Hammerfall – Dominion

Nuestra Nota


6 / 10

Ficha técnica

Publicado el 16 de agosto de 2019
Discográfica: Napalm Records
 
Componentes:
Joacim Cans - Voz
Oscar Dronjak - Guitarra
Pontus Norgren - Guitarra
Fredrik Larsson - Bajo
David Wallin - Batería

Temas

1. Never Forgive, Never Forget (5:31)
2. Dominion (4:40)
3. Testify (4:29)
4. One Against the World (3:53)
5. (We Make) Sweden Rock (4:16)
6. Second to One (4:11)
7. Scars of a Generation (4:41)
8. Dead by Dawn (3:59)
9. Battleworn (0:39)
10. Bloodline (4:46)
11. Chain of Command (4:01)
12. And Yet I Smile (5:29)

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Enfrentarse a un disco de Hammerfall no suele ser difícil. Como ya dije en la crónica de su actuación en el Rock Fest, tanto sus conciertos como sus discos suelen ser de sota, caballo rey. De hecho varias veces he dicho a mis compañeros que, como con AC/DC y alguna otra banda, se podría hacer una reseña de uno de sus discos sin escucharlo previamente, solo dejando unos espacios para los nombres de las canciones. En esa supuesta crónica a sordas, entrarían palabras como épica, doble bombo, riffs muy metaleros, coros grandilocuentes, himno y otros términos por el estilo.

Bien, ¿es aplicable a Dominion (2019)? Pues sí, pero no rotundamente. Hace años leí, no recuerdo en qué revista, el titular Hammerfall: entre Blind Guardian y Judas Priest. Tomando por válida esta definición, esta vez me suenan más a los ingleses que a los alemanes. A ver, tampoco nos volvamos locos: es Hammerfall, y sigue siendo sota, caballo y rey, pero en algunos aspectos (riffs, globalidad de los temas, ritmos, etc), me da la sensación de que Dominion se acerca más al heavy metal que al power, o al propio Glory to the Brave (1997). 22 años de carrera dan para mucho, aunque en este caso, no para hacer grandes inventos ni innovaciones. Ya lo dijo el mismísimo Cans en el festival barcelonés: esto es Hammerfall, a algunos les gustará y a otros no. Y yo añado: es exactamente eso y de forma muy honesta. A mí no es que me encanten, y dudo que escuche muchas canciones de este disco (o de otros de su discografía) en un futuro, pero me ha dado lo que esperaba de uno de sus discos. Si eso es algo positivo o no lo dejo a vuestra elección. Eso sí, me ha gustado más que su previo Built to Last (2016).

12 temas componen este nuevo trabajo, y encontramos canciones de todos los tipos. Hasta un interludio. La cosa empieza con “Never Forgive, Never Forget”. Una intro a piano da paso a un himno a doble bombo muy marca de la casa (ya van dos de las palabras que he usado en el primer párrafo).  “Dominion”, el homónimo al disco, tiene ese toque más heavy. El riff es afilado y el ritmo, perfecto para saltar en un concierto. Tiene, como también se ha dicho, algo de los Judas más clásicos, pero sin dejar la melodía típica en el estribillo. “Testify” multiplica lo dicho en el anterior tema. Aún más poderosa (en su término más heavy, no en el épico), con un inicio muy a lo NWOBM.

“One Against the World”, sin perder ese aroma metalero puro, sí bebe más de sus trabajaos iniciales. Más épica, estribillo para levantar el puño y un clima de hermandad del metal que tira para atrás. El siguiente tema es el single, “(We Make) Sweden Rock”, el cual ya hemos podido ver en videoclip (me mola ese tributo a tantas bandas) y escuchado en el setlist festivalero actual. Por tempo, ritmo, estribillo y algo del riff el nombre puede tener algo de sentido, pero un “(We Make) Sweden Metal” le vendría mejor a lo que ofrece. La balada llega de la mano de “Second to One”. Personalmente no me ha aportado nada, como prácticamente no ha hecho ninguna balada del grupo. Así que, sí a ti te molan, le encontrarás el puntillo a esta canción.

El doble bombo vuelve con “Scars of a Generation”, aunque me esperaba una caja más rápida, como la que aparece en momentos puntuales más adelantado el tema. Más allá de lo dicho, el tema no ofrece novedad alguna: épica, coros majestuosos, estribillo pegajoso… ya os hacéis una idea. Volvemos a tempos propensos para levantar el puño con “Dead by Dawn”. Siendo más de lo mismo, el estribillo será coreado por las hordas de los templarios del metal en cualquier sala del mundo.

“Battleworn” sirve como intro a “Bloodline”. La verdad es que no sé por qué esa separación, quizá para contar, con algo de trampa, con un tema más. La mencionada “Bloodline” se describe con cualquiera de los temas más hammerfalleros del disco, como el inicial o “One Against the World”. Un cierto regusto a lo más heavy (solo un cierto regusto) vuelve con “Chain of Command” aunque, once again, el puente y el estribillo tienen 22 años (es decir, lo que han hecho toda su carrera). Acabamos con “And Yet I Smile”. De entrada el título me encanta. El tema, sin ser nada del otro mundo, sí que ofrece cierta variedad dentro de la propia canción: una intro resultona, estrofas semi acústicas y con una batería que no está mal, otras más eléctricas, puentes y coros épicos… es decir, todo lo que suele hacer el grupo en un medio tiempo pero concentrado en algo más de cinco minutos.

Es un buen disco de Hammerfall, con sus cosas. Cuando las cosas/discos/grupos/canciones son tan predecibles, tantísimo como es en este caso, suelo penalizarlo en la puntuación con un cinco. Esa nota le puse al anterior lanzamiento. Este, como tiene algunos puntos más álgidos (principalmente “Dominion” y, especialmente, “Testify”) y, en general, me gusta más que su predecesor, se merece un poco más. Pero a no ser que vuelvan de gira y me toque cubrirlos, no sonará más en mi reproductor. Eso sí, una sorpresa sí que hay. No hay ni un solo tema que juegue con la palabra hammer.

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 160 Artículos
Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.