la han llegado a tocar nunca.

Melodía y fuerza se dan la mano en “Promised Land” para buscar ese cruce casi perfecto entre Judas Priesty Gamma Ray al que dotan de uno de esos estribillos ideales para 1998. Si Kai tenía Land of the Free, Scheepers y los chicos “la tierra prometida”. Estoy seguro que en piezas como esta Naumann y Sinner se miraban con cara de complicidad a sabiendas de que tenían algo bueno entre manos. Iba a funcionar seguro. Recordemos que Kai Hansen pone guitarras en tres temas del disco, por lo que el buen rollo seguía.

Eran unos tiempos en los que Nuclear Blast apostó fuerte por los discos tributo así que incluyeron una versión speedica de “Speed King”, que ya de por si era rapidísima. Este tema de Deep Purple ,en sus manos, es un juego al que le imprimen potencia y fuerza. Es lo mismo que encontramos en los extras de esta edición de lujo, pues hay también el “Breaker” de Accept, que apareció en su día en otro tributo. No cambian muchas cosas, pero sí suena a Primal Fear atacando el clásico de Wolf Hoffman y Udo. Mención especial para las diabluras de Sperling tras los parches, que es el que pone lo diferencial.

Volviendo al material propio está “Dollars”, de versos muy a lo Gamma Ray y estribillo oscuro, con guitarras 100% Painkiller. Estaba claro que la espinita de no haber entrado en Judas Priest siempre estará presente en un Ralf, que, a día de hoy, sigue estando a un nivel impresionante. “Nine Lives” sí que es un himno power metal de manual, con esa cabalgada a doble bombo y ese estribillo positivista.

“Thunderdome” luce también, pero queda en último lugar del disco y un poco muestra lo ya aportado a lo largo de la obra. Funciona, pero hay una conexión algo cercana al “Rich and Famous” de Gamma Ray en clave más Judas. Se completa la edición Deluxe con un par de canciones en directo: “Chainbreaker” y “Running in the Dust”. El disco es muy bueno, pero la mano de Jacob Hansen (Volbeat) le ha dado un sonido y una definición mayor a todo.

Veredicto

Con este disco debut de Primal Fear quedaba claro que el power metal despegaba cual águila metálica. Estaba pensado todo al milímetro con unos músicos veteranos y fiables. No eran precisamente HammerFall (compañeros de sello), que eran una apuesta nueva… En Primal Fear había algo preparado, buscado y la gente de Nuclear Blast sabían bien lo que se hacían.

El anhelo de los jóvenes europeos por tener héroes capaces de darte heavy metal de corte tradicional era una evidencia, y quienes formaban Primal Fear llevaban lustros trabajando. Llegó a haber una edición del disco con el CD en forma de sierra y que se cargaba el lector de CD de los coches. Yo poseo la primera edición con una caja metálica y… es redundante, pues te quiere señalar que esto es METAL.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 942 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.