James LaBrie – Beautiful Shade of Grey

Nuestra Nota


7.25 / 10

Ficha técnica

Publicado el 20 de mayo de 2022
Discográfica: Inside Out Music
 
Componentes:
James LaBrie - Voz
Marco Sfogli - Guitarra
Paul Logue - Bajo, guitarra
Chance LaBrie - Batería, percusión
Christian Pulkkinen - Teclados

Temas

1. Devil in Drag (5:37)
2. SuperNova Girl (4:23)
3. Give and Take (4:44)
4. Sunset Ruin (5:10)
5. Hit Me Like a Brick (3:23)
6. Wildflower (3:55)
7. Conscience Calling (0:48)
8. What I Missed (4:53)
9. Am I Right (5:52)
10. Ramble On (4:56)
11. Devil in Drag (Electric Version) (4:35)

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El más mortal de los miembros de Dream Theater es sin lugar a dudas el canadiense James LaBrie, el que pone las cuerdas como instrumento a ese festín de prog metal estelar de Nueva York. Curiosamente James se ha visto envuelto en una acusación de playback, algo que ni suele ir con él. Me parece un músico de calidad extraordinaria al que los años le pesan, pero que siempre da la talla a pesar de no poder llegar a cantar ciertas partes de los discos del grupo como hace 20 años atrás.

En este trabajo en solitario se despoja de todo elemento de metal y de progresivo y disfruta de su voz, en tesituras más cómodas, guiños (pocos) a su banda madre y con algunas sorpresas muy interesantes. A destacar especialmente la labor del productor Jens Bogren que comanda un disco en el que el rock acústico, la balada, el medio tiempo y los primeros tiempos del canadiense en Winter Rose es lo que manda aquí, de la mano del bajista y compositor Paul Logue. El verdadero artífice del disco en lo compositivo.

El single claro es la melosa “Devil in Drag” en la que hay muchos detalles de teclado por parte de Christian Pulkkinen, repuntando el resultado en un tema que posee ciertas conexiones con los momentos más calmos de Dream Theater. Existe como extra una versión más eléctrica, y ambas son muy logradas.

Le sigue la misma línea, aunque más desnuda de arreglos “Supernova Girl”, con una línea vocal muy cuidada, colchones de teclados muy de fondo y la acústica de Marco Sfogli. Las mismas acústicas se mantienen en “Give and Take”, siendo una balada muy sentida, con punteos y detalles de teclado para vestir a una muy buena composición que me recuerda bastante al “Sanctuary” de Conception. La verdad es que la voz de LaBrie es simplemente perfecta. Sus seguidores pueden disfrutarla en todo del disco. Hay también mucha cancha instrumental acústica muy bien llevada.

Si me tengo que decidir por un tema, optaría por ese tremendo homenaje que se marca hacia Led Zeppelin en “Ramble On”. No llega a ser tan obvio como Kingdom Come, pero tiene el gusto de empezar en acústico y electrificar y conseguir un temazo que pide a gritos el directo. El riff de Sfogli es totalmente Jimmy Page con una batería sobria de Chance LaBrie, que no se complica pero que le da ese toque tan Zepp.

En “Sunset Ruin” hay bellos violines sobre una base acústica y percusiones de Chance. Algo acaramelada por la sobreproducción de coros, pero efectiva y muy en consonancia con lo que nos ofrece en el disco. “Hit Me like a Brick” es de lo más eléctrico del disco, pero no de lo más lucido. Pasable y poco más… Mejoran las prestaciones en la balada “Wildflower” con James cantando con mucho sentimiento. Contrasta lo evocador de la composición con esos arreglos más optimistas.

Juego de coros ampulosos en ese interludio que es “Conscience Calling” para repartir juego después en “What I Missed”, que es una de las grandes canciones de esta obra. Obviamente sigue la tónica acústica general, pero el tema tiene ángel. Ésta en manos del resto de Dream Theater daría para un gran tema. Dramática en arreglos de teclado y con excelentes voces dobladas. Lo completa todo “Am I Right” en la misa tónica y con los comunes denominadores que pueblan el disco. La verdad es que la labor de Paul Logue en las acústicas es tremenda, pero se echa de menos un poco más de electricidad. Aquí hay un punto casi de góspel en lo ofrecido, pero tampoco la cosa llega a despegar.

Este disco en solitario, el primero en más de nueve años (si exceptuamos un EP), no está nada mal para que LaBrie se reivindique como vocalista y artista en solitario. Para esto están esta clase de discos: para explorar facetas que no tienen cabida en su banda madre. No pasará a la historia, pero estoy seguro que todo fan del vocalista (que hay muchos) se verá plenamente satisfecho.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 901 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.