Nicolas Cage Fighter – The Bones That Grew From Pain

Nuestra Nota


8.25 / 10

Ficha técnica

Publicado el 22 de julio de 2022
Discográfica: Metal Blade Records / Blacklight Media Records
 
Componentes:
Nicholas Moriarty - Voz
Justin Ellis - Guitarra
Tom Bardwell - Bajo
Matt Davenport - Batería

Temas

1. Grey Eye (3:33)
2. Shrine of Wire (3:08)
3. Coughing Nails (3:01)
4. Static Abyss (3:47)
5. The Bones That Grew From Pain (4:19)
6. Weeping Sores (3:59)
7. Compound and Fracture (2:02)
8. Foundation (3:56)
9. Heretic’s Vow (4:57)
10. A Great Ruinous Deed (4:16)

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Los australianos Nicolas Cage Fighter combinan hardcore crudo y despiadado con influencias del metal y el death metal de finales de los 90. Recientemente dejaron claras sus intenciones con el EP autoproducido Cast You Out de 2021, demostrando de lo que eran capaces, y el pasado mes de julio (sí, vamos tarde…) regresaban con el que de momento es su primer larga duración, The Bones That Grew From Pain, ahora ya auspiciados por Metal Blade Records y Blacklight Media Records.

Como si de una explosión de fuego y ferocidad se tratara, Nicolas Cage Fighter se dieron a conocer gracias a su bestial combinación de hardcore y death metal a través de dos adelantos, «Grey Eye» y «Shrine of Wire», primer y segundo temas de este plástico respectivamente. Violencia sónica a la orden del día; este cuarteto no se anda con rodeos. Ritmos fuertes, voces salvajes, riffs mordaces y mucho más. The Bones That Grew from Pain es sangrientamente infeccioso.

Y mientras la sangre ya está bombeando a base de bien tras los dos primeros cortes, nos topamos con «Coughing Nails», con la que un@ corre el serio riesgo de sufrir palpitaciones, y «Static Abyss», de la que emana ese tipo de pesadez rompecuellos que tanto nos atrae a los fans de este estilo. Solo con cuatro pistas, Nicolas Cage Fighter ya se han encargado de lanzarnos a la cara uno de los lanzamientos más viciosos de este 2022 que está por acabar.

Sin embargo, todavía quedan seis temas que no hacen más que mantener el listón ahí arriba. La canción principal, «The Bones That Grew From Pain», comienza de una manera despreciablemente lenta pero, como era de esperar, acaba por desembocar en el más puro de los caos. El tema homónimo es quizá lo más infeccioso de este trabajo, y tiene madera de pogo; será doloroso, sí, pero muy satisfactorio. Luego está «Weeping Sores», una pista de una brutalidad descarada. «Compound and Fracture», la número siete, desprende una ira incondicional y hace subir las revoluciones, mientras que con «Foundation» bajan un poco, pero no la crueldad, pues es lo más cercano al deathcore que hay en este álbum. Con la penúltima pista, «Heretic’s Vow», la banda llega a unos niveles de ruido aún más duros si cabe.

Y así llegamos al final de este casi EP de poco más de 36 minutos de duración, y no puedo dejar de preguntarse si todo este salvajismo, consistente y constante, puede llegar a adormecer la mente. La respuesta es que sí, quizá un poco, pero Nicolas Cage Fighter son tan buenos creando un estilo sorprendentemente adictivo que realmente eso no importa. Incluso el final de «A Great Ruinous Deed», tema que pone el punto y final y que es tan feroz como todo lo escuchado hasta ahora -y algo más-, te golpea todavía con (más) fuerza.

Los de Ballarat nos traen un trabajo que solo una banda con clase puede lanzar. The Bones That Grew From Pain es pura brutalidad desde el momento en que comienza hasta el final, sin interrupciones en el camino, y aún así es escuchable, adictivo y 100% disfrutable.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 402 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.