Portadas icónicas: Pink Floyd – The Dark Side of the Moon

El atractivo visual, en ocasiones, consiste en imágenes bonitas que pueden no significar nada. Pero detrás de todas las historias visuales se esconde siempre una historia. La distinción entre el atractivo visual y la narración visual se puede ver en la portada de este álbum de Pink Floyd.

Hoy, The Dark Side of the Moon (1973), esa experiencia tan increíble, ese trabajo que trasciende las limitaciones de las colecciones de canciones y crea un viaje sonoro de extrema profundidad y riqueza, está de celebración. ¡Felices 50!

La banda

Algunas bandas se convierten en abanderadas de cierto sonido o estilo, y Pink Floyd pertenece a ese grupo de élite. El mismo nombre connota algo específico: un sonido elástico, resonante y alucinante que evoca los abismos del espacio. Pink Floyd basó ese sonido ilimitado con exploraciones exigentes de asuntos mundanos del ego, la mente, la memoria y el corazón, tocando la locura, la alienación, el narcisismo y la sociedad en sus álbumes conceptuales de la década de 1970.

De todos estos trabajos conceptuales, The Dark Side of the Moon es el que más fuerte resonó, haciendo que la banda ganara más y más adeptos año tras año, década tras década, y su longevidad tiene sentido. Ese álbum de 1973 destiló la psicodelia salvaje de sus primeros años, ese período breve y embriagador cuando Syd Barrett era su líder, en una épica lenta, esculpida e ideada por Roger Waters, el bajista que fue el líder de la banda en los años 70 y que alimentó los años dorados de Pink Floyd, concibiendo epopeyas como Wish You Were Here (1975) y The Wall (1979). Pero la banda sobrevivió a su partida en los años 80, con el guitarrista David Gilmour dando un paso al frente en A Momentary Lapse of Reason (1987) y The Division Bell (1994). A lo largo de los años, el batería Nick Mason y el teclista Rick Wright aparecieron de alguna manera, y la firma sónica del grupo siempre fue evidente: un sonido amplio y expansivo que se reconocía instantáneamente como propio, pero que fue adoptado por todo tipo de bandas, desde guitarristas hasta músicos, y que les ayudó a convertirse en la banda por excelencia del siglo XX.

El contexto histórico

En pleno apogeo de la popularidad de la banda en la década de los 70, las portadas de los álbumes y la iconografía visualmente deslumbrantes de Pink Floyd complementaron el arte de su música y generaron un gran revuelo. Mi compañero Txus ya os habló hace unos meses sobre la portada de A Saucerful of Secrets (1968) y su relación con Marvel. Y no solo eso: tenemos vacas, orejas submarinas… Pero en ninguna parte es más evidente el poder del atractivo visual de Pink Floyd que en la portada del álbum The Dark Side of the Moon, lanzado hace hoy 50 años. The Dark Side of the Moon no es solo uno de los mejores álbumes jamás creados, sino que además su portada se ha convertido en un ícono visual para Pink Floyd, un equipo silencioso y misterioso de cuatro músicos que dejan que su música y sus historias visuales hablen por ellos.

La portada que tenemos entre manos suscitó mucha intriga cuando el álbum llegó a las tiendas en 1973. En ese momento, Pink Floyd estaba a punto de convertirse en un éxito comercial. La portada, que muestra la luz blanca que pasa a través de un prisma para formar los colores brillantes del espectro en contraste con un campo negro, invitaba a los oyentes a explorar la música que contiene en su interior. Escuchar el álbum por primera vez y explorar la portada del álbum es como sumergirse en un misterio cuyos elementos consistían en una música alucinante y atmosférica junto con letras profundamente personales -ideadas en la cabeza de su bajista Roger Waters– que exploraban los temas de la alienación, la pérdida y el materialismo.

En el contexto de canciones tan intensas como «Time» y «Us and Them», ¿qué significa exactamente la portada del álbum? El misterio va más allá cuando echas un vistazo al interior del disco y ves el póster y las pegatinas de formas piramidales.

Ninguno de los miembros de la banda ofreció una explicación, dejando que los fans crearan sus propios significados, un proceso que requirió de repetidas escuchas del álbum y de miles de discusiones con otros aficionados. Pink Floyd son como los buenos magos: nunca revelan sus secretos, y ese halo de misterio y mística que siempre ha girado a su alrededor, ayudó a transformar a Pink Floyd en grandes estrellas. El álbum permaneció en las listas del Billboard 741 semanas.

El álbum

The Dark Side of the Moon es el álbum favorito de todos los tiempos para mucha gente. Tomó la fórmula ideada por la banda para definir los límites del rock progresivo y la llevó a la corriente principal. La composición es fantástica y las letras son conmovedoras, y te hacen ver las cosas de manera diferente.

Un simple latido a lo largo de un minuto. Así se inicia «Speak to Me», el primer corte de esta Obra Maestra. Aunque solo es eso, el latido de un corazón, puedes ver el esfuerzo que se realizó en todos los clips de voz y sonidos que se escuchan de fondo hasta llegar a «Breathe (In the Air), transición directa de «Speak to Me» y uno de los temas principales del álbum. La apertura es un presagio de lo que está por llegar, en cuanto a letras y música se refiere. ¡Y vaya lo que llega a continuación! Ese soberbio solo de sintetizador de tres minutos y pico que responde al nombre de «On the Run», una pista que trata sobre el miedo a volar del teclista de la banda Rick Wright. Realmente te hace sentir miedo de volar, con esos sonidos de fondo de una terminal de un aeropuerto y el accidente aéreo al final que da paso a «Time», la que quizá sea mi pieza favorita del álbum. Comienza con unos relojes, para luego enlazar con un increíble solo de batería de dos minutos. Finalmente, la letra comienza. La melodía, simple, es realmente diferente al resto del álbum, pero es perfecta, como lo es el resto del álbum. Es simple y sofisticada al mismo tiempo. David Gilmour nos ofrece un solo fantástico hacia la mitad del corte. La canción termina con una repetición de «Breathe (In the Air)». Con «The Great Gig in the Sky», una inquietante canción que trata sobre la vida y la muerte, llegamos al meridiano de esta joya. Las voces que nos llegan realmente provocan escalofríos y cambian mucho. Esta es, probablemente, la pieza con mejores arreglos de todo el álbum. Es un gran final para la cara A.

Nada más darle la vuelta al vinilo, nos topamos con «Money», una canción que se enorgullece de tener la mejor línea de bajo de Roger Waters jamás grabada. Es una canción -que podría calificarse de divertida- que habla sobre el dinero. El tema posee una melodía optimista, un solo de saxofón muy bueno y un solo de guitarra enfermizo. Luego termina con un verso y se desvanece entre conversaciones. «Us and Them» es una inquietante canción que habla sobre la guerra. El piano atmosférico y el saxo la convierten en una creación perfecta. Hablando de guerras, permitidme que haga un inciso y haga mención a la banda sonora que Waters creó en 1986 para la que probablemente sea una de las mejores películas contra la guerra de la historia, When the Wind Blows.

Continuando con The Dark Side of the Moon, llegamos a «Any Color You Like», que gracias a su sintetizador psicodélico y a su solo de guitarra, se trata de quizá la canción más alucinante de este disco. Es el puente perfecto entre «Us and Them» y la siguiente, «Brain Damage», una canción cuyo protagonista es Syd Barrett. Tema, como no podía se de otra forma, épico que posee un verso la mar de inquietante. Con «Eclipse», que no es más que un batiburrillo de todo lo anteriormente escuchado, llegamos al final de este trabajo. Fácilmente, una de las mejores canciones jamás escritas por Pink Floyd. Una canción que me provoca escalofríos cada vez que la escucho… qué manera de terminar un disco, uno de los mejores (el mejor para much@s) discos de la historia. La canción con más capas, termina con unos latidos de corazón, de la misma manera que comienza el álbum.

La icónica portada

El diseño de The Dark Side of the Moon fue, nuevamente, obra del equipo creativo de Aubrey Powell y Storm Thorgerson de Hipgnosis, quienes fueron responsables de crear algunas de las portadas de álbumes más memorables del rock, como Houses of the Holy (1973) de Led Zeppelin. El diseño original surgió en una de las eternas sesiones de brainstorming entre Powell y Thorgerson después de que Wright, teclista de la banda, sugiriera que hicieran «algo limpio, elegante y gráfico».

Una noche, Thorgerson le mostró a Powell una fotografía en blanco y negro de un prisma con un rayo de color proyectado a través de él, una imagen que también había visto en un libro de texto de física. Como luego le explicaría a la revista Rolling Stone, la forma triangular tradicional de un prisma también le fascinaba porque el triángulo, «que es un símbolo de pensamiento y ambición», era un tema muy importante en las letras de Roger en The Dark Side of the Moon. Después de que el diseñador gráfico George Hardie creara la obra de arte basada en la idea de Thorgerson, Hipgnosis presentó el diseño del prisma junto con algunas otras ideas a la banda, incluido un diseño que presentaba al héroe de Marvel Comics, Silver Surfer. Efectivamente, de nuevo Marvel Comics, ya presentes en la portada de A Saucerful of Secrets, entran en escena.

La banda aprobó el concepto del prisma casi de inmediato. Waters también sugirió que la imagen se extendiera a lo largo de la portada e incluyera en el interior la sugerencia de un latido del corazón tal y como se vería en un monitor de hospital, una floritura brillante que visualizaba la música en el álbum, que se abre/se cierra -como comentaba más arriba- con el sonido del latido de un corazón.

No se mencionaría ni el nombre de la banda ni el título del álbum. La colaboración entre Higpnosis y Pink Floyd también resultó en la creación de las inserciones que los fans de los discos encontraron cuando abrieron el álbum, incluida una foto infrarroja de las pirámides de Giza fotografiada por el propio Thorgerson.

Pink Floyd: Directos al estrellato

La unión de la música y el diseño, junto con los agresivos esfuerzos de marketing de Capitol Records, ayudó a que The Dark Side of the Moon fuera un éxito inmediato. El presidente de Capitol Records, Bhaskar Menon, promocionó el álbum como si no hubiera un mañana. La discográfica atrajo a los oyentes con dos de las canciones más accesibles, los dos singles principales «Money» y «Us and Them», y se basó en la fuerza del álbum completo de 42 minutos -que fue hecho para ser experimentado de principio a fin- para mantener el interés incluso tras repetidas escuchas. De este modo, el álbum se comercializó solo. La vistosidad de la portada enamoraba cuando la veías en los escaparates de las tiendas de discos. Las inserciones fueron así como los precursores de los GIF’s, emojis y memes tan de moda hoy en día.

El álbum llegaría a vender aproximadamente 45 millones de copias en todo el mundo. Y debido a que la generosidad de los miembros de la banda permaneció intacta -siempre fueron/han sido unos tipos muy solidarios- incluso cuando el álbum se estaba convirtiendo en un éxito de ventas, la portada de The Dark Side of the Moon se convirtió en un símbolo de Pink Floyd. El álbum tuvo tanto éxito que es esta imagen la que, para la mayoría de la gente, representa inmediatamente a Pink Floyd. Incluso los fans de la banda podrían haberse cruzado con a Richard Wright o al batería Nick Mason por la calle sin reconocerlos, pero muéstreles el prisma y dirían: ‘Pink Floyd’.

Pink Floyd™

Pronto, la portada generó la creación del merch de The Dark Side of the Moon, con el familiar prisma convirtiéndose en un logotipo estampado en tazas de café, camisetas, encendedores, ropa interior, fundas para iPhone, entre otros productos. La popularidad generada y el éxito cosechado vinieron a demostrar que una banda de rock también es una marca.

El álbum ayudó a convertir a Pink Floyd en una de las bandas más grandes del mundo, tanto en poder adquisitivo como en número de seguidores. Sin embargo, las trampas de la fama creadas en parte por el éxito del álbum crearon una enorme tensión y alienación que llevó a Waters a escribir el icónico The Wall en 1979.

Conclusión

The Dark Side of the Moon es unánimemente aclamado como uno de los álbumes más grandes e influyentes de la historia, sin duda un momento definitorio del género de rock progresivo. Y el misterio de la portada permanece hoy. Como todo buen arte, la portada (sin mencionar la música) permanece abierta a la interpretación: un símbolo oscuro e impenetrable del poder perdurable de la música.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 516 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.