Crónica y fotos del concierto de Powerwolf + Dragonforce + Warkings - Sala Razzmatazz (Barcelona), 22 de noviembre de 2022

Una de romanos, una de videojuegos y… Powerwolf pidiendo a gritos ser banda de estadios en Barcelona

Datos del Concierto

Bandas:
Powerwolf + Dragonforce + Warkings
 
Fecha: 22 de noviembre de 2022
Lugar: Sala Razzmatazz (Barcelona)
Promotora: Madness Live! / Cobra Agency
Asistencia aproximada: 1.850 personas

Fotos

Fotos por Marta Carreras

Grandísima entrada para ver a un grupo al que nadie le ha regalado nada y que lleva en el negocio muchas más décadas de o que la gente cree. Powerwolf antes fueron Red Aim, pero cambiaron esas reminiscencias stoner por un power metal de afinaciones graves, el cachondeo entre lo sexual, lo lobuno y lo sagrado y por unos directos visualmente espectaculares, con pinturas y extras de todo tipo. Ya habían demostrado en este pasado Leyendas del Rock que apuntaban alto, y esta noche en Barcelona lo confirmaron con creces.

Warkings: buen power metal coral con disfraces de despedida de soltero

Antes de los lobos hubo un par de entretenidísimas actuaciones destinadas a amenizar a un público muy participativo y a un abigarrado escenario en el que había mucha cantidad de plataformas y sorpresas varia,s tapadas por lonas. Warkings aparecieron en escena de una forma muy ceremoniosa. Tras la máscara de vocalista romano está el líder de Serenity Georg Neuhauser, poseedor de una excelentísima voz.

Spartan, Crusader y Viking son el resto de personajes que forman el grupo, perfectamente maqueados para atacar “The Last Battle” y un “Spartacus” en la que aparece una chica morena con unos guturales impresionantes y vestida como la acompañante de Skeleton en He-Man: Evil-Lynn. Muy divertidos, rodeados por águilas romanas y con el público entregado a un power metal que entra a la primera y que es ideal para festivales, para poner patas arriba a las audiencias.

Hay intros de pelis de Cecil B. Demille y composiciones como “Maximus” poseen su gracia con un punto verbenero. Aquí hay una mezcla de Lordi, Amaranthe, Glory Hammer y Hammerfall. Incluso hay un herrero armado con un mazo haciendo apariciones percusivas y muy locas para algarabía general. “¿Barcelona, vais a luchar por nosotros?” Así nos presentaban un “Fight” que es una especie de versión de “Bela Ciao”. En “Hephaistos” aparece otra vez el herrero infernal y en “Sparta” la vocalista cambia de modelito, va con una vara luminosa y demuestra sus dotes de voces limpias. Brillante…

Warkings nos prometieron que volverían a nuestra tierra al ritmo de un “Gladiator” que suena 100% Hammerfall y con bandera incluida. Terminaron con su vocalista diciendo eso de “Alea Jacta Est” (la suerte está echada). Show corto infinitamente divertido y con la gente dándolo todo. Es sólo una banda más de power metal con disfraces, pero lo disfrutas como un enano.

Dragonforce llegan a su cénit y arrasan con todo

Durante muchos años Dragonforce me parecieron una banda insufrible a velocidades absurdas y eso que soy una persona abierta de mente y me gusta casi todo, pero esa vocación por ponerle banda sonora a videojuegos y hacer canciones para llegar a ser la canción más difícil, era algo que no iba conmigo. Hasta que… Llegó Maximum Overload, bajaron los tempos y cambiaron la formación. Y Herman Li y Sam Totman siguen a las seis cuerdas con la misma ilusión que el primer día.

El gran lujo ABSOLUTAMENTE ESPECTACULAR fue lo de tocar desde lo alto de dos arcades gigantes en las que proyectaban videojuegos de los 80 y 90 a las velocidades que marcaban las canciones. Allí subían nuestros protagonistas, en lo alto, al ritmo de la frenética “Highway to Oblivion”. Quedan como un quinteto muy solvente y con Marc Hudson luciendo cuerdas vocales mientras el Super Hang On estaba en las arcades… Hudson llevaba unas gafas de sol imposibles y luminosas.

“Three Hammers” y “Fury of the Storm” llevaron al público en volandas marcándose luego una jam sobre el “oéoéoé” cantado por el público. Destacar especialmente el gran papel de la bajista Alicia Vigil que posee tanta técnica y velocidad como imagen. Hudson pidió un circle pit mientras veíamos imágenes del Golden Axe y Ghouls and Ghosts… Menudo tributo y qué bien llevada su crítica a que son un grupo de videojuegos. La idea es mayúscula.

Tiraron de algún coro pregrabado en “The Last Dragonborn” y pudimos ver que las coreografías están medidas al milímetro e incluso hacen que la gente mueva el brazo en modo parabrisa. Es impresionante cómo convence el combo en tan poco tiempo y cómo se coronan los grandes momentos con la subida a lo alto de las dos máquinas recreativas. Desde allí nos ofrecieron “Cry Thunder”, aunque antes hubo una versión de Céline Dion: “My Heart Will Go On” a ultra-velocidad y con agudos imposibles. Quizá lo menos interesante de un concierto impresionante.

Solazos por parte del dúo de hachas y líderes y un set de batería por parte de un Gee Anzalone que era casi futurista. Se despidieron con un “Through the Fire and Flames”, tema rápido y conocido por antonomasia: es su gran clásico. Impresionante demostración de lo que tiene que ser un concierto como teloneros y paso delante de unos Dragonforce que han ganado mucho desde cuando decidieron combinar tempos y no jugarlo todo a los 200 BPMs. Este mismo show en un festival y salen a hombros…

Powerwolf exprimen su fórmula ganadora y doblan el nivel de espectáculo

Powerwolf llevaban una producción absolutamente enorme, excesiva, de estadio casi. Era todo tan grande que apenas cabía en la mayor de las Razz. Batería en lo alto de todo, con parches luminosos en las letras, el teclado de Falk Maria Schlegel al otro lado, y a la misma altura, con una intro eclesiástica en la que los miembros del grupo entraron uno por uno. Lo del teclista es un show constante y me sorprendió ver a Attila Dorne con un look de cabello corto, a la vez que decía la frase de inicio: “Buenas noches Barcelona”.

No estaba muy metido en sus dos últimos discos, pero cuando suenan “Faster tan the Flame” y “Incense and Iron” ya ves que siguen con la fórmula a tope y que eso, a la gente, les encanta. Falk jugó con el botafumeiro y los dos hermanos Greywolf a las guitarras realmente impresionan. Es el teclado el que hace las funciones de bajo y la verdad es que apenas se nota. La falta de esas cuatro cuerdas es otro de los símbolos del combo germano-armenio.

Gaitas pregrabadas con luces verdes y un desatado teclista que no para de animar y dar espectáculo con todo el grupo en pinturas de guerra y atacando “Cardinal Sin”, pero es “Amen and Attack” una de las más queridas por los parroquianos, que venían ya entregados desde casa. Hay pequeños parlamentos entre tema y tema, muy breves, para luego encadenar “Dancing with the Dead” y la maravillosa “Armata Strigoi” con ese coreo masivo.

Preguntó Attila que cuánta gente les veía por vez primera y había mucha gente que repetía. Sorprendieron con esos cambios de telones à-la-Maiden y todo bañado por luces rojas en “Beast of Gévaudan” con todo el grupo arriba, en lo alto de las plataformas. Nos hizo el líder aullar como lobos y colocaron una cruz luminosa gigante para “Stossgebet”, para después hacernos cantar en “Demons Are a Girl’s Best Friend”. Cuando la gente entró a cantar cuando no tocaba, Dorne soltó un simpático: “¡Cojones!”, para desatar risas generalizadas. Caen muy bien…

Siguió el listón en todo lo alto con “Fire and Forgive” con Falk jugando con sus hábitos de clérigo para deleite del público. Sorprendieron con ese piano que entra para que Attila y el hiperactivo músico bajen revoluciones y se marquen una balada con orquestaciones grabadas: “Where the Wild Wolves Have Gone”. Continuaron la resultona “Sainted by the Storm” y una tremenda “Army of the Night” que iba acompañada con palmas y fue muy bien recibida.

Subrayar el gran papel del baterista Roen Van Helden y esos dos hermanos lobunos a las guitarras. Cantamos “Powerwolf, Powerwolf” para agradecer la entrega y Attila y Falk salieron a cantar con el público y hacer los típicos juegos de coros. El hecho de cantar “Blood” una y otra vez nos anticipó el “Blood for Blood (Faoldah)”, que ya es un clásico absoluto. Más rojo de focos y gaita para un tema de aromas folkies. El momento misa acaeció con el “Let There Be Night” con Attila ejerciendo de sacerdote y cantando como si hiciese canto gregoriano. Fue un gran final antes de los bises.

Tras una intro y juegos de luces el grupo encara la canción por la cual en su día vi que el combo había llegado a un nuevo estadio: “Sanctified with Dynamite”. Grandes los lobos guitarristas en los solos y más numerito por parte del hiperactivo Schlegel que deambula arriba y abajo por las plataformas, sin descanso. Antes del “We Drink Your Blood” Attila nos dijo que ellos estaban allí por y para nosotros.

Y antes de dar el carpetazo final hubo ese momento en el que teclista y vocalista juegan a hacer cantar a la sala dividida en dos partes. No se hizo pesado y anticiparon el mítico “Uh, ah” que protagoniza siempre el “Werewolves of Armenia” bañada en luces verdes y con un gran doble bombo por parte de Roel. Yo soy de los que cayó entre sus fauces cuando reseñé el Bible of the Beast y de lo único que me puedo quejarme, es que no tocasen más de esa magna obra.

Powerwolf está a un nivel tremebundo y el lobo aulló como nunca. Más allá del impecable show de hora y tres cuartos cabe resaltar toda la enorme producción y el hecho de que se invitase a dos bandas como Warkings y Dragonforce y les dejaran condiciones de sonido perfectas y traer esas dos inmensas máquinas recreativas. Muchas veces los cabezas de cartel cortan las alas a sus teloneros, y ese no es el caso de Powerwolf. Señal de que saben de que su concierto es absolutamente matador. Directos como el del lunes son los que hacen afición…

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 1101 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.