Secta – Nada nos va a parar

Nuestra Nota


7 / 10

Ficha técnica

Publicado el 24 de junio de 2022
Discográfica: Autoeditado
 
Componentes:
Nici – Voz
Juan Pablo – Guitarra
Ger – Guitarra
Pelayo – Bajo
Pablo – Batería

Temas

1. Nada nos va a parar (6:14)
2. Dame tu miel (3:39)
3. Electroshock (4:20)
4. La sueca (3:59)
5. No quiero llorar (4:12)
6. La oveja negra (3:49)
7. Harto de ti (4:04)
8. Plan B (4:26)
9. No se acaba el show (5:20)

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Aunque la banda que hoy os traigo tienen su debut recién salido del horno, lo cierto es que para conocer sus inicios debemos remontarnos a casi tres décadas atrás, pues fue en la década de los 90 cuando Secta se formaron en las calles de la asturiana localidad de Salinas. Estuvieron como trío echando horas y buenos ratos, pero la cosa no llegó a más por aquel entonces.

Tuvieron que pasar tres lustros para que la formación decidiera volver a encender los amplis, y con miembros de Winchester y Drunken Buddah sumados a sus filas, y cargados de ganas e ilusión, la maquinaria volvió a ponerse en marcha. El año 2020 lo dedicaron a componer y ensayar todo lo que pudieron, y debe ser que pudieron bastante, porque para el año siguiente sus apariciones en concursos de bandas no pasaron desapercibidas: primer y segundo puesto en Festi AMAS y Oviedo Rock, respectivamente.

Semejantes resultados, junto a la energía que la banda ya tenía de por sí, sólo podía desembocar de una manera: entrando en el estudio a grabar algunos de sus temas. Y así nace Nada nos va a parar, primogénito de Secta que consta de nueve disparos de puro hard rock directo, chulesco y potente.

En cualquiera de sus redes la banda deja claro que nació de la mano de unos fanáticos de AC/DC, pero no era necesario que lo dijeran: escuchando la guitarra que abre “Nada nos va a parar”, primer tema del álbum, se hace más que evidente la influencia de Angus y compañía. Y cuando avanza, se confirma. El sonido, los coros, las melodías,… en todo es palpable la sombra de los australianos. Y así seguirá durante todo el disco.

“Dame tu miel”, que los de Asturias presentaron como adelanto de lo que nos iban a ofrecer, es otro disparo para disfrutar dándole buen volumen. Riffs contundentes, letras macarras, un solo afilado… la quintaesencia de la fórmula de la formación.

Lejos de apartarse lo más mínimo de la ruta marcada, con “Electroshock” se reafirman en su actitud. Simple y llanamente hard rock, sin aditivos, sin edulcorantes, sólo fuerza y ganas. Suficiente para hacernos levantar el puño y cabecear como se merece.

“No te hagas la sueca” entra como cuchillo en mantequilla, un corte en base sencillo en el que la guitarra es la encargada de darle forma continuamente, que acaba dando paso al hard blues de “No quiero llorar” y su serpenteante calma.

La cosa sigue suave al comienzo de “La oveja negra”, pero según avanza vamos recuperando la firmeza, hasta volver a enderezarse del todo, y cargándose de un tono extra de mala leche.

Otro golpetazo sin  contemplaciones nos aguarda en “Harto de ti”, ligera y pegadiza, que da el pistoletazo de salida al último tramo del disco. La sigue “Plan B”, empapada, como no podía ser de otra forma, de la energía más potente que el quinteto nos puede ofrecer.

El colofón corre a cuenta de “No se acaba el show”, otro corte que parece reptar hasta llegarnos al cerebro para acomodarse ahí y, una vez hecho su hueco, regalarnos un in crescendo que da a la despedida del redondo la potencia que se merece.

Los fans de AC/DC podrían separarse en dos grupos: por una parte, los que piensan que por ley solo ellos pueden sonar como suenan. Por otra, los que disfrutan con las formaciones que recogen su testigo y hacen gala orgullosas de la impronta que la legendaria banda ha dejado en ellas. Si perteneces al primer grupo, puedes pasar de largo; pero si te identificas más con el segundo, hazle un sitio a Secta en tu discoteca, que se van a quedar ahí un tiempo.

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Sobre Puti Allin 91 Artículos
Melómano empedernido desde la más tierna infancia (lo de tierna es un decir). Todo lo demás que haya que contar, lo contaré sin problema en presencia de mi camarero.