Opeth – Orchid: 25 años desde su debut

Ficha técnica

Publicado el 15 de mayo de 1995
Discográfica: Candlelight Records
 
Componentes:
Mikael Åkerfeldt - Voz, guitarra
Peter Lindgren - Guitarra
Johan De Farfalla - Bajo, coros
Anders Nordin - Batería, percusión, piano

Temas

1. In Mist She Was Standing (14:06)
2. Under the Weeping Moon (9:50)
3. Silhouette (3:05)
4. Forest of October (13:02)
5. The Twilight Is My Robe (10:59)
6. Requiem (1:08)
7. The Apostle in Triumph (13:01)

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Este disco llegó a mis manos a finales de los 90 y me dejó realmente en shock ya que es un trabajo lleno de inspiración, canciones largas y una impresionante mezcla entre death metal de corte melódico con rock acústico muy bien elaborado, tintes progresivos con unas cuidadas guitarras influenciadas por el rock psicodelico de los años 70. El grupo arrancó con Mikael Åkerfeldt (guitarra, voz) y Anders Nordin (batería) que anteriormente habían formado Eruption y se juntaron con Peter Lindgren (guitarra) y Johan De Farfalla (bajo, coros) para dar forma a este formidable disco debut llamado Orchid.

Se trata de un trabajo extenso con canciones que en muchas ocasiones superan los 10 minutos de duración pero que no aburren en ningún momento. Se trata de un death metal exquisito pero no del rápido ya que apenas hay ritmos de tupa tupa y se mueven más bien por derroteros atmosféricos con los medios tiempos como protagonistas. Pasajes etéreos muy evocadores pudiendo sentir el aroma del húmedo musgo. También hay mucho folk encerrado en su música y las ganas por experimentar, jugando casi todo el rato con las armonías de guitarra, uno de los puntos fuertes de casi todos sus trabajos, aunque bueno, hoy en día no me dicen absolutamente nada ya que han perdido totalmente la esencia que tiene este disco.

«In Mist She Was Standing» es una maravilla la mires por donde la mires. Puede que sus más de 14 minutos te puedan echar para atrás pero no te confundas. Es un cuarto de hora impresionante con muchos cambios siendo muy orgánicos y dinámicos que entran como un cuchillo caliente en un taco de mantequilla. Se nota la juventud y que aún les faltaba madurar un poco su sonido y su performance pero Mikael ya demostraba una gran facilidad para los guturales (aunque no fuesen tan profundos como más adelante) y los rasgados.

Los momentos pausados y místicos abundan en este primer corte y diría que son los más destacables. Y es ese contraste entre las partes agresivas y pontentes con las acústicas, rozando la música medieval, que me enamoraron y por eso en la actualidad pues… También me gusta, como siempre digo, que el bajo esté presente y que tenga su protagonismo en algunas partes sirviendo de apoyo a la batería y marcando el ritmo cuando las guitarras se van por sus pajas mastileras, que lo hacen bastantes veces. La batería tiene un buen sonido con la justa reverb y aunque no haga nada espectacular que destaque es muy correcta y es la que debe ser.

La siguiente «Under the Wipping Moon» es otra obra de arte, una pieza melancólica, llena de sentimiento. Ya desde su inicio acústico que me los imagino sentados cómodamente en el sofá con las guitarras sobre sus regazos para luego explotar en una sinfonía de death metal progresivo con unas melodías que inevitablemente se te meten entre oreja y oreja y no puedes más que sonreír. Aunque bien, no dura mucho (como casi ninguna parte) y ya nos meten en un psicodélico mundo, en un viaje (cada canción lo es) repetitivo pero muy sugerente y agradable, con tintes muy a lo Pink Floyd. Pero siempre está la batería para i despejando las dudas y despertarnos del letargo en el que nos meten sin esfuerzo alguno.

Siempre me gusta destacar también la labor de producción y en este caso no podrían haber tenido mejor compañero tras la mesa como es Dan Swanö encargado también de la mezcla mientras que Peter In the Betou de la masterización. Ese sonido tan orgánico y natural en el que todo está en su justa medida y los paneos perfectamente puestos. Como bien he dicho antes tiene ese sonido que nos evoca a los bosques suecos, a un cuento de hadas con duendes y otras criaturas fantásticas.

Para descansar un poco nos ofrecen una pieza de piano muy clásica de poco más de tres minutos interpretada por Andres Nordin que me recuerda mucho a los toques también clásicos de Dimmu Borgir, una canción llena de tensión y dramatismo, oscura y melancólica.

Volviendo al tema de los bosques llegamos a «Forest of October», otra maravilla de más de 13 minutos (no sabían hacerlas más cortas) en la que vuelven a destacar las guitarras combinándose a la perfección entre ellas. En esta pieza la batería se intensifica un poco y nos muestra un doble bombo potente y consistente y aparecen las voces limpias que contrastan mucho con las más duras con esos toques rockeros en una mezcla muy adecuada y sorprendente para la época. Menudo solo más brutal nos encontramos a mitad de canción pero como todo dura un suspiro, pero bueno, se les perdona ya que la siguiente parte es una de mis preferidas con otra vez una melodía de guitarra extraordinaria. Cuando abusan de las acústicas me recuerdan a sus compatriotas In Flames que debutaron un año antes.

Tras una parte muy progresiva en la que destaca la base rítmica nos acercamos al final con esta vez una buen melodía vocal que se combina con el resto de instrumentos en un final acústico, calmado y precioso con un ritmo como si de una marcha militar se tratase que nos lleva directamente a «The Twilight Is My Robe», una canción con un inicio mucho más heavy y folclórico. No tardan mucho en oscurecerse para luego volverse místicos e ir evolucionando cada pasaje hacía algo más intenso con elementos repetitivos pero que se vuelven a desvanecer tal como aparecen, vaya genios con poco más de 20 años de edad. Delicados y sutiles pero en una onda muy rockera y progresiva con otra vez cambios constantes.

Otro pequeño interludio con «Requiem» bastante innecesario y llegamos a la última canción con «The Apostle in Triumph» (igual de larga que el resto) y que sigue los mismos patrones que hemos visto hasta ahora. Guitarras acústicas, ese rollo folk con percusión diferente y todos como en una fiesta de cumbayas, no sé, esa intro siempre me dejó una sensación rara, es como querer alargar más algo que ya de por sí tiene una extensión más que considerable, qué extraños son estos suecos.

Tampoco voy a ahondar mucho más en el contenido de este último corte ya que es más de lo mismo, sin querer desmerecer para nada su calidad que es sublime. En resumen se trata de un gran debut, un grupo diferente haciendo una particular música y así durante toda su carrera contando con varios cambios en su formación y que se supo mantener a flote con discos como Still Life, Blackwater Park, Ghost Reveries, etc. saliendo del circuito underground para posicionarse como un grupo bastante comercial en la actualidad.

Robert Garcia
Sobre Robert Garcia 420 Artículos
Death, thrash, djent, dark, progresivo, doom, black, experimental, jazz, clásica, electrónica... La música me mantiene vivo, es una droga que da sentido a este extraño sueño llamado vida. Músico autodidacta, guitarrista, cantante y enfermo de escuchar y escuchar música sin parar.