Crónica y fotos del concierto de Sabaton + Apocalyptica + Amaranthe - Sant Jordi Club (Barcelona), 4 de febrero de 2020

Sabaton: esplendor y fuego en las trincheras barcelonesas

Datos del Concierto

Bandas:
Sabaton + Apocalyptica + Amaranthe
 
Fecha: 4 de febrero de 2020
Lugar: Sant Jordi Club (Barcelona)
Promotora: Madness Live!
Asistencia aproximada: 3000 personas

Fotos

Fotos por Manuel Damea

Impresionante show colaborativo y coral de unos Sabaton que no quieren perder comba alguna detrás (o al lado) de Ghost, Nightwish o Amon Amarth en eso de estar en la pole position cuando los grandes dinosaurios se extingan. Lo están consiguiendo a base de trabajo, de buenos discos y especialmente, de invertir en el espectáculo de directo. Entiendo que haya sectores que vean a Sabaton como un grupo facilón, neopaco o repetitivo, pero amigos/as, llegar hasta este punto requiere algo más que echarle horas e invertir dinero. También me gustaría confesaros que era la octava vez que podía verles, y nunca me han decepcionado en directo. Es más, sus temas repetitivos que machacan una misma fórmula, en directo suenan pomposos, poderosos y mejoran lo realizado en estudio. Al final vuelvo a ver mejorado todo lo aportado en The Great War.

Desgraciadamente para Sabaton su poder de aglutinar a fieles no es tan grande como Amon Amarth o Ghost, que sí estuvieron en esta misma sala hace poco. Medio Sant Jordi Club no es mucho, pero lo que queda claro es que en la ciudad condal ya no pueden volver a un Razz que empequeñecen. La gracia de este tour ha sido mucha. Las bandas que lo forman, Amaranth y Apocalyptica se complementan y unen fuerzas dando un espectáculo que sólo podíamos esperar en festivales puntuales. Ver a Elize con Apocalyptica fue un momento alucinante, como lo fue el ver (y oír) a Apocalyptica con Sabaton. Posiblemente se ideó la gira desde este prisma, y creo que en ello se abre una posibilidad enorme y muy a tener en cuenta. Siempre hay bandas que suben a cantar al telonero en la última canción, pero aquí todo va más allá y está realmente pensado. De hecho, todo lo que hace Sabaton está realmente pensado al milímetro. Es por eso que están donde están.

Amaranthe vuelven a aprovechar su papel de teloneros

Buena entrada para ver ya a media tarde a unos Amaranthe que siempre entretienen y convencen. El quinteto armado con tres vocalistas va combinando voces y estilos, pero navegan siempre en un pop metalizado en el que la estrella total es Elize Ryd. Cómo ha crecido esta maravillosa cantante desde que apoyaba los shows de Kamelot tras una máscara. Evidenciaron que los recortes a los teloneros eran cero pues “Digital World” y “Hunger” sonaron potentes. Siempre es un placer ver la melena rubia del ex de Dragonland Olof Mörock. Nils Molin a las voces suple perfectamente a su antecesor y el grupo alcanza el clímax en la balada “Amaranthine”. El momento en el que Nils y Elize cantan es sencillamente precioso y técnicamente sublime. El cantante gutural Henrik Englund había pedido al grupo que iluminásemos la platea con la luz de los móviles. Así lo hizo el gentío, muy participativo.

Faldas más cortas y telones de fondo más grandes son una evidencia, pero el grupo nunca ha ocultado que les gusta dar una imagen sexy con su vocalista. Sirenas y luces rojas para dar protagonismo a la maquinal “CG6” para que luego el mismo vocalista rapease con mucha clase en “Helix”. Morten a la batería y un motivado Nils juegan con el público en la introducción de “That Song” a lo “We Will Rock You” de Queen. Es un show dinámico, entretenido y que fácilmente entra por la vista y por el oído. Dicho tema es muy teatral pero peligrosamente poppie. En “Call Out My Name” salen los tres cantantes mientras el grupo da muestras de movilidad y entrega. Muy buen final con las clásicas “The Nexus” y especialmente en “Drop Dead Cynical”, posiblemente su mejor tema hasta la fecha. Estos suecos siguen escalando y pinta que esta gira es clave, de largo, la mejor vez que les he visto. Se les da de maravilla un escenario grande. Y lo mejor de todo: Elize volvería a salir para enamorarnos definitivamente.

Apocalyptica recuperan todos sus mejores argumentos

A esta originalísima banda finesa les he visto crecer desde 1996 y les he visto en directo hasta el empacho. Tenía ciertas reticencias hacia su show pues me he llegado a aburrir soberanamente en alguno de sus últimos directos. ¡Craso error! Apocalyptica están en una forma excepcional y su sentido del directo es perfecto. Un poco el estado del grupo lo marcan las colaboraciones, y en este caso se rozó la perfección. Franky Pérez era un gran vocalista, pero voló, y ahora se codea entre los grandes. Glorioso inicio con ese “Ashes of the Modren World”, volviendo a sus raíces instrumentales con belleza y unas imágenes de decadencia tecnológica bañada por flashes azules de varios plafones. Eicca y Paavo dominan el centro, pero Perttu hace sus excursiones y el trabajo de Mikko Sirén a la batería, en un lateral, es impresionante. Sorprendió ese plato en looping. Pero para sorpresas… el que rescatasen esa maravilla llamada “Path” de su segundo disco. Personalmente creo que es el mejor tema que han grabado nunca.

Eicca Topinen se encaramó al micro, levantó el chelo como si fuera de juguete, y nos dijo que presentaban nuevo disco y que tocaba pieza nueva: “En Route to Mayhem”. Definitivamente su nuevo disco es también de lo mejorcito que han grabado en años. Y aquí vino la excelencia pues Elize Ryd de Amaranthe acudió para cantar el “Seeman” de Rammstein con el grupo tocando a pizzicato. Rotunda ovación para luego retomar otro de sus temas fetiches: “I Don’t Care”. Definitivamente a Elize se le da de maravilla eso de colaborar con otros grupos, y más con una noche estrellada de fondo. A ello añádele que el grupo no para de moverse arriba y abajo con sus instrumentos y que los headbangingsson constantes. Despedimos a la diva para encarar el tramo final que incluyó primero la preciosa “Grace” del mismo disco. Absolutamente rotunda y con una batería que está incrustada de forma orgánica a la magia que desprenden los chelos.

Luego el “Seek and Destroy” de Metallica. Momento karaoke, pero lejos de hacernos flotar como los tres anteriores temas. De todos modos, esta gente empezó versionando a Metallica tras una ingesta importante de cerveza, así que su nombre irá siempre asociado a los Four Horsemen. “¿Queréis algo material clásico?” Preguntaba un sudoroso Eicca a grito pelado. Turno para el “Hall of the Mountain King” de Edvard Grieg, clásico entre los clásicos y en el que hacen derivar hacia el caos y con tiempos de black metal. Para hacerlo lucir las pantallas proyectaron truenos y centellas. Antes jugaron con la concurrencia con los fragmentos del “Thunderstruck” de AC/DC, el “Oé oé oé” futbolero y el “Toreador” de la ópera Carmen. El final con “Nothing Else Matters” fue absolutamente innecesario. Puede que sea ideal para llegar a todo el mundo, pero con el concierto que llevaban fue un bajón importante, más allá del karaoke. Eicca nos regaló un “Barcelona the fucking best!” y un conciertazo pocas veces visto. De hecho, nos vendieron su próximo concierto en gira para el próximo otoño con Epica, y de verdad que salimos más que convencidos. Una hora más de Apocalyptica me la tragaba sin dudarlo. Eso sí, yo contaría con Elize

Sabaton pasan de las balas de fogueo a munición real

Ya a la hora de hacer el cambio entre bandas los roadies que aparecieron en escena iban ataviados con unos particulares monos de mecánico, mientras sonaban versiones orquestales de Sabaton. Se agradece que el grupo cuide todos los detallitos. Un telón nos impedía ver lo que se antojaba: una jornada de consagración definitiva, y así lo fue. Una versión no cantada de la preciosa “In Flanders Fields” hizo que la gente fuera entrando al recinto desde el exterior. Luego la intro de “Ghost Division” para desembocar en el citado tema al tiempo que todo explotaba, el grupo empezaba y nos veíamos situados en una trinchera de la Primera Guerra Mundial. Generosos en pirotecnia, tres plafones gigantes para proyecciones independientes y unas enormes letras en las que se leía: “The Great War”. Derroche de entrega, ganas y contundencia sónica, adornada con fogonazos. La mejor presentación posible a caballo de uno de sus más grandes himnos.

Los teclados van enlatados y algunos coros también, pero ya que tienes a todo un Tommy Johansson a la guitarra también, se daba cancha a los coros reales. Un grito de “Gràcies Catalunya” fue recibido por las tropas reclutadas en platea por los de Falun, que encararon “The Great War” como si les fuera la vida en ello. La batería de Hannes Van Dahl es una tanqueta que se perfecciona gira a gira. Cada vez les luce más. Impresionaron los solos de Tommy y Chris Rörland, formando en el centro del escenario junto al bajista Pär Sundström. Muchas poses y muchos momentos para los objetivos de las cámaras. Hablando de cámaras, había realización en video a tiempo real por lo que las últimas filas podían ver al detalle todo lo que acontecía sobre escena, incluida esa potente “The Attack of the Dead Men” con Joakim vestido con cámara antigás, con un lanzallamas humeante y todo bajo focos de tonos verdes. Sencillo, pero efectivo. El vocalista estuvo a su nivel habitual para luego meternos en las arenas del desierto de un “Seven Pilars of Wisdom” que ya huele a clásico. Tres temas nuevos de cuatro para empezar, algo al alcance de muy pocos…

Joakim Brodén habló un poco pero también dijo que le suelen decir sus compañeros y público que a veces se alarga… así que fueron por faena. “The Lost Battalion” fue la siguiente con ese coro tan felizón y épico. Las tropas agolpadas en primera línea estaban encantadas, y más cuando el Barón Rojo hizo acto de presencia. Hay un pipa que sale vestido de piloto de época con un teclado que imita en formas a un avión Fokker con hélice incluida. Hay protagonismo total para el teclado (real) en uno de sus más evidentes singles. Es un homenaje en toda regla a Uriah Heep y uno de los giros de guion de su predecible último disco. Palabras mayores para “The Last Stand”, con ese segundo tramo tan Savatage. A épica pocos temas de Sabaton se le acercan, y más con los efectos de disparos en forma de cohetes rojos. Recuperaron para Barcelona “82nd All the Way”, otra de las joyas de su última obra, para cerrar luego con “Night Witches”, intensa y con el juego de acentos tan de Sabaton. Terminaba la primera parte de forma brillante y empezaban las sorpresas.

El batallón une fuerzas con Apocalyptica

Aparecían los tres chelistas de Apocalyptica en la parte superior de la trinchera para atacar una notable “Angels Calling”. Joakim nos confesó: “en un festival la tocamos juntos y dijimos que si un día girábamos también lo haríamos… pero ya que estábamos, tocamos unas cuantas más”. Este plus de colaboración es magistral puesto que los fineses tocan y les oyes, es decir, no salen para sólo para posturitas y fotos, aunque también os digo que en otros temas eran poco audibles. Más tiros y munición en “Fields of Verdun” en la que volvieron los fogonazos y en la que apareció Mikko Sirén (batería de Apocalyptica) para hacer de tamborilero, imitando los gestos de los soldados que hacen repicar el tambor en la batalla. Eicca Topinen incluso tocó con su arco la guitarra de Chris. Brillantes los chelos en la entrada de la majestuosa “The Price of a Mile” para luego atacar un par de temas del Carolus Rex. Definitivamente, uno de los grandes momentos de la velada.

“Lion from the North” vino con intro y con motivos en pantalla del personaje sueco que inspiró ese disco. Excelentes también en la hímnica “Carolus Rex” con todo el arsenal de chelistas, tamborileros y un público lanzado a la batalla. El cachondo que tienen por frontman nos despedía con un “Gràcies Catalunya”, y añadía: “terminamos ya que mañana hay que ir a trabajar y a la escuela”. Quedaban cuatro salvas, y eran de lo mejor que tienen. Han decidido abrir los bises con “Primo Victoria”, y obviamente, allí lo dan todo banda y fans. Es el tema que les puso en el mapa, vino con imágenes de documental y con saltos generalizados. Luego vino el turno del “Bismarck”, ese single naval que toca promocionar. Los detallitos y homenajes son varios y uno fue para Manowar. Cuando entonaron la palabra “Steel” todos hicieron con las manos el símbolo de los de DeMaio. Grandes y respetuosos estos suecos… y tirando de llamaradas otra vez. Turno de “Swedish Pagans” con ese riff vocal “uoo uoo” que tanto engancha a la gente. Algunos se dejaron las cuerdas vocales mientras los drakkars de la pantalla navegaban. Un himno que ya está ubicado donde merece.

Los gritos de “Sabaton, Sabaton” arreciaron la platea para finalizar con la preciosa y folkie “To Hell and Back”, una de las favoritas de los presentes. Fuego y un confeti talla XXL con imágenes y formato de coleccionista. Lo que decíamos de los detallitos de Sabaton se vuelve a ejemplificar aquí otra vez. El final lo puso un “Moltes gràcies i bona nit” y un petardazo cercano a la enorme tanqueta que conforma la batería. Una hora y 40 minutos que pasaron como una exhalación. Lo que le pedimos a un show de heavy metal es justo lo que nos ofrecieron Sabaton. Noche de épica y guerra metálica con unas colaboraciones que han alcanzado otro nivel y que, creo, tendrían que cumplir en cuanto a ejemplo. Aunque sus críticos no lo vean, y no lo quieran ver, estos suecos van innovando en pequeñas cositas, que si las sumas, hacen algo muy grande. El respeto y el cariño que tienen por sus referentes y por la prensa es otro punto que muy pocos ven. Y si crees que están donde están por suerte o golpe de talonario te equivocas. Hay algo especial en Sabaton, pero sobre todo, hay mucho trabajo. De soldados rasos a generales en 10 años. Felicidades.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 294 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.