Desmontando al monstruo: Michael Kiske – Instant Clarity: 25 años del primer paso tras dejar Helloween

Ficha técnica

Publicado el 17 de agosto de 1996
Discográfica: Victor Entertainment
 
Componentes:
Michael Kiske – Voz, guitarra
Ciriaco Taraxes – Guitarra
Jens Mencl – Bajo
Kay Rudi Wolke – Batería, guitarra

Temas

1. Be True to Yourself (4:40)
2. The Calling (4:00)
3. Somebody Somewhere (4:39)
4. Burned Out (4:44)
5. New Horizons (4:25)
6. Hunted (4:25)
7. Always (4:15)
8. Thanx a Lot! (5:25)
9. Time's Passing By (3:46)
10. So Sick (4:30)
11. Do I Remember a Life? (10:20)

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¡Madre mía! No es nada fácil volverte a enfrentar a este artefacto grabado en 1996 por parte del huido vocalista de Helloween, Michael Kiske… Han pasado 25 años y reconozco que no había vuelto a darle una escucha desde esos días. Por mucho que el disco tenga el gancho de que Adrian Smith (Iron Maiden) y Kai Hansen pululen por allí y ayuden a componer, la cosa es bastante tremenda.

Sinceramente, recuerdo que en su día brillaban dos baladas maravillosas y un tema cercano al heavy metal, pero… el resto… era de una difícil digestión soberana. Como pudo ser la digestión de Led Zeppelin después de zamparse paella con carajillos. El añorado Jordi Tardà siempre aseguró que ese fue el menú que tomaron ellos el día que comió con los Zep.

Michael Kiske abandonó Helloween y en parte era culpable de la deriva experimental y alejada del heavy metal con el que les vimos crecer. Su amor absoluto por Elvis Presley coincidió con su etapa más devota en la religión. El disco lo graba porque hay una buena oferta económica desde Japón. Michael estaba entonces metido en las lecturas que llevarán a nuestro héroe a ver infiernos y demonios en cualquier banda que sea más dura que Helloween. Y lo pero de todo es que tiene toda libertad compositiva, ni le apetece o mas mínimo hacer guiños a las calabazas. Y lo peor estaba por llegar…

El disco

Vamos directamente a lo bueno, pues es realmente impresionante (y escaso). Por un lado, hay la balada “Always” dedicada al llorado baterista de Helloween Ingo Schwichtenberg, que no hacía tanto había decidido poner fin a su vida en las vías del tren. Maravillosa, muy bonita y realmente inspirada, en la que brilla la voz de Kiske ante todo junto al piano.

“Do I Remember a Life” es el tema final del disco y lo mejor del mismo. Si la hubiese metido en Helloween estaríamos hablando de una de las power ballads definitivas del grupo. Se va más allá de los 10 minutos y no sobra nada. Incluso hay detalles realmente Helloween a la vez que efectos de pájaros y grillos. Ampulosidad y un sobradísimo cantante que sigue sentando cátedra sin pestañear.

“Be True to Yourself” es auto-ayuda por la vena alejada de todo tipo de heavy metal que puedas llegar a imaginarte. El Chamaleon es black metal comparado con esto, pero… estamos hablando de uno de los mas grandes, y claro, la demostración vocal es brutal. El tema es insulso, pero, como siempre, está cantado por un genio. Lo que esperabas en esos tiempos era algo como “The Calling”, un gran tema, positivista con el bajo de Jens Mencl emulando a Markus Grosskopf.  Es lo más cercano a Helloween, y sería material correcto para Chamaleon o Pink Bubbles Go Ape.

Si de verdad quieres alucinar prueba de escuchar “So Sick” a ver si aguantas. A ver: uno de los mas grandes vocalistas de la historia del heavy metal jugando con distorsionadores de voz para hacer… ¡Esto! Es Kiske en manos de la intrascendencia. De lo que no te engaña es el título con eso de que “está harto de todo”. “Somebody Somewhere” es otro momento de despiste compositivo, pero tiene su gracia. Es como si intentara probar con el pop, pero como si la discográfica obligara una producción metálica. Pero cómo canta…

Pop y raíces country difuminadas en “Burned Out” (quemado), de verdad que en el título vuelve a ser de lo más explícito. Os diría que es lo peor del disco, pero hay tantas canciones candidatas… Aquí Kiske demuestra que puede desesperarte con acústicas. En las letras Dios tiene mucho protagonismo y el pobre guitarrista Ciriaco Taraxes ayuda a perpetrar todo este desaguisado en lo compositivo. ¿Qué habrá sido de él?

Afortunadamente “New Horizons” es heavy metal, es otra concesión que uno espera. Aquí ayudan en la composición Adrian Smith y Kai Hansen, y claro, la cosa gana enteros. “Hunted” vuelve a pecar de voces distorsionadas y experimentación que no lleva a ninguna parte. Es mejor no hablar de “Thanx a Lot!”, más larga que un día sin pan. Queda mencionar a “Time’s Passing By”, a acústicas, y tremendamente pop. Gran trabajo al bajo de Jens Mencl, pero a las antípodas de lo que uno espera de el gran cantante de Helloween.

Veredicto

“El sueño de la razón produce monstruos” que diría Goya, y Kiske estaba en pleno éxtasis devoto, por lo que intenta aquí convencer a la discográfica (pobrecitos), pero en su mente hay mucho hartazgo y ganas de cerrar capítulos, especialmente su etapa heavy metal. Tras ese disco obtuvo ese cortés: “Ya le llamaremos”. Luego haría cosas peores hasta que la discográfica Frontiers (benditos napolitanos) lo intentaron recuperar para la causa (¡anda que no costó!).

En fin, tengo el disco firmado por Kiske y Hansen y nada puede quitarme esa sensación de ilusión cuando lo compré (otra cosa es cuando lo escuché). Hay que amar esta clase de discos… Recordemos que la segunda mitad de los 90 fueron un páramo en el que el heavy metal clásico vivía sus tiempos más bajos de popularidad. Judas Priest y Motörhead tocaban en el Razzmatazz y no lo llenaban… Y bueno, peor fue lo de Rob Halford o Bruce Dickinson. Tocamos fondo… luego vino el renacimiento, y el de Michael Kiske tardó lo indecible. De todas formas, recomiendo la audición de las dos baladas del disco, son brillantes.

 

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 719 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.