La reseña improbable: Disturbed – The Sickness

Ficha técnica

Publicado el 7 de marzo de 2000
Discográfica: Giant Records
 
Componentes:
David Draiman - Voz
Dan Donegan - Guitarra
John Moyer - Bajo
Mike Wengren - Batería

Temas

1. Voices (3:11)
2. The Game (3:46)
3. Stupify (4:02)
4. Down with the Sickness (4:38)
5. Violence Fetish (3:32)
6. Fear (3:46)
7. Numb (3:44)
8. Want (3:52)
9. Conflict (4:35)
10. Shout 2000 (4:17)
11. Droppin’ Plates (3:48)
12. Meaning of Life (4:01)

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Ay, ay Albert, con la elección que escogiste para mí, me has hecho retroceder bastantes años. Seré sincero al decir que no recordaba ni el 90% de este disco. Solo pasar los primeros 10 segundos del primer tema, mi mente ha cogido el Delorean y ha regresado a un pasado que me queda ya bastante lejano. El 2000, año de muchos cambios. No tantos como nos decían décadas atrás, que sí coches voladores, que si vivir en la luna… Pero de reales me viene a la mente muchos de nosotros con el pelo teñido de rubio, unas ropas extrañas, que si ya las veía así en esos tiempos, imaginad como las veo ahora. Mis tiempos con los vicios a la Dreamcast, el local, empezar a ir a algún festival veraniego, batallitas por doquier. Pero, ¿y en el metal que se cocía? Pues la senda que había iniciado Korn años atrás, se convirtió en el auge del nu metal en los “dos miles”. El estereotipo de metalero había cambiado drásticamente, muchas menos greñas, chándal y piercings por doquier era la moda.

Por aquel entonces contaba con mis 18 años y tenía claro lo que me gustaba. Yo era muy de tralla estilo noventera, y lo que ahora se llama old school me tiraba un poco hacia atrás… según qué grupo o álbum, claro. Hablando solo del estilo metal, yo era más de heavy, thrash, death, black melódico, pero el nu metal nunca me ha llegado. Escuchaba System of a Down y era un sí pero no, aunque estos con los años los he apreciado un poco más. Con Slipknot me gustó su primer y homónimo primer álbum; incluso tenía el CD y me compré una sudadera, y aunque sus partes de coros claros y un poco de rapeo no me acababa de cuadrar, tenía la suficiente potencia como para reventar mis ansiosos tímpanos y llegarme lo suficiente para engancharme, al menos en ese álbum. Y así podemos seguir con muchos grupos del género hasta llegar al que tengo de rajar y sacar todas sus tripas a relucir. Y es que Disturbed no tiene nada que ver, al lado de los grupos más o menos actuales o jóvenes y que en esos tiempos me gustaban, como In Flames, Dimmu Borgir o Children of Bodom.

Y que conste que yo era el más heavy de mis colegas. Todos eran más tirando a alternativo y tal, o sea que estaba acostumbrado a oír grupos diferentes a mis inquietudes, y de hecho me gustaban bandas como Rage Against the Machine (no todo), Stone Temple Pilots, Def Con Dos o los The Offspring cada vez menos punkis, y cosas por el estilo. Pero con Disturbed no puedo, lo siento. En ningún momento diré que sea un grupo malo o un truño, para nada. Reconozco su calidad y las canciones que pueden enganchar, pero no están hechos para mí. De hecho, tengo unos padawans… sí, en plan Maestro Jedi (y sí, me llaman Master) pero en este caso soy más un orientador friki-musical, a los cuales les saco 10 años; o sea, que les pilló de lleno todos los grupos que he descrito anteriormente del género nu metal y que siempre pongo a parir (en plan buen rollo, solo para chinchar), y se me enfadan. Aunque al ser su “orientador espiritual” les obligo a escuchar a bandas míticas y me los llevo de conciertos para que vean que la tralla no es exclusiva de Slipknot. Evidentemente han flipado al ver que el mundo no es solo eso y ahora los ven incluso flojos.

Pero me voy por las ramas, así que comenzaré a hacer tripas corazón e intentaré describir mis sensaciones de este álbum, que he escuchado más veces esta semana que en toda mi vida. Comenzaré diciendo que a este The Sickness (2000), que en nada hará veinte años, ya se le nota un estilo un poco desfasado, al menos en mi opinión. Y diría que es más por la implementación de tanto toque electrónico. Es lo que pasa normalmente, que las cosas rompedoras en su momento, años después las encuentras diferentes y demasiado añejas. A ver, los temazos continúan estando, pero en general está producido de tal manera, que si saliera hoy, no le veo yo el éxito rotundo que tuvo. A medida que vaya desgranando los temas iré explicando el porqué de mi animadversión a este grupo… o más bien dicho: a su estilo musical.

La primera canción es “The Voices”, y como he comentado al principio, solo ponerla mi cerebro me ha comenzado a disparar imágenes dispersas de mi post pubertad ya convertida en mayoría de edad. El tema empieza con un rasgueo de guitarra constante, el bajo y batería al unísono en un ritmo de semi trote y un ruido extraño, como distorsionado, en aumento. Y de repente te hace un cambio atronador con un grito seco “Soooaa”, con unos riffs de metal alternativo con toques electrónicos y la voz, demasiado énfasis en las partes más “claras”, aunque reconozco que en ello radica el éxito de Disturbed, ya que es donde David Draiman exhibe la mejor versión de sí mismo, y en las partes más duras, lo encuentro -repito, para mi gusto- con una voz demasiado seca, y el ritmo en general tiene un punto demasiado “hip hopero”.

El siguiente tema es “The Game”, que ya me mata desde el principio, con su base demasiado electrónica, aunque reconozco que tiene su gracia y en según qué situación la bailaría con toda mi alma. Pero el “Rah, rah” me parece de ave rapaz, aunque sí, el tema tiene su qué y las partes más duras me molan. Como veis cuento una de cal y otra de arena, que es lo que me pasa exactamente con este grupo. Incluso reconozco que el cambio que te hace en el 2:20, tan de metal alternativo y electrónico, me ha gustado. En general, tiene su punto bastante duro.

Ya llegamos con “Stupify”, que su comienzo tiene su parte rapera, como de presentación, con el bueno de David siguiendo esa misma senda. Vuelven sus chillidos secos en forma de “fuck”, pero el tema tiene un ritmo lento que engancha. Y la parte final, con los riffs con palm mute y ese estribillo que dice “Look in my face, step in my soul, I begin to stupify” te hace entrar en trance. Por cierto, no entiendo nada el break a música oriental entre el 2:27 y el 2:47. Es de esos cambios que te preguntas eso de dónde ha salido, pero que te da igual porque queda de cojones.

Continuamos con otro temazo, como “Down With the Sickness”, con su redoble de tambores en modo de intro, para sentirlo dentro de ti, y de golpe un “Uh wah ah ah ah” en forma de chillido seco. La canción es de ritmo lento pero con un tinte pesado y un tanto oscuro que te penetra. La parte final, con el monólogo tirando a rapero, me ha sacado una sonrisa positiva.

“Violence Fetish” es una canción con muchos cambios, con una base muy reggae-rapera (no recuerdo el término para esta fusión) pero con partes lentas y otras muy agresivas. No puedo negar que tiene su enganche y que está bien realizada. Pero repito, no es mi estilo, aunque me la meten en la disco y la bailo sin ningún tipo de problema, y cualquier tema de este disco. También tengo que decir que, de momento, me quedo con el empaque de estos chicos, ya que parece que lleven décadas tocando juntos.

Seguimos con “Fear”, con una intro electrónica, para continuar con un tema un poco más similar -en ritmo y cambios- al anterior tema. Eso sí, siendo un poco más alternativo en su manera de enfocar la manera de cantar. “Numb”, con su voz esotérica, es un bajón impresionante con ese toque a grunge y su ritmo, tan lento y pesado.

En “Want” encuentro una canción más floja; es genérica y de corte alternativo. No es mala, pero no hay nada espectacular en ella. Tiene sus momentos duros y no hay nada de electrónico, y eso es de agradecer. “Conflict” vuelve con un tema muy pegadizo y un punto tribal gracias al ritmo de la percusión y de las guitarras. Es una canción muy dura y agresiva, con algún momento más thrash.

Aquí hay una grandísima versión. Con “Shout 2000”, Disturbed hicieron un gran trabajo. Este tema es de un grupo mítico ochentero, Tears For Fears, conocidos por componer otra gran canción como “Mad World”, que también fue versionada por Gary Jules y utilizada, tanto para la película de culto Donnie Darko (2001) como para el anuncio del juego Gears of War de XBOX360. Qué recuerdos… Volvamos al tema. Básicamente lo que nos encontramos es la canción original pero muy bien interpretada y sonando exactamente a Disturbed. No es una simple cover, sino que llega al punto de hacerse suya la canción, algo que es muy difícil, pero que ellos consiguieron.

Continuamos con “Droppin’Plates”, con un punto más hardcore y alternativo. Buena canción, pero poco más que contar. Y acabamos con “Meaning of Life”, en la que nos acompaña otra vez un punto electrónico y hip hop, aunque predomina mucho más una dureza metalera con un toque de mala leche.

Y bien, aquí mi reseña improbable sobre este The Sickness (2000), que a base de repetirlo lo único que han conseguido es que lo tolere un poquitín más que hace 18 años. Pero que conste que creo que es más porque soy aún más abierto que cuando tenía justamente esa edad. Pero no me convencían entonces, ni me convencen ahora. No me convence ni su punto electrónico metalero, ni la manera de cantar en algunas canciones tirando a hip hop y, lo repito, los chillidos «¡Uuuuh wah ah ah ah! Cacatúa»… y esa dureza “controlada”, en los grupos, no me ha gustado nunca. Es como un quiero y no puedo. Como si quisieran tocar algo más fuerte, pero sabiendo que entonces no abarcarían tanto público. Aunque claro, no puedo negar que la combinación que hacen de metal, electrónica y hip hop es espectacular, y se me parte el corazón al decir esto, ya que en su momento fue novedoso.

Pero bueno, quién soy yo para opinar y decir que no me gusta un grupo que vende discos como churros y los pone en primera posición del Billboard 200. Incluso este The Sickness (2000), siendo su primer álbum, lo colocaron en el puesto 29. Y por si fuera poco, su éxito les valió para tocar en el todopoderoso Ozzfest del año 2001. La banda ha ido evolucionando musicalmente con el tiempo, dejando claro que no se encasillan en absoluto. De hecho, ya en su segundo álbum, empezaron a dejar de lado ese punto más electrónico. Por lo tanto, mis críticas están totalmente desmesuradas… Os lo diré por última vez: es un quiero y no puedo. Tiene temas o partes de temas que me gustan, pero predomina demasiado lo electrónico y el hip hop, y aunque lo tolere, con todo el pack, no me gusta. Eso no quiere decir que en mis tiempos, cuando hacíamos fiestas en el local y cada uno ponía de lo que más le gustaba, alguna canción de estas las había “bailado”, y qué decir si estuviera en un concierto de ellos… que los disfrutaría y berrearía, pero no es mi escucha del día a día, ni mucho menos.

Así que ya pasamos al final que todos mis compañeros temen. La hora de escoger a alguien -presuntamente al azar (dejad que me ría)- y endosarle un grupo y un álbum que no sea demasiado de su agrado. Por lo tanto, esta vez le toca a (redoble de tambores)… ¡¡Beto Lagarda!! ¿Y qué será? Pues nada más y nada menos se tendrá que quitar la ropa y ponerse un taparrabos (justamente con este frío). Lo habéis adivinado, supongo. El grupo escogido es Manowar y el álbum, su primer LP Battle Hymns (1982). Yo soy fan de Manowar, y aunque actualmente dan grimilla, me han dado muchísimos momentos mágicos en mi adolescencia, pero el álbum que he escogido no me ha entrado nunca. Supongo que haber comenzado con The Kings of Metal (1988) o The Triumph of Steel (1992) no me ayudó. ¡Suerte, compañero! Como dirían Manowar: Drinking, fucking and go to party. Manowar, fuck the world. Todo muy inspirador y filosófico…

Dídac Olivé
Sobre Dídac Olivé 122 Artículos
Soy de esa generación que la “post-pubertad” lo pilló entre el metal primigenio (lo que llamamos ahora old school) y la nueva ola que fue el Nu metal, es decir, pasado mediados de los 90. Me encantan muchos estilos pero sobretodo el rock clásico y evidentemente el metal, este último es una forma de vida y encima me gusta desgranar y reconocer la riqueza de todos sus subgéneros. Uno ya tiene su edad (los mechones blancos en la barba no están por que sí) pero no me cierro para nada a grupos nuevos, eso sí, mientras haya fuerza y calidad, aunque hoy en día hay mucha. Como nacido justo entrados los ochenta también se incluye que soy un friki de cuidado (rol, videojuegos, Star Wars, pelis Gore, literatura fantástica y un largo etc.) vaya que toco de todo un poco. En resumen, espero contagiaros mi pasión metalhead a la vez que disfrutáis de mis aberrantes destripes.