Primal Fear – Metal Commando

Nuestra Nota


7.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 17 de julio de 2020
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Ralf Scheepers - Voz
Mat Sinner - Bajo, coros
Alex Beyrodt - Guitarra
Tom Naumann - Guitarra
Magnus Karlsson - Guitarra, teclados
Michael Ehré - Batería

Temas

1. I Am Alive (4:35)
2. Along Came the Devil (4:21)
3. Halo (4:20)
4. Hear Me Calling (4:40)
5. The Lost & the Forgotten (4:08)
6. My Name is Fear (4:04)
7. I Will Be Gone (4:26)
8. Raise Your Fists (3:53)
9. Howl of the Banshee (4:55)
10. Afterlife (4:30)
11. Infinity (13:12)

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Décimo tercer disco de Primal Fear… ¡Por Dio! ¡Cómo pasa el tiempo de rápido! Aún recuerdo la alegría de ver que Ralf Scheepers volvía al circuito con este proyecto y con un gran disco debut en 1997. No les han ido las cosas mal, siguen manteniendo una formación muy potente y todo trabajo es fiel a sus inicios. También confieso que no los he escuchado todos, pero siempre sus directos son una pasada y en estudio cumplen con ese sonido matador, tan deudor del Painkiller de Judas Priest. No les gusta esta comparación, aunque es inevitable. Puede que con el paso del tiempo hayan combinado material más melódico, y sí, son un comando metálico en toda regla. El tiempo pasa… pero ellos cumplen, y esta vez dudo que sus seguidores puedan quedar insatisfechos lo más mínimo. De entrada, toca decir que hay un par de temas que se salen del guion, cosa que se agradece: el tema más largo que nunca hayan firmado y una balada acústica sin batería. Y sí, Scheepers es uno de los mejores cantantes de la historia del heavy metal, de eso no hay duda.

La obra es otra vuelta de tuerca a lo de siempre, aunque con grandes maneras, gran sonido y firmando algunos temas que pueden ir para clásicos. Tras una primera escucha me quedo con “Halo”, con esa intro ampulosa muy Helloween tirando de power metal de manual. Melodía, potencia y doble bombo ya con Michael Ehré en sus filas. Afilados, certeros y con un buen estribillo marca de la casa, sonando como en sus inicios. El inicio con “I Am Alive” es fuego y metal. Riffs contundentes, épica y mala leche, lo que siempre han hecho y lo que mejor les resulta, todo rematado con un gran estribillo. Se nota la mano de Mat Sinner y la base rítmica vuela cual águila. A destacar el esfuerzo por buscar unos solos de guitarra coreables y melódicos muy en línea de sus últimas obras. El primer single es “Along Came the Devil”, compilando en el videoclip la carrera del grupo a lo largo de los años, y, por cierto, hay muchas referencias al diablo en esta obra. Es un tema más reposado e hímnico con evidente anclaje a los Priest más clásicos, pero siempre con el sello de los alemanes.

Pero vayamos a las sorpresas… “I Will Be Gone” es de los grandes momentos del álbum, esta vez jugando desenchufados, y dando todo el protagonismo al chorro de voz de Scheepers. Mucho feeling y delicadeza con juegos de coros a lo Extreme. La otra gran innovación son los más de 13 minutos de composición en “Infinity”, con mucha carga autobiográfica por parte de Ralf. Campanas de inicio, acústicas y desarrollos cambiantes y ricos en una canción que brilla con luz propia en este trabajo. Es un tema muy pegadizo que posiblemente podría haber sido reducido en duración, aunque no les sienta nada mal el extenderse. “Hear Me Calling” tiene mucha carga melódica en el verso por mucho que el arrebato metálico llegue en el poderoso estribillo, jugando al contraste de forma original. En “The Lost & the Forgotten” hay también todos los efluvios clásicos del combo teutón. Base rítmica que cae a plomo y guitarras jugando a ser martillo pilón a la hora de marcar tempos, pero que cuando toca solo, se lucen. Hay también un muy buen riff base que da mucho colorido al tema. Definitivamente el trío formado por Magnus Karlsson, Tom Naumann y Alex Beyrodt es para ir sobrado hasta decir basta a las seis cuerdas.

En “My Name Is Fear” Ehré va a una gran velocidad con el doble bombo mientras que el grupo no se queda atrás con un extra de contundencia. Un tema tipo que me ha recordado los tiempos del Nuclear Fire. “Raise Your Fist” peca de ser algo tópica y, no diré relleno, pero sí que es de lo más intrascendente. Mejoran las cosas en “Howl of the Banshee” con un extra de melodía en el cantarín estribillo en otro medio tiempo que convence. Y en la recámara quedaba “Afterlife”, puramente Judas Priest de su época más agresiva. Algo tópica, pero podría funcionar perfectamente en directo y más con ese solo coreable tan puramente Helloween.

No es un disco que cambie las cosas, pero agradecemos que hayan incluido alguna sorpresa notable como una balada acústica o una composición de más de 13 minutos. Puede que sea más de lo mismo… y lo es, aunque con temas directos y destacando lo mejor que siempre les ha caracterizado. La portada es un poco a lo Volbeat si bien mantienen las alas del águila, símbolo de libertad. Quizá por vez primera el grupo mira para atrás un poco en retrospectiva por mucho que los colores de la paleta de Primal Fear permanezcan inalterables en el tiempo. La calidad de la formación es tremenda y parece que no hay problemas de egos, algo complicado pues allí hay mucho nombre propio. Si te gustan vas a disfrutar: sólidos, melódicos y contundentes, vaya… lo que uno esperaba. Si quieres más hay en la edición limitada un bonus CD con cuatro temas extra.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 443 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.