Destruction – Born to Perish

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 9 de agosto de 2019
Discográfica: Nuclear Blast Records
 
Componentes:
Schmier - Voz, bajo
Mike Sifringer - Guitarra
Damir Eskić - Guitarra
Randy Black - Batería

Temas

1. Born to Perish (5:20)
2. Inspired by Death (4:16)
3. Betrayal (4:05)
4. Rotten (4:49)
5. Filthy Wealth (4:01)
6. Butchered for Life (06:43)
7. Tyrants of the Netherworld (3:41)
8. We Breed Evil (5:16)
9. Fatal Flight 17 (4:27)
10. Ratcatcher (4:02)
11. Hellbound (Tygers of Pan Tang cover) (3:38)

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Aunque ahora hace tiempo que no lo comentaba (probablemente porque hace tiempo que no reseño ningun disco nuevo de una banda de thrash clásica), es curioso seguir viendo como la mayoría de bandas ochenteras de thrash metal parecen vivir una verdadera segunda juventud más de treinta años después de su creación. Curiosamente (o quizás no tanto), el patrón parece repetirse en muchas de ellas, ya se llamen KreatorAnthraxOverkillMegadethTestament Destruction. Todas ellas son bandas que a mediados de los ochenta lo empezaron a petar e incluso a tener un lugar en el olimpo popular metálico, pero durante los noventa, e irremediablemente, vivieron crisis de identidad y de popularidad que les llevó a sacar discos inesperados (a veces curiosamente raros y otras, directamente indignos) e, incluso, a tirarlo todo por la borda y separarse. Alguien puede asociarlo al auge del grunge (y algo tendrá que ver), pero las propias bandas pusieron mucho de su parte para acentuar esa crisis.

Pero coincidiendo con el cambio de siglo se produjo una epecie de resurgir dentro del género que solo podemos catalogar como de sorprendente. No sé si porque el mundo recuperó súbitamente su interés por el thrash (de esa época más o menos data el origen de todas esas bandas de thrash revival que ahora copan giras y festivales, como Municipal WasteHavokSuicidal Angels, Nervosa o nuestros Angelus Apatrida) o porque los propios miembros de esas bandas clásicas se hicieron mayores, maduraron, se apalancaron y vieron claro que tenían que volver al redil si querían seguir siendo relevantes musicalmente, pero el hecho es que la cantidad y la calidad de los álbumes que podemos catalogar como de puro thrash metal mejoró ostensiblemente a partir de esa fecha, ya estuvieran firmados por bandas nuevas o por aquellos nombres que habíamos estado escuchando durante casi dos décadas.

Y uno de esos nombres, claro, fue el de los alemanes Destruction. Uno de los cuatro grandes del thrash teutón en los ochenta junto a Kreator, Sodom y, en menor medida, Tankard, no se libraron de tumbos y expulsiones durante la década siguiente, pero a principios de los dosmiles, y coincidiendo con el regreso de su vocalista original, Schmier, sacaron un excelente The Antichrist (2001) que les puso de nuevo en primera línea del candelero, culminando su excelente producción desde entonces con los buenos Spiritual Genocide (2012) y Under Attack (2016), últimos eslabones de su amplio catálogo discográfico hasta ahora, momento en que este Born to Perish se convierte en la nueva cerecita del pastel. Se trata del decimocuarto disco de su carrera, y evidentemente, a estas alturas, podemos esperar pocas novedades en él: su potente, diabólico y muy germánico thrash metal está presente en todos los recovecos del disco, y la nítida y contundente producción habitual en ellos hace que suene, de nuevo, como un cañón.

Los más sorprendente que nos encontramos en esta nueva y sólida colección de trallazos es la incorporación de un tal Damir Eskic como segundo guitarrista de la banda, complementando el trabajo del menudo Mike Sifringer para convertir a Destruction en cuarteto después de casi veinte años como icónico trío. Esta incorporación no se nota demasiado en el sonido del disco, al ya existir varias pistas de guitarra en los trabajos anteriores, pero sin duda supondrá una inyección de potencia y solidez en sus actuaciones en directo (algo que tendremos ocasión de comprobar en su visita junto a Overkill Flotsam and Jetsam de mediados de septiembre). La de Demir, por cierto, no es la única incorporación que experimenta la banda en este disco, ya que también Randy Black debuta reemplazando al batería polaco (esperad que lo miro) Wawrzyniec Dramowicz, que se fue de la banda hace un par de años para atender a obligaciones familiares.

Por lo demás, lo de siempre: tralla y contundencia no exenta de melodía, riffs incisivos y el thrash metal de espíritu death característico de la banda, siempre liderado por la reconocible voz viperina del grandullón bajista SchmierBorn to Perish consta de once canciones empaquetadas en cincuenta minutos, lo que le convierte en un disco algo largo para los estándares actuales del thrash, y a pesar de que los matices son mínimos no creo que nadie se atreva a decir que se hace pesado. Aunque nada de lo que vemos aquí es precisamente innovador (tampoco esperábamos que lo fuera, supongo), el disco suena fresco y dinámico en todo momento, y estoy seguro que cualquier fan del thrash metal moderadamente conformista encontrará sobradas razones para disfrutar sin reservas de él.

La cosa empieza con el tema título y su poderosísimo redoble, que a su vez fue también el primer adelanto del disco. Con un principio así es difícil no quedar rápidamente atrapado, y si bien la canción pasa por momentos algo más irregulares que el brutal inicio, algun riff brillante y el excelente estribillo, se cuenta sin duda como uno de los momentos estrella de este trabajo. También «Inspired by Death» es un tema verdaderamente disfrutable, sobretodo gracias al excelente trabajo que nos ofrecen ambas guitarras, frenéticas, melódicas y divertidas. «Betrayal» y su estribillo se parecen tantísimo a una canción cualquiera de Nervosa que tuve que ir a mirar que realmente no estuviéramos una versión de las brasileñas. Algo que no sería del todo raro, ya que ambas bandas son amigas y Destruction son una potente y declarada influencia en la música del trío liderado por Fernanda Lira Prika Amaral. Pero joder, aquí da la sensación que sea casi al revés.

Por cierto, que a estas alturas ya nos habremos dado cuenta que el señor Randy Black  no pierde oportunidad para demostrar que es un inquilino más que digno del sillón tras los parches de la banda, exhuberante en redobles, ritmos, fills y cavalcadas imponentes cada pocos segundos. Si decíamos que «Betrayal» tenía una retirada a Nervosa, ahora me parece que «Rotten», y especialmente su estribillo, se acercan totalmente a Overkill (sin los agudos histéricos de Bobby, eso sí). Se trata de un más-o-menos-medio-tiempo que no está mal pero al que quizás le falta el punch y el gancho que habíamos visto en los tres primeros cortes del disco. La resultona «Filthy Wealth» es bailonga y divertida, con una instrumentación y un espíritu muy punk y en su vena más Motörhead, pero sus partes más lentas me parecen innecesarias, y yo la habría dejado en un tema más corto y directo para maximizar su impacto.

La referencia al Butcher, la casi mascota de la banda, no podía faltar en la interesante «Butchered for Life», el corte más largo del disco con casi siete minutos de duración. Este tema empieza con un precioso pasaje instrumental acústico que se convierte en algo un poco raro tan pronto Schmier nos sorprende intentando unos fraseos melódicos que le quedan solo medio bien. A partir de ahí, un crescendo paulatino y muy natural que se acaba por convertir en un trallazo de thrash metal con un par de riffacos y un estribillo muy potentes. Estas dos vertientes se irán alternando con éxito notable para construir un tema curioso, deliciosamente imperfecto y, en su mayor parte, muy satisfactorio.

Entramos en la segunda mitad del disco con la directa e incisiva «Tyrants of the Netherworld», un gran tema de thrash metal sin contemplaciones que, sin introducir nada demasiado novedoso, da perfectamente el pego a base de riffs potentísimos y de, quizás, el mejor solo de todo el disco. «We Breed Evil» es un trallazo pegadizo de arriba a abajo y tiene todo el potencial para convertirse en un gran single o, incluso, en una canción capaz de perdurar en el imaginario colectivo de la banda. Para cerrar este acertado terceto, también «Fatal Flight 17», dedicada al tristemente famoso vuelo MH-17 de Malaysian Airlines abatido por rebeldes pro-rusos en 2014, es todo un misil (lo siento por la macabra metáfora) y echa humo en cada una de sus notas, erigiéndose en otro de los momentos destacados de este disco.

Sin darnos casi cuenta llegamos a la recta final con la dinámica y culebrera «Ratcatcher», un tema bastante old school (incluso más, sí), que da paso a un cierre ligero y alegre de la mano de una versión del «Hellbound» de Tygers of Pan Tang que no pasa de correcta. La NWOBHM siempre ha sido una influencia clara para los alemanes (bien, y para casi todo el metal que se ha hecho desde entonces), y con este tema le quieren rendir un pequeño homenaje a una de las bandas más injustamente infravaloradas de toda aquella escena.

En resumen, un buen (quizás incluso muy buen) disco de thrash metal que no tengo claro que supere a Under Attack ni que, sobretodo, aporte nada demasiado novedoso al género. Está claro que no todos los discos tienen que suponer una revolución, y a veces es suficiente con que sirvan para reafirmarnos en el buen estado de salud del que goza un estilo que ha pasado por momentos bastante delicados no hace tanto tiempo. Y si se trata de eso, Born to Perish cumple sobradamente y podemos estar tranquilos: Destruction siguen en un estado de forma excelente.

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Sobre Albert Vila 692 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.