La reseña improbable: Nazareth – No Mean City

Ficha técnica

Publicado el 13 de enero de 1979
Discográfica: Mountain Records Ltd. / Vertigo Records / A&M Records
 
Componentes:
Dan McCafferty - Voz
Manny Charlton - Guitarra
Zal Cleminson - Guitarra
Pete Agnew - Bajo, coros
Darrell Sweet - Batería

Temas

1. Just to Get Into It (4:24)
2. May the Sunshine (4:55)
3. Simple Solution (Parts 1 & 2) (4:59)
4. Star (4:55)
5. Claim to Fame (4:30)
6. Whatever You Want Babe (3:42)
7. What's in It for Me (4:19)
8. No Mean City (Parts 1 & 2) (6:32)

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Rodney Matthews, nacido en 1945 en Paulton, Somerset, Reino Unido, pasó las primeras horas de su vida luchando por sobrevivir. Sin cuidados intensivos disponibles -solo las oraciones de una madre entregada-, el personal del hospital lo envolvió en una caja de zapatos y lo colocó en un armario con aire caliente, cruzando los dedos y esperando lo mejor.

Cuando era niño, disfrutaba de sus lecciones de arte en la escuela, pero prefería sus propias investigaciones al aire libre, estudiando la flora y la fauna locales, recogiendo flores y trayendo a casa ardillas, urracas, serpientes, ranas y sapos… pero vivos, no como el joven Jeffrey Lionel Dahmer.

Trabajó brevemente con su padre, un ingeniero, al salir de la escuela, pero pronto descubrió que era demasiado propenso a los accidentes para el puesto, de ahí que su progenitor le animara a postularse para un curso de diseño comercial en el West of England College of Art de Bristol, Reino Unido. Fue aceptado previa presentación de un pequeño portafolio de dibujos de pájaros hechos a lápiz.

Al salir de la universidad, Matthews trabajó para una agencia de publicidad, adquiriendo habilidades que serían valiosas para cuando se convirtió en autónomo en 1970. Fue precisamente en los 70 cuando eclosionó su poderío artístico, irrumpiendo en la escena artística mundial cuando sus imágenes fueron recogidas y publicadas por la legendaria compañía Big O Posters. Sus carteles se vendieron por millones, lo que le valió una reputación internacional. Desde entonces, ha producido más de 600 ilustraciones para su uso en diversas formas, desde tarjetas de felicitación hasta calendarios y, como no, se convirtió en un autor muy querido por los artistas del mundo del rock para dar vida a sus obras. Por citar algunos ejemplos, suyas son las portadas del Vigilante (1986) de Magnum, del Aqua (1992) de Asia, del The Mystery of Time (2013) de Avantasia, del Legacy (2015) de Praying Mantis y la del disco de nuestros protagonistas de hoy.

¿Es la portada de No Mean City (1979) de los escoceses Nazareth una de las imágenes más conocidas de Matthews? Probablemente, sí. ¿Y por qué digo todo esto? Primero, porque de alguna forma hay que encarar una Reseña improbable, y segundo porque me parece un artwork cojonudísimo, sí, pero un poco fuera de lugar.

Me hace gracia ver cómo los álbumes de Nazareth de este período –Expect No Mercy (1976) y No Mean City– cuentan con carátulas cuyo diseño nada tiene que ver con la música que contienen, al menos si te las miras con ojos del siglo XXI. Bueno, estoy de acuerdo con que Nazareth tocan una especie de hard rock, pero yo asocio más las espadas y los dragones a bandas de proto power metal; ejemplos hay a patadas. Pero bueno, investigando un poco, he descubierto que Nazareth no fueron los únicos que se dejaron querer por la parafernalia power a la hora de ilustrar sus obras, pues años antes la banda neoyorquina de heavy metal Dust hizo lo propio con Hard Attack (1972), su segundo y último álbum. Otra carátula de un álbum de proto power metal que fue traicionada por la música interpretada por la banda.

Pero bueno, anécdotas y chascarrillos aparte, ya va siendo hora de centrarnos en lo que toca hoy. Al igual que todos los álbumes posteriores al que quizá sea la obra más célebre de la banda, Hair of the Dog (1975), un@solo desea que Nazareth se libere de los grilletes del éxito -es el lanzamiento más conocido y más vendido del grupo, con más de dos millones de copias vendidas en todo el mundo- y arriesgue. No hace falta decir que este No Mean City es, definitivamente menos hard que Hair of the Dog, y que es a partir de este trabajo que la banda capitaneada por el recientemente fallecido Dan McCafferty empezó a juguetear con el blues rock, lo que hace que ese álbum sea tan genial. Dicho eso, No Mean City y su predecesor Expect No Mercy son un poco más adecuados y de buen gusto que Close Enough for Rock ‘n’ Roll y Play ‘n’ the Game, ambos publicados en 1976. Es como si la banda hubiera aceptado el reto de lanzar un álbum seguro y sin desafíos con una mezcla uniforme de rock -en ocasiones duro, en ocasiones más suave- con pequeñas dosis de country y de folk rock y alguna que otra balada. La verdad es que hasta hace un par de días no lo había escuchado nunca. De hecho, mi único contacto con la banda de Dunfermline se limitaba a haber escuchado «Miss Misery» y, sobre todo, «Hair of the Dog», la canción por la que les descubrí gracias a / por culpa de Soundgarden primero y Guns N’ Roses después, pues ambas bandas sacaron sendas versiones del tema en cuestión hace ya unos cuantos años. ¡Menudos dos temarrales, por cierto! Unos Himnos del Rock que alguien debería repasar tarde o temprano. En definitiva, estamos ante un trabajo que es muy agradable de escuchar y que muy consistente, pero que no cuenta con ningún tema que destaque en exceso, que me perdonen los puristas del tema. En cierto modo, es un poco más «estándar» que su predecesor, por no decir que es más «aburrido».

En No Mean City, como digo, no hay pistas que realmente destaquen a las que se les pueda colgar la etiqueta de «clásico», pero tampoco hay temas de relleno. «Just to Get Into It», «Simple Solution (Parts 1 & 2)», «Claim to Fame», «What’s in It for Me» y la canción principal que cierra el álbum son (muy) buenas canciones de blues rock. Cada una tiene alguna pequeña característica que la hace destacar pero, al hacerlo, ninguna de ellas llega a realmente destacar… no sé si me explico. Por ejemplo, «Just to Get Into It», tema que abre este trabajo, es veloz y me encanta como los riffs juegan con la voz grave tan característica de McCafferty. «Simple Solution», dividida en dos partes, es un tema de rock bastante decente cuyo bluesero riff principal me recuerda mucho al de «Hair of the Dog»; pero por lo que realmente destaca es por su estribillo, enérgico y pegadizo. «Claim to Fame» está impregnado por un adictivo, machacón y martilleante riff de bajo. «What’s It for Me» tiene otro buen riff de blues. De hecho es uno de los temas más blues del álbum, en parte por el ritmo marcado por los toms de la batería. La canción que da título al álbum y que lo cierra, «No Mean City (Parts 1 & 2)«, es claramente la epopeya de este trabajo. Al principio parece otra pista de blues rock estándar, pero la ligera acumulación de tensión y luego la liberación en el impresionante estribillo me parece entre cojonuda y muy molona, la verdad.

Por otro lado, «May the Sunshine», segundo corte del álbum, es un tema rockero acústico bastante pegadizo adornado con pequeñas gotas de blues; creo que ya la había escuchado en alguna ocasión. «Whatever You Want Babe» es una pieza muy de country rock acústico, rápido y alegre, con otro estribillo pegadizo. Y, por último, «Star» es una power ballad bastante poco agraciada que, como no, cuenta con una introducción acústica un tanto ñoña y un solo de guitarra «emocional», ambos clichés típicos dentro del género. Nada que destacar. De hecho, el tema me parece horrible, qué coño.

No Mean City representó un cambio radical para Nazareth. Es un reflejo de una banda que se muestra feliz dentro de su propia piel. Es un álbum consistente y agradable de escuchar pero, como ya adelantaba más arriba, sin verdaderas sorpresas… a menos que esperaras metal tradicional o power metal si te dejaste engañar por la portada…

Dicho esto, toca el momento de nominar, y nomino a Franz S. Heiligen para que se empape del Uplifter (2009), el noveno y peor álbum de estudio -según los fans de la banda y de un servidor de ustedes- de los geniales y siempre incomprendidos 311. ¡Tienes 15 días… desde ya! P.L.U.R.!

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 390 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.