Iced Earth – Iced Earth: 30 años del debut de Schaffer y su escuela de riffs

Ficha técnica

Publicado el noviembre de 1990
Discográfica: Century Media
 
Componentes:
Gene Adam – Voz
John Schaffer – Guitarra
Randy Shawver – Guitarra
Dave Abell – Bajo
Mike McGill – Batería

Temas

1. Iced Earth (5:22)
2. Written on the Walls (6:07)
3. Colors (4:51)
4.. Curse the Sky (4:41)
5. Life and Death (6:08)
6. Solitude (1:44)
7. The Funeral (6:15)
8. When the Night Falls (9:02)

Multimedia


Escucha y compra

Este disco en Amazon: Iced Earth – Iced Earth: 30 años del debut de Schaffer y su escuela de riffs
Todos los discos de Iced Earth en Amazon


De todos es sabido a estas alturas que la guitarra de John Schaffer ha dado algunos de los riffs más grandes del Heavy Metal. Aunque, lo cierto es que el mundo empezó a darse cuenta cuando ya tenía una buena colección de ellos a sus espaldas, gracias a obras como Burnt Offerings, Dark Saga y sobre todo, Something Wicked this Way Comes, que fue la que les catapultó definitivamente a los oídos de todo seguidor del Heavy Metal. También la amistad de Schaffer con Hansi Kursch hizo su trabajo en ese aspecto, mucha gente llegó a Iced Earth cuando Blind Guardian los trajo como teloneros en una gira en la que los americanos convencieron incluso a quienes aún no les seguían.

No es mi caso. Yo descubrí a la banda por una reseña de su segundo trabajo, Night of the Stormrider, una obra maestra de inicio a fin, seguramente la perfección de lo que ya nos habían empezado a mostrar en este su debut que hoy nos ocupa. La marca de la casa es clara en la propuesta de estos primeros Iced Earth, poderosos riffs, guitarras que cabalgan sobre melodías que en ocasiones rozan el Thrash, en otras el Power, pero siempre manteniendo la esencia del Heavy Metal; una base rítmica donde el bajo lleva mucho del peso melódico y la batería sin grandes estridencias, cumple perfectamente.

Como os decía, conocí a la banda por esa reseña en alguno de los fanzines de la época que venían a ser como Science of Noise, pero en papel y la mayoría de ellos en blanco y negro, y te llegaban al buzón de casa si le enviabas al que lo hacía los sellos para que te lo hiciera llegar. Eran otros tiempos. Tiempos en los que ibas a la tienda a buscar ese disco sobre el que habías leído, y lo más normal es que no lo tuvieran. Así que tirando del amazon de la época, pedí los dos cassettes de esos dos primeros discos a alguno de esos catálogos que nos íbamos pasando entre colegas para hacer pedidos al extranjero compartiendo gastos para minimizar el impacto económico.

Quemé esas dos cintas. Metafóricamente, porque mientras escribo estas líneas la que corresponde a este disco está sonando, con todo el encanto que conlleva ese sonido.

Y ya que hablamos de sonido, es el primer tema a tratar cuando afrontas la crítica de este disco; si bien es cierto que la producción es cristalina, y permite escuchar cada instrumento como merece, el bajo por ejemplo se distingue perfectamente y le da una riqueza a los temas que otro tipo de mezcla habría enterrado, esa misma virtud se convierte en defecto cuando la voz de Gene Adam adquiere más protagonismo del que merece. Sí amigos, este primer disco de Iced Earth podría haber sido considerado una piedra angular del Heavy Metal si este nefasto cantante hubiese sido sustituído a tiempo. No me malinterpretéis, el disco es magnífico pese a ese lastre; pero el hecho de que la pista de la voz esté tan separada y se aprecie en toda su magnitud, le otorga un protagonismo que en la mayoría de ocasiones no merece.

Es el caso del tema que abre el álbum y da título al mismo y a la banda; en Iced Earth la voz de Adam alcanza algunos de los momentos más molestos de toda la grabación, pero por fortuna ya advertimos todos esos juegos entre las dos guitarras que nos van a hacer disfrutar durante los próximos 44 minutos. Permitidme que haga un inciso ahora que hablo de la duración del disco. Paralelamente a la lectura de revistas y fanzines, y a esos pedidos grupales a sellos extranjeros, una forma de conocer música era el “tráfico” de cintas, quién más, quién menos se cambiaba cintas con gente de todas partes; y la duración de este disco era perfecta para la cara A de una cinta de 90 minutos, pero al meter Night of the Stormrider en la cara B, te comías el final de «Travel in Stygian» porque duraba 46 en total. Cuanta gente descubrió Iced Earth a través de mis cintas y no escuchó ese último minuto hasta tiempo después, cuando se hiciese con el original…

Dejo de lado anécdotas que a cualquiera que haya nacido de los 90 en adelante le sonarán a prehistoria, y sigo con la crítica que nos ocupa; tras ese tema definitorio que abre el álbum encontramos «Written on the Walls», un tema que empieza con un teclado, algo sorprendente, breve pero que deja un apunte de cosas que Iced Earth harán más adelante, y es que todo el inicio de este tema suena a Burnt Offerings por los cuatro costados. Una sección central calmada y como en todo el disco, los solos y riffs, absolutamente geniales, cubriéndolo todo de armonías y melodías muy disfrutables, apoyados en todo momento por esa base rítmica impoluta. Y no puedes evitar volver a pensar “que pena de voz”. No está a la altura en ningún momento.

«Colors» es seguramente el tema que más flirtea con el Thrash, seguramente si lo hubieran subido de revoluciones, estaríamos hablando claramente de ese estilo, pero no llega a ello salvo en momentos puntuales donde la batería da caña a la caja y conduce a mayor velocidad, aunque rápidamente entra un solo de guitarra que devuelve todo a su sitio. «Curse the Sky» para mi fue siempre el tema que describía el artwork de la obra; si bien en las reediciones la portada es una especie de demonio abalanzándose sobre un ángel, en su edición original, un ángel caía desde el cielo sobre la tierra helada, y es ese ángel quién maldice al cielo en este tema. Inicio acústico y tema que crece; la sección instrumental central puede recordar a aquellas guitarras dobladas que antaño nos regalaba Iron Maiden, en muchas ocasiones Iced Earth recuerdan a menudo a la doncella cuando doblan guitarras, no es esta una excepción.

El quinto corte, o como prefiero llamarlo yo, el que abre la cara B, es «Life and Death», y quiero detenerme sobre él; una canción que raramente veréis destacada en reseñas de este trabajo, cuando me parece, no solo de las mejores composiciones de la banda, es que además, para mi contiene muchos de los elementos que irán desarrollando a lo largo de los años y que les harán grandes. El inicio acústico es una maravilla, y te llevará de nuevo a Burnt Offerings; pero es que cuando rompen las guitarras estás ante el germen de Dante’s Inferno, que para mi es la mejor canción de Schaffer a bastante distancia de la segunda. Riffs que cabalgan, cambios de ritmo constantes, unas melodías que atrapan, un solo fantástico nuevamente… Incluso la voz de Adam me molesta menos que otros temas, y eso que aquí tira de su falsete con profusión, y no sería ese su fuerte… Pero vuelvo al solo. Una obra de arte, melódico, variado, técnico… Shawver es un guitarrista increíble y mucho menos valorado de lo que debiera, siempre se habla de Schaffer y con razón, pero la labor del solista en todo este disco y en esta canción en particular, es de matrícula.

Tras tamaña intensidad, «Solitude» nos trae unas guitarras acústicas que dibujan la breve introducción a «The Funeral», otro tema que empieza comedido hasta que entra Schaffer a cabalgar con otro de sus riffs marca de la casa. Un espejismo porque volvemos a un pasaje acústico, y el tema va así jugando a subir y bajar de intensidad; una breve narración es toda la voz que vamos a encontrar, y un final donde nuevamente vemos todo el esplendor de la banda en unas tesituras que vuelven a rozar el Thrash cuando la base rítmica acelera.

Para el final queda «When the Night Falls», el tema largo que a modo de epílogo nos muestra todo el catálogo del que hemos podido disfrutar durante la escucha de esta obra. Inicio acústico de nuevo, riffs por doquier, guitarras dobladas, y de nuevo unos solos magníficos. En el estribillo incorporan un teclado que le da un toque atmosférico, recurso usado en dosis pequeñas pero siempre efectivas en este disco; en los siguientes tendrá bastante más protagonismo.

Iced Earth se publicó por primera vez en noviembre de 1990 en norteamérica, y no llegó a Europa hasta 1991. Al ser un debut que no tuvo demasiada repercusión de una banda que con los años sí consiguió, y contar con los déficits de la producción discutible y un cantante incompetente, nunca ha llegado a tener el status que tienen otras entregas del grupo, pero me gustaría que aprovechando la efeméride le dieseis una oportunidad, lo escuchaseis siendo como es, un disco hijo de su época y de esa banda que empezaba, y descubráis un montón de cosas de los Iced Earth que os gustan en este primer trabajo.

Hace un par de años Xavi Prat escribía en esta misma web una retrospectiva sobre la banda que también os invito a rescatar, así como los álbumes que bajo mi punto de vista, (todos hasta Something Wicked This Way Comes) son magníficos, todos en uno u otro sentido tienen la esencia del grupo y algunos de los mejores riffs de la historia del Heavy Metal.