La reseña improbable: Heavens Gate – Livin’ in Hysteria

Ficha técnica

Publicado el 1 de marzo de 1991
Discográfica: Steamhammer / SPV GmbH
 
Componentes:
Thomas Rettke - Voz
Sascha Paeth - Guitarra, coros
Bonny B. - Guitarra, coros
Manni Jordan - Bajo
Thorsten Müller - Batería

Temas

1. Livin' in Hysteria (4:36)
2. We Got the Time (4:31)
3. The Neverending Fire (5:27)
4. Empty Way to Nowhere (4:49)
5. Fredless (2:18)
6. Can't Stop Rockin' (5:20)
7. Flashes (3:21)
8. Best Days of My Life (5:50)
9. We Want It All (3:53)
10. Gate of Heaven (4:35)

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La rueda de la reseña improbable gira y gira… ¡ya la vuelvo a tener en mis manos! La última vez hice el artículo sobre el The Poison (2005) de Bullet for My Valentine y ahora me ha tocado un disco muy diferente. Se trata del Livin’ in Hysteria (1991) de Heavens Gate. No los conocía para nada y lo primero que se me pasó por la cabeza fue la historia de la secta con el mismo nombre, que acabó en suicidio colectivo. Resulta que a pesar de tener un nombre con connotaciones tan siniestras, Heavens Gate hacen un heavy-power metal más bien tradicional y que emana mucha luz y energía.

Livin’ in Hysteria parece ser el trabajo más bien valorado de una banda cuya trayectoria tan solo duró 10 años. Aun así sacaron nada menos que cinco álbumes de estudio, unos cuantos EP’s y un directo. ¡Casi nada! Vamos con las canciones:

Empezamos por la pista que le da nombre al disco, entrando directamente con un riff que nos deja claro lo guitarrero que va a ser este álbum. No tardamos en oír la voz de Thomas Rettke, que es capaz de desgarrarla en forma de agudos cuchillo igual que de usarla suavemente. Me ha llamado la atención el breve fragmento juguetón en el 2:40, algo que esperaría oír de bandas como Mr. Big. Justo después entran los tremendos solos de guitarra, que terminan armonizando un rápido punteo. El estribillo tiene un buen gancho, y mucha potencia tanto en la voz como instrumentalmente. Comienzo prácticamente insuperable.

Seguimos con “We Got the Time”, con un ritmo más lento, pero con un par de arreglos bastante técnicos en la parte inicial. Estrofa potente y un estribillo bastante más suave y accesible que el resto de la canción. La pista número tres baja más las revoluciones y se parece más a un himno de heavy clásico que a otra cosa, con un ritmo marcial de esos que hacían Manowar, pero con más curro en las guitarras. La letra, como no, de temática bélica, con «thunders and lightnings, holy swords» y todo eso, pero la ejecución de Rettke es sublime. La batería suena contundente, con mucho reverb en la caja y la producción en general es de gran nivel. No sé si lo que estoy escuchando es un remaster (para la edición japonesa) o qué, pero suena mejor que en YouTube.

“Empty Way to Nowhere” sube de nuevo la velocidad con más riffs intricados y fragmentos con doble bombo, antes de un estribillo también más comercial, pero que no deja de funcionar. Un puente lento para complementar un poco, ¡y de vuelta a la acción! Acto seguido, tenemos un tema instrumental llamado “Fredless” en el cual hasta el bajo se anima con punteos rápidos que siguen a las guitarras. Los músicos nos demuestran sus habilidades a los instrumentos, con melodías veloces e intricadas. Dura poco más de dos minutos pero se pasa como si fueran 30 segundos…

“Can’t Stop Rockin’” es otro tema lento con un estribillo muy de glam, que le quita algo de seriedad. No es un mal tema, pero comparado con lo que hemos visto antes, baja un poco el listón. La siguiente es “Flashes”. Joder, ¡que energía! Parecen unos Accept puestos de speed. El doble bombo no cesa y las guitarras meten arreglos entre los furiosos riffs. Coros agresivos, un estribillo que funciona muy bien… ¡esta lo tiene todo! Lástima que ahora metan la balada de rigor… “Best Days of My Life” empieza con un pianito que corta bastante el rollo, porque vienen a 100 de energía y de repente se ponen a 0. La canción es bonita, pero seguramente me la saltaría si no estuviera reseñando el disco.

Vamos acabando con “We Want It All”, con un tono más festivo pero sin perder dureza gracias a la rasposa voz. Muy buen puente antes del estribillo final. “Gate of Heaven” pone fin al disco con maestría, power metal muy bien ejecutado en todos los sentidos y con algunas filigranas. Los coros del final le dan una gran intensidad y epicidad para cerrar por todo lo alto con un grito agudo de Rettke.

Bueno, la fama que tiene este disco es bien merecida, y me alegra haber descubierto una banda como esta, que está a un nivel superior en cuanto a técnica y calidad musical. Entre las masturbaciones guitarriles y vocales que nos gustan a unos, también dejan espacio para momentos más simples y recordables, sobre todo en los estribillos. Igualmente, hay un buen balance entre las canciones, que van des de piezas veloces hasta canciones lentas y pesadas, y la balada mencionada anteriormente, formando un disco muy completo y fácil de escuchar sin aburrirte.

Y el siguiente afortunado de la reseña improbable es Joan Garcia, que me ha chivado que no le suele gustar el brutal death ni el metal sinfónico, así que le voy a encasquetar el Agony (2011) de los italianos Fleshgod Apocalypse, que mezcla los dos conceptos. ¡A ver qué le parece!

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Sobre Aleix Besolí 70 Artículos
Hey, has llegado al final del artículo, ¡gracias! Me metí en esto del metal a los 14 años, y de concierto en concierto he ido descubriendo las bandas nacionales e internacionales que forman parte de este mundillo. Ahora aporto mi grano de arena a Science of Noise contando lo que pasa en los eventos de la zona y algunas novedades discográficas. También toco la guitarra y el bajo en algunos grupos de la escena local. Tengo los huevos pelaos de tocar en el Ceferino.