Moonspell – Hermitage

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 26 de febrero de 2021
Discográfica: Napalm Records
 
Componentes:
Pedro Paixão - Teclados
Fernando Ribeiro - Voz
Ricardo Amorim - Guitarra
Aires Pereira - Bajo
Hugo Ribeiro - Bateria

Temas

1. The Greater Good (5:04)
2. Common Prayers (4:08)
3. All or Nothing (7:22)
4. Hermitage (4:43)
5. Entitlement (6:16)
6. Solitarian (4:07)
7. The Hermit Saints (4:22)
8. Apophthegmata (5:41)
9. Without Rule (7:42)
10. City Quitter (Outro) (2:59)

Multimedia




Escucha y compra

Este disco en Amazon: Moonspell – Hermitage
Todos los discos de Moonspell en Amazon


Desde aquel ya lejano Wolfheart (1995), que me sirvió para conocer a la banda, no ha sido ningún secreto ni ninguna sorpresa afirmar que Moonspell nunca han usado una fórmula muy estandarizada para crear su música, por mucha fuerza que tengan sus oscuras señas de identidad a la hora de dibujar sus creaciones. Esa búsqueda constante del no estancamiento ha hecho que en este viaje de 30 años en tren muchos fans se hayan bajado en algunas paradas para no volver a subir, paliando este déficit con otros nuevos que han ido subiendo para quedarse. Yo reconozco que llegué a bajarme por aburrimiento después de The Antidote (2003), buscando muy enfadado una hoja de reclamación, para volver a subirme de nuevo hace un par de años con el rabo entre las piernas.

Cuando los portugueses comenzaron a colgar a finales del año pasado poco a poco los diferentes adelantos de su nuevo disco, el decimotercero en tres décadas de carrera, supe que esta nueva obra me la tendría que tomar con calma, sin corre-carreras y sin dejarme llevar por atropelladas primeras impresiones. Estaba claro que Hermitage iba a volver a ser una nueva vuelta de tuerca de Fernando Ribeiro y los suyos.

Según Ribeiro: «Sabemos que estamos entrando en los últimos años de nuestra carrera como músicos: el invierno de nuestra vida”

Si miramos la portada del disco mientras entramos de lleno en los primeros compases de “The Greater Good”, primer adelanto y apertura del nuevo disco, uno le da más sentido a la pesimista afirmación del vocalista lusitano. Moonspell buscan alejarse de algo que puede llegar a dañarles; el corazón les pide a gritos un nuevo camino: “How about we go in search of newland / Where there’s no purpose or aim / How about we go and find a new road”, así que permitidme que comience la reseña del disco poniendo el foco en un tema en concreto, “All or Nothing”, que fue el que más me llamó la atención de aquellos primeros adelantos. Pieza larga de unos 7 minutos donde nos topamos con unos Moonspell más íntimos, pausados, y tranquilos. Suena a despedida, a la visión de una señal que les comunica que ya es hora de partir. De inspiración blues, “All or Nothing”, rebosa paz gracias a unos parajes instrumentales muy ambientales, muy melancólicos y con cierto aire de oscuridad. Pedro Paixâo y Ricardo Amorim son los protagonistas absolutos de ese lienzo, en cambio, por ponerle un pequeño pero, a la voz de Fernando Riberio le echo en falta algo más de dramatismo y teatralidad en ciertos momentos, demasiado melódica, y eso es lo que quizás me chirría levemente en un corte tan instrumentalmente perfecto.

Otro de los temas que me llamaron la atención de sus adelantos fue “Common Prayers”, que actúa de single perfecto como ya lo fueron aquellos “Opium”, “2econd Skin”, “Nocturna” o “Luna”. En este tipo de temas es donde Moonspell demuestran que siguen siendo uno de los abanderados más sólidos del gothic/dark metal. Pocas bandas que abrazaron estos sonidos en los 90 han llegado a la actualidad en tan buena forma. “Common Prayers” nace del descubrimiento en unas excavaciones de huesos de cientos de ocultos niños que habían sido fruto de embarazos masivos de monjas portuguesas del siglo XVIII. Posee todos los ingredientes para hacerlo grande en sus directos: contundentes riffs, épicos teclados, estribillo pegadizo… y un Fernando que, ahora sí, sabe jugar con el dramatismo de su voz. “You are a common prayer / Living life afraid / You have the heart of a saint /And an angel’s fase / Say the common prayers”. Quizás no sea uno de los mejores temas que han escrito, pero si uno de los más efectivos.

Moonspell han contado por primera vez para la grabación y masterización del disco con los servicios del productor colombiano Jaime Gómez Arellano, nombre ya importante de los últimos años (Sólstafir, Ghost, Obsidian Kingdom, Foscor, Paradise Lost…), que ha dotado a la banda de un sonido más cristalino, más limpio y elegante, pero quizás con menos fuerza y contundencia que en otros trabajos que tuvieron en la mesa a Sorychta o Madsen, y no, no lo digo como algo que pueda parecer negativo, al contrario, ya que ha sabido impregnar a este Hermitage de una atmósfera muy profunda y sugerente, algo que por lo visto buscaba la banda.

Siguiendo la senda de “Common Prayers” tenemos momentos más contundentes y directos como pueden ser “Hermitage” o “The Hermit Saints”, un tema que me ha ido ganando mucho con las escuchas, guitarrero y épico a partes iguales, potente y armónico, buenos coros y voces, y con un trabajo sublime de su nuevo batería Hugo Ribeiro, que a pesar del apellido no guarda ningún parentesco con Fernando, y que en todo el disco supera con creces la muy difícil misión de hacer olvidar a Mike Gaspar.

Especialmente creo que hay cuatro temas en concreto que por la naturaleza de su composición se han beneficiado notablemente del sonido impregnado por Arellano: Uno es el ya comentado “All or Nothing”, y los otros 3 serían “Entitlment”, “Apophtegmata” y “Without Rule”. El primero de ellos es un tema lento, de delicadas melodías, con un estribillo en el cual Moonspell, como en muchas otras ocasiones, no esconden sus claras influencias de bandas como The Sisters of Mercy, Fields of the Nephilim, o The Mission. Ojo al solo final de Amorin.

“Apophtegmata” juguetea de forma muy sutil con la electrónica más suave como ya lo hicieron años atrás. Buenos guitarrazos nuevamente de Amorim y eficaz base rítmica para proponerle a la versátil voz de Riberio que se mueva tanto en lo gutural como en lo barítono, y ya de paso, muestre algunos ramalazos a lo Dave Gaham. “Without Rule”, la pieza más extensa del disco, es densa y oscura, algo intrincada, y como su título indica no sigue ninguna regla aparente. La programación de Paixâo juega un papel muy importante, y me atrevería a decir que es uno de los temas más prog que he escuchado de Moonspell.

Con el lanzamiento de Hermitage ha sido inevitable que no me vengan ecos de Sin/Pecado (1998), ya no tanto por la sonoridad que pueden compartir ambos, que la pueden tener, o no, sino más bien por como ha sido preconcebido, en el momento que ha sido editado, y lo que puede significar para Moonspell este disco a corto plazo. Como a muchos de los que disfrutábamos de las primeras grabaciones de los portugueses, incluido aquel primitivo Under The Moonspell (1994), el disco del pecado nos pilló un poco desubicados a muchos de nosotros en aquellos momentos, y aunque desde un principio no me desagradó en absoluto, no fue hasta pasados unos años después cuando le pude poner el estatus de discazo. He decir también que ha envejecido mucho mejor que mi gran disco preferido de los lobos, algo que posiblemente le pueda pasar a este Hermitage frente a otros dentro de un par de décadas.

Hermitage es un disco engañoso, puede parecer de fácil escucha a simple vista pero para nada es así. Estamos ante un disco muy íntimo y solemne, compuesto con mucho esmero; sigue teniendo esa oscuridad y melancolía tan típica de Moonspell, pero mientras uno más lo escucha más matices le va extrayendo.

Avatar
Sobre Jaime Arjona 5 Artículos
Pota Blava y fanzinero de los 90. La música siempre ha sido una de mis grandes pasiones, y aunque el Metal es mi principal referencia, no he parado de moverme por diferentes estilos sin encerrarme a nada. Con los años el escribir también se convirtió en otra pasión, así que si junto las dos me sale la receta perfecta para mi droga personal. Estoy aquí para aportar humildemente algo de mi locura musical, y si además me lo puedo pasar bien…pues de puta madre.