Type O Negative – World Coming Down: 20 años del descenso a los abismos

Ficha técnica

Publicado el 21 de septiembre de 1999
Discográfica: Roadrunner Records
 
Componentes:
Peter Steele - Voz, bajo, guitarra, teclados, preprogramación
Kenny Hickey - Guitarra, voz adicional, deprogramación
Josh Silver - Teclados, coros, samples, deprogramación
Johnny Kelly - Batería, coros, programación

Temas

1. Skip It (00:11)
2. White Slavery (8:21)
3. Sinus (0:53)
4. Everyone I Love Is Dead (6:12)
5. Who Will Save the Sane? (6:41)
6. Liver (1:42)
7. World Coming Down (11:11)
8. Creepy Green Light (6:56)
9. Everything Dies (7:44)
10. Lung (1:36)
11. Pyretta Blaze (6:57)
12. All Hallows Eve (8:36)
13. Day Tripper (Medley) (7:04)

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Type O Negative fueron unos adelantados a su tiempo creando dos obras icónicas como son Bloody Kisses (1993) y October Rust (1996). Después de tan magnánimos acercamientos al doom gótico de los 90 se adentraban en terrenos pantanosos y el próximo disco debía superar a sus predecesores. Así que nos encontramos ante una obra clave que describe perfectamente una época hacia el mayor descenso a los abismos de la droga y la paranoia quedando plasmado en cada uno de los cortes que conforman este grandísimo World Coming Down.

Han transcurrido 20 años ya y recuerdo perfectamente el día que lo vi en la estantería del FNAC y no sé si fue por sus sugerentes tonalidades verdes, el puente de Brooklyn, su explícito título o cualquier otro detalle que tal como lo cogí no lo volví a soltar. Me sumergí en él sin saber muy bien que me iba a encontrar y la verdad que fue un viaje alucinante. Y todas las demás veces que volví a escucharlo me siguió dejando perplejo por su oscuridad, su emotividad, sus gritos de auxilio, su penetrante pena que te guía hacia los más recónditos recovecos de la condición humana. La verdad sea dicha, no había escuchado nunca antes un disco de estas características y lo considero uno de los mejores en su género que aparecieron a finales del siglo XX.

Hoy toca volver a escucharlo tras muchos años sin hacerlo y bueno, ganas hay y muchas y también mucho respeto, ya que diseccionar una obra como esta no va a resultar fácil pero intentaré transmitir lo que me haga sentir con pequeños viajes al pasado rememorando a mi yo de hace 20 años.

Bienvenidos al mundo que se viene abajo.

Todo empieza con una intro que te hace dudar si tu reproductor se ha estropeado pero no, son 11 segundos que nos preparan para la psicodelia de «White Slavery» para quedarnos hipnotizados por el denso y personal sonido que atesoran en cada uno de sus instrumentos. La voz de Steele suena casi carente de alma soltando las frases con desgana pero que encierran mucho sentimiento, un caos de contradicciones que nos acompañará durante la hora y cuarto que dura esta obra maestra.

Eso sí, siempre tienen su parte luminosa y es cuando arrancan las voces más altas con ayuda de los impresionantes teclados y sintetizadores que nos elevan hasta el cielo sin apenas esfuerzo. Es por estas cosas, por la sencillez de su propuesta a la vez que compleja, que los hace tan grandes. Creando momentos y atmósferas que mantienen la tensión y que vemos reflejadas estas sensaciones en las letras que no son muy esperanzadoras que digamos.

Tras su extraño final encontramos un inquietante interludio llamado «Sinus» en el que podemos escuchar una persona consumiendo cocaína y como la paranoia va creciendo en él hasta llegar a la impresionante «Everyone I Love is Dead». Con este título ya nos podemos hacer una idea que la cosa continúa en plan dramático y no parece que vaya a cambiar. Es todo un clásico que reúne todo lo que ellos nos pueden ofrecer. Fascinante que con un sonido tan propio pero extraño el conjunto sea tan coherente y compacto. El estribillo es sencillamente sublime y sus múltiples repeticiones con los coros de Peter en la parte final solo hacen que subir el nivel.

«Who Will Save the Sane?» es una canción más desenfadada y «divertida», con un poco más de luminosidad y con unas líneas vocales que ahora mismo me siguen maravillando, una transformación en un especie de crooner saliendo más que airoso demostrando su calidad. Pero cuando toca arrastrarse por el fango no dudan ni un segundo en arremeter contra tu ser. Maravillado me hallo por los arreglos de sintetizadores que dotan de una belleza inusual al resto pudiendo pasar algo desapercibidos para los nuevos en este disco. Hasta se apuntan un momento bastante jazz/blues, viva la variedad.

Nos encontramos de nuevo con un interludio titulado «Liver» en el que nos cuentan una historia, en este caso enfocada al alcohol y los problemas que uno puede tener a consecuencia de su abuso. No parece que a nuestro protagonista le vaya muy bien la cosa. Suena un teléfono y acto seguido el descenso a un pozo sin fin. «World Coming Down» no engaña y desde su título nos indica que hemos llegado hasta aquí para no regresar, que estamos atrapados entre tinieblas y que no hay nadie para ayudarnos. Te aplastan, te humillan, arremeten sin piedad y se regocijan en tu desgracia con una batería decadente que golpea tu magullado cuerpo. Los grandes del género y padres de este engendro llamado Type O Negative, que no son otros que Black Sabbath, hacen acto de presencia en más de una ocasión y la verdad que es un gusto.

Después de tanta maldad llegamos a un tramo de la canción (dura más de 11 minutos) en el que nos sumergen en una liturgia dirigida por Steele que van alternando con cánticos eclesiásticos y teclados. Que barbaridad de producción, aunque bueno, no quedaron del todo satisfechos con el mix final que sacó la discográfica pero personalmente me encanta. Si con esto no teníamos suficiente los últimos 3/4 minutos son un viaje que puede que despierte algo de luz al camino recorrido pero con un mensaje devastador en el que acepta que su mundo se va al garete. Esta canción por sí sola necesitaría un exhaustivo análisis.

Volvemos un poco a su espectro más psicodélico con «Creepy Green Light», otra maravilla del neo-gótico, una divertida canción en la que no puedes evitar mover las cervicales al son de sus riffs y sobre todo por la persistente voz que se te mete en la cabeza y no te abandona. Oh, que maravilla, que bonitos recuerdos. La verdad que intenté siempre mantener las distancias y que no fuese un reducto para mi desdicha ya que puede ser hasta perjudicial si lo escuchas en momentos bajos, no creo que ayude mucho, para ello existen otros grupos. Deprimente lo es un rato pero aquí radica su encanto.

Y seguimos con otro clásico, una pequeña obra maestra llamada «Everything Dies» que conjuga a la perfección el mejor doom con la delicadeza y ese mensaje de «ánimos», a saber lo que les pasó por la cabeza. El timbre del piano, el bajo sin la peculiar distorsión, la omnipresente batería y los juegos de voces destilan elegancia por todos su poros.

Tras esta maravilla nos encontramos de nuevo otro interludio bastante sórdido llamado «Lung» y en el que escuchamos a alguien fumando (¿crack?) que luego tiene problemas para respirar, una máquina con un bip bip y una mujer entre sollozos que se desespera y una inquietante voz de una niña nos deja totalmente descolocados. Para locura la ácida «Pyretta Blaze» que se nos presenta con lentitud, contundencia colosal y altas dosis de vacileo. Aunque también saben ser algo más divertidos y dejar esa vertiente «corta venas» para arrojar algo de luz (no mucho, la verdad). Su parte final en modo sludge es brutal.

Con la coña ya llevamos una hora de disco así que nos queda un cuarto de hora aproximadamente. La envolvente y grave voz del señor Steele alcanza unos niveles impresionantes en «Hallows Eve», puro sentimiento durante los más de ocho minutos que dura. Es que no hay ni un segundo de relleno, ni de aburrimiento, ni de hastío siendo una escucha muy amena.

Y ahora sí llegamos a la última del disco que se trata de una versión, un medley, una locura de los Type que deconstruyen a su manera varias canciones famosas de The Beatles como son «Day Tripper», «If I Need Someone» y «I Want You (She’s so heavy)». Una mezcla hipnótica que al igual que en las primeras escuchas te deja el culo torcido. La verdad que dotar de tanta oscuridad canciones tan alegres de los reyes del pop pues tiene mucho mérito.

Volver a realizar el viaje a los abismos más profundos del ser humano en forma de música ha sido muy placentero, ¿os animáis vosotros a hacerlo? Seguro que de regreso ya no volveréis a ser los mismos.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 397 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.