U.D.O. – Live in Bulgaria 2020 – Pandemic Survival Show

Nuestra Nota


8.25 / 10

Ficha técnica

Publicado el 19 de marzo de 2021
Discográfica: AFM Records
 
Componentes:
Udo Dirkschneider – Voz
Dee Damers - Guitarra
Andrey Smirnov - Guitarra
Tilen Hudrap – Bajo
Sven Dirkschneider – Batería, coros

Temas

CD 1:
1. Tongue Reaper (4:35)
2. Make the Move (4:33)
3. Midnight Mover (4:32)
4. Wrong Side of Midnight (4:28)
5. Metal Machine (4:53)
6. Independence Day (7:22)
7. Rose in The Desert (6:16)
8. Vendetta (4:46)
9. Rising High (4:04)
10. Prologue: The Great Unknown (2:23)
11. In the Darkness (4:57)
12. I Give as Good as I Get (4:59)
13. Princess of The Dawn (11:28)

CD 2:
1. Timebomb (5:13)
2. Drum Solo (4:10)
3. Bass Solo (3:41)
4. Hungry and Angry (4:21)
5. One Heart One Soul (6:22)
6. Man And Machine (6:48)
7. Animal House (4:46)
8. They Want War (5:22)
9. Metal Heart (11:01)
10. Fast as Shark (5:26)
11. Balls to The Wall (10:41)
12. Outro (Stillness of Time) (1:09)

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Hay emplazamientos y sitios en los que toda banda o solista sueñan tocar algún día… El anfiteatro romano búlgaro de Plovdiv es una de esas joyas soñadas. A bote pronto se me ocurren el Budokan de Tokyo, el Royal Albert Hall londinense, el castillo de Edimburgo, el Madison Square Garden o el Radio City Music Hall (ambos en Nueva York). Pero lo de Plovdiv, a diferencia de todos, es que es una joya histórica. En España quizá lo mas cercano sea el maravilloso teatro romano de Mérida, pero lo de Bulgaria, repito, es maravilloso. El escenario es imponente y que U.D.O. lo llene con 2500 almas en plena pandemia es más que destacable. Siempre ha sido un artista al que como a Uriah Heep se le dio muy bien los antiguos países que estaban tras el telón de acero.

El gran abuelo del metal sigue estando en muy buena forma, fiel a su uniforme militar y a esos guanteletes, tan icónicos como su rasgada garganta. Ha perdido de agudos, obvio, pero el grupo que le acompaña es muy sólido y cuenta con su propio hijo tras la batería. No he podido acceder a muchos vídeos y sí a todo el audio, lo que sí os puedo decir es que hay que verlo con imágenes pues la calidad de visión y la multitud de cámaras lo hacen imprescindible. Supera en mucho a lo que fue, por ejemplo, se consiguió en ese directo Mastercutor Live. ¿Os acordáis de cuando Udo dijo que giraba como Dirkschneider y que ya no tocaría más canciones de Accept? Pues aquí hay cinco: las cuatro previsibles y una gran sorpresa…

A pesar de que no ha entrado en el disco deciros que la descarga se abrió con el “Gimme All Your Loving” de los ZZ Top y se cerró con el “The Show Must Go On” de los Queen de fondo. Esta última es algo que solía hacer Savatage, si bien ellos la ponían de inicio. Obviamente es su último Steelfactory el que acumula mas entradas desde la inicial “Tongue Reaper”. Es curioso pues es un tema casi paródico de lo que es Udo, pero funciona y los solos de guitarras están perfectamente conseguidos. El albino vocalista capea bien el cometido a sus 68 años. Los temas del disco valen la pena y “Make the Move” es el perfecto ejemplo de ello. Ya en el segundo trallazo el exAccept habla con el público y les avisa que el disco será grabado, a la vez que presenta una canción de su antigua banda: “Midnight Mover”. Toda una sorpresa que suena realmente bien en manos de esta formación.

La pegada de Sven Dirkschneider está bien premiada a nivel decibélico y los guitarristas y bajista cumplen bien a la hora de facturar los coros. Siempre me sorprende esa “The Wrong Side of Midnight” en la que el combo alemán indaga en las escalas orientales. Otro tema del Mastercutor es la pesada “Vendetta”, siempre resultona. “Metal Machine” e “Independence Day” ya hay que tratarlas como clasicazos en toda regla, con ese bajo tan presente de Tilen Hudrap, el último en llegar junto a las seis cuerdas de Dee Damers. En la segunda Udo pide que la gente cante con él, siempre festiva e hímnica. “Rose in the Desert” mantiene el buen tipo de su nueva obra con esa larga introducción y con la rasgada voz del divo, que sabe jugar con ella tras tantos y tantos años.

Hay algún momento en el que notas que la voz de Udo tiembla, pero se agradece que lo hayan dejado así, pues puedes percibir el enorme esfuerzo que lleva este hombre encima, a lomos de un corte ganador y positivista como es “Rising High”. Obviamente hay solos de guitarra, batería y bajo para dejar que nuestro héroe descanse un poco. Es algo que lleva haciendo desde hace muchos años y que le permite encarar el tramo final con toda la fuerza necesaria. Solos de guitarra bellos y con mucho poso clásico mientras que batería y bajo se combinan para algo festivo y que permite jugar al público. Los temas de su primer disco son recibidos como agua de mayo. Recordemos que material como la certera “In the Darkness” tenía que ser parte de un disco de Accept del que el grupo renegó.

Cuando el grupo ataca las ampulosas y celebradas “Princess of the Dawn” y “Metal Heart” de Accept se adornan, alargan y disfrutan mientras el público lo celebra dejándose la voz. Presentan como se merece esa “Timebomb” (del homónimo disco de 1991) que tiene bastante del “Restless and Wild”. El estilo marcado de los primeros Accept es la razón de ser de U.D.O.. “Hungry and Angry” pone fin a los solos y es carnaza de nuevo cuño como “One Heart One Soul” en la que el cantante canta limpio, sin rasgar. Los bises van en dos tandas: una de clásicos primerizos de U.D.O. y la otra de grandes éxitos de Accept.

En la primera la gente se deja la garganta en “Man and Machine”, en un gran “Animal House” perfectamente presentado y con la hímnica “They Want War” con ese inicio con voces de niños. Himnos imperecederos que demostraron que había vida más allá de su banda que le vio nacer en Solingen. La tríada de Accept es de las que enamora con un alargado “Metal Heart” con pasajes clásicos para parar un tren, la speedica “Fast as a Shark” y la clase del himno por antonomasia: “Balls to the World”. Gran final que se funde con una outro bañada entre aplausos y vítores.

Recordemos que este concierto está grabado en plena pandemia. Curiosamente se les permitió tocar a Udo, al aire libre, y con todas las medidas de seguridad. La gracia del concierto es que el grupo levaba más de ocho meses sin verse las caras, por lo que es un directo muy especial para el grupo. Ya poseen muchos discos en directo, pero siempre se agradece escuchar su material en solitario. Obviamente lejos queda del que llegó a crear con Accept, pero no le ha ido nada mal al señor Dirkschneider. Sigue girando por todo el mundo y no tiene la necesidad imperiosa de tirar de los clásicos obvios, algo al alcance de muy pocos. Nunca le has visto en un escenario mas precioso que este, y de verdad que el grupo está más que entonado y disfruta.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 630 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.