Las 5 mejores sustituciones de… Xavi Prat

Indiscutiblemente la voz es una de las grandes señas de identidad de un grupo y, más allá de capacidades compositivas, de lo más difícil de sustituir. La voz es lo primero que nos llega, lo más directo y lo que hace que el resto de instrumentos pasen a un segundo plano (no nos engañemos, en canciones no instrumentales, incluso la guitarra es rítmica en gran parte de los temas).

Aún así, ha habido cambios de voz/frontman que han elevado el nivel del grupo en cuestión considerablemente. Aquí os dejo 5 de las mejores sustituciones para que le suscribe.

Bruce Dickinson – Iron Maiden

No es por desmerecer a Paul Di’Anno, pero LA VOZ del que quizá sea el grupo metalero más importante es y será Bruce Dickinson. El ex Samson fue el elegido para sustituir a un cantante con ciertos toques punk que, aunque le iba bien a aquél primer sonido de los ingleses, desde luego no era lo que necesitaba.

Su primer disco con los Maiden, The number of the beast, no solo está considerado uno de los mejores de la banda, sino también uno de los mejores del estilo. A partir de ahí, todo es historia. Disco a disco, Dickinson fue consolidándose como uno de los mejores frontman, una de las voces más reconocidas del heavy metal y todo un ejemplo a seguir (su currículum es impresionante, y encima venció un cáncer). Los dos nombres, Iron Maiden y Bruce Dickinson, tenían tal unión, que ni siquiera la voluntad del cantante pudo romperla, teniendo que volver a encabezar a la vieja Doncella tras dos discos con Blaze.

Daniel Heiman – Lost Horizon

Vale, aquí hago algo de trampa, lo admito. Pero es que el cambio es tan brutal que merecía ser mencionado. Con el nombre de Highlander, los suecos tenían como cantante a Joacim Cans. Por suerte, la formación de Hammerfall requirió de sus servicios y los renombrados Lost Horizon llamaron a filas a una de las bestias más tremendas que haya podido escuchar, Daniel Heiman.

Su voz es un portento. Aguda, agresiva, melódica, no sé le va ni un milímetro de donde quiera llegar ni se descarría un poco del camino que Heiman decida seguir. Lástima que el grupo sólo durase dos discos, porque lo que sacaron era tremendamente bueno. De ahí, Daniel formó Heed y yo le perdí la pista. Recuperarlo para el heavy metal sería lo más grande que se puede hacer hoy en día. Y ya puestos a soñar, lo que podría hacer en Helloween…

 

Matt Barlow – Iced Earth

Un par de discos tenían los de Tampa, pero poco reconocimiento. Tenían cierto nombre en el undergorund, sin duda pero poco más. Pero en 1995 un gigante pelirrojo toma el micrófono y la historia de los americanos cambia por completo.

La voz de Barlow es un chorro tremendo de potencia. Nada que ver con el prototipo de voz aguda que suele acompañar al estilo, sino más bien en con un timbre grave y desprendiendo una melancolía tremenda, la voz de Matt estuvo tan identificada a Iced Earth como los riffs de Schaffer. Por desgracia, la conmoción del 11-S dejó tocado a nuestro protagonista y, aunque hubo una posterior reunión, ya nada volvió a ser lo mismo (aunque Stu Block sí me parece un sustituto adecuado). El metal se pierde a otro de los más grandes.

Michael Kiske – Helloween

Si hay un cantante cuya entrada ha hecho variar el estilo (y el destino) de una banda, ese es Kiske en Helloween. Sí, lo de Hamburgo venían de cosechar buenas críticas con su Walls of Jericho, pero Kai Hansen, a pesar de su carisma y su talento compositivo, no era ningún portento al micrófono. Y por esas cosas de Dio(s), reclutaron a un chavalín de 18 años que cambió su historia.

Poco se puede decir de Kiske o de Helloween que no se haya dicho ya. Uno de los más grandes, de los que más han influenciado a cientos de cantantes, uno de los más imitados pero nunca igualados, la sola presencia del bueno de Michael hace que un disco se venda.

Gracias a él Helloween fueron lo que fueron. Gracias a él el buen rollismo se hizo música, y gracias a él yo descubrí al grupo que más feliz me ha hecho.

Edu Falaschi – Angra

Y dejamos para el final a mi preferido. Angra venían de sacar tres joyas (en estudio) como el Angels cry, el Holy land y el Fireworks, y de repente media banda se fue, entre ellos a uno de sus líderes, voz y santo y seña, André Matos. No pensé que pudieran encontrar a un sustituto digno, pues además de buena voz (quizá demasiado aguda), su carisma e influencia en el grupo era evidente.

Bittencourt y Lureiro anunciaron al cantante de la banda brasileña Symbols como nuevo frontman, y ni corto ni perezoso, me hice con su disco. Las dudas se hicieron aún más intensas, aquello no me pegaba para Angra. Hasta 2001. Con tres quintas partes de la formación nuevas, los brasileños se sacaron de la manga el que para mí es su mejor trabajo, Rebirth, y cualquier duda se disipa. No sólo igualaba a Matos, sino que para mí lo superaba en mucho. A él y casi a cualquier otro cantante que haya escuchado. En directo la cosa mejora aún más. Recuerdo que, tras verlos en Madrid, le pregunté a un colega “¿has escuchado como ha cantado el tema Rebirth?”, y me contestó “No. Lo he sentido”. Definición perfecta. Jamás una interpretación en directo me ha llegado a emocionar de la misma forma.

Y si su trabajo en Rebirth ya fue bueno, qué decir de lo que hizo en Temple of Shadows. Quziá es el mejor trabajo vocal que haya escuchado jamás. Lo tiene todo: agresividad como en Spread your fire, melodía como en Wishing well  y un sentimiento tremendo como en No pain for the dead. El rango de… ¡de todo! que usa en el disco mencionado es, sencillamente, asombroso.

Pero la cosa acaba ahí. Un buen EP, un par de discos de calidad discutible con Angra, un par en solitario bajo el nombre de Almah (estos sí son recomendables) y adiós muy buenas.

Lo que daría por tener a los Angra de 2001 de vuelta, y no lo que hay ahora…

 

Xavi Prat
Sobre Xavi Prat 237 Artículos
Llevo en esto del heavy más de media vida. Helloween y Rhapsody dieron paso a Whitesnake y Eclipse, pero Kiske sigue siendo Dios. Como no sólo de música vive el hombre, la literatura, Juego de Tronos y los tatuajes cierran el círculo. Algunas personas dicen que soy el puto amo, pero habrá que preguntarles por qué.