Pennywise – Pennywise: 30 años del despegue global del hardcore melódico

Ficha técnica

Publicado el 22 de octubre de 1991
Discográfica: Epitaph Records
 
Componentes:
Jim Lindberg – Voz
Fletcher Dragge – Guitarra
Jason Thirsk – Bajo
Byron McMackin – Batería

Temas

1. Wouldn't It Be Nice (2:06)
2. Rules (1:25)
3. The Secret (3:33)
4. Living For Today (3:07)
5. Come Out Fighting (2:16)
6. Homeless (2:09)
7. Open Door (1:40)
8. Pennywise (1:37)
9. Who's to Blame (1:35)
10. Fun and Games (2:32)
11. Kodiak (1:46)
12. Side One (2:10)
13. No Reason Why (2:36)
14. Bro Hymn (3:00)

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Desde Hermosa Beach, un grupo de amigos de instituto empiezan a carburar con la idea de hacer una banda y lo consiguen. Se sirven del nombre del payaso malvado de la obra de Stephen King It para darse a conocer. Es legendaria su versión del “Stand by Me” que tocaban en sus primeros conciertos. Pennywise llevaban ya un par de EP’s anteriores y las perspectivas de hacer un disco completo eran más que óptimas aglutinando lo ya grabado y añadiendo nuevo material. La calidad de la grabación iba a ser profesional pues fichaban por la emergente Epitaph de Brett Gurewitz (Bad Religion).

Todavía recuerdo el impacto entre los hardcoretas de la época pues vimos en ellos algo que podía crecer de forma exponencial como lo empezaban a hacer Green Day, Bad Religion o The Offspring. Con la explosión del género las grandes multinacionales les tentaron, pero el grupo se mantuvo auténtico y en su zona de confort. La autenticidad fue su razón de ser.

El disco

Con este disco podemos empezar por el final… Hablar de “Bro Hymn” es hacerlo de una de las canciones que más definen el género hardcore melódico. El nuevo estilo más melódico y californiano tiende puentes al hardcore combativo neoyorkino y especialmente a Agnostic Front. “Bro Hymn” es hooliganismo exacerbado, es destrozar la sala y saltar desde el escenario. El himno perfecto para poner fin al bolo con toda la participación del público.

Es una canción con historia puesto que su compositor fue el primer bajista Jason Matthew Thirsk como homenaje a unos amigos muertos en un accidente automovilístico. Ironías de la vida… Tras su suicidio este himno es un recuerdo permanente a él.

La cabalgada inicial de “Wouldn’t It Be Nice” es un tiro certero de velocidad y melodía, despojada de coros melódicos y con una línea vocal inmensa respaldada por una batería absolutamente real y buenos detalles de bajo y guitarra (doblada en el solo). Es escucharlo y ver que estamos ante algo grande dentro del creciente estilo. El doble bombo incesante y los redobles edifican un himno de autobombo que funciona a las mil maravillas. Es variada, pegadiza antémica, justo lo que se espera de un grupo -en esos tiempos- en ascenso claro.

Entre las muchas gemas que contiene el disco “Living for Today” es de lo que más caló entre la chavalada. Tres minutos speedicos y directos en los que Jim Lindberg despachaba a gusto sus letras políticas y festivas. No se arrugaba el polémico Fletcher Dragge en los solos y ese final con el estribillo a varias veces es una de sus señas de identidad más notorias. Todo el disco es un vicio, pero en “Come Out Fighting” se adentran en los terrenos Misfits con enormes resultados.

“Rules” es hardcore californiano por la vena en poco más de un minuto, con esos coros envolventes herencia directa de Bad Religion. En “The Secret” sacan a pasear el estilo que dominara parte de la escena, siempre desde la independencia, y con enormes resultados. Otro tema conseguido y efectista que demuestra la solidez del combo de Hermosa Beach. A destacar la presencia del bajo de Jason, aguantando todo el tema.

La batería de Byron McMackin es uno de los grandes logros del grupo y es apreciable en “Homeless”, otra vez muy cercano a Bad Religion. Las letras son un guiño a los Ramones, pero también hay clara la herencia de Minor Threat. Atención al doble bombo de “Open Door” y ese momento más pausado que pone “No Reason Why”. Aquí el bajo vuelve a comandar para arreciar directos y contundentes en otro de esos estribillos casi perfectos.

Técnicamente “Who’s to Blame” es excelente con un enorme McMackin a la batería, aunque siempre he preferido lo desenfadado y vacilón como es “Fun and Games”. Skates y surf en la máxima expresión y un punto de diversión y sobredosis de “uooo, uooos”. Curiosamente “Unite” tiene apenas presencia en sus directos, pero posee todos los elementos necesarios de directo. Más allá de los coros, las diabluras en los fraseos de Fletcher siguen valiendo su peso en oro.

Veredicto

El primer disco de Pennywise es banda sonora de mi infancia-juventud, y por mucho de no meterme de lleno en el estilo y referir cosas más metálicas me sigue transportando a una era maravillosa en la que el punk rock californiano parecía que iba a comerse el mundo. Hay el About Bomb como gran disco, pero este debut es impecable y supera de bastante las óperas primas de bandas consolidadas y que son leyenda actualmente.

Nunca llegaron al nivel de los grandes del estilo, pero disfrutan ahora de la aureola de banda mítica a la que la fatalidad y algunos excesos no les ayudaron a hacer buenas migas con la industria. Vomitar sobre tus entrevistadores nunca ayuda… tampoco lesiones de espalda o suicidios inesperados. Pennywise son eternos supervivientes y un poco es lo que son Saxon al heavy metal clásico, sabes que están allí y que no defraudan.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 744 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.