Crónica y fotos del concierto de Soziedad Alkoholika + Worth - Sala Faktoria d'Arts (Terrassa), 23 de febrero de 2018

Soziedad Alkoholika agota entradas y despliega su contundencia y su rabia en Terrassa

Datos del Concierto

Bandas:
Soziedad Alkoholika + Worth
 
Fecha: 23 de febrero de 2018
Lugar: Sala Faktoria d'Arts (Terrassa)
Promotora: Hontza Producciones
Asistencia aproximada: 1000 personas

Fotos

Fotos por Albert Vila

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Los vitorianos Soziedad Alkoholika no han conseguido mantenerse en primera línea durante de treinta años de carrera por casualidad. No solo sus letras y temáticas (tristemente, quizás) siguen conectando con la gente de la misma manera que lo hacían a finales de los ochenta, sino que su producción discográfica y su empeño sobre el escenario han sido siempre impecables. Al contrario que muchas bandas estatales, que han envejecido fatal y han acabado convirtiéndose progresivamente en fósiles del pleistoceno, S.A. ha ido renovando su base de fans continuamente, conectando con una generación tras otra y adquiriendo nuevos seguidores a cada disco y a cada ronda de festivales.

Prueba de este éxito indudable es que la Sala Faktoria d’Arts de Terrassa, que no es para nada pequeña, registró un sold out como una casa. Eso quiere decir que casi un millar de personas se desplazaron hasta la ciudad vallesana para formar parte, creo, de la primera visita en sala a Catalunya del ciclo de Sistema Antisocial (el verano pasado estuvieron en el Rock Fest, eso sí, y al día siguiente de hoy iban a tocar en Vic). Desde cincuentones a adolescentes, metaleros, punks, rockeros, antisistema… una miríada de seguidores como pocas bandas son capaces de congregar y que ponen de manifiesto la transversalidad y la trascendencia que ha conseguido alcanzar este grupo ya mítico.

Worth

Meter mil personas en un sitio tan estrecho y alargado como la Faktoria es una pequeña locura, ya que si bien la sala suena muy decentemente y es magnífica en su parte frontal, estoy seguro que desde las filas traseras no se debe ver absolutamente nada. Los que quisieron estar atentos al concierto de las teloneras Worth no tuvieron este problema, ya que aunque el lugar ya presentaba cierto bullicio, cuando empezaron con su descarga no había mucho más de cuatro gatos delante del escenario. Las cinco chicas que forman la banda, con un rango de edad bastante amplio, aparecieron ataviadas de pantalones negros, camisas blancas, ojos rojos y sangre esparcida por su cara y ropajes. Son una banda bastante joven que aún no tiene producción discográfica (parece que su primer disco está al caer) y que, si os he de ser francos, creo que lo hicieron bastante mejor de lo que esperaba.

Con dos guitarristas muy dignas, una base rítmica tímida pero sólida y una vocalista con un poder escénico notable (y bastante más suelta cantando que hablando), desgranaron seis temas de rock y metal moderno y alternativo algo inclasificable, con ritmos hardrockeros mezclados con gritos y guturales. Durante la media hora justa que duró su concierto no creo que generaran muchas pasiones más allá de los que ya venían convencidos de casa, pero tampoco se intimidaron por la envergadura del evento y la cantidad de gente que, apresurados a coger sitio para el gran reclamo de la noche, acabaron por mirárselas con interés. En mi caso, aunque tampoco me van a convertir inmediatamente en fan, acabé bastante satisfecho con un concierto entretenido, disfrutando especialmente del último corte, «The Return», un tema particularmente bien trenzado. Les faltan algo de tablas y de cohesión, pero creo que tienen tiempo de sobras para ello y sin duda que van por el buen camino.

Setlist Worth:

The Essence of Life
Parting Ways
Dead Mind
Last Recall
Lake of Time
The Return

Soziedad Alkoholika

Vista la morfología de la sala y la cantidad de gente esperada, pensé que la única opción que me quedaba si quería sacar alguna foto decente era quedarme anclado en primera fila, agarrando firmemente el escenario. Eso me permitió ver, por un lado, como se iba acumulando gente a mi alrededor hasta acabar como sardinas ya antes de empezar. Por el otro, también me pude fijar con detalle en las evoluciones de la considerable cantidad de miembros de la crew de Soziedad Alkoholika. Hasta seis o siete tios se paseaban por el escenario colocando focos y probando instrumentos, bastantes más de lo que es habitual en casi cualquier banda internacional, lo que es significativo del tamaño y nivel de profesionalidad que ha alcanzado este grupo a día de hoy.

Después de entretenernos con unos cuantos hits hardcoretas atemporales por los altavoces, aproximadamente a las 23.00 se apagaron las luces y, tras una intro tirando a épica, el quinteto vasco apareció encima del escenario entre vítores y dispuesto a comerse el mundo. Con un sonido perfecto, una contundencia atronadora y una precisión espectacular desde el minuto uno, S.A. abrieron su enérgica descarga con dos de los mejores temas de su muy buen Sistema Antisocial: «Alienado» y «Causas Podridas». Desde el primer momento pudimos comprobar que la gente se llevaba el disco bien aprendido de casa: no voy a decir que lo petaron tanto como los clásicos, por supuesto, pero ninguno de sus nuevos cortes desentonó ni en calidad, ni en contundencia ni en respuesta. Hablando de respuesta: yo me considero a mí mismo un seguidor poco furibundo pero indudablemente fiel de la banda vitoriana, y he escuchado todos sus discos varias veces (algunos más que otros, eso sí), pero acabé por comprobar que era un completo ignorante al lado de la gente que me rodeaba y que se sabía la práctica totalidad de las canciones de pé a pá.

Obligado por la presión de las masas, y porque tampoco me siento particularmente cómodo dando por culo paseando mi metro noventa por las primeras filas de una sala abarrotada para ir tomando fotos desde varios ángulos, viví el concierto completo a pocos centímetros de Jimmy, un tío con una planta y una confianza imponentes, del que fue un placer disfrutar atentamente de sus evoluciones a la guitarra. Por ese mismo motivo, prácticamente no le vi ni la cara a Iñigo y a Pirulo, colocados en el extremo opuesto del escenario. Mientras tanto, su «nuevo» batería, el catalán Alfred Berengena, parecía algo comprimido detrás de los parches con su camiseta de The Faceless, aporreándolos con violencia y precisión y dando la sensación que, en cualquier momento, se iba a hacer un nudo con los brazos. Juan, por su parte, no es un tío especialmente generoso en palabras (y cuando las dice pueden ser una sarta de tacos del palo «Ahiva la ostia puta joder ahi megacoen dios»), pero mantiene un tono de voz excelente y goza de un carisma escénico y de un amor por parte del público que muchos ya quisieran para sí.

Cayeron hasta cinco temas de su último disco (a parte de los iniciales, los otros fueron la cañera «Alkohol», la excelente «Resurgir» y la punkrockera «Fugitivos»), pero el setlist estuvo bastante equilibrado entre todas sus épocas. Eso sí, viniera de donde viniera el tema, la banda no bajó el pistón en ningún momento, con un nivel de tralla y de violencia sónica que engoriló y enloqueció a una zona frontal que vivió un mosh pit constante instigado por un creciente número de fans entregados y llenos de energía, aplastándonos incesantemente contra el escenario. Tocaron hasta 25 canciones a lo largo de una hora y media, y de la primera parte destaco pepinazos como «Política del Miedo» o «Niebla de guerra».

El punto de inflexión entre lo muy bien y lo brutal llegó cuando Juan agarró la harmónica y empezó con las notas iniciales de «Cienzia Asesina». A partir de ahí, llegó la locura: «S.H.A.K.T.A.L.E.», «Automarginado» (uno de mis temas favoritos, que me alegró mucho que tocasen), «Ratas», «La Aventura del Saber», un par de temas super old-school como «Intoxikazión Etílica» y «Peces Mutantes», y una batería de «nuevos» clásicos con «Piedra contra Tijera» (grandísima triunfadora entre un público entregado), «No quiero participar» o «Cuando Nada Vale Nada», con la que cerraron el set principal entre gritos de éxtasis y rabia desencadenada tanto arriba como abajo del escenario.

Después de unos minutos en los que pudimos recuperar el aliento y secarnos el sudor acumulado (nuestro o de la gente que estaba pegada a nosotros), el quinteto vitoriano se subíó de nuevo al escenario para interpretar un par de temas, para mí, inesperados («Buenos Momentos» y el clásico «Sin Dios Ni Patria Ni Ley») y acabar con uno esperadísimo, «Nos Vimos en Berlín», ese gran himno atemporal que sigue petándolo más que ningún otro y que, por fin, me permitió sentirme parte de aquellos que cantaban todos los temas de arriba a abajo. Como detalle, Juan deja que sea el público quién decida si el que es un cabrón es un judío o un jodido, desentendiéndose de la polémica que les persiguió con ello hace unos años.

Un concierto impecable el de Soziedad Alkoholika, que demuestran un estado de forma brutal y una salud a nivel de popularidad y de devoción entre sus seguidores sinceramente impresionante. Dado su mensaje, su autenticidad y su completa falta de compromiso con aquello que no les gusta (ni nos gusta a ninguno de nosotros), son una banda que se antoja absolutamente necesaria en los tiempos oscuros que corren, y así lo entiende la gente. No solo demostraron que les queda mucha cuerda por delante a pesar de llevar casi tres décadas metiendo caña, sino que hay pocas bandas hoy en día que sean capaces de sintetizar la rabia y el enfado que se vive en muchos sectores de la población como ellos.

Setlist Soziedad Alkoholika:

Alienado
Causas Podridas
Tiempos Oscuros
Dirección Propia
Política del Miedo
Niebla de Guerra
Alkohol
Resurgir
Palomas
Estado Enfermo
Sangre al Fin
Cienzia Asesina
Fugitivos
S.H.A.K.T.A.L.E.
Automarginado
Ratas
La Aventura del Saber
Intoxikazión Etílika
Piedra Contra Tijera
Peces Mutantes
No Quiero Participar
Cuando Nada Vale Nada

Buenos Momentos
Sin Dios ni Patria ni Ley
Nos Vimos en Berlín

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Sobre Albert Vila 658 Artículos
Siempre me ha encantado escribir y siempre me ha encantado el rock, el metal y muchos más estilos. De hecho, me gustan tantos estilos y tantas bandas que he llegado a pensar que he perdido completamente el criterio, pero es que hay tanta buena música ahí fuera que es imposible no seguirse sorprendiendo día a día. Tengo una verborrea incontenible y, si habéis llegado aquí, seguro que ya os habéis dado cuenta. Como medio, formar parte de una escena tan enérgica y con tanta gente apasionada que vive lo que hace con tanto amor y sin esperar nada a cambio es un disfrute constante y auténtico privilegio. En Science of Noise queremos ayudar día a día a que esta escena crezca y se solidifique, sin rivalidades y con la máxima ilusión. Porque seremos pocos, pero somos poderosos.