Infant Annihilator – The Battle of Yaldabaoth

Nuestra Nota


8.5 / 10

Ficha técnica

Publicado el 11 de septiembre de 2019
Discográfica: Auto-editado
 
Componentes:
Dickie Allen - Voz
Aaron Kitcher - Batería
Eddie Pickard - Guitarra, bajo

Temas

1. Childchewer (2:46)
2. Three Bastards (4:17)
3. The Kingdom Sitteth Lonely Beneath Thine Hollowed Heavens (feat. Trevor Strnad) (7:06)
4. Ov Sacrament and Sincest (feat. Storm Strope) (3:19)
5. Feast ov Goreglutton (2:23)
6. Plaguebearer (5:02)
7. Swinaecologist (3:37)
8. A Rape of Sirens (feat. Alex Terrible) (4:40)
9. Empusa: Queen of the Damned (5:07)
10. Ere the Crimson Dawn (3:30)
11. Thy Faith, Thy Oblivion (3:30)
12. The Battle of Yaldabaoth (feat. Alex Teyen) (6:05)
13. Necropocalypse (5:32)
14. Paedophilic Legacy (0:32)

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Para aquellos a los que no les gusta ver en YouTube videos de baterías de metal ultra técnicos/rápidos, quizá no conozcan a este trío British. The Battle of Yaldabaoth (2019) este es el tercer álbum de estudio de la banda inglesa Infant Annihilator, que vio la luz el pasado día 11 de septiembre, y se ha lanzado de forma independiente, acto este que se está convirtiendo en marca de la casa, pues la banda ha estado haciéndolo así, sin la ayuda de una discográfica, durante más de siete años… lo que mola bastante, no lo vamos a negar.

Los dos miembros fundadores de Infant Annihilator, Eddie Pickard (guitarra y bajo) y Aaron Kitcher (batería), formaron la banda de forma totalmente casera y osada en su Hull (Inglaterra) natal. Y digo «casera», porque ensayaban en la habitación de uno de ellos. Y digo «osada» porque, por aquél entonces, en el año 2012, no existía una escena local para ayudarles a hacer crecer su banda. Desde entonces, la banda ha ido creciendo hasta llegar al estatus de iconos que poseen actualmente, entre otras cosas, por la calidad y velocidad de sus composiciones, pero sobre todo, gracias al talento de su percusionista, uno de los más talentosos y rápidos dentro del gremio, ayuda de máquinas mediante… todo sea dicho. Y, para muestra, este botón (especial atención a los gravity blasts -la técnica freehand de toda la vida- contenidos entre el minuto 2:30 y 2:38).

Hace ya semanas que corren por las redes las dos pistas de adelanto de este álbum, y la verdad es que «Three Bastards», la primera que vio la luz hace ahora un mes y medio, me gusta mucho más ahora. ¿Por qué? Pues porque nos muestra novedades en su sonido, algunos aspectos que -al menos para mí- son nuevos, como esa introducción en baja de la guitarra y ese break completo de batería hacia la mitad (2:32) de la canción. Sin embargo, aparte de eso, el resto del tema suena típicamente a ellos, y, con ello, el consecuente aburrimiento que se desprende cuando una banda no hace más que avasallarte con velocidad, técnica y blast beats por doquier. Y eso no ayudó cuando se lanzó el segundo single a modo de adelanto, «Swinaecologist», hace ahora un par de semanas, pues suena… no sé… ¿sosa? si tienes en cuenta el resto de su discografía. También, la extraña línea de guitarra (creo que se llama staccato; corregidme si me equivoco) que suena cerca del final de la pista es un tanto extraña.

Pues bien, ahora que ha salido el álbum, uno se encuentra inmerso, no diré que en una mar, pero sí en un charco de dudas, pues no sabía cómo iban a sonar el resto de pistas, y para mi (grata) sorpresa, es un bombazo de trabajo, plagado de colaboraciones estelares, lo que viene a re-confirmar que estos tipos ya juegan en la liga mayor.

Este álbum incorpora nuevos estilos de metal y se expande sobre su estilo tan típico y diferencial al mismo tiempo, lo que hace que el álbum suene fresco, pero fiel a la esencia de Infant Annihilator. Al final de la canción número cuatro, «Ov Sacrament and Sincest», en la que colabora Storm Strope, vocalista de The Last Ten Seconds of Life, hay un pasaje que me recuerda al estilo de una banda como Periphery, ya que suena muy djent. Sin embargo, este detalle no es lo único que hace que esta canción sea memorable. En otras canciones del álbum, como la inicial «Childchewer» y «Plaguebearer», se nota una clara influencia del black metal, ya que ambas tienen como una especie de atmósfera que las diferencia del resto de canciones que la banda haya podido lanzar en el pasado. Además, otro aspecto a destacar, es que este The Battle of Yaldabaoth, en general tiene muchos más riffs de clara influencia slam y unas voces que recuerdan a los Devourment de antaño.

Sin embargo, de la misma manera que se nota su crecimiento como músicos, también hay algunas canciones un tanto insípidas. En primer lugar, a algunas canciones les falta chicha e inspiración, haciendo que la banda suene como una imitación barata de Rings of Saturn, quienes están a puntito de sacar nuevo material del que daremos debida cuenta aquí, en Science of Noise; van a haber ostias para ver quién lo reseña, ya te lo digo yo… Volviendo a lo que os decía unas líneas más arriba, cuando os decía que los dos primeros adelantos son un tanto sosas y repetitivas, con tanto trémolo y tanto blast beat. Además, las letras tampoco han cambiado mucho que digamos, ya que Dickie Allen insiste en lo mismo a través de canciones de más de cuatro minutos que hablan de violaciones, asesinatos y sobre hipocresía en la Iglesia Católica, temas todos estos que ya empiezan a cansar un poco, ya que muchas otras bandas de death metal y deathcore siempre están recurriendo al Cristianismo en centenares, miles de ocasiones. Si quieres destacar, quizá sería una idea cojonuda mostrar interés por otros temas. Ojo, con ello no quiero decir que a la Iglesia no se le tenga que dar caña, que sí (y cuánta más, mejor), pero no solo existe una religión. Por cierto, que en esta ocasión, Eddie y Aaron también hacen sus pinitos como cantantes ,aportando su granito de arena en un tema tan brutal como «Ere the Crimson Moon».

Si tuviera que destacar algún tema más, me aventuraría a destacar los tres últimos (si no contamos la broma final que es la panterrarosil «Paedophilic Legacy»). «Thy Faith, Thy Oblivion» es pura adrenalina death metal ultra técnico en su máxima expresión, y hacia el minuto dos se produce un caos que, con perdón, me la pone caballera. A continuación, la pista que da título a este trabajo, de la que destacaría su segunda mitad (es el tema más largo del álbum, con sus 6:06), ya que todo se vuelve mucho más lento y más centrado en la melodía. Ese coro y esa melodía, creando ese híbrido a medio camino entre del death y el black, me pirra; difícil de describir con palabras. Y así llegamos a la canción final del álbum y, para mí, la mejor canción del álbum. «Necropocalypse» comienza con un solo de violín -ligero y angelical- y no sé porqué, pero me la pela. Luego, te golpean en la puta cara con una guitarra melódica y caótica mientras Kitcher hace sus cositas en el fondo. Las palabras no le hacen justicia, así que lo mejor es que la escuches, por amor de Dio. ¿Homenaje a Attila hacia el minuto 4:15?

En general, he disfrutado bastante escuchando este álbum y espero que Infant Annihilator continúen lanzando material creativo e innovador y que, ya puestos, se dejen caer por aquí… algún día… no sé… ¿quizá abriendo para Rings of Saturn? Eso, amiguetes, sería el recopetín. Os quiero.

Rubén de Haro
Sobre Rubén de Haro 370 Artículos
Tipo peculiar y entrañable criado a medio camino entre Seattle, Sunset Boulevard y las zonas más húmedas de Louisiana. Si coges un mapa, y si cuentas con ciertos conocimientos matemáticos, verás que el resultado es una zona indeterminada entre los estados de Wyoming, South Dakota y Nebraska. Una zona que, por cierto, no he visitado jamás en la vida. No soy nada de fiar y, aunque me gusta “casi todo lo rock/metal”, prefiero las Vans antes que las J'hayber.