Las 5+5 mejores canciones de Anthrax según… Science of Noise

Qué mejor forma de celebrar los 40 años de los legendarios Anthrax que con un artículo colaborativo especial en el que 10 de nuestros redactores habituales nos comentan hitos sobre sus canciones preferidas de los norteamericanos. Quizá se hayan quedado en el tintero alguno de sus temas más míticos, su colaboración con Public Enemy, o bien piezas que popularizaron a pesar de no ser composiciones suyas.

¡Vamos al detalle!

 

«Madhouse» por Dídac Olivé

Álbum: Spreading the Disease (1985)
Autores: Joey Belladona, Scott Ian, Dan Spitz, Frak Bello y Charlie Benante

Los que me conocen o han podido leer alguno de mis aberrantes artículos, saben que no he sido nunca fan del thrash ochentero, ni tampoco de los Big 4. Mis oídos, una vez descubiertos los clásicos más heavys con los que casi todo el mundo empieza, se pusieron más en grupos como Pantera, Sepultura o In Flames, cosas más actuales en aquellos momentos. El thrash, no negaré que me gusta más ahora que cuando tenía 16 años; en esa época lo encontraba, no sé, tosco, y principalmente me iban los grupos con voces más contundentes.

Dicho esto, no quiere decir que escuchando según qué temas de Metallica o Slayer, se me salten las lagrimillas, pero más por los recuerdos de “x” fiesta o por el simple motivo de haberlos escuchado muchas veces, por amigos míos, evidentemente. Anthrax, posiblemente fue el grupo que tenía más olvidado en su momento. Pero yo, como ex coleccionista de discos, también me compraba cosas que en su momento no pegaban conmigo, pero sí por la nostalgia de haberlos escuchado por terceros y por ser grupos míticos, huelga decirlo, pues también me los pillaba.

Así que un día me compré un doble CD de Anthrax, con el lujoso contenido del Spreading the Disease (1985) y el Among the Living (1987). Discos que disfruté mucho, descubriéndolos de verdad bastante tarde. Y entre todos los temas. pues hay uno que siempre me ha gustado, «Madhouse». No sé, tanto el inicio comentando que es la hora de la medicación, el grito de loco y el ritmo trepidante de la canción me ponen siempre, tanto el riff principal como los estribillos. ¡Y qué decir que, cuando más enganchado estaba al Guitar Hero, van, y en la segunda edición, una de los temas era este! Con la de vicios, solo o acompañado en el local, con nuestras respectivas birras y cosas varias, esta saga de juegos fue un boom espectacular y solo le faltaba que nos pusieran este grandísimo tema, al menos para mí. 

Tengo que decir que la única vez que he visto a Anthrax, fue en el Sant Jordi Club, en la mega gira de despedida de Slayer junto con Obituary y Lamb of God. Y se marcaron un bolazo ES-PEC-TA-CU-LAR.


«Medusa» por Albert Vila

Álbum: Spreading the Disease (1985)
Autores: Joey Belladona, Scott Ian, Dan Spitz, Frak Bello, Charlie Benante y John Zazula

Hace tiempo que pienso que fui muy afortunado por haber crecido musicalmente a mediados de los noventa. Durante esos años intensos y convulsos en el panorama rockero, muchas de las bandas clásicas que habían definido lo que era el metal a lo largo de la década anterior vivieron procesos de profunda transformación (cuando no directamente de crisis), alienando y desconcertando por el camino a muchos de esos fans originales que las habían ayudado a crecer. Quizás si me hubiera metido en el cotarro unos pocos años antes y hubiera rascado en directo parte de esa gran gloria ochentera, yo mismo hubiera renegado vehementemente de Blaze Bayley, de Tim Ripper Owens, de John Bush, de Paul Bostaph o de los aparentemente desleales y traicioneros experimentos de Kreator, Megadeth, Metallica y tantos otros, pero como esa era precisamente la realidad que me tocó vivir en mi incondicional adolescencia, no tuve ningún tipo de problema en absorberlo todo sin prejuicios y con sincera devoción.

Fruto de ello, conocí a Anthrax a raíz del Sound of White Noise, ese primer disco con el ex-Armored Saint John Bush al micrófono que rompía tanto a nivel vocal como instrumental con todo lo que la banda americana había ofrecido en el pasado bajo la batuta escénica de Joey Belladonna. Y personalmente, me pareció todo un discarral. “Only” es un tema muy cercano a la perfección, “Potters Field” o “Room for One More” no le van muy a la zaga, y tanto la voz ligeramente grungera como la propuesta sónica con la que se atrevieron a apostar en ese disco me resultaron absolutamente ideales en esa época. Por supuesto, todos aquellos acostumbrados a los gorgoritos de Joey y al thrash festivo que siempre abanderó la banda se debieron quedar con un palmo de narices ante la sobriedad y la seriedad de esta nueva obra, pero a los hijos de los noventa me consta que lo recibimos la mar de bien.

Eso hizo que, ante esa dicotomía instalada entre la metalada que te hacía escoger entre Bush y Belladonna (qué manía tiene la metalada – y el mundo en general – en hacernos escoger entre cosas….), yo siempre tendía a decantarme por el segundo a pesar de que, lo confieso, no le había prestado tanta atención a la etapa previa de la banda como seguramente se merecía. “Got the Time” tenía su cosa con ese rollo punki frenético, pero aún tardé unos años en apreciar (y también en intentar apreciar) los cinco primeros discos de la banda, tan distintos a los Anthrax de mi propia generación. No fue hasta mis viajes diarios de camino a la universidad en los que me propuse prestar atención de verdad a muchas de esas cintas que tenía grabadas y olvidadas en mis estanterías. Spreading the Disease era una de ellas y, contra todo pronóstico, curiosamente fue “Medusa” la canción que me enganchó de verdad y me animó a abrir finalmente la puerta a esos viejos Anthrax. Digo contra todo pronóstico porque se trata de un tema como muy facilorro y muy poco cañero que no parecía demasiado propio de mi yo de la época, pero por esas magias que tiene la música, me atrapó hasta tener momentos de ponerlo en bucle.

Como casi siempre, desprenderme de mis prejuicios (tanto en lo musical como en cualquier ámbito de la vida) me causó gran cantidad de satisfacciones, y el redescubrimiento de discazos como ese propio Spreading the Disease o, sobre todo, Among the Living ha añadido algunos temas a mis imprescindibles, me ha hecho disfrutar de múltiples conciertos de Anthrax como algunos de los mejores de toda mi vida y, casi lo mejor de todo, me ha hecho bajarme del carro de Bush para ser capaz de apreciar ambas etapas (y también la de Neil Turbin) con igual pasión. Probablemente eso hubiera ocurrido igual una hora u otra con o sin mi atracón de “Medusa”, pero la realidad es que así fue. Anthrax han tenido momentos en los que han sido los más valientes del corral y, hasta cierto punto, me da la sensación que a pesar de que casi todo el mundo les tiene mucho cariño, están ligeramente infravalorados. Ojalá estos cuarenta años de carrera que celebramos ahora sirvan para subsanar un poco eso.


«Indians» por Israel Merc

Álbum: Among the Living (1987)
Autores: Charlie Benante, Joe Belladona, Frank Bello, Dan Spitz y Scott Ian

Charlie Benante nos introduce en este tema con una contundencia en los tambores de lo más bestial, haciendo temblar todo su kit de batería y segundos después Scott Ian y Dan Spitz requintean al unísono dando una desbocada de pura energía acompañándose de Frank Bello en las cuatro cuerdas y unidos forman uno de los riffs más emblemáticos y reconocibles de Anthrax. Y es allí cuando Joey Belladona se les une en las voces. Un combo perfecto para ser interpretada en directo. ¿Quién no ha entrado a un mosh pit al grito de «War dance a media canción?

Siguiendo al señor Ian en los vídeos que han subido a su canal para celebrar su XLº Aniversario, nace la idea de él por saber realmente lo ocurrido durante la conquista en el norte del continente americano, y no solo quedarse con las historias bonitas del Día de Acción de Gracias. También recordemos los orígenes de Belladona, ya que tiene orígenes Iroqués.

La sexta canción de su inmortal Among the Living (1987), «Indians», fue el tema que les abrió las puertas y su vídeo transmitido por la cadena MTV les hizo más populares en la escena. ¿Cómo no recordarlo con esas escenas tan impresionantes de Belladona corriendo por el escenario con un penacho indio o a Dan Spitz ejecutando ese devastador solo de guitarra a medida que la multitud corría desenfrenada a su alrededor mientras era cargado en hombros? Y en directo es más que una pasada, pues toda la gente la espera animada.

Un show de Anthrax no funciona igual sin «Indians». Su interpretación ha sido llevada a otro nivel al mezclarla con temas tan clásicos como «Heaven and Hell» de los Sabbath o «Raining Blood» en memoria del difunto Hanneman. Y para quien escribe estas líneas, «Indians» significó una nueva puerta al mundo del metal a sus escasos trece años. Larga vida a Anthrax y que siga el grito de «DIE FOR THE INDIANS!»


«Caught in a Mosh» por Beto Lagarda

Álbum: Among the Living (1987)
Autores: Joey Belladonna, Scott Ian, Dan Spitz, Frank Bello y Charlie Benante

Siempre he considerado Anthrax una banda de himnos más que de discos. Cada plástico contiene algunas piezas antológicas que individualmente han acabado por forjar el desarrollo del thrash metal. Piezas que forman parte de la memoria colectiva de los fans y de los no tan fans.

Dentro de las variadas etapas por las que los americanos han vagado, es obligado citar como su obra cumbre el disco Among the Living (1987). Un disco que roza la perfección con multitud de himnos. Canciones como la propia «Among the Living», «Indians», «Caught in a Mosh», «I Am the Law», «Efilnikufesin» o incluso «A Skeleton in the Closet» forman parte de la historia del metal.

«Caught in a Mosh» es una canción vibrante como pocas que define a la perfección el sonido de Anthrax. Ese thrash metal macarra lejos de composiciones llenas de tecnicismos como sus colegas de los Big 4 Metallica o Megadeth. También, lejos de esa violencia de corte más death de Slayer. Anthrax siempre han sido diferentes y por eso nunca han acabado por ser tan gigantes como sus compañeros.

Volviendo a la canción, «Caught in a Mosh» contiene riffs asesinos, letras míticas de estribillo veloz, simple y resultón. Batería atronadora y un Belladona desgañitado escupiendo versos sin respirar. Los coros son apoteósicos, sobre todo en su recta final. Coros que le acaban de dar el potencial necesario a una canción libre de críticas.

Feliz aniversario, chicos. ¡Qué sigáis animando nuestras vidas al ritmo del mejor thrash metal que salga de vuestros instrumentos!


«Efilnikufesin (N.F.L.)» por Aleix Besolí

Álbum: Among the Living (1987)
Autores: Joey Belladonna, Scott Ian, Dan Spitz, Frank Bello y Charlie Benante

Anthrax tienen muchos temas memorables, pero me he decantado por una joyita que normalmente no está entre las más conocidas. Especialmente, Among the Living (1987), su trabajo más famoso, está lleno de himnos. La cuarta pista tiene un nombre peculiar: «Efilnikufesin (N.F.L.)» o leído al revés «NiseFukinLife». La canción habla del actor, cómico y músico John Belushi, que a pesar de su gran éxito, cayó en las trampas de la fama y acabó muriendo de sobredosis en 1982, con solo 33 años.

“You lived a life of excess
Goddamn shame it’s such a waste
Just one too many cookies
From the batch no one should taste.

Yet his memory stills stays with us
‘Cause watching him was fun
Too bad things weren’t different
Who knows what he’d have done.”

Musicalmente, también es una canción muy interesante. Tiene una serie de riffs muy peculiares, un estribillo pegadizo a la vez que intenso, y un solo muy friki de Dan Spitz. Funciona de forma increíble en directo por la cantidad de coros y la línea de voz melódica de Joey Belladona, por lo que se puede escuchar en sus directos con bastante frecuencia.

Es muy divertida de tocar y de hecho la versionamos durante un tiempo con la banda, lo que supuso un reto para mi garganta.

“Wasting your life
No future bright
Dancing on your grave
Living like a slave.”


«Intro to Reality / Belly of the Beast» por Jaime Arjona

Álbum: Persistence of Time (1990)
Autores: Joey Belladona, Scott Ian, Dan Spitz, Frak Bello y Charlie Benante

Desde siempre, «Intro to Reality» y «Belly of the Beast» han funcionado en mi cabeza como un único tema, propósito que seguramente era el deseado por la banda, ya que es imposible pensar en uno sin el otro. Persistence of Time (1990) fue el primer disco de Anthrax que escuché y uno de los primeros cassettes que recuerdo haber tenido. Ese cassette grabada cayó en mis manos en el verano del 91, un verano muy importante a nivel personal (apertura de puerta a esa etapa llamada adolescencia) y a nivel musical.

A mis 13 años tuve la suerte de juntarme en el barrio con unos chicos algo mayores que yo que les gustaba el heavy metal, y entre partidos de fútbol en el Ventura i Gasol y largas tardes de charla en el parque de la Plaça Pirineus, me fueron nutriendo de grabaciones: el Arise (1991) de Sepultura, el Cowboys From Hell (1990) de Pantera, el The Real Thing (1989) de Faith No More… y como no, el Black Album (1991) de Metallica, que era actualidad total. A mí, que ya llevaba un tiempo interesado por esos sonidos, esas nuevas amistades me supieron a gloria. Uno de esos cassettes grabadas fue Persistence of Time (1990) de Anthrax en una cinta sin títulos, de ahí que hasta pasados unos años no supiese que «Intro to Reality / Belly of the Beast» realmente eran dos temas y no uno.  Si Anthrax han sido una de las bandas que más he respetado (simpáticos y profesionales como la copa de un pino, nunca un escándalo ni una voz más alta que la otra), este combo de temas han sido de mis preferidos de todos los tiempos.

La instrumental «Into to Reality» funciona como ecuador del disco, como interludio, y es más melódica de lo habitual. Un corto dialogo extraído de la serie The Twilight Zone (para nosotros La dimensió desconeguda) da paso al bajo de Frank Bello y poco a poco van entrando al unísono todos los instrumentos para poner la alfombra roja al riff de Scott Ian que abre «Belly of the Beast». Este tema me parece la fusión perfecta de lo que significa el sonido de Anthrax: velocidad, melodía, potencia, buenos estribillos… Belladonna está genial en las voces, al igual que el resto de la banda en sus funciones, con ese solo de Dan Spitz que da paso a la parte más rápida del tema y donde brillan los dedos de Frank Bello. Dos temazos que funcionan como uno.  

La escucha de «Intro to Reality / Belly of the Beast» me transporta a aquellos felicianos tiempos de veranos interminables, de estar tirado en la calle durante horas y horas con muy pocas preocupaciones y de ir todo el santo día en coloridas bermudas largas al más puro estilo Anthrax en el VHS Oidivnikufesin N.F.V. (1988) que también me pasaron por aquél entonces.  Placer para mi mente y mis oídos.


«Only» por Jordi Tàrrega

Álbum: Sound of White Noise (1993)
Autores: Charlie Benante, Frank Bello, John Bush y Scott Ian

Servidor es uno de esos fans sacrílegos de Anthrax… De esos que tampoco les veneran en demasía, y por varias razones, pero de verdad que mi problema con ellos es quizá Joey Belladonna. Por mucho que tenga sus discos y que vaya a sus conciertos siempre que vienen, hay algo que para mí les posiciona un peldaño por debajo de la mayoría de formaciones de thrash metal de renombre. Pero yo soy de los fans de John Bush, y especialmente del Sound of White Noise (1993). De Belladona obviamente me encantan todos los clásicos y especialmente cuando el grupo se mete en el crossover siendo los primeros en unir dos mundos con “Bring the Noise”. 

Pero si hay que escoger un tema entre toda su nutrida y vasta discografía para mí no hay otra que «Only», de la que James Hetfield de Metallica ya dijo en su día que le parecía una canción perfecta. Menudo discazo es Sound of White Noise y qué capacidad de evolución y de poder superar algo tan traumático para toda banda como es el cambio de su vocalista original. El Sound of White Noise es una de esas demostraciones en las que de la crisis haces una virtud, como fue cuando Dio entró en Black Sabbath y superas todas las expectativas. 

«Only» es una conexión absoluta con los 90, de la mano de un productor como Dave Jarden, una adaptación a la actualidad de aquel entonces con toda la clase y manteniendo íntegro el sonido del grupo. Base rítmica, los juegos de guitarras y la voz de Bush encandilan y se ponen al día con un sonido perfectamente noventero. Recordemos que son tiempos en los que el grunge y Pantera cortaban el bacalao y que las bandas de los 80 quedaban desfasadas de la noche al día perdiendo muchas a su vocalista de toda la vida. 

Los Anthrax actuales me siguen encantando en directo por mucho que obvien toda la etapa John Bush y que un puntal como Rob Caggiano les abandonase para entrar en las filas de Volbeat. Puede pareceros algo anecdótico… pero no lo es. El guitarrista y productor vio una banda pujante y consideró a los Anthrax en cuarto menguante… Mis otras opciones de canción eran «Got the Time» y «Antisocial», pero no dejan de ser versiones. Añadiré también que amo especialmente «Indians».


«In a Zone» por Marc Alfaro

Álbum: Stomp 442 (1995)
Autores: Charlie Benante, John Bush y Scott Ian

Para ser honesto, no le presté mucha atención a Stomp 442(1995) cuando salió. Aunque me gustaban canciones de los llamados Bushthrax, no acababa de apreciar del todo el giro musical que un gran número de bandas tomaron en los 90. Derivé hacia estilos más extremos por defecto, pero finalmente, una vez superada mi tozudería trve y constatada la gran calidad de Bush como cantante, las puertas a estos «nuevos» Anthrax se abrieron para mí.

«In a Zone» es una de las canciones «escondidas» justo en medio de Stomp 442 que realmente levantan la temperatura del álbum un buen puñado de grados. 

De nuevo, tiene todo lo que se puede pedir de unos Anthrax de 1995, empezando con una intro aplastante, casi de elefantes marchando, baterías rozando el tribalismo, para agarrar carrerilla con un groove a medio tiempo que arrastra a todo oyente vivo y también a algún zombie con los tímpanos intactos que pasaba por allí. La voz del «siempre injustamente escrutinado» John Bush proporciona la cantidad exacta de agresividad para que la canción arrolle con todo. Además Paul Crook, el «quinto miembro» del cuarteto, contribuye con nota a la guitarra solista.

Y como no, después del solo del mencionado Crook, nos deleitan de nuevo con el riff machacón que se lo lleva todo por delante a velocidad de apisonadora lenta, como haría la bola de metal de la portada del disco en una calle casi plana, acabando con una vorágine de medio tiempo enloquecido en la que nos vemos arrastrados a la zona que nos describe Bush en las letras. 

“This is how I live.”


«Bare» por Ray Molinari

Álbum: Stomp 442 (1995)
Autores: Charlie Benante, John Bush y Scott Ian

La primera referencia que tengo de los Anthrax es su Live – The Island Years de 1994, que recuperaba en directo sus grandes temas de la época Belladona (recuerdo haber visto a los desaparecidos Speereth haciendo al versión del «Antisocial» de Trust) y salió posterior a la entrada de Bush y la edición del Sound of White Noise de 1993. Por lo tanto cuando decidí escuchar lo que hacían Anthrax en aquella época, me encontré Stomp 442 y unos cambios en la formación y en el estilo que se acercaban más a lo que me gustaba que quizás los Anthrax clásicos. Mis discos favoritos de la banda son los que canta Bush, y tener que escoger una canción sola era muy difícil, porque en sus cuatro álbumes, los dos ya mencionados más Volume 8 – The Threat Is Real de 1998 y mi favorito, el We’ve Come for You All del 2003, la banda fabrico joyas que compiten cara a cara con las joyas de la discografía con Belladona

Una de las cosas que más destacó en esa etapa, fue su idea de evolución musical adaptando el sonido del grupo a los tiempos que vivían, y lo hicieron con muy buena nota. Otras bandas no sabiendo jugar bien sus cartas, como los Mötley Crüe con el disco de Corabi, que es para mi uno de sus mejores discos, pero no tuvieron valor de seguir por ese camino, cosa que sí hizo Anthrax y apostó firmemente por Bush y los nuevos sonidos. 

Por ese motivo, elijo «Bare», la canción que cierra Stomp 442, un disco que abre con la dupla «Random Acts of Senseless Violence» y «Fueled» (con Dimebag Darrell), y que cierra con esta canción acústica que poco a poca va creciendo, con esa guitarra de fondo que cruza por debajo de la voz de Bush y la percusión de Charlie Benante, una primera toma de contacto de la banda con esos sonidos, demostrando que tenían el  tiempo controlado. Supongo que es la canción menos Anthrax de los fans metalheads, pero para los que no veníamos del thrash ni del metal, y que éramos fans del grupo, nos pareció una apuesta ganadora para abrir nuevos caminos. Y “Bare” tiene su parte final casi grunge, cosa que en 1995 tenía mucho sentido.

Para mí, estos Anthrax de la época Bush, son los que más he disfrutado, tanto en disco como en directo, incluso pudiendo estar una buen rato con ellos en su visita a Razzmatazz 2 en la gira del 2003, con una inexplicable conversación con Scott sobre tatuajes sentados en las escaleras de la sala 1 apartados de la gente. Anthrax han dado 40 años de grandes discos y directos acojonantes, y no puedo hacer nada más que felicitarles y darles las gracias por todo ello.


«Inside Out» por Joan Calderon

Álbum: Volume 8: The Threat is Real (1998)
Autores: Charlie Benante, Frank Bello, John Bush y Scott Ian

Volume 8: The Threat Is Real (1998) salió en un momento difícil de la banda. Cambiaban a un sello mucho más pequeño después del fracaso comercial del (e injustamente tratado) Stomp 442 (1995). La verdad es que para los fans más veteranos de la banda, el cambio de frontman no acababa de cuajar y agradar a todos. John Bush siempre bajo vigilancia. Joey Belladonna contaba aún con el apoyo de una base de fans sólida. 

Así mismo el cambio de vocalista también fue acompañada de un cambio de sonoridad, cercana a lo más en boga en esos momentos. La crisis de los veteranos colosos del metal era un hecho y buscaban resituarse en un contexto en el que el nu metal o el grunge estaban más de moda y vendían más copias. Anthrax no escapó de esa crisis y en 1998 fue muy difícil hacerse con una copia del octavo trabajo de los locos de New York.

Siempre me ha gustado más la etapa John Bush que la de Joey Belladonna, así que seguramente seré tildado de vendido. La voz de Bush me gusta más y los discos que grabó con Scott Ian y compañía me parecieron más interesantes y con más profundidad que en la era anterior. 

«Inside Out» todo lo que define la era Bush, melódico, agresivo, mestizo… Una guitarra acústica da inicio al tema que vomita un riff de guitarra aguerrido, casi abrasivo, que juega con un tempo simple para que Bush susurre inicialmente sobre una base de batería juguetona y un punteo tenue de guitarra, para volver al riffaco  inicial con berridos histéricos para desembocar en el puente y coro. Influencia muy nu metalera a la par que conserva la esencia Anthrax. El solo de inspiración slayeriana merece una mención aparte. En resumen, un temarral como pocos. 

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