Crónica y fotos del Hellfest Open Air - Val de Moine (Clisson), 22 de junio de 2019

Hellfest (II): El metal extremo toma y arrasa en Clisson

Datos del Concierto

Hellfest Open Air

Bandas:
Skindred, Wolfheart, FM, Whitechapel, Mantar, Eisbrecher, Bohse Onkelz, Carach Angren, Eagles of Death Metal, Whitesnake, Combichrist, The Ocean, Candlemass, Jo Quail, Dark Tranquillity, Cradle of Filth, Bloodbath, Architects, The Sisters of Mercy
 
Fecha: 22 de junio de 2019
Lugar: Val de Moine (Clisson)
Promotora: Hellfest
Asistencia aproximada: 70.000 personas

Fotos

Fotos por Beto Lagarda

Nuestra Previa

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Con un sol de justicia arrancaba la segunda jornada en Hellfest, el día se antojaba caluroso pero por fortuna estaríamos poco en las zonas soleadas. El primer objetivo del día sería el de la banda francesa Shaârghot, pero unas vueltas por la zona VIP y ver las galerías de fotos expuestas en la zona de las ruedas de prensa nos detuvo más de la cuenta. Con lo que sólo pudimos ver el último tema de la banda de París.

Así pues nos desplazamos hacía Mainstage 2 donde Skindred nos citaba de buena mañana. Varias veces hemos podido ver a la banda más famosa de reggae metal y siempre nos hemos acabado perdiendo su show. Esta vez no íbamos a fallar.

Presentando su nuevo disco Big Things, la banda inglesa solo dispondría de 30 minutos, suficientes para hacer bailar y saltar a todo el que estaba enfrente viéndoles. Tras la sublime “The Imperial March”, el tema de Darth Vader, como introducción arrancó el show. Benji Webbe vestido (o disfrazado según se vea) para la ocasión, Mikey Dee Demus con su gorro amish, Daniel Pugsley y Dirty Arya Groggin serios pero activos.

Los de Casnewydd saben como ganarse el público con facilidad, Benji Webbe es un frontman increíble. Repartiendo temas de varios trabajos (solo seis evidentemente por falta de tiempo) el momento esperado fue el cierre con “Warning”, su archiconocido temazo. Una buena banda que sabe hacerte disfrutar aunque no domines sus temas.

Skindred

Otra banda que se me ha escapado a lo largo de estos últimos años y no será por la de veces que se acercan a Barcelona últimamente eran Wolfheart. Los de Finlandia comandados por el imponente Tuomas Saukkonen tiene un poderoso directo y se encuentran en un momento de forma muy bueno.

Su primera actuación en Hellfest reunía a mucha gente en The Temple. Tendrían solo 30 minutos, quizás pocos por la longitud de sus temas, pero suficiente para degustar y ver el potencial de la banda. Se puede ver a simple vista que Tuomas manda y bastante en la banda, el multi instrumentista ya creó él solo su álbum debut Wolfheart de 2013 y con ello dejó claro que si alguien le molesta, él puede encargarse de su trabajo. Con lo comentado, su presencia sobre el escenario provoca que la mirada y atención de los fans se centre siempre en su persona.

Su black metal melódico o dark metal tiene mucha calidad y se necesita escuchar con esa misma calidad que nos ofrecen, por suerte en Hellfest cuidan mucho el sonido y el concierto de Wolfheart no sería una excepción.

Arrancando con la brutal “Everlasting Fall” de Constellation of the Black Light rápidamente se respiró que estábamos frente a un concierto importante. Aunque el cenit de su show fue con el segundo tema del setlist, “Aeon of Cold” es un tema brutal, la combinación de metal extremo con melodías bellísimas hacen de esta canción algo sublime. No bajaron las revoluciones con los tres temas restantes, “Strenght and Valor”, “The hunt” y el cierre con “Breakwater” fueron tres trallazos que cerraron un show impecable. Wolfheart enamoraron en Clisson.

Wolfheart

Mientras en Mainstage la veterana banda canadiense de AOR FM daba muestras de su historia y potencial frente a miles de fans que se citaban bajo el sol que empezaba a arder con virulencia. Si bien es cierto que la banda de Cameron Hawkins, único miembro fundador en la banda, nunca ha destacado sobre el resto de las bandas de estilo, sus años pesan en cuanto a saber estar en un escenario.

La banda volvió hace pocos años de un largo letargo, un descanso de casi veinte años. Su regreso se tradujo en un nuevo disco titulado Transformation en 2015. Poco a comentar de su correcto concierto, buen rock progresivo destinado a los más veteranos del festival.

FM

Pero nuestro objetivo sería Whitechapel, quienes estaban preparándose para arrasar en el vecino escenario Mainstage 2. La banda de Phil Bozeman ha madurado pero su intensidad y potencia sigue intacta.

Diez años han pasado desde que los norteamericanos regresasen a Clisson, diez años en los que han crecido y mucho. Diez años en los que han publicado hasta seis trabajos de estudio y han dejado atrás las típicas vestimentas y dilataciones de unos jóvenes deathcoretas para enfundarse unos pantalones ajustaditos, unos polos de arreglar e incluso operarse las orejas para quitarse las gigantescas dilataciones. Whitechapel es una banda seria que camina poco a poco hacía el éxito mainstream.

The Valley fue publicado hace unos meses y rápidamente saltaron las alarmas, Whitechapel han madurado. El álbum conceptual es increíble, denso, bien elaborado. Y parece que son conscientes de esta evolución, pues basaron el 50% de su show en temas de este disco.

Arrancado con la compleja “Brimstone” seguida de “Forgiveness is Weakness” y la descomunal “Black Bear”, todas de The Valley, los tejanos nos aplastaron a todos. La voz de Phil Bozeman es increíble, y musicalmente la banda ha crecido a pasos agigantados.

Los momentos más esperados fueron el repaso de sus álbumes más antiguos, pues los fans no han tenido mucho tiempo para aprenderse los cortes de su nuevo trabajo. Whitechapel rescató “End of Flesh” de A New Era of Corruption y hasta tres temas de Mark of the Blade, su trabajo más famoso. De él tocaron “Elitist ones”, “The Void” y la brutal “Mark of the Blade”, tema que hizo enloquecer y provocar los mayores circlepits posibles.

El cierre fue para el tema que abre The Valley, “When a Demon Defiles a Witch”, otro temazo el del nuevo disco y un detalle importante, abren y cierran con temas de su nuevo disco, el cambio de era en Whitechapel ya es una realidad, están preparados para lo más grande.

Whitechapel

Tras citarnos en la Warzone para comer un plataco de espaguetis, nos movemos hasta The Valley para ver al dúo extremo Mantar, uno de los reclamos del día pese a tocar a las 14:20 de mediodía. Como siempre, lleno a rebosar, la mística de este escenario es increíble, siempre presenta sus mejores galas.

El power dúo alemán de sludge regresaba a Clisson tras su debut en 2016 y lo hacía en la gira de festivales de presentación de su nuevo disco, el notable The Modern Art of Setting Ablaze. La intensidad con la que viven su música Hanno Klänhardt y Erinç Sakarya es increíble, aunque esta intensidad no la logran transmitir hacía el público. Es la segunda vez que los veo en directo y las dos veces me han acabado aburriendo. Quizás es por su puesta en escena, uno mirando al otro, sin mirar al público, una posición que parece que enfría la relación banda – fans.

Musicalmente perfecto, sonaron de maravilla, tocaron temas de sus tres discos y su entrega no admite discusión alguna, pero faltó la chispa necesaria para conectar con ellos. Frente a esto, decidimos abandonar el show antes de tiempo.

Mantar

Buscamos una sombra privilegiada cerca de los escenarios grandes y allí pasamos descansando y digiriendo la comida bastante rato. Tiempo suficiente para ver y alucinar con Eisbrecher, banda que no conocía y me robaron el corazón (en cierta forma).

Con una propuesta muy parecida a la de Rammstein, los alemanes comandados por Alexx Wesselsky tocan un metal industrial con altas dosis electrónicas de mucha calidad. Si bien la hora no era la idónea para un estilo como el suyo, hicieron un show perfecto.

Hasta siete álbumes de estudio tienen hasta la fecha y de hasta cinco de ellos tocaron temas en Clisson. Su debut en el festival quedó marcado por la gran asistencia de público reunido bajo el sol en su hora punta, la calor era abrasadora y Eisbrecher incendió el escenario. “Verrückt” arrancó con violencia, posiblemente este es su tema más famoso. Pero no quedaron atrás temas como “So order so” o “This is Deutsch”. Sorprendente el concierto de los alemanes que ya cuentan con un nuevo seguidor.

Más tarde y aún en nuestra privilegiada ubicación arrancaba en Mainstage 1 el concierto de Böhse Onkelz, otra banda desconocida por este dúo de noisers. Si Eisbrecher nos flipó, Böhse Onkelz nos aburrió y mucho.

La veterana banda de Frankfurt practica un hard rock básico con tintes punk, nada destacable, nada original. Si tienen en su haber hasta 17 álbumes de estudio y casi 30 años de carrera y poca gente los conoce será por algo. Pobre la actuación de la banda de un estático Kevin Russell que sinceramente no aportó nada. Pese a ello y por pereza a salir a tomar el sol, vimos el show entero antes de desplazarnos a The Temple para ver a Carach Angren.

Ambiente

Tras arrasar en 2015, Carach Angren regresaban a Hellfest con un caché y prestigio mayores del que tenían la primeva vez que les vimos en Clisson. Y se notó, The Temple presentaba un llenazo que se extendía más allá de los límites de la carpa. Los holandeses son un valor cotizado y en alza y su directo no acostumbra a dejar a nadie indiferente.

Seregor, Aredek y Namtar tienen un directo espectacular e impecable, su sonido nítido es de agradecer pues las propuestas más extremas de The Temple a veces cansan al público menos afín a la oscuridad. Las melodías nítidas de Carach Angren fusionadas con la estremecedora capacidad vocal de Dennis Droomers hacen que sus conciertos sean totalmente disfrutables aunque no seas amante del black metal.

Con un setlist basado en su ya madurado último disco Dance and Laugh Amongst the Rotten del que rescataron la mitad del repertorio, de él tocaron “Blood Queen”, “Pitch black box”, “Charlie” e “In de naam van de duivel”. Su show no se basa solamente en la música, también se basa en el espectáculo. Los dos músicos laterales, teclado y bajo se situaban sobre unas bases propulsadas neumáticamente que les elevaba por encima del escenario provocando una imagen espectacular. Mientras, Seregor hacía suyo el escenario con sus máscaras, sus peculiares movimientos y las teatralizaciones.

Cierre de concierto con los dos temazos “Bitte Tötet Mich” del disco Where the Corpses Sink Forever y con “Bloodstains on the Captain’s Log” de Death Came Through a Phantom Ship. El público feliz por el concierto asistido, gran calidad en todo y una banda que no conoce su límite.

Carach Angren

Uno de los shows más esperados del día era el debut en el festival de Eagles of Death Metal. Por los sucesos acontecidos en La Bataclan de París en la que unos terroristas atacaron a los asistentes al concierto de los de Palm Desert, la banda de Jesse Hughes siempre tendrá una conexión especial con Francia. Lo vivido esta tarde calurosa de junio con unos felices y cómodos Eagles sobre el Mainstage 2 de Clisson fue una combinación perfecta de elementos.

Con un Jesse Hughes entrando sin guitarra con una gigantesca sonrisa en su cara su primera acción fue acercarse al público a saludar y recoger una chapa recordatoria de lo que pasó en París hace ya tres años. Se le veía feliz.

Los primeros acordes de “I only want you” despertaron una locura colectiva que no cesó durante los 45′ que estuvieron sobre el escenario. Durante nueve temas no dejaron de sonreír, de vibrar y hacernos disfrutar de un concierto mágico, especial.

“Don’t skeak (I come to make a bang!)”, “Anything ‘cept the truth”, “Complexity” y “Heart on” acabaron de aposentar esta química entre banda y fans, pero el momento del show fue cuando “Cherry Cola” nos aplastó. El tema tan Queens of the Stone Age sonó sublime.

La recta final en la que los sentimientos ya afloraban con “Speaking in Tongues” y “I like to move in the Night” fue de escándalo. Jesse se introdujo con su guitarra entre las masas de fans que presenciaban atónitos como un simple guitarrista es capaz de transmitir tanto como lo hace Jesse. Las ganas de abrazarlo no cesaron durante todo el concierto. Uno de los mejores de este sábado sin ninguna duda. Aplausos muy grandes y generalizados para despedir a una banda gigantesca.

Eagles of Death Metal

Mientras, en Mainstage 1 saltaban al ruedo unos veteranos Whitesnake con un cascado David Coverdale en la linea de ataque como nos tiene acostumbrados. La verdad es que un solapes flojo a las 18:25 de la tarde es hasta raro en Hellfest, pero ni Combichrist ni Sham69 parecían ser un reclamo mayor al de Whitesnake con lo que decidimos ver algo de la serpiente blanca y posteriormente subir a The Temple a ver a unos Combichrist algo desconocidos por nosotros.

¿Qué se puede comentar de Whitesnake? Siguen siendo una banda gigantesca que moviliza a miles de fans cada vez más mayores, siguen teniendo un directo impecable pese que David ha perdido fuelle con la edad. La banda volvía a Clisson tras su debut en 2013, debut que presenciamos en directo hace ya siete ediciones y nos dejó con esa sensación de “ni fu ni fa”.

Lo mejor del rato que presenciamos es que no vimos ninguna balada ñoña mítica y archiconocida. Disfrutamos de “Bad Boys”, “Slide it in”, “Love ain’t no stranger”, “Hey you (you make me rock)” y “Slow an’ Easy” y aprovechamos el típico solo luce guitarrista para escapar hacia The Temple.

El rato que estuvimos en Whitesnake fue agradable, no profeso mucha admiración por la banda y menos por un David Coverdale que siempre me ha parecido hortero, pese a todo, su rock sigue siendo un buen pasatiempos.

Whitesnake

Y la sorpresa fue cuando llegamos a The Temple y presentaba un llenazo hasta la bandera. Poco o nada conocía a unos Combichrist que en Spotify me parecieron aburridos pero en directo lo estaban bordando.

Esta era su primera visita a Hellfest y sus 12 temas escogidos fueron un lujazo para los asistentes. Nosotros llegamos sobre la mitad, tiempo para ver unos seis temas y alucinar con su potencia y su directo. Combichrist ejecutan un metal industrial con algo de electrónica, mucho músculo y melodías, unos artistas que se crecen en directo y hacen disfrutar del show.

Con su recién publicado álbum titulado One Fire, los nórdicos no tienen nada que envidiar a las máquinas germánicas de industrial. Aunque los temas de sus notables álbumes Making Monsters y We Love you fueron los más celebrados por una masa enorme de fans que estaban disfrutando como niños. Un gran descubrimiento y una banda a tener muy en cuenta.

Combichrist

Las ganas de ver a The Ocean en esta segunda jornada solo eran superadas por las que teníamos de ver a Bloodbath. La primera de ellas nos citaba en The Valley, a reventar como nos podíamos imaginar. Los alemanes son una máquina perfectamente engrasada para hacer discos sublimes uno tras otro y la duda era de como encajarían su complejidad en directo.

Su tercera presencia en Hellfest les posicionaba entre los nombres más grandes del prestigioso escenario. La excusa de su presencia aquí era la gira de verano de su último trabajo, el genial Phanerozoci I: Palaeozoic del que tocaron hasta cinco temas, casi nada.

Su directo es intenso incluso embriagador. Los cinco alemanes son unos músicos geniales y ejecutan a la perfección todos sus temas. Aunque hayan desfilado por su lineup decenas de artistas, la calidad es el punto de partida en todo lo que rodea a la banda de Berlín.

Los momentos más celebrados fueron cuando interpretaron temas del disco Pelagial. “Bathyalpelacic I: Impasses” y “Bathyalpelacic II: The Wish in Drems” aplastaron a un público que estaba alucinando con lo que estaban presenciando. Un sobresaliente para The Ocean, una de las mejores bandas de metal extremo del momento.

The Ocean

Mientras en The Altar se estaba fraguando un show incontestable de los veteranos Candlemass. La banda sueca, abanderados del doom metal más tradicional, acudía por cuarta vez a un Hellfest que siempre les recibe con los brazos abiertos. Ambientazo en The Altar para ver la vuelta de Johan Langquist a la banda tras más de treinta años de ausencia.

Pese a no ser un fan de la banda de Estocolmo, su directo me impresionó y me animó a profundizar más en ellos. Con una sobria puesta en escena, luces semifijas y poco movimiento de los cinco personajes, la banda despachó clásicos sin parar.

Con su nuevo disco The Door to Doom recién publicado, nos brindaron dos de sus mejores temas: “Black trinity” y “Astorolus – The Great Octopus”. Ambos temas funcionan muy bien en directo. Pero el momento esperado fue evidentemente el de los clásicos, “Mirror Mirror”, el tema que abre su tercer disco Ancient Dreams sonó fenomenal, “Bewitched” de Nightfall rozó lo monumental y “Solitude”, el tema icónico de la banda, reventó un concierto formidable y puso el broche de oro a uno de los mejores shows del día. Enormes Candlemass haciendo gala de su bagaje.

Candlemass

Tras la caída de última hora del cartel de Myrkur por motivos personales ligados al avanzado estado de su embarazo, la organización movió rápidamente los hilos y contrató a la artista británica Jo Quail. Desconocida por muchos pese a la gran calidad de su música, Joanna Quail ofrece un estilo cercano al chamber usando solamente un violoncello y su bella voz.

Al quedar un poco descuadrada la hora de su actuación, mucha gente aprovechó para cenar, otros deambularon catando un poco de Def Leppard en Mainstage 1 y otros se acercaban a la Warzone donde la veterana banda francesa de punk Les Wampas actuaban.

Nosotros aprovechamos para cenar y ver la recta fina de Jo Quail. Una delicada puesta en escena centrada al 99% en ella y con un batería en las penumbras dando un poco de tensión al asunto. La artista tiene potencial, sabe estar sobre el escenario y su música es preciosa. Lástima de que poca gente se reunió en The Temple para verla.

Los movimientos de gente a esa hora son un constante, los atropellos y las prisas toman el festival, todos queremos un buen sitio para ver a las bandas más grandes del día. Tras Def Leppard saltaban a Mainstage 2 unos carismáticos ZZ Top que celebraban los 50 años de actividad, posiblemente estábamos frente a la última gran gira mundial de los norteamericanos y la zona de los escenarios principales estaba a rebosar. Mientras The Altar se llenaba hasta la bandera para ver a siempre apetecible banda de death metal melódico Dark Tranquillity.

Jo Quail

Dark Tranquillity es sinónimo de conciertazo. Pocas veces fallan en directo, su entrega y carisma es gigantesco, tanto como su legado. Con un juego de luces bestial, de esos que no agradecen los fotógrafos que andaban como locos intentando sacar alguna instantánea decente de los artistas, los suecos arrancaron inesperadamente con el tema que abre Atoma, “Encircled” seguida también inesperadamente de “Monochromatic Stains” del disco Damage Done. Dos temas y el público ya estaba rendido a Dark Tranquillity, lo suyo es de manual.

La cuarta visita de los de Göteborg al festival francés se tradujo en un sublime concierto. Mikael Stanne es uno de los frontmans más carismáticos del death metal, pero sus colegas de escenario más visibles Niklas Sundin y Anders Iwers tampoco quedan lejos en cuanto a carisma.

Poco a poco la banda fue repasando sus mejores temas, “Terminus (Where Death is most Alive)” del discazo Fiction sonó perfecta, “Atoma” brutal. Nuestro hit preferido “The Science of Noise” arrasó ante la locura colectiva de un The Altar que vibraba como nunca. Mikael se mostró feliz, agradecido y cercano al público en todo momento y eso provoca que la conexión banda – fans sea brutal.

La recta final fue un escándalo, “Thereln”, “The Mundane and the Magic” y “Lost to Apathy” sirvieron para dar entrada al tema ya por excelencia de los suecos, “Misery’s Crown”. Brutal concierto de Dark Tranquillity que, una vez más, nos robaron el corazón.

Dark Tranquillity

Cinco minutos de tregua para entrar en The Temple donde una vez más Cradle of Filth iban a ejecutar un soberbio concierto de black metal. La ya veterana banda de Dani Filth no acostumbra a fallar en directo aunque si, debes entender su propuesta para disfrutar completamente de su concierto.

Seis veces han pisado Clisson, las tres últimas las hemos presenciado en directo y vale la pena decir que esta ha sido la mejor de todas. Arrancando a lo bestia con tres temas del brutal disco Cruelty and the Beast, “Thirteen Autumns and a Widow”, “Cruelty Brought thee Orchids” y “Beneath the Howlings Stars” posiblemente forman el mejor arranque de show del día y aún quedaba una cuarta sorpresa. “Malice Through the Looking Glass” de Dusk… and her embrace nos arrolló.

Dani Flith parece haber recuperado su mejor versión y sus voces resuenan con “claridad” en todo momento. Musicalmente todos rinden a gran nivel, parece que la formación actual de la banda de Ipswich con Lindsay Schoolcraft a las voces secundarias y teclado, Ashok y Shaw en las guitarras y el imponente Daniel Firth en el bajo forman un cuartero compacto, a ello le sumamos el veterano Marthus en la batería y podemos afirmar que Dani Flith tiene la mejor alineación posible.

La recta final vino marcada por el temazo “Nymphetamine (Fix)” del disco Nymphetamine que marcó el incio de la locura en The Temple. Y aún quedaba el dúo de cierre con dos temas de Midian, “Saffron’s Curse” impecable y “Her Ghost in the Fog” bestial.

Cradle of Filth

El momento más esperado del día pese al infernal solape con Cult of Luna era el de ver por fin a Bloodbath en directo. La superbanda de death metal se nos resistía hacía años y las ganas de verles eran enormes.

The Altar presentaba un llenazo absoluto pese al comentado solape más KISS en Mainstage 1 como cabezas de cartel del festival. Con mucha oscuridad, humos y brutalidad arrancaba un show que acabaría resultando bestial.

El combo sueco, o sueco inglés, o como sea, arrancó sin piedad con “Fleischmann” el tema que abre su nuevo trabajo The Arrow of Satan is Drawn. Si las dudas sobre la versatilidad de Nick Holmes como cantante y frontman de la banda eran grandes, el británico nos calló al instante. Menudo chorro de voz tiene el cantante de Paradise Lost.

Con su habitual traje rasgado, sucio y lleno de sangre Nick lo dio todo en el concierto, un 10 para él. Tocando temas de todas sus etapas, Bloodbath tienen un directo brutal, tan brutal como su música. Los mejores temas de la noche fueron “Eaten” y “Cancer of the Soul”, ambos de el discarral Nightmares made flesh y “Like Fire” de Resurrection Through Carnage.

A lo largo de la hora de actuación se repitieron los circle pits, los moshpits; la locura tomó The Altar y era imposible no contagiarse con ella. Anders Nyströrm y Jonas Renkse lo bordaron tanto o más que Nick Holmes, y el trabajo de Martin Axenrot en la batería es perfecto. Un bolaco mayúsculo y por fin una espina grande sacada. Enormes Bloodbath.

Bloodbath

Nos separamos nuevamente a última hora de la noche, bien entrada la 1:00 teníamos un solape complicado de asimilar, por un lado Architects en Mainstage 2 cerrando la noche y en The Temple residían las dudas sobre que The Sisters of Mercy iban a tocar, los buenos o los malos. Con lo que uno bajó hasta los escenarios grandotes y el otro se quedó a ver a la veterana banda de post punk.

La primera presencia de la icónica banda post punk The Sisters of Mercy y como cabezas de cartel de The Temple marcaba uno de los puntos de máximo interés del día y se notó en el llenazo increíble y en parte inesperado de toda la zona cercana al escenario.

Haciendo gala de su leyenda, la formación de Leeds comandada por el carismático Andrew Eldritch cigarro en mano arrancó el concierto entre la oscuridad y unos pocos focos invertidos que generaban una visión peculiar y poco normal de los músicos y del show en general.

Con el temazo “More” de Vision Thing arrancó un concierto histórico. Pese a que The Sisters of Mercy viven de rentas con sus tres trabajos previos a 1990, su legado es enorme y su influencia en bandas actuales es aún mayor. El peculiar Andrew no dejó de moverse durante todo su concierto y su banda acompañante rindió a un nivel altísimo.

Poco a poco fueron soltando temazos, los mejores sin duda fueron “First and Last and Always” que provocó una oleada de coros en The Temple, “Dominion/Mother Russia” nos arrolló pero el cierre con “Temple of Love” y “This Corrosion” fue de traca. Sin duda, para mi, fue uno de los mejores shows de este Hellfest, una sorpresa enorme.

The Sisters of Mercy

Ocho años han pasado desde que Architects tocaran por última vez en Clisson, entonces eran una banda de metalcore más en una escena muy cargada de bandas clones de si mismas. Hoy en día los de Brighton son una de las bandas más grandes de la escena y sus directos son siempre brutales.

Con un juego de luces sublime y una nitidez de sonido brutal, Sam Carter tomó desde el primer minuto el control de un concierto que acabaría siendo épico. Si hace unos meses nos enamoró en Barcelona en la gira de presentación de su nuevo disco Holy Hell, el otro día enamoró a decenas de miles de fans que estaban alucinando con la banda británica.

La pérdida de Tom Searly, guitarrista fundador y hermano del batería Dan Searle, marcó desgraciadamente un antes y un después en Architects y Holy Hell fue el resultado de todo ello. Un disco bestial y del que interpretaron siete temas, casi nada.

Aún así tuvieron tiempo de tocar cuatro temas de su penúltimo disco All our Gods have Abandoned Us entre las que no podían faltar los temazos “Downfall” y “Nihilist”, temas que sembraron la locura entre los fans más acérrimos de la banda. Un brutal concierto de unos Architects destinados a ocupar las posiciones más altas en los principales festivales del mundo del metal.

Tras catorce horas de música non-stop el cansancio acumulado de tres jornadas salía a relucir. Un día cargado de metal extremo de mucha calidad, un día en el que finalmente podía ver en directo a bandas como The Sisters of Mercy, Bloodbath, Eagles of Death Metal, The Ocean y Wolfheart. Otra gran jornada en Hellfest, una más de un festival que nunca decepciona.

La decepción de día: Mantar

Los temazos del día: “Science of Noise” de Dark Tranquillity, “Cherry Cola” de Eagles of Death Metal y “Her ghost in the Fog” de Cradle of Filth.

La sorpresa del día: Combichrist, Candlemass y The Sisters of Mercy, tres bolacos inesperados.

El grupo del día: Eagles of Death Metal