McAuley Schenker Group – M.S.G.: 30 años de cuando Schenker quiso crear sus propios Scorpions

Ficha técnica

Publicado el 15 de julio de 1992
Discográfica: EMI Records / Impact Records
 
Componentes:
Robin McAuley - Voz
Michael Schenker - Guitarra, coros
Jeff Pilson - Bajo
James Kottak - Batería
Jesse Harms - Teclados

Temas

1. Eve (4:52)
2. Paradise (4:07)
3. When I'm Gone (4:48)
4. This Broken Heart (4:55)
5. We Believe in Love (5:11)
6. Crazy (4:54)
7. Invincible (3:44)
8. What Happens to Me (5:02)
9. Lonely Nights (4:30)
10. This Night Is Gonna Last Forever (4:51)
11. Never Ending Nightmare (6:27)

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Cuando se suele hablar de la errática carrera de Michael Schenker suele verse la etapa junto al vocalista irlandés Robin McAuley como algo dañino, menor y bajo. No puedo estar más en desacuerdo con esa corriente opinión. Los tres trabajos del McAuley Schenker Group me parecen obras imprescindibles del hard rock melódico de los 90, y esta tercera entrega en concreto, quizá la más inspirada de todas.

Realmente, lo que ya hizo más pupa a sus fans fue que la “M” de Michael se le atribuyera a McAuley, el vocalista de Grand Prix y que quedase su apellido delante del de Schenker. Para la gran mayoría ese señor era un desconocido, y de repente pasaba por delante del genio rubio. ¿Cómo era eso posible? Pues básicamente a que Michael le puso muchísimo empeño en hacer algo diferente que le llevase a un nivel superior.

No se rodeó de mancos precisamente Schenker a la hora de hacer esta obra que llevaba por título un explícito M.S.G, como auto-reivindicándose: Jeff Pilson de Dokken al bajo y James Kottak a la batería de Kingdom Come. Paradójicamente este batería terminaría en Scorpions

La historia de Michael Schenker es una historia de amor y odio contra y con su hermano Rudolph. Michael siempre fue el gran guitarrista, el pequeño de los hermanos, pero la gloria se la quedó el mayor junto a los Scorps. Esa envidia latente le llevó a buscar unos sonidos más próximos a los de Hannover y con McAuley un poco está intentando jugar a crear sus propios Scorpions. No salió bien, pero bendito intento, hay canciones rutilantes.

El disco

Ya en “Eve” tienes una entrada golosa, una canción impecable de puro hard rock y guitarra desbocada. Inmejorable inicio demostrando que hay ángel compositivo. “Paradise” es otra joya absoluta de impecable factura. Trabajaron Michael y Robin codo con codo llegando a hacer magia y logrando una alquimia compositiva pocas veces igualada. El puente-estribillo vuelve a ser de calidad superior e incluso meten un interludio muy Queen.

Y hablando de magia está una de las composiciones más brillantes de esa era: “When I’m Gone”, con el piano de Jesse Harms y esa guitarra de Michael creando atmósferas. Sorprende el “Crazy” pues suena muy angelina y sleazy para lo que es este proyecto. Divertida, entonada y quedando de homenaje a la escena de hair metal que en esos momentos empezaba a agonizar de verdad. Afortunadamente para Schenker él estaba por encima de modas y su guitarra lo demuestra, dejando en aprendices a todos los guitarristas de sleazy.

La constatación de que este proyecto era una especie de Scorpions wannabe está en piezas de la talla de “This Broken Heart”. Puedes imaginártela cantada por Klaus Meine y te sale algo cercano a los himnos de estadio de los escorpiones. Más puramente Schenker es “We Believe in Love” en la que pasamos de un buen estribillo melódico y almibarado a romper el tema con la guitarra y darle salida con velocidad, guitarra y un gran reverb en la batería de Kottak.

“Invencible” también tiene una onda vacilona y americana, con el potentísimo bajo de Pilson y un gran McAuley. Lo que se les da especialmente bien son los medios tiempos combinando acústica con eléctrica de fondo jugando, y ese es justo el caso de “What Happens to Me”, otra de las más inspiradas.

“Lonely Nights” va cargada de coros y funciona bastante bien, y lo mismo podemos decir de “This Night Is Gonna Last Forever”, otra de las que mantiene la fórmula del grupo: Medios tiempos evocadores, acústicas de base y guitarras eléctricas juguetonas. Y sí, con un McAuley espectacular en todo momento.

La gran canción del disco, y posiblemente de todo este proyecto es “Never Ending Nightmare”, una pieza que incomprensiblemente Michael olvida siempre en directo. Hay la versión en directo que es incluso superior, pero esta de estudio es sencillamente magistral. No quiero extenderme mucho en este tema pues da para un reportaje para ella sola, pero digamos que era tan especial que fue este tema el que le hizo avanzar, aunque quizá no para bien…

Veredicto

M.S.G. era el tercer disco de estudio con McAuley, y a pesar de que todos y cada uno de ellos eran grandes obras, la escena nunca llegó a entender que se pasase al hard rock-AOR. También el hecho de ir picoteando y participar al mismo tiempo con UFO o apuntarse a la Contraband, hizo que Michael se dispersara en exceso y no centrarse los esfuerzos en un proyecto que, incomprensiblemente, nunca se ha valorado suficientemente.

Schenker le saca a la acústica auténtica magia y eso le lleva posteriormente a explorar el mundo acústico realizando un unplugged memorable con McAuley y Spencer Sercombe. Pero las sustancias, los excesos y la acústica de “Nightmare” le llevan también a los discos Thank You y a una de las etapas más oscuras en las que realmente tocó fondo. Se dice que en Canet de Mar te vendía los discos él mismo en estados etílicos alterados… Él me negó en una entrevista que hubiera estado nunca en Canet.

Jordi Tàrrega
Sobre Jordi Tàrrega 940 Artículos
Coleccionista de discos, películas y libros. Abierto de mente hacia la música y todas sus formas, pero con especial predilección por todas las ramas del rock. Disfruto también con el mero hecho de escribir.