Pearl Jam – Dark Matter

Nuestra Nota


8 / 10

Ficha técnica

Publicado el 19 de abril de 2024
Discográfica: Monkeywrench Records / Republic Records
 
Componentes:
Eddie Vedder – Voz, guitarra
Stone Gossard – Guitarra
Mike McCready – Guitarra
Jeff Ament – Bajo
Matt Cameron – Batería, percusión

Temas

1. Scared of Fear (4:24)
2. React, Respond (3:30)
3. Wreckage (5:00)
4. Dark Matter (3:31)
5. Won't Tell (3:28)
6. Upper Hand (5:57)
7. Waiting for Stevie (5:41)
8. Running (2:19)
9. Something Special (4:06)
10. Got to Give (4:37)
11. Setting Sun (5:43)

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Dark Matter (2024), el duodécimo álbum de estudio de Pearl Jam, no es solo un lanzamiento más en su discografía, sino un evento musical que ha despertado grandes expectativas. Grabado en los emblemáticos estudios Shangri-La de Malibú, California, este disco es el resultado de tres semanas de intensa creatividad bajo la producción de Andrew Watt, conocido por su trabajo con Eddie Vedder y otros grandes artistas.

Pearl Jam, una banda que ha definido el sonido del rock desde la década de los 90, continúa su legado con Dark Matter, llevando su música a nuevos y audaces territorios. Este álbum representa una evolución en su sonido, con una energía renovada que se siente en cada pista, reflejando la influencia de Watt y la visión artística de la banda.

El guitarrista Mike McCready describe el álbum como sorprendentemente más pesado de lo esperado, una señal de la constante evolución de Pearl Jam. La presentación visual de Dark Matter es igualmente impresionante, gracias al arte de Alexandr Gnezdilov y una portada elaborada utilizando un caleidoscopio casero. Cada letra visible en la portada fue capturada individualmente y escrita a mano en el aire con una linterna especialmente diseñada, creando un efecto nacarado único.

Aunque el álbum ha generado un considerable hype, es importante abordarlo con una perspectiva equilibrada. Si bien es innegable que Dark Matter es un trabajo sólido y digno de atención, dista de alcanzar las alturas gloriosas a las que Pearl Jam nos tiene acostumbrados. A pesar de las expectativas elevadas, nos encontramos ante un buen trabajo que, aunque digno, se queda un poco corto.

Cuando una banda ya lleva en activo más de 30 años, significa que hace años que dejaron atrás ciertas etiquetas, y pasan a engrosar el cada vez menos nutrido grupo de «veteranos del rock», y todo lo que ello conlleva. Es a partir de cierto momento en la carrera de un grupo que ciertas frases típicas empiezan a sonar hasta la saciedad, hasta el punto de resultar torpes, inútiles, cansinas… Estos dinosaurios de la industria han llegado a asegurar al respetable que lo que estaba por llegar, léase Dark Matter, iba estar repleto de sacudidas eléctricas por doquier, mucho más allá del artwork que acompaña a este trabajo. «Es mucho más pesado de lo que podrías esperar», llegaron a afirmar y, por supuesto, también se les ha escuchado decir tajantemente que «este es nuestro mejor trabajo». Estas son algunas de las expresiones que los miembros de Pearl Jam compartieron antes del lanzamiento de su nuevo trabajo, que llega casi 35 años después de iniciar su carrera. Y, como era de esperar, no todas estas afirmaciones son verdaderas.

Yo me considero un gran fan de los de Seattle, pero soy de esos que hace muchos años que se vienen mostrando bastante críticos con la banda liderada por Eddie Vedder, y obviamente no me van a ver en ninguno de los dos conciertos que van a ofrecer próximamente en Barcelona, porque hace muchísimo tiempo que administro mi dinero y ahorros, y aprendí a discernir entre lo justo y necesario. En otras palabras: los Pearl Jam actuales no valen lo que piden; prácticamente, ninguna banda vale lo que pide. Digamos que Pearl Jam ha trascendido el momento crítico en el que sus discos eran apreciados principalmente por sus seguidores más die hard. La diversidad entre sus fans ha generado opiniones encontradas sobre cuál es el período dorado del grupo y los criterios que definen un «gran» disco de Pearl Jam en tiempos recientes. Un sector de los aficionados ha acogido con entusiasmo aquellos trabajos que retoman elementos fundamentales que la banda ha promovido a lo largo de este siglo, desde la revitalización con su disco homónimo de 2006, pasando por Backspacer (2009), hasta Lightning Bolt (2013). Por otro lado, los que valoramos más la fase exploratoria de Pearl Jam, posiblemente hemos recibido con mayor afecto a Gigaton, el introspectivo y envolvente álbum que marcó el regreso de la banda en 2020 tras siete años de silencio. Ahora, Dark Matter se presenta como una propuesta radicalmente distinta a su predecesor. Sin ser una retractación total de Gigaton, las declaraciones recientes de la banda sugieren un mensaje subyacente: si la versión reflexiva y madura de Pearl Jam no fue de tu agrado, tranquil@, hemos regresado haciendo «mucho ruido»… «pero solo en un par o tres de temas», se les olvidó añadir.

A medida que los miembros Pearl Jam se acercan a su jubilación, es comprensible que hayan disminuido el ritmo en cuanto a lanzamiento de álbumes. Aunque cuatro años no son un período corto, la escritura y grabación de Dark Matter fue vertiginosa en comparación con el tiempo transcurrido hasta el nacimiento de Gigaton. Esta vez, la experimentación fue la clave, y en lugar de arreglos laboriosos y composiciones más espaciosas, la banda se centró en material que, aunque aún lleva su trademark, es como un poco más relajado que cualquier álbum de Pearl Jam que tengan en la memoria reciente. Es por ello que, en sus cabezas, tenga sentido que Dark Matter suene potente y vital.

A pesar de ello, y aunque quizá no sea tan pesado como sugirió McCready, Dark Matter sí que es un álbum más revitalizado y orientado al rock. Con el lanzamiento de sus sencillos principales «Dark Matter» y «Running», que resultan ser los cortes más potentes de largo de todo el trabajo, parecía que la banda quería hacer todo lo posible para parecer unos tipos duros, unos maduritos más o menos apetecibles, tan pragmáticos como rudos. Estas dos canciones funcionan, sí, pero distan bastante de la gloria, sobre todo cuando ellos mismos se han encargado de querer hacernos ver que su mojo permanece intacto casi 40 años más tarde. Pero si las ponemos en contexto, si las colocamos dentro de Dark Matter y le damos al play, estos dos cortes se nos antojan como rellenos, segundos platos, mostrando a una banda luchando pero resultar digna y relevante en el año 2024. En otros pasajes del disco, si centramos nuestros oídos y atención en el poder de la batería de Matt Cameron, los grandes solos de guitarra del genio Mike McCready y la voz inmortal de Eddie Vedder, realmente sí percibimos algunos argumentos convincentes para creer estar ante una colección de temas de Pearl Jam. Por ejemplo, la canción que abre el álbum, «Scared of Fear», es super pegadiza, y otros cortes eminentemente rockeros, aunque un poco más a medio gas, como «Wreckage», son una continuación vivida de la marca de la grandeza, tan única como particular, de Pearl Jam. «Setting Sun» es un cierre majestuoso y desgarrado. Como siempre, hay cositas para aquell@s fans que se empeñan en buscarlas.

¿Es Dark Matter lo mejor que han grabado en las últimas dos décadas? No quiero entrar en ese juego, la verdad, porque hacerlo es abrazar esa cantinela que reza eso de «la banda vuelve a sus orígenes». Pero ni de coña, vamos. Decir eso… es más, sugerir algo así es ponerle a la gente en bandeja una promesa incumplida, porque si a mí me apetece escuchar «Even Flow» o «Leash», ya me encargaré de hacer girar los círculos negros del Ten (1991) o del Vs. (1993). Casi siempre, esta es una afirmación completamente inexacta que prepara el terreno para un álbum repleto de ecos del pasado, fracasos o señales de que un artista está desconectado de lo que está creando actualmente o de quién se cree ser en este momento.

¿Pero suenan o no como antaño? ¿O no era más que una promesa vacía? Much@s dicen que sí, pero yo no lo veo tan claro. Ahora bien, si hubieran prometido esto mismo tras la publicación de todos y cada unos de sus discos más recientes, pues entonces sí que les daría algo de crédito con Dark Matter, pero no la razón, porque la razón solo se le da a l@s tont@s, y una banda que te cobra más de 200 € para que puedas verles en directo, es de todo menos tonta. Yo diría que el Sr. Watt es el culpable principal de que el quinteto de Seattle no sea tildado del todo de mentiroso, pues ha sido él el que les instó a abrazar sonidos y peculiaridades que ha amado en su música desde que era niño. Y sí, es cierto que un@ encuentra similitudes, conexiones entre algunas de estas nuevas pistas y otras incluidas en trabajos clásicos, como por ejemplo sucede con «Wreckage», una pseudo balada que huele un poco demasiado a Binaural (2000). Homenajes a épocas pretéritas, por llamarlos de alguna manera, haberlos haylos en Dark Matter, desde el coro casi épico que Vedder crea en «Got to Give» hasta la percusión reverberada que abre «Setting Sun». Uno de los temas más impactantes e interesantes del álbum, de largo, es «Waiting for Stevie», especialmente esa jam que se marca el bueno de Mike McCready hacia el final. Son estos pequeños pasajes los que me hacen no tirar la toalla con Pearl Jam, pues son destellos que nos muestran que su estrella todavía brilla, y en ocasiones, deslumbra.

Permitidme que, justo antes de acabar, sea yo el que tire de topicazo: Dark Matter gana con las escuchas, pues lo primero que un@ piensa las primeras dos o tres veces que lo pone es que es predecible y, en ocasiones, algo tosco. Pero obviamente, aunque el Sr. Vedder debía estar hasta el culo de Rioja cuando dijo eso de que éste es su mejor trabajo… ever, el duodécimo álbum de estudio de Pearl Jam es un dignísimo nuevo trabajo, incluso sólido, para una banda que ha llegado tan lejos.

¿Contiene piezas que tengan madera de clásicos, canciones que un@ tenga ganas de escuchar en vivo? Sobre lo primero, no soy yo la persona más adecuada para decirlo, pero a la segunda pregunta digo que sí. Canciones como «Something Special» o «Upper Hand» serían grandes incorporaciones a sus futuros setlists… ¿pero qué canciones desechas para dar paso a estas «nuevas generaciones»? Habrá quien se empeñe en no querer escuchar canciones de Dark Matter… en una gira de presentación de Dark Matter… Hablo de esos seres que se niegan a dejar pasar más «invitados» al para ell@s ya consolidado legado de la banda, de una banda que sigue siendo masiva y adorada, no lo olvidemos. ¿Renacimiento…? ¿Homenaje…? Todo esto y nada, a la vez. Aprendamos a (con)vivir con ellos, sin más.

Dark Matter es, en definitiva, un testimonio de la resistencia y la evolución de Pearl Jam. No es un álbum que redefine el género ni pretende serlo. Es, más bien, una declaración de que la banda aún tiene mucho que ofrecer, aunque sea en una forma que no tod@s esperaban o deseaban. La madurez musical se refleja en la habilidad de Pearl Jam para jugar con las expectativas y aún así entregar un producto que huele a sinceridad y pasión. Aunque quizá no contenga pistas que puedan ser aclamadas como clásicos instantáneos, hay suficiente sustancia en Dark Matter para justificar su lugar en la discografía de la banda.

L@s fans de Pearl Jam encontrarán consuelo en la familiaridad de la voz de Vedder y la destreza instrumental de la banda, mientras que aquell@s que buscan la energía cruda de sus primeros días podrían sentirse nostálgicos. Sin embargo, es esta mezcla de lo viejo y lo nuevo lo que mantiene a Pearl Jam relevante en un mundo musical que cambia constantemente. Dark Matter no es un regreso a los orígenes, sino una progresión natural; no es un grito de guerra, sino un murmullo confiado de una banda que sabe quién es y no tiene nada que probar ni demostrar a nadie.

Pearl Jam ha superado la necesidad de competir con su pasado. En lugar de eso, Eddie, Mike, Stone, Jeff y Matt han elegido abrazar el presente, ofreciendo música que es tanto un reflejo de su viaje como un paso adelante en su camino. Dark Matter puede no ser el pico más alto en la montaña de sus logros, pero es un punto de vista hermoso en su propio derecho, uno que merece ser visitado y apreciado por lo que es: un capítulo más en la saga de una de las bandas más emblemáticas del rock de todos los tiempos.

Fotografía: Danny Clinch
Rubén de Haro
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Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.