Crónica y fotos del concierto de All Them Witches + Rich Ruth - Sala Razzmatazz 2 (Barcelona), 19 de octubre de 2022

All Them Witches ascienden de categoría con otro sold out en Razz 2

Datos del Concierto

Bandas:
All Them Witches + Rich Ruth
 
Fecha: 19 de octubre de 2022
Lugar: Sala Razzmatazz 2 (Barcelona)
Promotora: Houston Party Music
Asistencia aproximada: 700 personas

Fotos

Fotos por Josep Maria Llovera

En sus escasos diez años de carrera, All Them Witches no han parado de crecer y de establecerse (más si cabe) como una de las bandas de referencia de la neo-psicodelia. El cuarteto de Nashville volvió a maravillar a todos en una abarrotada Razz 2 el pasado miércoles con su particular descarga de blues, stoner, hard rock, folk, heavy psych… y podríamos seguir, pero creo que no hace falta.

Desde semanas antes me viene sorprendiendo gratamente que la banda haya ido coleccionando soldouts en sus paradas previas. Diría que lo consiguieron en Milán y en alguna de las fechas suizas, y esto no fue diferente en España, donde agotaron entradas tanto en Barcelona como en Madrid, donde incluso se tuvo que cambiar la sala por una mayor. Esto no hacía más que hacer crecer mi hype, ya que eran muchas las ganas de volver a ver a All Them Witches en directo tres largos años después. Pero también me hacía preguntarme, ¿por qué ahora? ¿Por qué tres años después pasan de tocar en una medio llena Razz 2, a quedarse sin espacio suficiente en ella? Lo he comentado con gente estos últimos días y he estado investigando un poco por las redes, y voy a intentar resolverlo durante esta crónica, así que tendréis que leer hasta el final.

Rich Ruth

Antes de entrar en materia teníamos como primer plato a Rich Ruth, escudero y acompañante de la banda americana en esta gira. MichaelRich” Ruth es un personaje conocido en la escena de Nashville ya que a parte de sus trabajos en solitario y con su banda, ha trabajado mucho como músico de sesión por esos lares. Apodado más tarde esa noche por el propio Charles Michael Parks Jr. como The Ambient Master, dio un sencillo show que fue un buen calentamiento para lo que se vendría después.

Empezó muy puntual sobre las 20:30 y antes de empezar ya tenía aproximadamente una cuarta parte de la sala congregada bajo las atrapantes y coloridas luces que lo acompañaron durante su breve bolo. Debo pedir disculpas ya que en la previa de este concierto comenté que vendría con su banda y la verdad es que, para mi desgracia, no fue así. Lo poco que había escuchado de Rich Ruth antes de la fecha señalada había sido acompañado por otros músicos, dando muchos más matices de jazz o soul a su ambient, lo cual me pareció bastante interesante, pero no fue así. Su show en solitario no me desagradó del todo, ya que sólo con una guitarra y un sintetizador, acompañado de una psicodélica iluminación, fue capaz de captar la atención de una sala que no paraba de llenarse a un ritmo bastante acelerado.

El primer tema fue igual el más electrónico de su set, en el que tras los punteos envolventes de guitarra, una base psicodélica que iba creciendo en intensidad, parecía que podía desembocar en algo un poco festivo. Pero no sólo no fue así, sino que la percusión no se volvió a escuchar en todo el resto de su show. Tras este inicio prometedor, la intensidad bajó considerablemente mientras Ruth iba regalando a los asistentes bonitos pasajes de guitarra de todos los colores sobre las bases que iba eligiendo, alternando guitarra y sintes continuamente. Momentos lúcidos post-rockeros intercalados con pasajes más oscuros siempre sonando muy atmosférico, y por supuesto, cargado de psicodelia. Hacia el final del show habló de All Them Witches como grandes amigos suyos y también aprovechó para presentar algún tema de su último álbum – I Survived, It’s Over (2022) –, para después despedirse tras unos escasos treinta minutos de concierto. Reconozco que el bolo me llegó a aburrir un poco por momentos, pero también puede ser que, en otra ocasión, sin tener el hype por las nubes por ver a All Them Witches, lo disfrute más. Quiero pensar que no era el momento.

All Them Witches

El momento que sí era, era el que vendría una media hora después, tras breve visita a la celebérrima terraza de Razzmatazz, todo estaba listo para que Charles, Ben, Robby y Allan salieran a la oscura escena que mostraba la sala, la cual estaba ya abarrotada. Sin fijarse uno demasiado, podía detectarse una gran variedad entre los asistentes en cuanto a edades y estilos, dejando entrever, a mi juicio, una de las claves de esta banda y posiblemente una de las razones de sus recientes sold outs, ya que, con un sonido tan ecléctico, son capaces de congregar en un mismo espacio a los rockeros más old school amantes del blues y el hard rock, y a una gran legión de la Generación Z con gustos más alternativos y con muchas (quizá excesivas) ganas de fiesta, de lo cual también hablaremos.

Dicho esto, allí los teníamos. Los cuatro listos para empezar el concierto de la misma manera que empieza su último álbum de estudio – Nothing As the Ideal (2020) -. “Saturnine & Iron Jaw” es la introducción perfecta para el álbum, el concierto, y para cualquiera que quiera introducirse en el universo All Them Witches, empezando con un limpio pasaje muy zeppeliano que se va electrificando gradualmente hasta alcanzar un riff principal más propio de Black Sabbath, oscuro y potente, como lo es el último trabajo de los americanos. Como siempre, Ben y Charles impecables en las cuerdas y voces respectivamente, y el volumen de la precaria batería de Robby especialmente alto, de esos que notas en el pecho en cada golpe de caja.

Casi sin descanso continuaban con “Enemy of my Enemy”, siguiendo el mismo orden del disco, con ese riff machacón que es uno de los mejores que recuerdo en la discografía de la banda y la peculiar manera de cantar de Charles, casi recitada. Está claro que querían empezar el concierto por todo lo alto, ya que la elegida para continuar y cerrar uno de los inicios de concierto más potentes posible era “When God Comes Back”, uno de sus temas insignia y también uno de sus riffs más reconocibles. Este tema es la mezcla perfecta de blues y stoner y el resumen perfecto de lo que es All Them Witches. Con este, hacía aparición por primera vez en el show su segundo álbum de estudio, Lightning At The Door (2013) y también cerraban un apabullante inicio de concierto, en el que se habían metido ya a toda la sala en el bolsillo. La gente no paró de corear las letras con Charles, de gritar, de bailar y de saltar, alguno incluso un poco más de la cuenta para este tipo de concierto, pero con este inicio se le perdona. 

Era necesario para el bien de muchos una bajada de pulsaciones y el tema perfecto para ello es y fue “Charles William”, también de su segundo álbum. Más eléctrica y menos atmosférica que la versión de estudio, pero sin llegar al nivel de potencia de sus tres predecesoras. Aquí se pudo notar por fin la presencia de Allan Van Cleave en el teclado aportando nuevas texturas, y pudimos ver a Ben divirtiéndose con un slide sobre las cuerdas de su Les Paul. También nos regaló hacia el final del tema el primero de los guiños a Hendrix con ese riff que tanto recuerda a “Voodoo Child”.

Juraría que el siguiente tema fue “Dirt Preachers”, primera aparición de su siguiente álbum Dying Surfer Meets His Maker (2015), y digo juraría porque el sonido había perdido algo de calidad en comparación a los temas iniciales. En estos dos últimos temas, menos potentes, el bajo de Charles tomó mucho más protagonismo que la guitarra y el tema pasó, a mi juicio, un poco sin pena ni gloria, siempre si comparamos con lo que habían hecho hasta el momento, que era difícil de mantener.

Por suerte fue algo pasajero, y tras un brevísimo speech de Charles empezaba escucharse la oscura intro de la genial “Diamond”, precediendo a una de las bases rítmicas más reconocibles de la banda. Se notó enseguida por qué es uno de los temas que nunca faltan e su repertorio en directo, y así lo hizo saber el público, que estaba completamente entregado a los americanos. Mientras, estos seguían subiendo muy lentamente la intensidad hasta alcanzar el clímax en el potentísimo riff central, tras el que Ben empezó a hacer de las suyas convirtiendo el tema en una jam session, cosa que no había podido hacer hasta el momento, pero que haría muchas más veces. Otra vez se pudo escuchar más presencia de los teclados en “Diamond” de ATW (2018), el cual enlazaron de manera magistral con el siguiente corte, “1×1” tras un pequeño bridge de batería al más puro estilo “In-A.Gadda-Da-Vida”. Esta manera de enlazar estos dos temazos fue para mí uno de los momentos del concierto, y es que “1×1” es uno de mis temas preferidos de toda la discografía de la banda, a pesar de no pertenecer a ninguno de sus álbumes de estudio, si no que fue presentado como single en 2019 y posteriormente introducido en su último álbum en directo Live on the Internet (2022). Me flipa el riff machacón de corte oscuro y progresivo que tiene, recordando por momentos a los mismísimos Tool, tanto en las vocales como en el juego guitarra-bajo, con Ben y Charles perfectamente compenetrados. También se pueden escuchar otras influencias noventeras como Deftones o System of a Down, sobre todo al final del tema. A esto le sumas un solo del maestro Ben McLeod al final y, ¿qué queda? Un tema redondo tanto en estudio como en directo, aunque he de decir que era tal el pepinazo que metía el bajo en este momento que los solos de Ben al final perdieron algo de nitidez.

Tocaba volver a la calma tras la tormenta, y se avecinaba el momento más acústico del concierto, primero por parte de Ben, quien después de quedarse sólo en el escenario, mandar educadamente a callar al público (más veces de las que a él le hubiera gustado) y enfundarse una Gibson SG, nos deleitó con la instrumental y preciosa “Everest”, volviendo a hacer gala de la madurez musical alcanzada en su último trabajo. La misma madurez que les faltaba a algunos asistentes que no podían estar callados los escasos dos minutos que dura el tema, teniendo este que volver a hacer callar al público al finalizar la canción. 

Todavía dentro del momento acústico, volvían Charles y Allan al escenario, y tras pedir aplausos merecidos para su excelente guitarrista mientras abandonaba el escenario, empezaron a entonar otra de las piezas acústicas de su último trabajo, “The Children of Coyote Woman”. A dúo, Charles con los arpegios cargados de folk en su guitarra y su poderosa voz, y Allan con preciosos pasajes de violín, nos brindaron el momento más íntimo y cercano de la noche, que ni siquiera algún despistado asistente pidiendo palmas de manera desenfrenada pudo romper. Conexión total entre banda y la gran mayoría del público, que acompañaba a Charles coreando las estrofas de su balada.

Ya con todos los integrantes de nuevo en el escenario, era el turno de “3-5-7”, que iba a ser la primera aparición de Sleeping Through the War (2017), a la cual precedió una intro mucho más larga que en la versión de estudio, a la que se iban sumando progresivamente los instrumentos. Diría que durante las estrofas la marcada base rítmica también estaba ralentizada respecto a la versión del álbum, la cual se fue acelerando hasta desembocar en un pasaje de lo más stoner. Y siguiendo en el mismo álbum, “Alabaster” continuaba amenizando la función con su riff numetalero cargado delay al más puro estilo Wes Borland, haciendo gala una vez más del gran eclecticismo de esta banda, capaz de beber de un gran abanico de estilos, pero siempre manteniendo un sonido propio e inimitable. Hacia el final del tema Ben continuó con su particular show marcándose varios solos cargados de blues sobre la marcada base rítmica brindada por Charles y Robby.

Era el momento de que Charles conversara un rato con el fiel público, y tras preguntar por su escudero Rich Ruth y tener muy buenas palabras para él, nos introdujo por fin en el universo Bakers Dozen, su futuro álbum del que han ido presentando cortes de manera mensual desde enero desde este mismo año. El elegido para ello fue “SIlver to Rust”, el tercero de los trece que conformarán el álbum, y para un servidor el mejor de los que han salido hasta ahora. Diez minutos (en directo más) en los que encontramos de todo; la primera parte de las tres que componen el tema podría calificarse como una especie de doom-blues (¿“Bloom”?), a la que siguió el permanente show de Ben marcándose otro tremendo solo, para terminar con los tribales tambores de Robby devolviendo la calma. Mención especial aquí a este batería, Robby Staebler, y a su sorprendente cantidad de recursos con un set de batería tan simple, en el que tiene un solo plato.

Tras el trallazo de “Silver to Rust” perdí un poco el hilo del concierto dejándome llevar por el subidón y no recuerdo cuál fue el siguiente tema que tocaron, posiblemente otro de los que conformarán el Bakers Dozen a finales de año, en el que también se podrá escuchar “L´Hotel Serein”, que fue el siguiente en salir a escena. Un blues moderno, alternativo, del que se pueden extraer evidentes influencias de The Black Keys, e incluso de los Arctic Monkeys post Humbug (2011), pero con raíces mucho más arraigadas en el blues más puro. Mucha presencia de los teclados en este tema en el que Allan incluso se marcó un solo a lo John Lord, entre varios otros solos de Ben, lo cual es imprescindible en un directo de ATW.

Parecía mentira, pero después del despliegue que se estaban pegando estos jóvenes, todavía quedaban varios platos fuertes por salir, y es que en escasos diez años de carrera, tienen a sus espaldas nada menos que seis álbumes de estudio, un séptimo en camino, y varios en directo. Casi nada. Dicho esto, uno de estos platos fuertes se avecinaba, y como no habían tocado aún ningún corte de su álbum debut, Our Mother Electricity (2012), pues ya tocaba, y el elegido fue, como no, “Elk.Blood.Heart”. Puro rock progresivo que parece sacado del mismísimo The Dark Side of the Moon (1973), que hace preguntarse aquello de cuándo algo pasa de ser influencia a copia. Yo, personalmente, prefiero hablar de guiños, pero si esta gente fue capaz de marcarse un temazo de este calibre en 2012 llevando el sonido de Pink Floyd a su terreno y haciéndolo llegar a nuevas generaciones y alguien les quiere acusar de copia, pues por mí que copien todo lo que quieran.

Aquí se despedían nuestros chicos favoritos de Nashville del escenario, pero el hecho que Allan se quedara solo tocando el violín, daba esperanzas al público de que aquello no era el final. Y no, no lo era. Quedaban aún tres temas más, tras más de hora y media de concierto, pero allí sobraban ganas y fuerzas para seguir, tanto arriba del escenario como debajo de él, así que nos esperaba un buen final de fiesta. La primera en salir fue “Workhorse”, otro de los temas infalibles en sus directos. Reconozco que este no es ni de lejos uno de mis temas top de su repertorio, pero en directo, con el público cantando a pulmón junto a Charles, y viendo a Ben divertirse con sus interminables solos, la cosa cambia bastante.

Otra vez el subidón me pudo y no estoy totalmente seguro de cuál fue el penúltimo corte de la noche, pero me atrevo a decir que fue “Tiger’s Pit”. Otro de los nuevos, cuyo sonido me recuerda mucho al de los Queens of the Stone Age más contemporáneos, lo cual siempre es buena noticia. Es obvio que la banda liderada por Josh Homme ha sido una gran influencia para los de Nashville, que no siendo una banda de stoner, siempre tiene ese punto que no te aleja del todo del desierto.

Ahora sí, llegaba el fin de fiesta, faltaba una canción más para disfrutar de All Them Witches, hasta nuestro próximo encuentro (que seguro será pronto) y antes de empezar a tocar, se pudo ver como un avispado asistente de la primera fila le daba a nuestro guitarrista preferido una camiseta, la cual no dudó en cambiarse por la suya. En esta, figuraba la cara del que posiblemente haya sido una de las razones por las que un pequeño Ben McLeod empezara a tocar la guitarra años atrás en algún rincón de Nashville; Jimi Hendrix. Y bueno, lo primero que hizo Ben al coger de nuevo la guitarra fue tocar las primeras notas del riff inicial de “Purple Haze”. Son obvias las influencias de Jimi en la música de All Them Witches, pero mucho más obvias lo son en este “Blood and Sand / Milk and Endless Waters”, cuya armonía es exactamente la misma que la de “Hey Joe”, por si había alguna duda. Bueno, este es un temazo con mayúsculas en disco, pero en directo es otro nivel. Desde la intro, la cual alargaron más de la cuenta, pasando por los arpegios que empiezan a invocar a Hendrix con esa mágica sucesión de acordes, sobre los que Charles aprovechó para despedirse del apasionado público, hasta la jam session final en la que tanto Ben como Allan e incluso Robby tuvieron espacio de sobra para sus respectivos solos. Aquello se había convertido en un auténtico viaje cósmico, el fin de fiesta perfecto para el concierto perfecto. Una jam session espacial de más de diez minutos para desatar la euforia de un público que, ahora sí, podía desmelenarse todo lo que quisiera, ya que es lo que la ocasión requería.

La calurosa ovación final, estuvo acompañada de los primeros compases del clásico de Pink Floyd “Money”, lo cual es curioso. En su última gira en solitario abrían los conciertos con “War Pigs” de Sabbath, y ahora los cierran con “Money”, un indicativo más de la madurez musical que ha alcanzado esta súper banda en los últimos años, acercándose a un sonido más progresivo, como bien reflejan sus últimas publicaciones. Sin embargo, esto no encaja tanto con la cantidad de gente joven que consiguieron congregar en esta gira con respecto a la anterior, no siendo una banda muy establecida en el mainstream. Tanto en Madrid como en Barcelona esto fue un tema que sorprendió a los asistentes, por lo que he tenido oportunidad de escuchar por diferentes vías, y nadie realmente ha sabido darme una respuesta evidente. Y ojo, que no lo digo como que sea algo malo ni mucho menos. Algunos dicen que habrá salido algún tema suyo en algún anuncio o peli/serie famosa, o en algún vídeo de Tiktok del famosillo de turno. Otros, que el hype puede venir por haber sido teloneros de Ghost hace unos años. La respuesta no sé si la tendrá alguien, pero la consecuencia sí, y es que visto lo visto el pasado miércoles en Razz 2, podemos estar tranquilos, porque tendremos All Them Witches para rato.

Setlist All Them Witches:

Saturnine & Iron Jaw
Enemy of My Enemy
When God Comes Back
Charles William
Dirt Preachers
Diamond
1×1
Everest
The Children of Coyote Woman
3-5-7
Alabaster
Silver to Rust
L’Hotel Serein
Elk.Blood.Heart
Workhorse
Tiger’s Pit
Blood and Sand / Milk and Endless Waters

Pau Rosell
Sobre Pau Rosell 45 Artículos
Como rockero nacido en Canarias y en los 90 (¡El Nu Metal mola!), me pasé la infancia luchando en todos los recreos para poner mis discos; “…And Justice For All” siempre era uno de ellos. En esto del rock desde que escuché por casualidad Deep Purple, a lo que siguió Led Zeppelin y ya no hubo vuelta atrás. Pasión por la música desde niño, prácticamente todos los estilos que derivan del rock, aunque un poco hater con el Glam. Guitarrista amateur, batería frustrado, y con ganas de adentrarme en este mundo como algo más que un hobby.