La reseña improbable: Bullet for my Valentine – The Poison

Ficha técnica

Publicado el 3 de octubre de 2005
Discográfica: Visible Noise Records
 
Componentes:
Matthew Tuck – Voz y guitarra rítmica
Michael "Padge" Paget – Guitarra solista y coros
Jason "Jay" James – Bajo y coros
Michael "Moose" Thomas – Batería

Temas

1. Intro (2:22)
2. Her Voice Resides (4:17)
3. 4 Words (To Choke Upon) (3:43)
4. Tears Don't Fall (5:48)
5. Suffocating Under Words of Sorrow (What Can I Do) (3:35)
6. Hit the Floor (3:30)
7. All These Things I Hate (Revolve Around Me) (3:45)
8. Room 409 (4:01)
9. The Poison (3:39)
10. 10 Years Today (3:55)
11. Cries in Vain (3:56)
12. Spit You Out (4:08)
13. The End (6:48)

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Ya hará algunos meses que escribo en Science of Noise y el otro día me llegó el momento de ser nominado para mi primera reseña improbable. Albert Vila me ha dejado el disco debut del famoso grupo de metalcore Bullet for my Valentine. Desde la salida de The Poison en 2005 los galeses no han parado de crecer hasta el punto de aparecer en las partes altas de los carteles de festivales de todo el mundo, y no es para menos, pues este debut es considerado por muchos de sus fans como su mejor trabajo, además de recibir una muy buena respuesta por parte de la crítica.

Personalmente había escuchado esta banda de poco a nada, a lo mejor algún single suelto, pero sin que quedara en mi memoria. Nunca me ha atraído demasiado el metalcore en general salvo excepciones, ya que siempre he tirado por ramas más thrashers. De hecho, lo que más recuerdo de ellos es una versión de “Creeping Death” de Metallica, muy bien llevada a su terreno, que apareció en el disco Higher Voltage!: Another Brief History of Rock junto a otras bandas jóvenes rindiendo tributo a sus influencias.

Bueno, basta de rollos, empecemos con The Poison:

El inicio ya indica que apuntaban alto, abren con la típica intro que va creciendo para desembocar en el primer tema “de verdad”. Pero aparte de estar más currada que la mayoría de pistas de este estilo, cuentan con los arreglos a cello de los mismísimos Apocalyptica, toda una declaración de intenciones.

La pieza parece acabar suave, pero cuando menos te los esperas empieza “Her Voice Resides” con un grito atronador y un riff machacón que hizo replantearme mis expectativas, “nos lo vamos a pasar bien y todo” pensé. Seguramente este sea el corte que más gusta, pues cuenta con un buen trabajo de guitarras y mucha tralla, cosa que se irá perdiendo un poco a medida que avanza el disco. No tardan en aparecer elementos característicos del metalcore, como algunos breakdowns pesados o estribillos melódicos.

Seguimos con “4 Words (To Choke Upon)» también bastante intensa y con un solo de guitarra notable aunque se percibe más la carga melódica. Y se entiende en conexión con la siguiente, una de las canciones más icónicas del grupo por lo que se ve: la emocional “Tears Don’t Fall” es mucho más suave, lenta y con un estribillo pegadizo. Cuenta con un puente que para mí es la mejor parte, con un genial riff harmonizado y un solo punzante que dura muy poco para volver a la estrofa bajonera. Será mi sesgo a favor de la tralla, pero esta no me acaba de convencer.

Las letras en general son oscuras e introspectivas, tratando conflictos humanos y con uno mismo, algo también típico del género que se puede hacer cansino si se abusa de ello. Las siguientes canciones, aunque suenan similares y usan recursos parecidos a las ya mencionadas, consiguen un carácter propio que las hace recordables. Ayudan mucho los contrastes entre secciones plácidas, algunas incluso acústicas como en “All These Things I Hate (Revolve Around Me)” y partes rápidas, más brutas como las de “Suffocating Under Words of Sorrow (What Can I Do)” o “Room 409”.

La combinación de voces gritadas, rasgadas y limpias es un punto positivo que engrandece y da color a la propuesta de BFMV. También hay que mencionar si o si el gran trabajo guitarrero en todo el álbum, usando muchas harmonías, riffs, fraseos y solos que demuestran influencias thrashers y de bandas de metal más clásicas a izquierda y derecha. La sección rítmica también funciona, con gran variedad de ritmos y velocidades que proporcionan a The Posion una buena diversidad, cosa que a veces se echa en falta en bandas que abusan de ciertos patrones. Cuantas hemos visto ya que parece que solo sepan encadenar breakdowns uno tras otro en busca de brutalidad, cuando resultan mucho más impactantes si se usan moderadamente, como es el caso.

En la mayoría de discos, la calidad va descendiendo a medida que pasan las canciones, pues todo el mundo suele poner sus mejores resultados en el inicio. En este caso, la última parte del álbum, sin llegar a ser tan memorable como su inicio sí que mantiene cierto gancho, y teniendo en cuenta que estamos ante un bicho con 13 pistas y 53 minutos de duración, eso no es cosa fácil. A partir del sólido tema que titula el LP, tenemos cuatro cortes más que pasan un poco desapercibidos y son menos contundentes en general. Si no te gusta demasiado el metalcore seguramente te aburras un poco con las partes melódicas de este final, aunque se mantiene un dinamismo suficiente como para que resulte interesante.

En resumen, tenemos un disco muy bueno que hará las delicias de cualquier fan del estilo, y aunque no seas uno de ellos como es mi caso, seguro que hay partes que te enganchan. También es uno de esos que mejora con las escuchas, pues con una sola es difícil darse cuenta de todo lo que pasa en las diferentes capas. Se entiende que sea uno de los trabajos más recordados de este subgénero y que después de tantos años sus canciones sigan formando parte del repertorio de Bullet for my Valentine, pues hay varias que son capaces de animar al público al instante en cualquier concierto.

Una vez hecha la reseña, toca pasar el testigo. La afortunada va a ser Irene Vernedas, que como yo se va a estrenar en esta sección. Como le gusta mucho el metal extremo y odia lo ñoño le voy a encasquetar un disco que a mí me gustó bastante: El Letargo (2014) de los madrileños Sôber, ¡esperemos que no le provoque diabetes!

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Sobre Aleix Besolí 66 Artículos
Hey, has llegado al final del artículo, ¡gracias! Me metí en esto del metal a los 14 años, y de concierto en concierto he ido descubriendo las bandas nacionales e internacionales que forman parte de este mundillo. Ahora aporto mi grano de arena a Science of Noise contando lo que pasa en los eventos de la zona y algunas novedades discográficas. También toco la guitarra y el bajo en algunos grupos de la escena local. Tengo los huevos pelaos de tocar en el Ceferino.